Cargos y oficios
Abogado, político y activista, miembro del grupo fundador de Ekin, ETA y Aralar.
Trayectoria
Nicolás Madariaga Elías, bisabuelo de Julen, y su esposa Jesusa Azkuenaga, bisabuela, eran comerciantes, propietarios de una gran tienda situada en la plaza de la Cruz de Bilbao la Vieja. Los Madariaga llevaban cerca de cinco siglos residiendo en la capital, aunque han llegado a la conclusión de que son originarios del Txorierri. Nicolás fue miembro del Partido Republicano Federal (que lideraba Pi i Margall) y concejal en Bilbao en 1883 y 1891. Participó en la creación y construcción de la Sociedad El Sitio.
Ramón Madariaga Azkuenaga (1868-1940), abuelo de Julen, era hijo único y, en vez de seguir la profesión de sus padres, estudió Derecho en Madrid, para posteriormente volver a cursar la carrera completa de Derecho durante tres años en la London School of Economics. Dominaba el inglés y el francés. Trabajó como abogado en la compañía de seguros marítimos Lloyd’s. Republicano como su padre y ferviente federalista, participó en la redacción del primer estatuto autonómico vasco junto a algunos miembros de Eusko Ikaskuntza. Según Julen, fue él quien lideró la redacción. Comenzaron a reunirse y a moldear el texto en 1929, y tenían los trabajos muy avanzados para cuando fue publicado el estatuto de 1931 (también llamado Estatuto de Estella). Fue concejal en el periodo republicano, y en 1937, huyendo de la guerra, se trasladó con su familia a Biarritz. Al estallar la Segunda Guerra Mundial, regresó a Bizkaia y se escondió en una de sus casas, pero fue apresado a raíz de una denuncia. Tras permanecer siete meses en prisión, fue liberado, muy enfermo, y poco después murió. En opinión de Julen, su abuelo Ramón ha sido el personaje más importante de la familia. Era amigo íntimo y hombre de confianza del lehendakari José Antonio Agirre, aunque el uno era republicano y el otro jeltzale.
Nicolás Madariaga Astigarraga, padre de Julen, era el mayor de seis hermanos. Estudió Derecho en Madrid y Cambridge y trabajó como abogado en el despacho de su padre hasta el estallido de la guerra. Con su primera esposa, Gregoria Lasa, tuvo a su hijo Nikola, pero al dar a luz a su segundo hijo fallecieron la madre y el bebé. Se casó en segundas nupcias con Esther Agirre, y fueron padres de siete hijos, de los cuales Julen era el segundo. Los cuatro primeros nacieron en el País Vasco y los tres restantes en Chile. Nicolás era miembro de ANV.
Como podemos observar, Julen Madariaga nació en el seno de una adinerada familia burguesa de tradición republicana, pero de tendencias abertzales. En cualquier caso, en la numerosa familia había también derechistas y fascistas, como luego veremos.
Julen nació el 11 de octubre de 1932 en la calle Berástegui, sobre el Café Iruña, frente a Sabin Etxea y el Palacio de Justicia. Bromeaba diciendo que estaba predestinado a ser abogado y político. Fue un «niño de la guerra». En marzo de 1937 fue evacuado en barco a Iparralde junto a su madre y sus hermanos. Su padre se reunió con ellos cuando cayó Bilbao, y en septiembre toda la familia se embarcó en La Rochelle con destino a Chile, donde tenían familiares. El pasaje lo abonó el abuelo materno, fascista chileno. Allí cursó todos sus primeros estudios. Su padre, muy abertzale, ponía a disposición del adolescente Julen mucha literatura vasca de la época, sobre todo libros de la editorial Ekin, que se editaban en Argentina.
Temeroso de que sus hijos se desarraigaran en exceso, en 1946 envió a Jon y Julen de vuelta a Bilbao. Sus impresiones a la llegada: decía que en América veía la vida en tecnicolor, y al llegar a Bilbao en blanco y negro. Era una ciudad sucia y abandonada. Los automóviles de Chile eran de todo tipo y color; los de Bilbao eran todos negros o grises y pequeños. Al hablar con la gente se percibían la tristeza y el miedo. No se podía hablar de cultura y política. El pueblo estaba alicaído, cabizbajo.
En Bilbao se instalaron en casa de familiares derechistas, pero pronto fueron enviados a Lekaroz, al colegio de los capuchinos. En 1947, cuando sus padres regresaron de Chile, se matriculó en el instituto de los Marianistas en Bilbao. Posteriormente, comenzó a estudiar abogado-economista en la Universidad de Deusto. A raíz de algunos problemas, acabó la carrera en la Universidad de Oviedo. En 1962 se doctoró en Cambridge. Contrajo matrimonio en dos ocasiones; primeramente, con Osane Belaustegigoitia, con quien tuvo cinco hijos; en la segunda ocasión, con Yvette Muthular, con quien tuvo seis hijos; once en total.
Trasladando la mirada a la política, en aquella época (1945-55) se respiraba una enorme inquietud en determinados círculos. Los antifranquistas se iban agrupando. Abundaba asimismo la gente no nacionalista de izquierdas. Poco a poco, se fueron conociendo. A las reuniones asistían unas cuarenta personas. El padre Urrutia, jesuita, puso en contacto a los estudiantes abertzales: Barandiarán, Benito del Valle, Txillardegi… El único que no era estudiante era Alfonso Irigoien. Al final quedaron una docena de personas, abertzales. En 1952 fundaron Ekin. Inicialmente era el nombre de la revista interna.
Tenían claro que, para salir de aquella lamentable situación, había que hacer «algo», algo diferente. Los objetivos principales eran la independencia y la revitalización del euskera y de la cultura vasca. Se comprometieron a aprender euskera en dos años, ya que la mayoría no lo sabía. Julen tampoco, aunque tenía el oído familiarizado, porque durante su infancia habían tenido criadas euskaldunes. Aprendió tomando clases particulares con Xabier Peña y realizando estancias en un caserío de Nabarniz. Conocía a Txillardegi desde antes, por medio de familiares comunes. Al principio se relacionaban en castellano.
Ekin y EAJ-EGI tuvieron un estrecho vínculo durante esa década, incluso estuvieron a punto de unificarse, pero, ante la imposibilidad de llegar a acuerdos, en 1959 fundaron ETA. Las primeras acciones militares consistieron en la colocación de ikurriñas, robo de multicopistas, destrucción de monumentos fascistas, pequeños artefactos explosivos contra los diarios Hierro y Alerta. Madariaga fue detenido por primera vez en marzo de 1960. Pasó unos quince días en prisión, y fue liberado gracias a unos contactos de la familia en la embajada americana, no sin antes recibir unas cuantas «caricias». Pero la policía siguió vigilándolo, y en otoño de 1960 Julen huyó a Londres. La policía no tuvo noticia de ello, y en marzo de 1961 le preparó una emboscada en la gasolinera de Bolueta: ametralló un Peugeot 203 idéntico al de Julen, convencido de que quien iba en su interior era él. Asesinaron a Javier Botorrita, empresario.
El 18 de julio de 1961, el Gobierno español organizó en Donostia-San Sebastián un homenaje a los veteranos franquistas de la guerra, coincidiendo con el 25 aniversario del alzamiento. ETA, sabiendo que llegarían en tren, planeó en Lasarte un atentado que no pretendía causar grandes daños, desmontando un tramo de vía. Solo consiguieron detener momentáneamente el tren, pero la policía realizó una fuerte redada y detuvo a una treintena de militantes. Entre ellos, a Madariaga, que acababa de regresar de Londres. Durante cuatro días fue sometido a torturas en San Sebastián. Le rompieron cuatro costillas. Entre los torturadores se encontraba Melitón Manzanas. Luego fue trasladado a Madrid. Reunieron a una veintena de miembros de ETA en Carabanchel. También allí fue torturado, como otros, y juntos redactaron una carta de denuncia dirigida al Vaticano y difundida a través de la BBC.
Julen fue liberado en enero de 1962, y en abril huyó a Iparralde. Txillardegi y Benito del Valle, entre otros, se encontraban ya allí y tomaron contacto con miembros de Enbata. Con el objeto de recaudar fondos para la organización, pusieron en marcha varios negocios, entre ellos la editorial Goiztiri, dedicada a la producción de libros y discos vascos. Participó en la I Asamblea de ETA, celebrada en el monasterio benedictino de Bellocq, en mayo de 1962. Previamente había echado a andar Zutik, el boletín oficial de la organización, y con los acuerdos de la asamblea se imprimieron en varios idiomas 40.000 ejemplares de un suplemento titulado Principios.
En 1963 se celebró en Itxassou/Itsasu el primer Aberri Eguna de la posguerra. Los presentadores fueron el miembro de Enbata Ximun Haran y el miembro de ETA Julen Madariaga. El acto tuvo un eco impresionante. Como anécdota, relataba Julen que, finalizado el acto, le presentaron a dos hijas de Leizaola. Al dialogar con ellas, se percató de que las hijas del lehendakari no sabían euskera. Tanto él como el resto de los allí presentes se quedaron sorprendidos.
Los dos primeros años de estancia en Iparralde fueron bastante tranquilos para Madariaga, viviendo con su familia y trabajando en las empresas que montaron, pero en noviembre de 1964 el gobierno francés le imputó «propaganda subversiva» y otra serie de delitos, y en enero de 1965 fue juzgado en Bayona, junto a Txillardegi y Eneko Irigarai. Cuentan que el juicio resultó tan surrealista como divertido. Muchos testigos declararon en euskera, y al ver que en cuanto pronunciaban las primeras palabras el juez los expulsaba, Pierres Xarriton (a la sazón sacerdote) comenzó a hablar en latín, ¡y el juez también lo expulsó, creyendo que hablaba en euskera! Los tres fueron condenados a seis meses de prisión; pero, al no querer cumplir la pena, huyeron a Bélgica. Allí, Madariaga e Irigarai compraron un viejo automóvil y se trasladaron a Argelia. Alquiló una casa y se llevó a su esposa e hijos, y comenzó a trabajar como asesor jurídico en una empresa pública cerealera. Argelia era en aquel momento todo un referente, el símbolo del anticolonialismo tras haber expulsado a los franceses, y lugar de reunión de numerosos líderes de pueblos en proceso de liberación. Uno de sus objetivos era el adiestramiento militar, también para los miembros de ETA.
En junio de 1965, Julen regresó al País Vasco para participar en la IV Asamblea de ETA. Iba a celebrarse en Loiola, pero cuando tres de los convocados cruzaron la «pseudo-frontera» (así la llamaba Julen) y llegaron a Bera, una pareja de la Guardia Civil les lanzó el alto. Al considerarlos sospechosos, fueron conducidos hacia el cuartel de Bera, pero por el camino atacaron a los guardias y se dieron a la fuga. Julen se pasó horas escondido en el río Bidasoa, tiritando de frío, perdidas las gafas. Haciendo autostop, llegó a Pamplona a casa de unos familiares. Por su prolongada estancia en el agua contrajo una septicemia de la que tardó meses en recuperarse.
Regresó de Argelia con su familia en octubre de 1966, tras permanecer allí año y medio. Se trasladó a Bélgica, donde varios miembros de ETA habían comenzado a preparar la V Asamblea de la organización. Habían ingresado en la organización numerosos nuevos militantes, entre los cuales no eran escasos los «españolistas», con quienes Madariaga no simpatizaba en absoluto. En Gaztelu, en un salón parroquial, se celebró la primera parte de dicha Asamblea, sin la presencia de los fundadores de la organización, que no fueron invitados. Se produjo la primera escisión: ETA Berri, que se convertiría en Komunistak, MCE-EMK, bajo la batuta de Patxi Iturrioz y Eugenio del Río.
La segunda parte de la V Asamblea se celebró en marzo de 1967 en Getaria, en un local de los jesuitas. Allí se acordaron la ideología y la estrategia de la organización para los próximos años. Con la independencia y el socialismo como metas, se estructuraron cuatro frentes: el cultural, el político, el económico y el militar. El resto de los fundadores de ETA, Txillardegi, Benito del Valle y Manu Agirre, no estaba de acuerdo con el nuevo planteamiento, al entender que se priorizaba el ámbito militar, y abandonó la organización. Fue un duro golpe para Julen, que siguió encuadrado en la misma.
Los años posteriores fueron muy conflictivos. Se registraron las primeras muertes: en junio de 1968, Txabi Etxebarrieta asesinó al guardia civil José Pardines en un control en Tolosa; pocas horas más tarde, moría Etxebarrieta, tras ser disparado por la Guardia Civil. En agosto de ese mismo año, ETA asesinó en Irun al policía Melitón Manzanas, el famoso torturador. En 1969, en medio de ese enrarecido ambiente, Madariaga viajó a Cuba, con el propósito de estrechar lazos con los líderes de la revolución cubana. A su regreso fue detenido y permaneció seis meses en la prisión de Burdeos, cumpliendo una condena que tenía pendiente desde 1965. Al quedar en libertad, acordó el divorcio con Osane, su primera esposa, quien se instaló en Anglet con sus hijos. Pero Julen fue pronto detenido y trasladado a Bélgica. Poco después le concedieron permiso para residir en las Landas y alquiló una casa en Saint-Martin-de-Seignanx, aunque a la semana fue nuevamente deportado a Bélgica.
En agosto de 1970 se celebró la VI Asamblea de ETA, en Itsasu. Organizada por la fracción españolista, Julen fue el único abertzale que consiguió estar presente en la reunión. Todos los participantes estaban encapuchados. El presentador dijo que había entre ellos un traidor, ante lo cual Julen se quitó la capucha y arrancó el discurso en defensa de sus ideas políticas diciendo «yo soy el traidor». Lo trasladaron al piso superior y allí permaneció dos días bajo custodia. La segunda escisión de ETA fue trascendente.
A la vista de que la policía no le dejaba en paz, en septiembre de 1971 emprendió, junto a otros militantes, una huelga de hambre en la catedral de Bayona. Finalizada la huelga, fue detenido y trasladado a Fresnes, donde permaneció un mes. En febrero de 1972 fue conducido al aeropuerto y enviado a Chile, ya que tenía tres nacionalidades: española, chilena y francesa. Inmediatamente se integró en la revolución de Allende: «Gracias a mis estudios, pude participar en una universidad popular; íbamos de ciudad en ciudad […], dando clases a la clase obrera chilena. Geografía e historia local, marxismo… Para mí, fue una experiencia maravillosa» (En honor a la verdad, p. 169). Regresó en octubre de 1972. Nada más llegar, se puso a hacer otra huelga de hambre en la catedral de Bayona junto a Txillardegi, Monzón, Legasse, etc. La policía lo sacó de la catedral y lo trasladó a prisión. El tribunal de Bayona le impuso una condena de tres meses. Abandonó la huelga de hambre el 28.º día, en el hospital de Fresnes, muy debilitado.
Fue aquella una década importante con el Proceso de Burgos (1970, en el que fue declarado en rebeldía), el asesinato de Carrero Blanco (1973), la escisión ETA m/pm (1974), la muerte de Franco (1975), la Transición, la creación de Herri Batasuna (1978). Madariaga, como militante, vivió de cerca aquellos acontecimientos, pero desde fuera de la dirección de la organización. Aprovechando la herencia de su recién fallecido padre, en 1980 edificó en Senpere una casa diseñada por su hermano arquitecto Nikola, y pudo dedicar más tiempo a la familia.
En 1983 remitió una larga misiva a ETA, criticando su actitud hacia Iparralde, especialmente hacia el grupo Iparretarrak. En 1985 le lanzó una crítica aún más severa, atribuyéndole actitudes dogmáticas. El asesinato de Yoyes (1986) y la matanza de Hipercor (1987) le distanciaron aún más de la organización. Sin embargo, en mayo de 1988 fue nuevamente detenido por la policía, acusado de colaborar en la compra de imanes para la preparación de explosivos. En septiembre de aquel año, estando en prisión en Fresnes, Iraitz, su hija de diecinueve meses, murió ahogada en la piscina de casa. Fue un duro golpe para Julen. Aunque le acercaron hasta Bayona, no le permitieron asistir al funeral en Senpere. Dedicó a la niña un emotivo poema.
Fue juzgado y condenado a cuatro años de prisión. En la cárcel, tuvo continuas discusiones con el dirigente de ETA Josu Urrutikoetxea. Al salir en libertad abandonó la organización, y en 1991 regresó a Bilbao con la intención de ganarse la vida como abogado. No pudo encontrar trabajo en los despachos del entorno de la izquierda abertzale, y finalmente se lo ofreció Txema Montero, exeurodiputado expulsado de HB. Permanecería en su despacho hasta su jubilación. Desde 1993 fue miembro de Elkarri. Se mostró muy crítico con las acciones de ETA en aquella época, especialmente con los coches bomba y con el asesinato de Gregorio Ordóñez. Se desmarcó de Herri Batasuna por no condenar ese asesinato. Vivió con pasión el acuerdo de Lizarra-Garazi de diciembre de 1998, el subsiguiente alto el fuego de ETA y la creación de Euskal Herritarrok, y con desesperación el fin del alto el fuego un año más tarde y los atentados posteriores.
En 2001-2002 participó en la fundación del partido político Aralar. Pronto se le unió su viejo amigo Txillardegi, con quien intervino en la fundación y desarrollo de Ekin y ETA. Presidió la Comisión de Garantías, encabezó la lista a la Diputación de Bizkaia (2003), fue candidato al Senado (2004) y miembro de la lista al Parlamento Europeo (2004), en el partido que lideraba, entre otros, Patxi Zabaleta, y en el que permaneció hasta su disolución en 2017. Vivió con júbilo y esperanza el alto el fuego decretado por ETA en 2012 y el clima político que se generó posteriormente con EH Bildu.
Su enésima y última detención tuvo lugar en 2006. Era la época del todo es ETA. Acusado de haber participado tiempo atrás como intermediador en un caso de impuesto revolucionario, fue trasladado a París e interrogado, y, al parecer, no fue encarcelado porque tenía setenta y cuatro años. Tuvo que pasar unos meses en libertad condicional en la capital francesa.
La biografía de Madariaga demuestra que fue, ante todo, un hombre de acción. Osado e impertérrito, se adentraba en mil peligros. Era obstinado y consecuente con sus ideas. Las detenciones, las torturas, los encarcelamientos, las huelgas de hambre, los destierros… Tuvo fe en la lucha armada, hasta que en los años ochenta consideró que se había convertido en un lastre para alcanzar los objetivos. Hay que tener presente que durante los años de juventud de Madariaga se iniciaron en el mundo muchas insurrecciones armadas, algunas de ellas con éxito (Cuba, Argelia, Vietnam), y que las guerrillas, tanto urbanas como de otro tipo, brotaron en muchos lugares. La lucha contra el colonialismo cobró gran fuerza tras la Segunda Guerra Mundial, y era el prisma desde el que se contemplaba también el proceso de liberación de Euskal Herria. Era un abertzale entusiasta y socialista, aunque crítico con el modelo soviético.
No puede ser considerado un gran teórico o intelectual, al menos si nos atenemos a su escasa obra escrita. Pero tenía una sólida formación e impartía cursos de historia, geografía, marxismo, etc., durante la etapa de formación de la militancia y durante su estancia en Chile. Y elaboró su tesis doctoral sobre el concepto de nación, tema en el que profundizó mucho.
«Bien definido y bien entendido el concepto de nación, mi tesis se centraba en demostrar que el pueblo vasco era una colectividad que reunía y cumplía la mayor parte de las condiciones nacionales. Es decir, que si en toda Europa existe un pueblo con derecho a ser nación, es sin duda Euskal Herria: la nuestra es la lengua más antigua de Europa; al parecer, llevamos al menos 40.000 años aquí, en esta tierra. La lengua y el territorio son sumamente importantes. Además, tenemos una historia común que perdura durante siglos y siglos. Creo que también tenemos voluntad de convivir» (En honor a la verdad, p. 25). Ni qué decir tiene que el sueño de Madariaga era la independencia de Euskal Herria. Y una Euskal Herria euskaldún. Hablaba un euskera muy curioso: una mezcla de vizcaíno, labortano, batua, y el de su propia cosecha; un delicioso madariagués.
Si hubiera que destacar algo más de la personalidad de Madariaga, habría que señalar su condición de gentleman y su elegancia, tanto en el habla como en el trato. Y su buen humor y vitalidad. Y su salud y buena forma, hasta que a los ochenta y tantos años sufrió un ictus.
Obras
«Análisis y crítica del trabajo titulado “Notas sobre el problema nacional” (Elaborado y difudido por los españolistas liquidacionistas recientemente expulsados de ETA)», Zutik, núm. 57, octubre de 1970, pp. 1-2.
Egiari zor, Donostia: Erein, 2014. Traducción al español: En honor a la verdad. Autobiografía, La Floresta Sant Cugat del Vallès: Pol·len, 2020.
Bibliografía
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IRIONDO, I., «Estoy orgulloso de haber creado ETA», Naiz, 7 de abril de 2021. Ed. en línea: https://www.naiz.eus/en/hemeroteca/gara/editions/2021-04-07/hemeroteca_articles/estoy-orgulloso-de-haber-creado-eta (consultado el 14 de junio de 2022).
LETONA, X., «Armak edonori entregatu ahal zaizkio, salbu Madril eta Parisi», Argia, 2417, 1 de junio de 2014, pp. 10-14. Ed. en línea: https://www.argia.eus/argia-astekaria/2417/iulen-madariaga (consultado el 14 de junio de 2022).
ORMAZABAL, M., «Muere Julen Madariaga, uno de los fundadores de ETA», El País, 6 de abril de 2021. Ed. en línea: https://www.elcorreo.com/vizcaya/20090131/politica/fundo-finales-1958-20090131.html (consultado el 14 de junio de 2022).
R. AIZPEOLEA, L., «ETA no sobrevivió a sus fundadores», El País, 11 de abril de 2021. Ed. en línea: https://elpais.com/espana/2021-04-11/eta-no-sobrevivio-a-sus-fundadores.html (consultado el 14 de junio de 2022).
VASCO PRESS, «ETA se fundó a finales de 1958», El Correo, 31 de enero de 2009. Ed. en línea: https://www.elcorreo.com/vizcaya/20090131/politica/fundo-finales-1958-20090131.html (consultado el 14 de junio de 2022).
Fuentes
EITB, «Me alejé de ETA por una agresión física por parte de un militante», programa de Euskal Irrati Telebista (EITB), 30 de mayo de 2014. Vídeo en línea: https://www.youtube.com/watch?v=HwcyjTjoyIs (consultado el 14 de junio de
2022).
ELEXPURU, J. M., y ETXEBERRIA, E., «Julen Madariaga Agirre», web Ahotsak, 2012. Vídeos en línea: https://ahotsak.eus/bilbo/hizlariak/julen-madariaga-agirre/ (consultado el 14 de junio de 2022).





