Cargos y oficios
Obispo de Gerona y cronista de origen godo.
Trayectoria
Juan apenas habla en sus escritos de sí mismo; gran parte de su vida la conocemos gracias a la pequeña biografía escrita por Isidoro de Sevilla en su De viris illustribus (c. 31). El futuro obispo de Gerona nació a mediados del siglo vi en el seno de una familia goda católica de clase alta, establecida en Scallabis (actual Santarem, Portugal). De joven fue enviado a Constantinopla para completar sus estudios. No podemos precisar con exactitud los años de estancia del joven Juan en la capital imperial, pero en su Crónica escribe que fue testigo de la peste que azotó la ciudad en el 572 y, hasta el 578, predominan en la obra las noticias en torno a Bizancio frente a aquellas sobre el reino visigodo de Toledo. A su regreso, reinaba en Hispania el rey Leovigildo que, infructuosamente, quiso atraer a Juan a la fe arriana. Ante tal negativa, el monarca desterró al bicla- rense a Barcino (Barcelona), pena que duró diez años. La elección de Barcelona como destino de exilio puede deberse a que por aquel entonces el obispo de la ciudad era el arriano Ungas, quien tendría a Juan controlado. Ya bajo el reinado de Recaredo y cumplida su condena, Juan fundó el monasterio de Bíclaro, cuya identificación es aún discutida (una de las hipótesis que cuenta con más adeptos la sitúa en la localidad de Vallclara, Tarragona). El biclarense alcanzó el episcopado de Gerona poco después, ya que firma su asistencia en las actas del II Concilio Caesaraugustano celebrado en el 592. También acudió a los concilios celebrados en el 597 en Toledo y dos años más tarde en Barcelona. Es posible que el Juan que firma las actas del concilio de Egara en el 614 debamos identificarlo con el biclarense, a pesar de que no se indique la sede a la que pertenece. No conocemos la fecha exacta de la muerte de Juan. Su sucesor al frente del obispado de Gerona fue Nonnito, quien accedió al cargo durante el reinado de Suintilla (621-631), sin que podamos precisar más.
El Chronicon de Juan de Bíclaro es una continuación de la Crónica de Víctor de Tunnuna y recoge anualmente, desde el año 566 al 590, los acontecimientos que él considera más relevantes, señalando la cronología a partir de los años de gobierno de los emperadores bizantinos y los reyes visigodos. Esta obra ofrece referencias interesantes en torno a los territorios de Cantabria y de Vasconia en el contexto de las acciones de conquista de Leovigildo. Así, entre los hechos del 574 se relata cómo Leovigildo entró en Cantabria y, matando a los invasores de la provincia —pervasores—, ocupó Amaia (Peña Amaya, Burgos), saqueando el territorio y apoderándose de la provincia (se piensa que la Cantabria tardoantigua citada por las fuentes se extendería desde la Cantabria Clásica, donde se sitúa Amaia, hacia el sudeste llegando hasta la Sierra de Cantabria). En el 581 Leovigildo volvió a atacar, pero esta vez el objetivo fue Vasconia. El rey ocupó parte de dicha región y fundó una ciudad —civi- tas— conocida como Victoriacum. Tradicionalmente la plaza ha sido identificada con las localidades alavesas de Vitoria-Gasteiz, Vitoriano e incluso con el yacimiento de Iruña-Veleia, empero, por el momento no han aparecido fuentes que avalen dichas hipótesis.
El Chronicon es la única obra de Juan que ha llegado hasta nosotros, pero Isidoro menciona que compuso una regla monástica y que redactó algunos otros trabajos que, al parecer, se han perdido. El año donde finaliza la crónica contrasta con su supuesta fecha de redacción, el 602, fecha que se indica en todos los manuscritos que han transmitido el texto. Tal vez se deba a un esfuerzo consciente del cronista por apelar a la unión que supuso la conversión de los godos al catolicismo, simbolizada con la del propio rey Recaredo, en una época en la que, muerto el citado monarca, volvía la inestabilidad política y las luchas por el poder que caracterizaban las sucesiones reales. En cuanto a las fuentes utilizadas, el obispo solamente menciona su experiencia personal y la información facilitada por testigos de confianza que presenciaron los hechos. Tuvo una fuerte influencia en autores visigodos como Isidoro de Sevilla e, incluso, varios cronistas musulmanes y cristianos de la Edad Media.
Obras
Cardelle de Hartmann, C. (ed.), Victoris Tunnunensis Chronicon cum reliquis ex consularibus Caesaraugustanus et Iohannis Biclarensis Chronicon, commentaria his- torica ad Consularia Caesaraugustana et ad Iohannis Biclarensis Chronicon edidit Roger Collins, Corpus Christianorum, Series latina 173.a, Turnhout: Brepols, 2001.
Bibliografía
Barroso, R.; Carrobles, J., y Morín de Pablos, J., «¿Vascones o Wasco- nes? Acerca del Ducado de Cantabria y la fundación de ciudades en el norte peninsular en época visigoda», e-Spania (2013), en línea: https://e-spania.revues.org/22944 (Consultado el 12 de agosto de 2018).
Besga, A., Domuit vascones: el País Vasco durante la época de los reinos germánicos. La era de la independencia (siglos v–viii), Bilbao: Astarloa, 2001.
Collins, R., Los vascos, Madrid: Alianza, 1989.
Moreno, E., «Vascones, francos y visigodos entre los siglos vi y vil: dinámicas de delimitación y división del solar vascón», Príncipe de Viana, vol. 76, núm. 261 (2015), pp. 347-357.
Sayas, J. J., Los Vascos en la Antigüedad, Madrid: Cátedra, 1994.
Cita bibliográfica
Lanz, J. «Juan de Bíclaro», Jimeno Aranguren, R., (dir), Notitia Vasconiae. Diccionario de historiadores, juristas y pensadores políticos de vasconia, T. I, Marcial Pons, Madrid, 2019, pp. 112-114.





