Fundación para el Estudio del Derecho Histórico y Autonómico de Vasconia

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NOTITIA VASCONIAE Obras y autores de fuera de vasconia

MAÑÉ Y FLAQUER, Juan (Torredembarra, Tarragona, 1823 – Barcelona, 1901).

Cargos y oficios

Periodista, escritor, catedrático de la Universidad de Barcelona

Trayectoria

Inició su carrera periodística en los periódicos El Genio, La Fe Pública, La Discusión, El Ángel Exterminador, El Barcino Musical, La Lira Española, El Locomotor y el Bien Público. Se incorporó a la redacción del Diario de Barcelona en 1847 dirigiéndolo entre 1865-1901, tras hacerlo en La Época de Madrid (1863). Convirtió el diario barcelonés en el segundo por tirada del país, con gran influencia social y política del medio y de su director expresando la ideología y actitudes de la burguesía liberal-conservadora y católica catalana con el principio «conservar progresando», frente a los movimientos liberales progresistas y obreros, obsesionado por su independencia. Fue miembro de la Real Academia de la Historia (1879-1901), de la Academia de Buenas Letras de Barcelona (1852), de la Real Sociedad Geográfica Española (1876), de la Real Academia de la Lengua Española (1897) y presidente honorífico de la Asociación de Periodistas de Barcelona (1889).

Además de sus numerosos artículos periodísticos, publicó varias obras sobre la actividad bursátil y en defensa de su concepción historicista, organicista, regionalista, liberal y conservadora vinculada al romanticismo y a la escuela histórica de Savigny, practicada por la llamada «generación foralista» (Vicens). Entre sus colaboradores figuraron personajes como Durán i Bas y Joan Maragall.

Procedía de una familia liberal, cuyo padre fue miembro de la Guardia Nacional. Fue uno de los constructores del catalanismo conservador, regionalista, foralista, provincialista y descentralizador frente al carlismo-integrismo, el federalismo, el republicanismo y el catalanismo de la Lliga. Su rechazo del carlismo lo manifestó en la línea editorial y artículos contra el diario oficial de este El Correo Catalán, coincidiendo ambos en su rechazo del anticlericalismo. Durante la guerra de Cuba polemizó con la prensa madrileña y criticó la gestión del gobierno, demandando un régimen de autonomía.

Su ideología liberal-conservadora le llevó a rechazar el integrismo religioso y político, participando en el Congreso de Malinas (1863) en el que un grupo de católicos defendieron la armonización de la religión con la libertad y el orden, oponiéndose al Syllabus Errorum de Pío IX que denunciaba los errores del liberalismo, conforme a la actitud de los católicos liberales franceses recogida en el folleto De los intereses católicos del siglo xix y la revista Le Correspondant de Montalambert, en cuyos postulados se inspiró su línea editorial con la «alianza del Catolicismo y la Libertad». Defendió «una Iglesia libre en un Estado libre» y que aquella se desprendiera de la protección del poder civil que se convierte en tutela. Calificó el congreso de «un panegírico del catolicismo y un himno a la libertad» para quien, como él, era «liberal por tradición de familia, por temperamento y por convicción; católicos por educación, por gratitud y por sentimiento».

Tras el fin de la Tercera Guerra Carlista (1872-1876) se incrementó el ambiente antifuerista contra los «privilegios de las provincias exentas», que se había acentuado durante aquella por el apoyo recibido por el pretendiente Carlos VII de su población. Acabado el riesgo carlista y consolidado el régimen liberal, se aplicó uno de los principios fundamentales de su orden institucional: el centralismo, entendido no como principio político para construir un espacio político y jurídico homogéneo, en el que un centro asegurara la unidad del poder y la administración. La identificación del Estado con la nación, la homogeneización y la unificación del poder exigían el sometimiento a un poder único y central, basado en la uniformidad legislativa, judicial y administrativa. Esta concepción era radicalmente contraria a los Fueros territoriales, que beneficiaban a clases determinadas. Se celebraron reuniones en Madrid de representantes provinciales para pedir al gobierno la abolición de los Fueros y la prensa antifuerista realizó campañas contrarias a su mantenimiento.

El ambiente antiforal motivó el celo de Campión, quien inició su rechazo el 19 de mayo de 1876 publicando en La Paz un artículo titulado «Los fueros y la idea liberal». Fue el origen de una cruzada que produjo su primera obra importante sobre la foralidad navarra: Consideraciones acerca de la cuestión foral y los carlistas en Navarra publicada el mismo año. Trató de demostrar que los Fueros eran conformes y compatibles con los principios liberales y contrarios de los postulados carlistas, que fueron los liberales navarros quienes los habían defendido y adecuado al régimen constitucional, sin que el pueblo liberal navarro debiera sufrir las consecuencias de las guerras carlistas. Sus planteamientos eran comunes a los liberales navarros, como lo demostró la Diputación en la negociación que abrió la Ley de 1876.

La actitud profuerista dentro del orden liberal, tradicionalista, organicista, anticarlista, antiintegrista, anticentralista, antiparlamentaria y antifederalista, fue liderada en Cataluña por Mañé y asumida por el regionalismo conservador catalán de Romaní, Collell, Rubio y Orts, Milá y Fontanals, Durán i Bas, Morgades, Torras i Bagés, etc. Afirmó Mañé en El regionalismo: «Hemos fundado el provincialismo en el espíritu conservador, que es la defensa, es la resistencia que la organización cristiana, político-social de la Edad Media, opone a la conquista revolucionaria, a la corriente panteísta que lanzó contra la sociedad europea el Renacimiento pagano». Demandó «aplicar nuestra actividad y nuestra actitud no solo en los asuntos privados, sino también en la administración municipal y provincial, con una descentralización gradual, compatible con la integridad del Estado español». El regionalismo era «la legítima aspiración de los pueblos a vivir según las leyes de su existencia social. Cada pueblo —cada raza— halla, venciendo dificultades de todo género, la fórmula de aquella existencia que es la expresión de su idiosincrasia social y, en muchos caos, también de su idiosincrasia física. […] lo fundamental, lo esencial, para la existencia de los pueblos es su Derecho civil, del que forman parte sus hábitos y costumbres. Por esto la autonomía civil es compatible con toda organización política y administrativa que no la contraríe». Rechazó el federalismo de Almirall porque «se haría tabla rasa en nuestras instituciones y tradicionales costumbres de una manera más radical […] y si tuviera que escoger entre que se nos sacrificara en catalán o se nos sacrificara en castellano, confesaré que me repugna menos lo último».

El 21 de julio de 1876 se dictó la Ley abolitoria por la que se adecuaron los Fueros de los territorios vascos a la unidad constitucional, tal y como había previsto la Ley de 25 de octubre de 1839. Fue una medida de imposición, como reflejan sus propios términos, muy distinta en su formulación y alcance a la derivada de la interlocución prevista en esta, que dio lugar a la Ley de adaptación de los Fueros de Navarra de 1841. Obligó a las Provincias Vascongadas a la prestación del servicio militar, a contribuir a los gastos generales del Estado y «a las contribuciones, rentas e impuestos ordinarios y extraordinarios que se consignen en los Presupuestos Generales del Estado». Hizo «extensivos a los habitantes de las Provincias Vascongadas los deberes que la Constitución de la Monarquía imponía a todos los españoles, y autorizó al gobierno a reformar su régimen foral con «las modificaciones de forma que reclamen las circunstancias locales y la experiencia aconseje».

Mañé, que había apoyado la restauración participando en las negociaciones para terminar con la Guerra Carlista, se separó de Cánovas disconforme con la Constitución de 1876, con la libertad de cultos, la centralización y el librecambismo que se oponía al proteccionismo demandado por la burguesía catalana. En estas circunstancias se manifestó el apoyo de los regionalistas foralistas catalanes, a cuya cabeza figuró Mañé con la obra y artículos invocados. En El Oasis. Viaje al país de los fueros y en numerosos artículos defendió los Fueros de las Provincias Vascas y Navarra frente al movimiento abolicionista que pretendía sancionarlas por su apoyo a la Guerra Carlista, invocando las virtudes del pueblo vasco como «un pueblo singular, hermano nuestro, pero que ofrece al mundo el instructivo espectáculo de no empuñar las armas, hace seis siglos, sino en defensa de sus instituciones, al paso que el resto de España derrama siempre lo mejor de su sangre para derribar las que se han dado la víspera». La citada obra constituye un libro de viajes en tres tomos dedicados a Navarra, Gipuzkoa y Álava, y Bizkaia. Describe su itinerario realizado de la mano de personas relevantes de la cultura de los cuatro territorios, describiendo su geografía, historia, arte, monumentos, cultura, etnografía, instituciones, lengua y derecho, incorporando láminas. En el último tomo dedicó un artículo a «Iparraguirre y el árbol de Guernica».

Se le designó «padre los Fueros» de Gipuzkoa y Bizkaia. En agradecimiento a la causa foral recibió de aquellas el nombramiento de hijo adoptivo y un renuevo del árbol de Gernika.

Obras

Colección de artículos, Barcelona: Imprenta de Antonio Brusi, 1856, 1859.

La bolsa. Sus leyes, sus secretos y sus peligros, Barcelona: Imprenta de Antonio Brusi, 1859.

Historia del bandolerismo y la camorra en la Italia meridional: con las biografías de los guerrilleros catalanes Borges y Tristany, Barcelona: Imprenta de Salvador Manero, 1864.

El otoño y la primavera de la vida, Barcelona: Imprenta del Diario de Barcelona, 1867.

Cartas provinciales dirigidas a D. Antonio Cánovas del Castillo y publicadas en el Diario de Barcelona, Barcelona: Imprenta de J. Jepús, 1875.

La paz y los fueros, Barcelona: Imprenta de Jepús, 1876.

La revolución de 1868 juzgada por sus autores. Documentos, juicios, máximas, palinodias y desahogos coleccionados por…, Barcelona, Imprenta de Jaime Jepús, 1876-1877, 2 vols.

El oasis. Viaje al país de los fueros, Barcelona; Imprenta de Jaime Jepús, 1878-1880; Bilbao: Izar, 1990.

La Masonería: artículos publicados en el Diario de Barcelona, Vilanova y la Geltrú: Imprenta José i Flaquer, 1883.

Ligeras reflexiones al discurso del Sr. Núñez de Arce, leído en el Ateneo de Madrid el 8 de noviembre de 1886, Madrid: Sucesores de Rivadeneyra, 1886.

El regionalismo, Barcelona: Imprenta barcelonesa, 1887.

Un ensayo de regionalismo. Cartas a D. J. Pella y Forgas, precedidas de una introducción, Barcelona: Imprenta L’Avenç, 1897.

Alrededor de la República (1873-1874), Barcelona: Imprenta del Diario de Barcelona, 1911.

Cartas a Cándido: estudio político-social de la Revolución y su tiempo, Barcelona: Diario de Barcelona, 1911.

Bibliografía

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— «Joan Mañé i Flaquer i el Diario de Barcelona, una vida en paper», L’Estat-nació i el conflicte regional: Joan Mañé i Flaquer, un cas paradigmatic, 1823-1901, Barcelona, 2004, pp. 133-153.

— «Diccionario Biográfico Español, Madrid: Real Academia de la Historia. Edición en línea: http://dbe.rah.es/biografias/12907/joan-mane-i-flaquer (consultado el 20 de noviembre de 2019).

Galí, F., Exlibris, Joan Mañé i Flaquer, Barcelona: Bibilioteca de Catalunya, 1921.

— Joan Mañé i Flaquer: periodista i escriptor (Torredembarra 1823-Barcelona 1901), Torredembarra: Ajuntament, 2017.

Llagostera Fernández, A., «La gènesi dels articles de Joan Mañé i Flaquer al Diario de Barcelona, “Cataluña y sus ruinas” (15 de setembre i 27 d’octubre de 1861)», Annals del Centre d’Estudis Comarcals de Ripollés, 2003-2004, pp. 51-75.

Ortigosa Martín, J. L., La cuestión catalana. II. Desde junio de 1713 hasta junio de 2018. Historia, mitos, leyendas y mentiras, Madrid: Visión libros, 2018.

Pérez Ollo, F., «Mañé y Flaquer, Juan», Gran Enciclopedia de Navarra, vol. 7, Pamplona: Caja de Ahorros de Navarra, 1990, pp. 197-198.

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Solé Tura, J., Catalanismo y revolución burguesa, Madrid: Edicusa, 1974, pp. 72-77.

Vicens Vives, J., Historia social y económica de España y América, IV-II, Barcelona, 1959, pp. 338-339.

Proyecto financiado por los fondos Next Generation EU en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia del Gobierno de España


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