Cargos y oficios
Cronista hispano y obispo de Chaves.
Trayectoria
Historiador latino de origen hispano de la provincia de Gallaecia que nació en el seno de una familia aristocrática hacia el año 400 y murió en el 469 d. C. Habiendo elegido la carrera eclesiástica llegó a ser obispo de Aquae Flaviae (Chaves, Portugal), un cargo que exigía tanto habilidades políticas como religiosas. Tuvo ocasión de utilizar ambas cuando la provincia sufrió la llegada de los suevos, que buscaban poner el territorio bajo su control y que lo hicieron con la creación de un reino. Realizó importantes labores diplomáticas intentando mediar entre los suevos y el poder de Roma, que se encontraba ampliamente debilitado, y fue siempre un representante de los hispanorromanos ante los suevos. Sus complicadas experiencias y su visión negativa de lo sucedido a lo largo del siglo v d. C. marcaron su labor como historiador, que estuvo dominada por un efectismo pesimista que transmite una idea de final de época. Escribió una crónica con vocación universal, aunque se centró más en los sucesos acaecido en Hispania, que eran los que mejor conocía. Durante mucho tiempo fue un autor poco valorado por la historiografía moderna debido al tremendismo de sus afirmaciones y porque la arqueología, que ofrece una visión más positiva de la situación hispana, contradecía su relato. Pero en los últimos años su trabajo se ha revalorizado.
Entre los sucesos que acontecieron en el año 449, el obispo recoge que el rey suevo Requiario se casó con una hija del rey visigodo Teodorico y en su regreso a Gallaecia saqueó las Vasconias (Hyd. 140). Asimismo, la crónica hidaciana es la única fuente que nos habla del movimiento bagáudico que se desencadenó a mediados del siglo v d. C. en el Valle Medio del Ebro, fenómeno que afectó al territorio vascón de manera directa. Los bagaudas hispanos son mencionados por primera vez en el 441, año en que Hidacio nos dice que una multitudo de Bacaudae fue aniquilada en la provincia Tarraconense por el general romano Asturio (Hyd. 125). En el segundo pasaje, que se sitúa en el 443, se cita que el dux romano Merobaudes aplastó la insolencia de unos bagaudas aracelitanos —Aracellitanorum frangit insolentiam Bacaudarum— (Hyd. 128). La citada Aracelli ha sido identificada por la historiografía con la Aracaeli vas- cona mencionada por varias fuentes de la época del Principado, cuya ubicación aún es discutida, pues en opinión de algunos debe situarse en el yacimiento del monasterio de Zamartze de Uharte Arakil, mientras que otros defienden que se trata del despoblado medieval de Araciel, cerca de la actual Corella. Ambos municipios navarros se encuentran dentro del territorio atribuido por las fuentes a los vascones de los siglos i-ii d. C. Entre los acontecimientos el año 449, Hidacio indica que los Bacaudae, agrupados por un tal Basilio, mataron a unos foederati en la iglesia de Tyriassona (Tarazona, Zaragoza) y que León, obispo de la ciudad, murió a causa de las heridas (Hyd. 141). Pocos meses más tarde, en julio, el rey suevo Rechiario, el mismo que meses antes había saqueado las Vasconias, se alió con Basilio y juntos saquearon la región de Caesaraugusta y tomaron mediante un engaño la ciudad de Ilerda (Lleida) haciendo numerosos prisioneros (Hyd. 142). La última mención de los bagaudas hispanos nos lleva al año 454, fecha en la que un ejército visigodo masacró en nombre de Roma a los bagaudas de la provincia Tarraconense (Hyd. 158).
Finalmente, el obispo de Chaves relata en su obra que en el 456 unos piratas hérulos, tras haber sido rechazados por una muchedumbre en las costas de Lugo, de regreso a sus bases arrasaron las costas de Cantabria y de Vardullia (Hyd. 164). A pesar de su brevedad, la referencia ofrecida por Hidacio nos informa de varias cosas interesantes. La primera es que la piratería, que era un mal endémico en la vertiente atlántica norteña del Imperio romano desde el siglo iii d. C., llegó también a la costa cantábrica hacia el 456 d. C., probablemente desde Bretaña. Los hérulos son un pueblo de origen germánico asentado en torno al Danubio, pero que en coalición con otros pueblos, se dedicó a minarlas defensas del imperio romano desde el siglo iii d. C. En segundo lugar, y en contraste con lo que la historiografía tradicional explicaba sobre la decadencia de Occidente ante la debilidad del Imperio romano y sus ciudades a partir de los siglos iii, iv y v d. C., el hecho de que los piratas hérulos consideraran como provechosa la posibilidad de navegar hasta las costas de Gipuzkoa para obtener un botín significa que estimaban que la zona era todavía un foco económico en funcionamiento. Ello supondría que los enclaves de la costa guipuzcoana, algo que corrobora también la arqueología, mostraron una razonable vitalidad durante toda la Antigüedad Tardía y no una crisis continua. El último punto interesante de la noticia de Hidacio es que menciona a una gens Vardulliarum (Chr. 171) como habitante de la costa, en una referencia que resulta claramente anacrónica para el siglo v d. C., en el que la romanización estaba ya enraizada en el territorio. Lo más probable es que se trate de una cita erudita por parte de Hidacio que, no teniendo clara cuál es la identidad político-administrativa de la zona en ese momento, se remite a las informaciones de épocas anteriores y recurre al etnónimo de várdulos para calificar a los habitantes de la zona, simplemente porque en el pasado ellos fueron los habitantes del territorio. De hecho, siglos después, el escudo de Gipuzkoa elegirá como lema «Fidelissima Bardulia nunquam superata», convirtiendo el etnónimo en topónimo. Es importante señalar también que los várdulos aparecen nuevamente asociados a los cántabros, dejando el terreno claramente abonado para las posteriores teorías vascocantabristas.
Obras
Chronicon de Hidacio, Macias, M. (trad.), Madrid, [1906] 2010. Hydatius, The Chronicle, Burgess, R. W. (trad.), Oxford: Oxford University Press, 1993.
Bibliografía
Arce, J., Bárbaros y romanos en Hispania. 400-507, Madrid: Marcial Pons, 2005.
Bravo, G., «Acta bagaudica (I): sobre quiénes eran los “bagaudas” y su posible identificación en los textos tardíos», Gerión, 2 (1984), pp. 251-264.
Díaz Martínez, P. C., El reino suevo (411-585), Madrid: Akal, 2011.
Moreno, E., «Los vascones de la Literatura Latina tardía (siglos iv-vii)», Andreu Pintado, J. (coord.), Los vascones de las fuentes antiguas: en torno a una etnia de la antigüedad peninsular, Barcelona: Universitat de Barcelona, 2009, pp. 261-290.
Torregaray, E., «Roma en Gipuzkoa (ss. i a. C.-v d. C.)», Aragón, A., y Etxeberria, I., Síntesis de la Historia de Gipuzkoa, Donostia-San Sebastián: Diputación Foral de Gipuzkoa, pp. 131-171.
Cita bibliográfica
Torregaray Pagola, E., «Hidacio», Jimeno Aranguren, R., (dir), Notitia Vasconiae. Diccionario de historiadores, juristas y pensadores políticos de vasconia, T. I, Marcial Pons, Madrid, 2019, pp. 89-90.





