Cargos y oficios
Obispo de Sevilla y referente religioso y cultural del reino visigodo de Toledo.
Trayectoria
Isidoro de Sevilla era el menor de cuatro hermanos de una familia aristócrata hispanorromana originaria de Cartagena. Isidoro nació en algún momento entre el 550 y el 570, pero no podemos afirmar con rotundidad si lo hizo en Cartagena o en Sevilla, ya que su familia tuvo que trasladarse a la ciudad hispalense debido a la ocupación bizantina del sureste peninsular entre el 552 y el 555. No es seguro que su padre, de nombre Severiano, ocupase algún cargo importante en la administración visigoda, pero sabemos que varios miembros de su familia alcanzaron puestos importantes en el entramado eclesiástico aun después de haber cambiado de residencia. Así, Leandro, el mayor de los cuatro hermanos, fue nombrado obispo de Sevilla, y su hermano Fulgencio, de Écija. Isidoro quedó huérfano en una fecha temprana, pero no por eso se vio descuidada su educación. Su hermano Leandro se hizo cargo de él y es posible que lo enviase a la escuela episcopal sevillana, donde adquirió una formación notable.
A la muerte de Leandro en el 602, Isidoro lo sucedió como obispo de Sevilla y pronto sobresalió por su gran capacidad oratoria, su carácter erudito y por su labor realizada en el proceso de la expansión monástica, así como por el impulso dado a las escuelas diocesanas. A pesar de emitir duros juicios contra el rey Viterico (603-610), colaboró con los sucesivos monarcas visigodos. En el 610 suscribió el llamado «Decreto de Gundemaro» sobre la condición metropolitana de Toledo y llegó a forjar una estrecha relación con el rey Sisebuto (612/613-621), a quien dedicó su De natura rerum o Liber rotarum y la primera versión de las Etymologiae. Viajaba a Toledo de manera habitual y acudió a varios Concilios eclesiásticos, llegando a presidir en el 619 el II Concilio Hispalense y en el 633 el IV Concilio de Toledo.
El obispo sevillano redactó gran cantidad de obras, de las cuales conocemos solamente las más importantes, aun así, abundantes. Las menciones en torno a los vascones se sitúan en dos de sus trabajos más sobresalientes, que pasaremos a comentar a continuación. Siguiendo el ejemplo de Juan de Bícla- ro, escribió una breve crónica que, al parecer, consideró insuficiente, y hacia el 620 decidió publicar la primera versión de una obra historiográfica titulada Historia Gothorum, Wandalorum et Sueborum, revisada y ampliada en una segunda versión que vio la luz en el 624. Para las referencias relativas al siglo v sobre el entorno circumpirenaico occidental y sus gentes, Isidoro toma como fuentes a Hidacio y la Crónica Gálica entre otros, reproduciendo casi de manera íntegra lo dicho por estos, como es el caso del pasaje que narra la ocupación de Pampilona por las tropas del rey godo Eurico en el 473 (Hist. Goth. 34). Al igual que Gregorio de Tours, Isidoro omite la mención de Pamplona en el camino seguido por el ejército franco en la gran ofensiva del 541 (Hist. Goth. 41), pero ofrece una versión del desenlace de los acontecimientos diferente a la realizada por el turonense.
La primera referencia del hispalense sobre los vascones en época del reino visigodo de Toledo nos lleva al reinado de Recaredo (586-601), ya que en el pasaje que enumera las conquistas que realizó Leovigildo se abstiene de incluir entre estas la campaña del 581 que penetró en el territorio vascón. Isidoro menciona que el monarca católico dirigió varias campañas contra las irrupciones vasconas (Hist. Goth. 49), pero resta importancia a estas ofensivas militares diciendo que resultaban útiles para entrenar al ejército visigodo, comparándolas con el juego de la palestra —Saepe etiam et lacertos contra Romanorum insolen- tias et irruptiones Vasconum movit. Unde non magis bella tractasse, quam potius gentem, quasi in palaestrae ludo, pro uso certaminis videtur exercuisse— (Hist. Goth. 54). Según el obispo, el rey Gundemaro dirigió con éxito una expeditio contra los vascones en el 610 (Hist. Goth. 59), pero el pasaje más extenso e interesante, en el que cobran cierto protagonismo los vascones, lo encontramos al comienzo del reinado de Suintila (621-631). En esa época los vascones estaban realizando incursiones en la provincia Tarraconensis, lo más seguro es que en su parte más occidental, pero al ver llegar al monarca se rindieron arrojando las armas, reconociendo las leyes del reino, entregando rehenes y comprometiéndose a construir una ciudad goda en Ologicus (Olite/Erriberri, Navarra) con su esfuerzo y su dinero, tras jurar fidelidad y sumisión al rey —Habuit quo- que et initio regni expeditionem contra incursus Vasconum Tarraconensem pro- vinciam infestantium, ubi adeo montivagi populi terrore adventus ejus perculsi sunt, ut confestim, quasi debita jura noscentes, remissis telis et expeditis ad pre- cem manibus, supplices ei colla submitterent, obsides darent, Ologicus civitatem Gothorum stipendiis suis et laboribus conderent, pollicentes ejus regno ditionique parere, et quidquid imperaretur efficere— (Hist. Goth. 63).
El obispo hispalense también dedica un breve apartado a los vascones en su obra más elaborada y exitosa, las Etymologiae u Originum libri XX, un vasto trabajo que trata de recoger a modo de enciclopedia todos los saberes de la época, cuya última versión, que es la que ha llegado hasta nuestros días, fue escrita hacia el 633. En el pasaje 107 del libro noveno, Isidoro identifica a los vascones con los vacceos, según él llamados antaño de esta manera, calificándolos de nómadas y ubicándolos en las escabrosidades de la cordillera pirenaica, junto a la cual se encuentra su ciudad fortificada —oppidum—, llamada Vacca, de ubicación desconocida. En el siguiente pasaje, adapta la referencia jeronimia- na en torno al final de la guerra sertoriana (Hier. Adv. Vig. 4), señalando que los vacceos-vascones habían sido emplazados por Cneo Pompeyo en una ciudad que tomó el nombre de Convenae, actual Saint-Bertrand-de-Comminges, Alto Garona —Vacca oppidum fuit iuxta Pyrenaeum, a quo sunt cognominati Vaccei, de quibus creditur dixisse poeta (cf. Virg. Aen. 4,42): Lateque vagantes Vaccei. Hi Pyrenaei iugis peramplam montis habitant solitudinem. Idem et Vascones, quasi Vaccones, C in S litteram demutata. Quos Gnaeus Pompeius edomita Hispania et ad triumphum venire festinans de Pyrenaei iugis deposuit et in unum oppidum congregavit. Vnde et Convenarum urbs nomen accepit— (Etym. 9.107-108).
Las obras de Isidoro de Sevilla, en especial sus Etimologías, tuvieron una difusión inmediata entre sus coetáneos y fueron utilizadas por numerosos estudiosos medievales. Como ejemplo de la influencia isidoriana en los autores de la época, podríamos reparar en el éxito que alcanzó su explicación en torno a la equiparación de los vascones con los vacceos citada más arriba. A pesar de que las fuentes clásicas identifican como vacceos a una comunidad indoeuropea prerromana ubicada en la meseta central del Duero, tras la publicación de las Etymologiae varias fuentes hispanas y francas de los siglos vii y x utilizaron ambos términos como si de sinónimos se tratara, otorgando una credibilidad absoluta a la errónea explicación del obispo hispalense.
Obras
Etimologías, texto latino, versión española y notas por J. Oroz Reta y M. A. Marcos Casquero, introducción general por M. C. Díaz Díaz, Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 2004.
Las Historias de los Godos, Vándalos y Suevos de Isidoro de Sevilla, estudio, edición crítica y traducción de C. Rodríguez Alonso, León: Centro de Estudios e Investigación «San Isidoro»; Archivo Histórico Diocesano; Caja de Ahorros y Monte de Piedad de León, 1975.
Bibliografía
Besga, A., Domuit vascones: el País Vasco durante la época de los reinos germánicos. La era de la independencia (siglos v-viii), Bilbao: Astarloa, 2001.
Lanz, J., Dinámicas de enfrentamiento, colaboración y resolución de conflictos en el entorno circumpirenaico occidental (siglos II a. C.-viii d. C.), Tesis Doctoral, Vitoria-Gas- teiz: UPV/EHU, 2017.
Larrea, J. J., La Navarre du ive au xiie siecle: peuplement et société, Paris: De Boeck Uni- versité, 1998.
Moreno, E., «Los vascones de la Literatura Latina tardía (siglos iv-vii)», Andreu Pintado, J. (coord.), Los vascones de las fuentes antiguas: en torno a una etnia de la antigüedad peninsular, Barcelona: Universitat de Barcelona, 2009, pp. 261-290.
Torregaray, E., «Vascones y vacceos: una historia de confusión», Santos Yanguas, J., y Cruz Andreoti, G. (eds.), Revisiones de Historia Antigua VII. Romanización, fronteras y etnias en la Roma Antigua: el caso hispano, Vitoria-Gasteiz: UPV/EHU, 2012, pp. 457-475.
Cita bibliográfica
Lanz, J. «Isodoro de Sevilla», Jimeno Aranguren, R., (dir), Notitia Vasconiae. Diccionario de historiadores, juristas y pensadores políticos de vasconia, T. I, Marcial Pons, Madrid, 2019, pp. 118-120.





