Fundación para el Estudio del Derecho Histórico y Autonómico de Vasconia

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NOTITIA VASCONIAE Obras y autores navarros

SANZ ESCARTÍN, (Severino) Eduardo (Pamplona, 8 de diciembre de 1855 – Donostia-San Sebastián, 28 de mayo de 1939).

Cargos y oficios

Jurista, sociólogo y politólogo

Trayectoria

Hijo de Miguel Sanz Amigot y María Escartín y Mainer, casado con Emilia Tovar y Roca en 1885. Su mujer era condesa de Lizárraga, por lo que se convirtió en conde consorte.

Cursó sus estudios de Educación Secundaria entre Ustaritz y Pamplona, terminó la carrera de Derecho y Filosofía y Letras en Zaragoza e hizo un doctorado en la Universidad Central de Madrid (1880).

Comenzó y desarrolló su trayectoria intelectual en el régimen de la Restauración, con el que estuvo activamente comprometido. En lo que respecta a su vida pública, intervino directamente ocupando cargos importantes en distintas organizaciones y participando en debates sociopolíticos. Fue miembro del Partido Conservador, gobernador civil de Granada y Barcelona, ministro de Trabajo y gobernador del Banco de España. En este mismo sentido, fue miembro y secretario de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, y su representante en el Senado entre 1903 y 1923. Del mismo modo, fue miembro y presidente del Instituto de Reformas Sociales.

Su pensamiento y los grupos de trabajo y actividades sociopolíticas que se fundamentaban en él estaban relacionados con el contexto del momento, sobre todo con el debate social que se genera a partir de la sociedad industrial y el conflicto trabajo-capital. Varios pensamientos y corrientes del momento influyeron cuando tuvo que entender, explicar y facilitar respuestas ante la nueva situación. En su enfoque social se pueden percibir indicios del organismo social derivado del neotomismo, como, por ejemplo, la idea de que el individualismo se integra de manera natural en el grupo. No obstante, es evidente la influencia del reformismo social católico de la encíclica Rerum novarum del papa León XIII (1891). Atendiendo al nuevo rol como agente político que estaba adoptando el proletariado, buscó una solución reformista, manteniendo el orden público y mejorando las condiciones de vida de los trabajadores. En este sentido, rechazaba las teorías revolucionarias, tanto individualistas como sociales, y consideraba que el intervencionismo estatal y la actividad individual se complementaban.

En su trayectoria como autor escribió obras de diversa índole y temática. En cuanto a su trayectoria intelectual, comenzó con obras históricas como el Ensayo crítico sobre el imperio de Carlomagno (1878) o la Misión de Polonia en la Historia de Europa (1884). En obras como Indicaciones acerca de la doctrina evolucionista y su aplicación en las ciencias morales y políticas (1898) y Federico Nietzsche y el anarquismo intelectual (1898) reflexiona sobre la filosofía y, por otro lado, se aproxima al mundo de la política con De la autoridad política en la sociedad contemporánea (1894) y La liberté et progrès dans leur relations avec la régime démocratique et la vie international (1923). No obstante, de entre todas sus obras destacan aquellas que tienen un carácter social, donde desarrolla extensa y profundamente el punto de vista social antes mencionado. En este aspecto, hay que mencionar la trilogía sobre el debate social compuesta por Nuevas doctrinas. Socialismo de Estado. Crisis agrícola. Proteccionismo arancelario (1890), El Estado y la reforma social (1893) y El individuo y la reforma social (1896), y también Las asociaciones obreras y el catolicismo (1894).

La trilogía sobre el debate social es la que mayor difusión e influencia ha tenido. Al mismo tiempo, se trata de la obra que mejor recoge el fundamento de su pensamiento. Sus dos primeras obras tratan sobre el intervencionismo estatal y estudia los instrumentos que puede utilizar en el orden de las relaciones económicas para hacer justicia entre los hombres. Proponía adoptar una actitud propia ante el liberalismo ortodoxo y el socialismo, donde la acción del Estado serviría para mejorar la situación de las clases desprotegidas y responder a los problemas generados por el industrialismo moderno. Después de realizar un estudio sobre la situación de la clase trabajadora y sus desgracias, puso en evidencia que el Estado debía garantizar protección legal a los trabajadores, y reivindicó que, para conseguir su integración social y política, había que prohibir los abusos de poder mediante actos legislativos. Se planteaban varias medidas para que, con la intervención del Estado, mejorasen las condiciones laborales y de vida de los trabajadores, como por ejemplo limitar las horas de trabajo de mujeres y niños, regular la duración de las jornadas laborales y el descanso de los domingos, garantizar las medidas de higiene y de seguridad a los trabajadores, establecer políticas de comercio y de tributación u organizar los servicios públicos.

La última obra de la trilogía fue la que más influencia y repercusión tuvo tanto nacional como internacionalmente. También se publicó una edición en francés, con gran éxito por su parte. A pesar de que la nueva obra está escrita en la misma línea, las nuevas reformas muestran el desarrollo del pensamiento del autor. Esta vez trata la disputa social desde el punto de vista del sujeto, donde facilita a los propietarios capitalistas y/o industriales medidas útiles para dar solución a los problemas socioeconómicos. Sus posiciones estatalistas fueron evolucionando hacia actitudes más moralizadoras, a consecuencia de trabajar las nuevas lecturas, entre otras fuentes, y tener conocimiento sobre las diferentes reformas sociales que se estaban llevando a cabo en varios países europeos.

Su vinculación con Vasconia se ve reflejada en los planteamientos que realiza sobre el regionalismo. Gracias a su ascendencia navarra, conocía las particularidades del territorio, aquellas establecidas por los mecanismos administrativos de la Ley Paccionada de 1841, sumado a su experiencia como gobernador civil de Barcelona. En algunas aportaciones realizadas a la Academia de las Ciencias Morales y Políticas muestra su actitud respecto al tema. No defendía el federalismo como una alternativa de organización del Estado español, pero estaba a favor de buscar un equilibrio entre las concesiones realizadas al regionalismo y la unidad del Estado, priorizando la autonomía administrativa como un instrumento para reconducir el sentimiento regionalista. Destacaba los beneficios de la organización descentralizada, porque facilitaba el funcionamiento de las asociaciones y ofrecía alternativas para dar un servicio eficaz a los ciudadanos.

El estudio sobre el pensamiento de Sanz y Escartín ofrece la posibilidad de conocer mejor las acciones prácticas y los fundamentos ideológicos de la reforma social emprendida en España a principios del siglo xx. Su obra sirvió para difundir los fundamentos del pensamiento social de la Iglesia, y su influencia fue especialmente notable en el ámbito del catolicismo social. Dejaba constancia de importantes causas sociales del momento, aparte de hacerse eco del alcance de la encíclica Rerum novarum y su reformismo en el Estado español.

Obras

Ensayo crítico sobre el imperio de Carlomagno, 1878.

Misión de Polonia en la Historia de Europa, 1884.

La cuestión económica. Nuevas Doctrinas. Socialismo de Estado. Crisis agrícola. Protección arancelaria, Madrid: Imp. de Antonio Pérez Dubrull, 1890.

El Estado y la Reforma Social, Madrid: Imp. de la Soc. Edit. de S. Francisco de Sales, 1893.

Las Asociaciones obreras y el catolicismo, Madrid: Imp., Fun. y Fáb. de tintas de los Hijos de J. A. García, 1894.

De la autoridad política en la sociedad contemporánea, discursos de ingreso, Madrid: RACMP, 1894.

El individuo y la reforma social, Barcelona: Libª. de Francisco Puig y Alfonso, 1896.

Indicaciones acerca de la doctrina evolucionista y su aplicación en las ciencias morales y políticas, Madrid: Imp. del Asilo de Huérfanos, 1898.

Federico Nietzsche y el anarquismo intelectual, Madrid: Imp., Fun. y Fáb. de tintas de los Hijos de J. A. García, 1898.

La liberté et progrès dans leur relations avec la régime démocratique et la vie international, Paris: Marcel Guiard, 1923.

Bibliografía

Alzola y Minondo, P., Examen crítico de los libros del señor Sanz y Escartín, Madrid: Imp. y litografía del Asilo de Huérfanos, 1896.

Campo Sánchez, C., «Eduardo Sanz y Escartín: el reformismo de un católico conservador», Miscelánea Comillas, núm. 134 (2011), pp. 177-205.

Monereo Pérez, J. L., El catolicismo social conservador: Eduardo Sanz y Escartín, Colección Crítica del Derecho. Derecho vivo, núm. 40, Granada: Comares, 2010.

Pujol Equísoain, G. L., «La sociedad y el regionalismo en el pensamiento de Eduardo Sanz y Escartín (1855-1939)», PV, Anejo, 10 (1988), pp. 377-382.

Proyecto financiado por los fondos Next Generation EU en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia del Gobierno de España


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