Cargos y oficios
Jurista, historiador y publicista
Trayectoria
Su padre, Lucas Sainz, era comerciante, y su madre, María Victoria Pérez de Laborda, pertenecía a una familia terrateniente y ganadera de reses bravas. Cursó sus primeros estudios en el Instituto de Tudela, donde se graduó de Bachiller en Artes a los dieciséis años. En 1876, se licenció en Derecho en la Facultad de Derecho Civil y Canónico de la Universidad Literaria de Zaragoza y, cuatro años después, alcanzó el grado de doctor. Se casó con la también tudelana Josefa Castillo, con la que tuvo tres hijos.
Ejerció la abogacía en Tudela y fue juez suplente de la ciudad en 1898. Durante gran parte de su vida, se mantuvo estrechamente ligado a la Real Sociedad Económica Tudelana de Amigos del País cuyo objetivo en esta ciudad, como el propio Sainz y Pérez de Laborda dejó escrito, consistió en «desterrar radicalmente el ocio é inacción de los tudelanos, proporcionar en algún modo el camino al logro de la instrucción pública, fomento de la agricultura é industria y restablecimiento de diferentes manufacturas que se veían decaídas». Dirigió esta institución a lo largo de tres etapas (1 de enero de 1899 a 31 de diciembre de 1902; 23 de junio de 1913 a 18 de diciembre de 1916; y 14 de abril de 1926 a 6 de junio de 1927). En este marco, entre otras actuaciones y con otros tudelanos, contribuyó a la creación del Colegio San Francisco Javier (1887); impulsó la fundación de la primera azucarera de Tudela (1899), de la que fue consejero hasta su muerte, y alentó la instalación del Canal de Lodosa.
Nada más iniciarse la dictadura de Primo de Rivera, con arreglo al real decreto de disolución de los ayuntamientos (30 de septiembre de 1923), fue nombrado concejal y elegido alcalde por la corporación en sesión extraordinaria del 4 de octubre del mismo año. Siete días después aceptaba la concejalía, pero renunciaba a la alcaldía por motivos de salud. Sin embargo, el 21 de enero de 1924, con otros siete concejales, fue cesado del cargo.
Aficionado a la historia, colaboró asiduamente con algunos periódicos, especialmente con el tudelano El anunciador ibérico. Lo hizo publicando por entregas y bajo el genérico epígrafe Antiguallas tudelanas o, en ocasiones, con el de Páginas tudelanas, numerosos artículos de carácter divulgativo sobre acontecimientos históricos y otros aspectos de la vida local. Entre ellos, figuran: «Las Cadenas de las Navas» (1902), «Comedias, teatro y otros espectáculos» (1909), «D. Sancho el Fuerte y la ciudad de Tudela» (1912) y «1873. Proclamación de la República» (1906). A principio de 1907, dedicó varias Antiguallas a reivindicar la figura de Juan Antonio Fernández, «el librero antiguo», al que admiraba y cuya obra utilizó y ayudó a divulgar.
Sus primeras obras impresas: El castillo de Tudela. Datos históricos recopilados por D. M. S. P. y La Francesada en Tudela se publicaron en 1904. Se trata de dos trabajos históricos bien documentados de carácter divulgativo. El segundo de ellos fue valorado por Antonio Pérez Goyena como «una buena monografía, fundada en autorizados documentos, con noticias, curiosas, abundantes, fidedignas». Un año después, aparecían los Apuntes sobre los proyectos de toma de aguas del Canal imperial en Tudela, un trabajo de similar factura, encaminado a restituir la fama de los antiguos dirigentes de la ciudad acusados injustamente de oponerse a aquel excepcional proyecto. Los tres pequeños libros fueron publicados por la imprenta de Julián Subirán, director de El Anunciador Ibérico.
Entre junio y noviembre de 1910, la Real Sociedad Económica Tudelana manifestó su interés por publicar toda su obra, a la que llamaba internamente «Diccionario Histórico de Tudela», por considerarla la continuación del realizado por Yanguas y Miranda. Mariano Sainz recopiló todo su trabajo, también el inédito, y lo presentó con un título más modesto, Apuntes tudelanos, consciente de que, entre otras cosas, la carencia de aparato crítico lo distanciaba del de Yanguas y Miranda. A pesar de ello, dichos Apuntes, laboriosamente elaborados sobre documentación en muchos casos inédita, resultan de obligada consulta para la historia de esa ciudad. En agradecimiento, la Sociedad de Amigos del País lo nombró socio de Mérito. La primera edición, dedicada a dicha Sociedad, apareció en 1913 y 1914 (2 tomos). La segunda, corregida y aumentada, pero incompleta, en 1925. La tercera, fallecido ya su autor (y corregida y anotada por José Ramón Castro), en 1969.
En 1933, el Ayuntamiento de Tudela bautizó con su nombre una de las calles de la ciudad (la antigua calle Rúa) en reconocimiento a sus esfuerzos en favor de esta. En 1980, no obstante, recobró su antiguo nombre, pero se colocó una placa conmemorativa en la fachada de su casa natal. En la actualidad, tiene dedicada otra calle en Tudela.
Obras
El castillo de Tudela, Tudela: Imp. y Libª. de Julio Subirán, 1904.
La francesada en Tudela, Tudela: Imp. y Libª. de Julio Subirán, 1904.
Apuntes sobre los proyectos de toma de aguas del Canal imperial de Tudela, Tudela: Imp. y Libª. de Julio Subirán, 1906.
Apuntes tudelanos, 2 vols., Tudela: Tip. de «La Ribera de Navarra», 1913-1914.
Bibliografía
Gran Enciclopedia de Navarra, voz «Sainz y Pérez de Laborda». Ed. en línea: http://www.enciclopedianavarra.com/?page_id=17999.
Iribarren, M., Escritores navarros de ayer y de hoy, Pamplona, 1970, pp. 180-181.
Martínez Escalada, J., La historia de Tudela contada por sus calles, Pamplona, 1999, pp. 253-255 y 423.
Pérez Goyena, A., Ensayo de bibliografía navarra desde la creación de la imprenta en Navarra hasta el año 1910, t. VIII, Burgos: Imp. de Aldecoa, 1964, pp. 337, 338, 539 y 601.
Fuentes. Archivo Municipal de Tudela, Libro de Nacimientos, núms. 5 y 7, y Actas del Ayuntamiento, tt. 3 y 4.
Archivo Universidad de Zaragoza, Sección Archivo Histórico, Expedientes, leg. 58.





