Cargos y oficios
Sacerdote, jurisconsulto y vascófilo
Trayectoria
Licenciado en Derecho civil y canónico, ejerció como abogado desde 1829 y fue, primero, contador secretario del Colegio de Pamplona durante más de treinta años y, después, secretario honorario. Ocupó la Cátedra de la Escuela Normal de Primera Enseñanza, donde impartió clases de Filosofía y de ambos Derechos. Como religioso, fue canónigo en Oñati y arcipreste del partido de Lónguida. En julio de 1876 resultó elegido subdelegado castrense del distrito de Navarra. Unió ambos mundos en el cargo de fiscal del Obispado de Pamplona en 1830 y 1873.
Nombrado en 1867 académico correspondiente de la Real Academia de la Historia, integró la Comisión de Históricos y Artísticos de Navarra, de la que llegó a ser vicepresidente, como miembro más antiguo. Fue una de las 13 personas que el 23 de octubre de 1877 se reunió en casa de Iturralde para crear la futura Asociación Euskara de Navarra. Fue elegido su primer presidente el 6 de enero de 1878. No es de extrañar, pues junto a Pablo Ilarregui (ya fallecido), Nicasio Landa y Juan Iturralde, entre otros, habían proyectado años antes la creación de una agrupación conservadora del vascuence, pero la Revolución de 1868, primero, y la guerra carlista, después, desbarataron sus propósitos. Enseguida, el día 11 el Batzarre renovó los cargos y Obanos pasó a ocupar la presidencia de la sección de Lengua y Literatura Vascongadas. El 12 de enero de 1879 fue elegido presidente de la sección de Etnografía, Historia, Arte y Legislación, puesto que renovó el 11 de enero de 1880.
Euskaldún, hablaba el dialecto altonavarro septentrional, en 1882 y 1883 fue miembro del jurado, dentro de la Sección de Literatura Vascongada, de los certámenes que el Ayuntamiento de Pamplona dispuso durante los Sanfermines. Integró la comisión organizadora de la exposición de objetos históricos y artísticos que durante la primera quincena de julio de 1883 el consistorio encargó organizar a la Comisión de Monumentos.
Hay noticias de alguna que otra composición en euskera; de un par de informes realizados, uno en 1834 y otro en 1870, sobre el Catálogo del Archivo Parroquial de San Saturnino de Pamplona; de otro informe en 1854, a petición del prelado, sobre los pormenores históricos de San Fermín; y una memoria relativa a las sepulturas de los reyes en la catedral de Pamplona. En 1881 la Revista Euskara publicó una carta de Obanos acerca de la etimología del nombre de Roncesvalles, en contestación al artículo que sobre dicho asunto el príncipe Napoleón Bonaparte había publicado en sus páginas.
Encabezó el 13 de mayo de 1880 el dictamen que la comisión creada por la Asociación Euskara de Navarra redactó para dar respuesta a la petición del también socio Antonio Morales sobre las instituciones forales a conservar en el proyectado nuevo Código Civil español. En la respuesta éuskara se abogaba por la defensa de la libertad civil, fuente de la libertad política y basada en el derecho de propiedad, que alcanzaba su máxima expresión en el testamento. Por eso deseaban que se conservase la libre facultad de disponer de todos sus bienes reconocida al padre de familia, y que de esta facultad pudiese usar bien por testamento, bien por contrato de donación propter nuptias o de capitulaciones matrimoniales, tal como se venía haciendo. La experiencia les llevaba, además, a pedir que se conservara la parte relativa a las dotes, arras y conquistas; los usufructos y viudedades; y las sucesiones testadas e intestadas.
Se atrevió a explorar intelectualmente los límites de la antigua Vasconia, estudio que se convirtió en referente para algunos. Primero, señaló las fronteras, más allá de la actual Navarra, marcadas por Plinio, Estrabón y Tolomeo durante el Imperio romano: por el oeste hasta los autrigones, caristios y várdulos; por el este hasta los ilergetes en Lleida; por el sur con los celtíberos y por el norte con Francia. Luego, tras la invasión bárbara sus límites llegaron por el este hasta Cantabria, donde permanecieron tras la llegada árabe. A mediados del siglo ix los vascos se constituyeron en Estado como Reino de Pamplona, luego de Navarra, sobre los términos de la antigua Vasconia, posteriormente reducidos también por algunas partes que tenía en Álava, Bizkaia, Gipuzkoa y La Rioja.
Obras
Instrucción preliminar de la historia sagrada: nociones fundamentales de la verdad de la religión cristiana; y principios de moral, Pamplona: Imp. de Francisco Erasun, 1863.
«De la antigua Vasconia y sus límites», Revista Euskara (ed. facs.), núm. 1 (1878), pp. 24-27.
«Bellezas de la primavera. Rasgo admirable de la Providencia», Revista Euskara (ed. facs.), núm. 1 (1878), pp. 67-70.
«Condaira edo contua euscararen izcuntzat», Revista Euskara (ed. facs.), núm. 1 (1878), p. 110.
«Udaberrriaren edertasuna. Gucia zucentzen duenaren arrasgo miragarria», Revista Euskara (ed. facs.), núm. 1 (1878), pp. 64-67.
«Dictamen relativo a las instituciones forales que deben conservarse en el Código Civil Español», Revista Euskara (ed. facs.), núm. 3 (1880), pp. 161-168.
«Memorable alocución», Euskal-Erria, núm. 18 (1888), pp. 25-26.
Bibliografía
Cortabarría Igartua, G., «Obanos Urriza, Esteban», Auñamendi Euskal Entziklopedia. Ed. en línea: http://aunamendi.eusko-ikaskuntza.eus/eu/obanos-urriza-esteban/ar-96935/ (consultado el 30 de septiembre de 2020).
Fuentes. Boletín de la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de Navarra, Pamplona, 1895-1936.
La Correspondencia de España, Madrid, 1820-1894.
El Eco de Navarra, Pamplona, 1876-1913.
Euskal-Erria, San Sebastián, 1880-1918.
Lau-Buru, Pamplona, 1882-1886.
El Tradicionalista, Pamplona, 1886-1893.
El Aralar, Pamplona, 1894-1897.





