Cargos y oficios
Jesuita expulso, filólogo vascoiberista, polígrafo
Trayectoria
Hijo de Juan García Hervás e Inés Panduro, entró en la Compañía de Jesús, el 29 de septiembre de 1749, en el noviciado de Madrid. Cursó tres años de Humanidades antes de la Filosofía y Teología (1752-1760) en Alcalá de Henares. Estudió también las lenguas eruditas y matemáticas en Alcalá. Tras la Teología, empleó un año en misiones evangélicas por el obispado de Cuenca, recibiendo la ordenación sacerdotal en 1760. Fue después docente de diferentes materias en el colegio de Cáceres (1760-1764), el colegio de Huete (1764-1765), el Seminario de Nobles de Madrid (1765-1766) y, desde fines de 1766, en el colegio de la Anunciata de Murcia, donde lo sorprendió el Decreto de expulsión de los jesuitas de abril del año siguiente.
Promulgada la Real Pragmática de expulsión, Hervás y sus compañeros fueron llevados a Cartagena y, después de un año en Córcega (verano de 1767-otoño de 1768), se asentó en la ciudad de Forlí, a medio camino entre Bolonia y Rímini, donde se dedicó a la docencia de Metafísica y Matemáticas. Entre 1774 y 1784 vivió en Cesena, y el resto de su vida, excepto el periodo de 1798-1802 en que pudo regresar a España, residió en Roma, donde llegó a ser bibliotecario del palacio pontificio del Quirinal, a propuesta de su amigo Pío VII.
La situación causada por la invasión napoleónica de Italia motivó la Real Orden de 11 de marzo de 1798 que permitía a los ex jesuitas regresar a España, con tal de no residir en Madrid. Hervás, tras residir a partir de febrero de 1799 durante algunos meses en Barcelona, regresó en julio a su localidad natal, Horcajo, donde residió durante dos años. Durante ese periodo fue propuesto para dirigir, en Gipuzkoa, el seminario de Bergara, iniciativa que no prosperó. Hervás tampoco aceptó las reiteradas invitaciones que los amigos vascófilos le hacían para que visitase «la eterna primavera» de Vasconia, evitando al mismo tiempo la terrible epidemia de tercianas (paludismo) que asolaba las dos Castillas. En algún comentario posterior, parece que Hervás tuvo deseos sinceros de aprender el euskera, para lo cual, efectivamente, pensó en pasar seis meses en Vasconia, a lo largo de 1801, lo cual muy probablemente hubiese coincidido con la segunda visita de Guillermo Humboldt, según confesión del propio Hervás.
La prevención del gobierno español contra los ex jesuitas (en especial contra Hervás), vistos como «perjudiciales a la tranquilidad pública», llevó a otra Real Orden (15 de marzo de 1801) que los concentró en Cartagena para expulsarlos de nuevo, donde estuvieron inmovilizados más de un año por el bloqueo naval inglés.
Hervás continuó cultivando su relación con los intelectuales vascos durante su segundo destierro italiano. El abate conquense procuró mantener esa amistad, según se deduce de la carta fechada en Roma el 15 de agosto de 1803, dirigida a su librero y agente literario, Elías Ranz. Solo dos años después tenemos constancia de que los seis tomos del Catálogo de las lenguas llegaron a la Bascongada, pues en las Juntas generales privadas de la Real Sociedad Bascongada, celebradas en la villa de Bilbao por el mes de julio de 1805, en concreto el día 28 por la mañana, «el amigo archivero hizo relación de haber entregado en el archivo de la Sociedad las obras siguientes: Catálogo de las Lenguas de las naciones conocidas. Todas regaladas por sus autores». En justa correspondencia, en la sesión del día 29 por la tarde, «se acordó despachar patente de socio literato al abate don Lorenzo Hervás». Hervás se ganó la estima de los vascófilos al publicar el Catálogo de las Lenguas de las naciones conocidas, en la que, siguiendo la tradición del jesuita Manuel Larramendi (1690-1766), promovía los estudios relacionados con Vasconia, cosa que hizo desde 1783 hasta el final de su vida, de manera que su División primitiva del tiempo entre los bacongados usada aún por ellos fue el último trabajo serio que pudo concluir Hervás, el 1 de enero de 1808, ya afligido por su larga y penosa enfermedad de artrosis, antes de fallecer año y medio después.
El abate de Horcajo redactó los tres volúmenes (IV, V y VI) del Catálogo de las Lenguas castellano para demostrar que los individuos de las tres Provincias Vascongadas eran «los verdaderos y ciertos descendientes de los primeros pobladores de España», tesis en la que los fueristas vascongados basaban esencialmente su política de privilegios, que deseaba nivelar el gobierno de Madrid después de la guerra contra la Convención, con el apoyo de los filólogos protegidos por Godoy y por la Academia de la Historia, quienes estaban preparando ideológica y científicamente las supresión de los Fueros, primero con la publicación de la voz «Navarra» por Traggia en el Diccionario histórico-geográfico, y después con los ataques a la Apología de Pablo Pedro Astarloa, encabezados por José Antonio Conde, sorprendentemente el benévolo censor de los volúmenes IV y V del Catálogo español de nuestro abate. No deja de chocar la actitud de José Antonio Conde, quien alaba en sus censuras los tomos IV y V del Catálogo de Hervás y refuta la Apología de Astarloa, a pesar de sostener ambos las mismas tesis larramendianas sobre el euskera.
El jesuita P. Enrique del Portillo concluyó: «Quien haya leído el Catálogo de las lenguas, verbigracia, de Hervás, habrá visto la excepcional importancia que atribuye al vascuence […]. Pronto los que en el siglo xviii se interesaban por los estudios vascos quisieron entrar en correspondencia con el abate». Añadamos que Hervás siempre fue un convencido defensor del vascoiberismo y los cambios en sus ideas lingüísticas sobre el euskera entre el Catalogo italiano (1785) y el Catálogo castellano (1804) fueron debidas, en gran parte, a sus buenas relaciones con el grupo fuerista vascongado y los lingüistas eusquéricos que apadrinaba. Parece evidente que, si Astarloa, Moguel, Tomás de Sorreguieta y Luis Carlos Zúñiga se carteaban con Hervás, le regalaban sus últimas publicaciones y le pedían consejo, era porque le reconocían cierta autoridad científica.
El origen de la buena relación de Hervás con los vascos está en su defensa del euskera como «lengua primitiva», componente esencial de la polémica sobre dicha lengua y los vascongados. El sentimiento «patriótico» y el orgullo por todo lo que es peculiar del propio país está presente en todas las polémicas sobre el vascuence y la lengua primitiva, lo cual se traduce en una supeditación del conocimiento lingüístico al interés político, una característica demasiado acusada entre los cultivadores de la historia de Vasconia de la época.
Hervás se mostró agradecido al hallazgo de la identidad del euskera con la lengua primitiva de la Península, porque le resolvió un grave problema metodológico en sus investigaciones histórico-antropológicas de la historia antigua, no solo de España, sino de toda Europa. El lingüista conquense empleó las lenguas como herramienta natural y fiable para clasificar las naciones. Dio prioridad al examen de las lenguas en su método porque, en su concepción de las lenguas, estas están indisolublemente unidas a la historia de los pueblos que las hablaron. Esta idea había sido claramente expuesta en el Saggio pratico delle lingue bajo la formulación siguiente: «La storia delle lingue è quella delle nazioni, che le parlano. Le lingue fanno conoscere la dispersione e diramazione dell’uman -genere».
Su convencimiento de las excelencias del euskera pudo estar influido por el espíritu reivindicativo de sus amigos fueristas vascongados. La dedicatoria de Hervás a las tres provincias recuerda a la dedicatoria politizada de Astarloa a la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País. El euskera es símbolo de libertad («como marca de vuestra victoriosa libertad contra la ambición de las naciones forasteras; como reliquia de la respetable antigüedad; como prenda de la parte que tocó a la nación española por alto destino en la tumultuosa confusión de lenguas en Babel, y últimamente como insigne monumento para ilustrar la historia primitiva de nuestra nación»).
Como apologista del euskera, defendió que esta lengua primitiva fue traída por Túbal, según la tradición sostenida en la creencia bíblica del episodio de la Torre de Babel. Hervás puso las investigaciones lingüísticas al servicio de la Historia y de la Etnografía, como había hecho Larramendi, y de estas a los fines políticos hay solo un paso, que se daba simultáneamente y en él se vio involucrado el mismo Hervás, quizá sin ser plenamente consciente de ello, cuando los fueristas se sirvieron de sus conocimientos filológicos para asesorar a Astarloa, el cual era un claro instrumento al servicio del grupo fuerista de Bizkaia.
Hervás recibió distinciones académicas de la Academia Etrusca de Cortona (1786), de la Real de Ciencias y Antigüedades de Dublín (1785), de la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País (1805) y de la Accademia Italiana delle scienze de Livorno. Otros, en cambio, como W. von Humboldt, aun admirando su saber y laboriosidad, lo juzgan falto de método. Ciertamente, su extensa producción (unos 50 libros publicados, 50 manuscritos inéditos y otros tantos perdidos) no llega a la perfección. Su rara flexibilidad de ingenio para adaptarse con suma facilidad a materias completamente diversas es la causa de los dos principales defectos de la obra literaria de Hervás. Este quiso poner al día a una España atrasada, por medio de la educación. Su máxima cota de creatividad la consigue en la lingüística comparada.
Hervás se incluye a sí mismo en su Biblioteca jesuítico-española, como uno de los más prolíficos escritores jesuitas expulsos, dándonos lo que pudiéramos llamar su autorretrato literario. Ante la imposibilidad de reseñar las 62 obras, equivalentes a 131 tomos, que contabiliza el P. Portillo, nos limitaremos a enunciar sus principales impresos en italiano y en castellano y la bibliografía más general (estudios biobibliográficos) y la más específica sobre el vascoiberismo de Hervás.
Obras
Idea dell’Universo, che contiene la Storia della Vita dell’Uomo, Elementi Cosmografici, Viaggio Estatico al Mondo Planetario, e Storia della Terra, Cesena: Gregorio Biasini, 1778-1787, 16 vols.
Catalogo delle lingue conosciute, e notizia della loro affinità e diversità, Cesena: Gregorio Biasini, 1778-1787, 5 vols.
Historia de la vida del hombre, Madrid: Imprenta Aznar, 1789-1797, 7 vols.
Analisi filosofico-teologico della natura della Carità ossia dell’amor di Dio, Foligno: Giovanni Tomassini, 1792.
Viaje estático al mundo planetario, Madrid: Aznar, 1793-1794, 4 vols.
Escuela española de sordomudos, Madrid: Imprenta Real, 1795.
Catecismo de la doctrina cristiana para instrucción de los sordomudos, Madrid: Villalpando, 1796.
El hombre físico, o Anatomía humana físico-filosófica, Madrid: Imprenta de la Administración del Real Arbitrio de Beneficencia, 1800, 2 vols.
Catálogo de las lenguas de las naciones conocidas, y numeración, división y clases de estas, según la diversidad de sus idiomas y dialectos, Madrid: Administración del Real Arbitrio de Beneficencia, 1800-1805, 6 vols.
Descripción del Archivo de la Corona de Aragón existente en la ciudad de Barcelona, y noticia del Archivo general de la Militar Orden de Santiago existente en su convento de Uclés, Cartagena, 1801.
Revolución religiosa y civil de los franceses en el año 1789: sus causas morales y medios usados para efectuarla, Madrid, 1803 (2.ª ed., Causas de la Revolución de Francia en el año 1789 y medios de que se han valido para efectuarla los enemigos de la Religión y del Estado, Madrid, 1807).
Bibliografía
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— «Hervás, la Bascongada y los lingüistas defensores del vascoiberismo, en el marco del fuerismo», Astarloa en el II centenario de la «Apología de la lengua bascongada» (1803-2003), San Sebastián: Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País, 2003, pp. 11-140.
— «Hervás, apologista del eusquera como lengua primitiva de España en sus contextos fuerista y vascoiberista», Archivo de Filología Aragonesa. In Memoriam Manuel Alvar (1923-2001), LIX-LX (2002-2004), vol. I, pp. 169-195.
— La Literatura de los jesuitas vascos expulsos (1767-1815), Discurso de ingreso en la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País. Contestación de Emilio Palacios, Madrid: Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País-Delegación en Corte, 2009.
— (ed.), Biblioteca jesuítico-española II. Manuscritos hispano-portugueses en siete bibliotecas de Roma, Madrid: Libris, 2009.
— El abate Lorenzo Hervás y Panduro (1735-1809). Sabio polígrafo, Ciudad Real: Almud-Universidad Castilla-La Mancha, 2010.
— (ed.), Portal dedicado a Hervás en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes: http://www.cervantesvirtual.com/obra/biblioteca-de-lorenzo-hervas-y-panduro-0/ (consultado el 9 de octubre de 2019).
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Fuertes Gutiérrez, M., Las ideas lingüísticas de Lorenzo Hervás y Panduro (1735-1809), Tesis doctoral, Valladolid: Universidad de Valladolid, 2006.
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