Fundación para el Estudio del Derecho Histórico y Autonómico de Vasconia

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NOTITIA VASCONIAE Obras y autores guipuzcoanos

IPARRAGIRRE BALERDI, José María (José María de Iparraguirre) (Urretxu, Gipuzkoa, 12 de agosto de 1820 – Ezkioga, 6 de abril de 1881).

Trayectoria

José María Iparragirre nació el 12 de agosto de 1820 en Urretxu. Con cinco años fue enviado a Idiazabal, a casa de su tío José Antonio Iparragirre, maestro de escuela, con el que comenzó su formación. En 1832 continúa con los estudios de latín en el Colegio Campillo de Vitoria, adonde se había trasladado su familia. Al año siguiente ingresará en la escuela jesuita de San Isidro en Madrid.

Abandonó los estudios tras la matanza de frailes del 17 de julio de 1834, en la que fue asesinado su maestro de latín. Regresó al País Vasco donde se unió a las fuerzas carlistas como voluntario en el batallón de Iturriza. Más tarde ingresó en el Primer Batallón de Gipuzkoa, con el que fue herido en la batalla de Arrigorriaga en diciembre de 1834. Tras diversas vicisitudes entra a formar parte de la Guardia de Honor de Don Carlos, desde 1836 hasta el final de la guerra.

Tras el Convenio de Bergara, que rechazó, emigró a Francia, donde completó su formación musical, entre Lille y París, dando inicio a su vida bohemia. Acudió a tertulias y reuniones musicales en París, Lyon y a balnearios de los Alpes en Suiza e Italia, desarrollando su carrera musical como cantante y guitarrista. Otra vez en París, participó en la Revolución liberal de 1848, cuyo espíritu le acompañará en su obra y en su aspecto de largos cabellos y barba, hasta el final de sus días. Tres años después fue expulsado de Francia por exaltar a las masas en Toulouse cantando La Marsellesa. Se exilió a Londres, donde pudo conseguir los papeles para retornar al País Vasco.

Es en este periodo, 1852, cuando crea su obra más relevante el zortziko Guernicaco arbola, cuyo canto en multitudinarias romerías —se habla de 6.000 oyentes en algún caso— volverá a provocar su destierro del País Vasco por orden de las autoridades militares. Dos años más tarde volverá a su tierra, continuando su carrera musical tanto en teatros, tertulias y cafés, como en fiestas y romerías.

En 1858 emigra a Buenos Aires, donde fracasa como músico, para tras casarse con Ángela Querejeta trasladarse a la vecina Uruguay. Aquí, tras casi veinte años de supervivencia en el pastoreo, formará su familia con ocho hijos e hijas.

Tras la ley de abolición de los Fueros de 1876, su zortziko se convertirá en himno reivindicativo, lo que provocará la búsqueda de su autor, al que muchos daban por fallecido. Tras conocer su paradero en el campo uruguayo, una colecta de los vascos del Río de la Plata facilitará su regreso al País Vasco en 1877, dejando a su numerosa familia en la república sudamericana.

A su regreso recibió numerosos homenajes, que inexorablemente se convertían en reivindicaciones forales. Continuó componiendo canciones, muchas de ellas llamando a la vuelta al sistema foral, la religión y la lengua vasca. Aunque consiguió, al final de su vida una modesta pensión de las diputaciones vascas, murió en soledad en un caserío de Itsaso, el 6 de abril de 1881.

Fue Iparragirre un poeta romántico que compuso numerosas canciones de amor y, como juglar bohemio, diversas canciones satíricas. Interesa resaltar su obra más reivindicativa y política, faceta creativa que comienza con la composición del Guernicaco arbola alrededor de 1852. Esta canción reúne las principales características de su ideología. Por una parte, la propia imagen del árbol, que además de suponer la hermandad entre los vascos, recuerda al árbol de la libertad de los revolucionarios de 1848 y simboliza los Fueros. Por otra, la defensa de la religión, los Fueros y la paz. La amplia difusión de esta canción la convirtió en un himno para los vascos, sobre todo a partir de la abolición foral en 1876.

A su regreso, la intelectualidad fuerista se volcó al ensalzar las virtudes del «insigne cantor de las libertades euskaras», en palabras de José Manterola. En similares términos se referirán a él Fermín Herrán, Juan Mañé y Flaquer, Ricardo Becerro de Bengoa, Pedro de Egaña, Juan Iturralde y Suit o Antonio Trueba, entre otros.

De la extensión de la carga simbólica de la canción nos ilustra el tumulto provocado en agosto de 1893 en San Sebastián. Dentro del ambiente fuerista posterior a la Gamazada, la oposición de la banda de música a tocar el Gernikako arbola que solicitaba un amplio sector del público provocó un tumulto, que acabó atacando el Hotel Londres donde se hospedaba el jefe del gobierno Mateo Sagasta. La represión de la guardia civil provocó tres muertos entre los manifestantes. Las manifestaciones se sucedieron durante tres días y los incidentes finalizaron cuando una comisión popular se hizo cargo del orden público, se retiró la guardia civil y, esa noche, se cantó el Gernikako arbola en el boulevard, con todo el público en pie y descubierto.

Una de las características más reseñables de su obra es que fue escrita, casi en su totalidad, en euskera. La reivindicación de la lengua será también una constante de su obra poética: «Arren, ez bada galdu euskera, / nere anaia maiteak! / Galtzen badegu […] galduak gera / gu eta gure semeak. / Beti euskeraz itz egin, bada, / oro zaar ta gazteak, / esan ez dedin denok gerala / euskaldun biotz gabeak» (1878).

La traducción de este verso que pertenece a «Arren ez bedi galdu euskera» (1878) es la siguiente: «¡Por Dios, pues, no perdáis el euskara / mis queridos hermanos! / Si lo perdemos […] estamos perdidos / nosotros y nuestros hijos. / Así que hablad siempre en euskara / lo mismo viejos que jóvenes, / que no se diga que todos somos / vascos sin corazón». También son destacables los versos que dedicó al vascófilo Aizkibel bajo el título «¡Biba Euskera!» en 1856.

A pesar de haber formado parte del ejército carlista como voluntario en la Primera Guerra, su obra reivindicará la hermandad entre los vascos y criticará el levantamiento carlista de Carlos VII en la Segunda Guerra: «Zuaz, Don Carlos zazpigarrena, / urrun bai gure lurretic; / ez dezu utzi guretzat pena / eta tristura besteric…».

Este verso, que pertenece a «Jaungoikoa eta arbola» (1877), tiene la siguiente traducción: «Vete, Don Carlos Séptimo, / lejos de nuestra tierra; / no nos has dejado/ más que pena y tristeza…».

Para entonces su discurso fuerista se ha radicalizado: «Arbola Santu amoriozcoa / Nolatan erori cerá / Zu, euscaldunen consuelua / Zori oneco argui-era? / Baña oraindic piztuco cera / Esperantzatan bai-guera / Orduan igo lañuetara / Macurtu gabe lurrera. / Viva gure Arbola / Gora-bedi gora / Eta maite ez duena / Ez da Euscalduna».

Los versos pertenecen a «Bilbao eta Fueruak pakearentzat» (Uruguay, 1876), y su traducción es la siguiente: «Bilbao y los Fueros para la Paz. ¿Cómo has podido caer, árbol queridísimo y / santo, siendo la luz y el consuelo de los vascongados? / Ahora ya tan solo nos sostiene la esperanza de que / algún día revivirá, elevándose por el vigor de tu / nueva savia hasta las nubes, y permaneciendo / eternamente erguido. / Viva el árbol, nuestro, siempre vigoroso, / quien no le ama, no es vascongado».

Obras

«Guernicaco arbola», 1852.

«Tolosar onguilleai», 1855.

«¡Biba Euskera!», 1856.

«Adio Euscal-Erriari», 1858.

«Bilbao eta Fueruak pakearentzat», 1876.

«Oroitza», 1877.

«Jaungoikoa eta arbola», 1877.

«Nire etorrera lur maitera», 1877.

«Euscal-Erriari», 1877.

«Arren ez bedi galdu euskera».

«Elizondoko batzarra», 1879.

Bibliografía

Jaka Legorburu, A. C., Iparraguirre: en el centenario de su muerte, San Sebastián, 1982.

Mendíbil, G. (coord.), Jose Maria Iparragirre: Erro-Urratsak – Raíz y viento. Igorre: Keinu, 1999. Recoge la biografía y su obra poética y musical completa.

Peña Goñi, A. et al., Iparraguirre y el árbol de Guernica, Bilbao: Biblioteca Vascongada, 1896. Recoge textos de Fermín Herrán, Juan Mañé y Flaquer, Ricardo Becerro de Bengoa, Pedro de Egaña, José de Manterola, Juan Iturralde y Suit o Antonio Trueba, entre otros.

Salaverría, J. M., Iparraguirre: el último bardo. Madrid: Espasa Calpe, 1932.

Proyecto financiado por los fondos Next Generation EU en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia del Gobierno de España


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