Cargos y oficios
Sacerdote, historiador y filólogo
Trayectoria
Pierre-Edouard Puyol era sobrino del getariarra Prosper Hiraboure, obispo de Dax/Akize. Es posible que por esa razón se convirtiera en el párroco de Dax en 1858. Allí comenzó su andadura como director del colegio. En 1867 se trasladó a París, como canónigo de Saint Denis. Gracias a su amigo Lavigerie, cardenal de Bayona, pudo ocupar cargos importantes. Políticamente, ambos eran liberales y defendían la República, mientras que la mayoría de los sacerdotes de Francia y Euskal Herria eran monárquicos.
Fue un sacerdote de alto rango. Publicó bastantes libros sobre el galicanismo, la historia de los protestantes en Bearne y alrededor de media docena de libros sobre la Imitación de Cristo. Encontró 60 legajos de los manuscritos de Oihenart en la Biblioteca Nacional de Francia. Fue profesor de teología en La Sorbona. En 1870 fue nombrado sacerdote del palacio de las Tullerías de Napoleón III Bonaparte. En 1881 se trasladó a Roma, a la iglesia de San Luis de los Franceses. Se trataba de un cargo importante que podía abrirle las puertas del Vaticano. Fácilmente podía coincidir con el papa León XIII. Un par de veces fue nombrado para ser obispo de Francia. ¿Habría sido por petición suya? Durante su estancia en Roma, Lavigerie pidió audiencia con los altos cargos de la curia con la intención de que lo nombraran cardenal.
Tenía buena relación con un tal Dumay, la persona que se encargaba de realizar los movimientos eclesiales en nombre del gobierno. Gran parte de su correspondencia está almacenada en los archivos nacionales de Francia. Era un ilustre masón.
Después de un asunto que explicaremos más adelante, relacionado con los sacerdotes vascos, fue destituido de su cargo en 1890. En 1894, se trasladó a Beauvais, como vicario general del obispo de la ciudad Fuzet. Cuando este fue trasladado a Ruan, le nombraron director del seminario diocesano de Beauvais, donde llevaba los últimos años como responsable de la casa de retiro de sacerdotes.
En general el clero suscribió la Revolución de 1789. No obstante, esta se mostró en contra de la Iglesia, y la mayoría de los sacerdotes tuvieron que huir de Francia. Cientos de ellos murieron asesinados, entre los que se encontraban siete sacerdotes vascos. Durante una década, las iglesias permanecieron cerradas, tiempo en el cual no se llevó a cabo ningún acto religioso. No obstante, se celebraron bautizos o bodas clandestinas en algunas casas y pueblos colindantes: el párroco Etxeberri de Hasparren bautizó a 221 niños del País Vasco francés en Luzaide. El padre Etxebertz bautizó a 227 niños de los alrededores de Isturitz y un clérigo apellidado Delgue a otros 476 niños de los alrededores de Irisarri. Sacerdotes y cristianos quedaron profundamente marcados por estos sucesos y desde entonces aborrecieron la República.
La Iglesia mostró su aversión a la instauración de la Tercera República, después de la caída de Napoleón III Bonaparte. Por lo general, se posicionó a favor de la monarquía. El enfrentamiento entre «rojos» (republicanos) y «blancos» (monárquicos) se prolongó durante años. En 1889, los rojos ganaron por vez primera las elecciones: 366 diputados contra 210. No obstante, Etxeverri y Labat, dos de los tres diputados del País Vasco francés, eran monárquicos. Los rojos y el prefecto, disgustados, argumentaron que se trataba del resultado de la propaganda que hicieron los sacerdotes contra los rojos. Con la ayuda del ministro, el prefecto consiguió que 56 sacerdotes fueran trasladados de la diócesis y que otros 29 dejasen de percibir su salario (pagado por el Estado, en cumplimento del concordato).
Fue el Estado el que decidió quitarles el salario, ya que sobre su traslado solo podía decidir el obispado. Recién fallecido el obispo, realizaron estos cambios bajo la responsabilidad del vicario general Intxauspe. Intxauspe fue un ilustre escritor suletino. Partían de la idea de que no habían incumplido ninguna ley eclesiástica y las acusaciones eran infundadas.
El nuevo obispo, Jauffret, llegó el 9 de marzo de 1890. Era republicano y fue elegido por el gobierno, en cumplimiento del concordato. Le hicieron la misma petición: el restablecimiento del salario de los 29 sacerdotes y el traslado de 13, a lo sumo. París dio su visto bueno. No obstante, alegando que de ninguna manera incumplieron las leyes eclesiásticas, siete hicieron un llamamiento a Roma para que enviaran al párroco Diharassarry de Cambo-les-Bains/Kanbo a Ossès/Ortzaize.
Fue entonces cuando Puyol entró en escena. Las cosas estaban revueltas, por lo que decidió escribir una carta a Dumay informando que los habitantes consideraban al obispo como siervo del prefecto y que los sacerdotes denegaron su oferta de convertirse en vicarios generales. También le hizo saber que alrededor de 200 sacerdotes enviaron una carta a Roma, en apoyo a los sacerdotes que sufrieron el castigo. Y publicaron un libro titulado Le préfet, évêque de Bayonne.
El papa y Lavigerie hicieron todo lo posible por mejorar la relación entre el Estado y la Iglesia; no obstante, sus esfuerzos cayeron en saco roto.
Roma solicitó la ayuda de Puyol para que aquellos sacerdotes retiraran la querella, alegando que era por el bien de la Iglesia. Si lo conseguía, lo nombrarían canónigo de honor. A pesar de que no compartían la más mínima amistad [Puyol ha solido escribir «Il a toujours été mon ennemi implacable» («Ha sido siempre mi enemigo implacable»)], Puyol consiguió su objetivo. Diharassarry lo hizo por sus amigos.
Puyol se trasladó de Roma a Bayona, donde el obispo, para obtener el título de canónigo. Sin embargo, el obispo no quiso recibirlo. Puyol jamás había visto a nadie en aquel estado, fuera de sus cabales: «¿Acaso queréis matarme?», le espetó.
Puyol regresó de inmediato a Roma. No obstante, después de la recepción del papa, consiguió que Roma concediera el título de honor a cuatro párrocos, nombrándoles «Monseigneur» y permitiéndoles vestir el mismo color que los obispos. Nada más enterarse, Diharassarry salió a las calles de Bayona vestido con la sotana morada, pero París lo prohibió enseguida. Los rojos provocaron un tremendo escándalo. Defendían que, tratándose de un concordato, el papa no podía conceder ningún título de honor sin la aprobación del Gobierno de Francia. Barthou, un joven diputado bearnés, aprovechó la ocasión para darse a conocer, con tan buena suerte que los diputados celebraron una junta extraordinaria para dar una conferencia sobre él. La noticia se extendió por toda Francia, después de que todos los periódicos, tanto republicanos como monárquicos, se hicieran eco de la noticia.
Merece especial atención la conferencia histórica del 18 de noviembre, titulada «Le toast d’Alger», que impartió el cardenal de Bayona Lavigerie por petición del papa. En ella, invitaba a los católicos a que aceptaran la República, y, en todo caso, a que la mejoraran desde dentro. Al igual que Lavigerie, Puyol también era republicano, aunque se posicionó a favor de los sacerdotes monárquicos. Era innegable que lo que sufrieron fue una gran injusticia. Por venganza, de la noche a la mañana destituyeron a Puyol del cargo que ocupaba en Roma. Una buena tarde recibió la orden de abandonar Roma a la mañana siguiente.
Hay que recordar que las relaciones entre la Iglesia y la República, que habían empezado a mejorar gracias al paso que dieron León XIII y Lavigerie, fueron empeorando: la separación Iglesia-Estado, la prohibición de impartir catecismo en euskera, el cierre y traslado de los colegios de curas y de monjas (los benedictinos de Belloc se trasladaron a Lazkao). El estado se apropió de las iglesias, casas curales, el seminario, el colegio, etcétera.
Hubo que esperar a la Cuarta República, en el año 1946, para que las aguas volvieran a su cauce. También influyó el hecho de que sacerdotes y maestros, católicos y laicos hubieran estado presos en Alemania, durante cinco años.
Obras
L’Adour et le gouf de Capbreton, par M. l’abbé Éd. Puyol, Bayona: Imp. de Vve. Lamaignère, 1861.
Étude sur la création d’un port à Capbreton, Bayonne: Imp. de Vve. Lamaignère, 1862.
Louis XIII et le Béarn ou rétablissement du catholicisme en Béarn et réunion du Béarn et de la Navarre à la France, Paris: E.-L. de Soye et fils, 1872. Reimp. Cressé: Éditions des Régionalismes, 2019.
Edmond Richer. Étude historique et critique sur la rénovation du gallicanisme au commencement du xviiè siècle, Paris: T. Olmer, 1876, 2 vols.
Vie du serviteur de Marie, L.-E. Cestac, fondateur de Notre-Dame-du-Refuge (diocèse de Bayonne), Bayonne: Imp. de Lamaignère, 1878.
Les Quatre Livres de l’Imitation de Jésus-Christ, traduction et commentaires, par Mgr. P.-E. Puyol, Paris: V. Retaux, 1898.
L’auteur du livre «De Imitatione Christi», par Mgr. P.-É. Puyol, Paris: V. Retaux, 1899-1900, 2 vols.
Bibliografía
Cuzacq, R., Les élections législatives à Bayonne et au Pays Basque, 1870-1898, Mont de Marsan: Jean Lacoste, 1952.
Deschamps de Bragelongne, H., La vie politique des Basses-Pyrénées, Pau: Marrimpouey Jeune, 1958, 69 pp.
Fuentes. Archives Nationales de France, Série F 19 (Cultes 1789-1958), F/19/2814-F/19/2856. [Cartas escritas entre Dumay y Puyol. Cartas escritas entre el obispado de Bayona y Dumay. Variaciones en los nombramientos de los obispos, cartas escritas entre el prefecto y los ministros (sobre aquellos asuntos), etc.].
Archivum Apostolicum Vaticanum, POS 803 (sobre los sacerdotes condenados, en gran medida).





