Cargos y oficios
General de la Armada y escritor.
Trayectoria
Hijo natural de Antonio de Oquendo, pero criado con la mujer e hijos de este. Caballero de la Orden de Santiago desde 1644, dos años después casó con su prima Teresa de San Millán. Por diferentes avatares genealógicos este matrimonio supuso que D. Miguel Antonio pasara a ser la cabeza de los Oquendo y señor de las casas de Oquendo y San Millán con un patrimonio equivalente a 500.000 ducados. Hacia 1656 se compromete a poner a punto una escuadra de seis galeones y un patache, pero sufre algunos inconvenientes y dificultades para cobrar lo prometido en el asiento. Finalmente, en 1663 es nombrado General y aporta cinco embarcaciones a la flota del duque de Alburquerque, cuya misión era vigilar la costa portuguesa. Sin embargo, dicha flota naufragó en La Rota quedando totalmente destruida. «No pudiendo resistir al raudal impetuoso de este y otros infortunios (que nunca es único el mal) me pareció huir su mala influencia con el retiro a mi casa». Afirma esto en El héroe cántabro que precisamente escribe en su retiro, en 1666. Aunque renuncia a la vida militar, sigue comprometido con el servicio a la Monarquía, y en 1680 vemos que nuevos buques de su asiento, capitaneados por sus hijos, conducen a Flandes al príncipe de Parma. De sus sucesores, cabe destacar que a Miguel Carlos, su hijo mayor, le fue concedido en 1689 por Carlos II el título de marqués de San Millán y vizconde de Zandategui.
Su obra El héroe cántabro tuvo mucho que ver con la posterior exaltación de la familia. Fausto Arocena dudó de la autoría de Oquendo, proponiendo la del padre Miguel de Elisalde. Sin embargo, es obra de Miguel Antonio de Oquendo, pues el 10 de mayo de 1666 entregó un ejemplar en la Junta de Ordizia dedicado a la Provincia. Escribió una segunda obra dedicada a Santa Brígida.
En general, la obra encumbra la figura de Antonio de Oquendo, al que presenta como un héroe al servicio de la religión católica y de su príncipe, siendo este servicio el verdadero leit motiv del libro. Para Elías de Tejada el modelo de Oquendo es Plutarco y, en general, la obra muestra un acentuado clasicismo con profusión de citas de autores de la Antigüedad e inclusión de discursos de barroca elocuencia. Desde el punto de vista político, destaca la dedicatoria a la Provincia de Gipuzkoa —que se manifestó notoriamente satisfecha por ello— en la que asume todos los mitos propios del discurso foral del momento. Identifica a los cántabros con los «montañeses de Guipúzcoa», destaca sus victorias sobre los romanos y afirma que solo en Gipuzkoa, Bizkaia y montañas de Navarra «han conservado en sí intactas la sangre y origen de sus primeros pobladores después del Diluvio sin haver admitido jamás morada de otras Naciones». Destaca que Gipuzkoa ha sido origen de esforzados varones, resaltando su lealtad y amor a su príncipe —concretados en donativos y aportación de soldados y marineros— y la particular importancia de sus Escuadras, «nervio principal»
de la Armada católica. Termina la dedicatoria definiendo a la Provincia como «muro y defensa por esa parte de esta Monarquía, así por la disposición y fragosidad del terreno como por el valor y aliento de sus naturales».
Obras
El héroe cántabro. Vida del señor D. Antonio de Oquendo, Toledo: Dionisio Hidalgo, 1666.
Vida de Santa Brígida, princesa de Nericia. Dedicada a la mesma santa, San Sebastián: Martín de Huarte impresor, 1676.
Bibliografía
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Cita bibliográfica
Achón Insausti, J. A., “Oquendo y Molina, Miguel Antonio de”, Jimeno Aranguren, R., (dir), Notitia Vasconiae. Diccionario de historiadores, juristas y pensadores políticos de vasconia, T. I, Marcial Pons, Madrid, 2019, pp. 465-466.





