Cargos y oficios
Político, jurista y académico
Trayectoria
Nació en Pamplona en el seno de una familia aristocrática. Su madre era la navarra Manuela Elío y Mencos, hija de los marqueses de Vesolla. Su padre, natural de Tera, Soria, era Pedro González de Castejón y Castejón, marqués del Vadillo, nombre con el que fue conocido después el hijo, que heredó el título en 1879. Posteriormente heredaría también los títulos de barón de Beorlegui y vizconde de Arberoa. Estudió bachillerato en el Instituto de Pamplona, logrando el título de bachiller en 1864. Tras ello cursó en la Universidad de Madrid la carrera de Leyes y Derecho canónico. Obtuvo la licenciatura en julio de 1870 y el doctorado en enero de 1872. Contrajo matrimonio en la iglesia de San Lorenzo de Madrid, el 15 de enero de 1874, con María Ignacia Entrala Lennoy. Tuvieron cinco hijos: Pedro, Manuel, Hortensia, Francisco Javier y María Dolores. En su vida destacó como académico y, sobre todo, como político.
En cuanto a lo primero, su carrera como profesor de universidad se inicia el 30 de abril de 1876, día en el que toma posesión de la plaza de profesor auxiliar de la Escuela del Notariado de la Universidad Central, en la que desarrollará toda su trayectoria docente. En 1876 es nombrado profesor auxiliar de la Facultad de Derecho. En 1881 ascenderá a catedrático supernumerario. En 1885 será nombrado catedrático numerario de la asignatura Elementos de Derecho Natural. A esos títulos académicos se han de añadir los de socio numerario de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación, desde 1869, y miembro de la Academia de Ciencias Morales y Políticas, desde el 15 de mayo de 1904. A pesar de todos los altos cargos que desempeñó en el gobierno, nunca dejó de lado su faceta docente, cumpliendo puntualmente con sus obligaciones universitarias.
El contexto intelectual de la época estaba conformado, en lo relativo al Derecho natural, por tres grandes corrientes de pensamiento: el Krausismo, vinculado a la Institución Libre de Enseñanza y a Francisco Giner de los Ríos; la Escuela Histórica y la Neoescolástica tomista, por aquel entonces dominante en la universidad española. González Castejón fue uno de los principales representantes de esta última. Defendió, por ejemplo, el poder temporal de los papas, que consideraba una garantía de la libertad del pontificado y de los derechos de la Iglesia. Abogó por la participación de la Iglesia en la educación pública y mantuvo, en general, un acusado iusnaturalismo de corte católico, diametralmente opuesto a las tesis positivistas que habían iniciado una tímida penetración en España. En 1898 escribió un manual de Derecho natural que, junto con los de Mendizábal Martín y Rodríguez de Cepeda, puede considerarse uno de los principales de la época y por tanto de los más influyentes.
Su fama, sin embargo, le viene más por su actividad política que por la académica. De ideario ultraconservador, fue una de las figuras políticas más importantes durante la regencia de María Cristina de Habsburgo y los primeros años del reinado de Alfonso XIII. Muy cercano a Alejandro Pidal y Mon, ambos intentaron crear un partido católico que se situara a la derecha de los conservadores de Cánovas. El proyecto no fue más allá de la creación de la Unión Católica, que no era un partido sino más bien una asociación benéfica en la que podrían coincidir personalidades políticas cercanas al proyecto (moderados y carlistas, básicamente). No avanzaron más allá debido a que en 1884 el papa León XIII desautorizó la idea y les conminó a unirse a los conservadores de Cánovas, en cuyo partido acabaron integrándose.
Esa tentativa se produjo durante los primeros años de la carrera política del marqués del Vadillo que, una vez en el grupo conservador, acabaría ocupando algunos de los cargos más importantes del gobierno y la administración del reino. Fue ministro de Gracia y Justicia; ministro de Agricultura, Industria, Comercio y Obras Públicas; y ministro de Gobernación, todo ello en cuatro diferentes gobiernos de la época. Ocupó además numerosos cargos políticos y se mantuvo en todo momento en posiciones muy cercanas al poder, convirtiéndose en uno de los políticos conservadores más importantes de la época.
Esa influencia nacional tenía su base local en Navarra, en la circunscripción de Pamplona. Por aquel entonces Navarra se dividía en siete circunscripciones electorales prácticamente idénticas en población. La de Pamplona no se ceñía tan solo a la capital, sino que ocupaba buena parte de toda la zona noreste de la provincia, hasta englobar tanto Altsasu/Alsasua como Elizondo. En la misma logró el marqués del Vadillo ser elegido diputado a Cortes nada menos que en 12 ocasiones: 1879-1881, 1884-1886, 1886-1890, 1891-1893, 1893-1896, 1896-1898, 1898-1899, 1899-1901, 1901-1903, 1903-1905, 1905-1907, 1914-916. En 1914 fue designado por Alfonso XIII senador vitalicio.
La base electoral del marqués del Vadillo se nutrió más de los pueblos de la circunscripción que de la propia Pamplona. Sus victorias electorales se debieron en buena medida a que suscitaba apoyos tanto entre los conservadores del bando liberal como entre los carlistas, que le votaban debido a su catolicismo. Esa hasta cierto punto extraña amalgama llegó a conocerse como «carlo-vadillismo». El marqués era elogiado continuamente en la prensa afín —Diario de Navarra y El Eco de Navarra, especialmente— y su llegada a Pamplona suponía todo un acontecimiento. Los notables de la provincia acudían a él en busca de su influencia en Madrid, convirtiéndose en el hombre clave para llevar la voz de una parte de los navarros a la capital del reino.
Su influencia en Navarra fue considerable. Fue miembro de la comisión encargada de la división de los distritos judiciales de la provincia; participó en la comisión encargada de la venta de terrenos en Pamplona y fue presidente de la comisión que se ocupó de resolver los conflictos surgidos en Navarra a raíz de la aplicación de las leyes desamortizadoras. Intercedió para que no se aplicara en Navarra el impuesto de alcoholes de 1903 y para que la legislación foral de montes se mantuviera. En un orden más material, logró importantes sumas de dinero para la reconstrucción de edificios de la Iglesia, como los templos de Irurzun, la iglesia de San Lorenzo de Pamplona y el palacio episcopal de Pamplona. Favoreció asimismo a la sociedad «La Conciliación» y consiguió financiación para crear una Granja Instituto de Agricultura en la capital.
Obras
Discurso leído al recibir el grado de Doctor en la facultad de Derecho (sección de civil y canónico) en la Universidad Central, Madrid: J. Antonio García, 1871.
Los Fueros y su defensa, Bilbao, 1877.
Mis ensayos poéticos o el álbum de mis recuerdos, 1885.
Prólogo a la obra Legislación foral de España, derecho civil vigente en Navarra, Madrid: Est. Tip. de Pedro Núñez, 1888.
El principio de autoridad en la vida social. Discurso leído en la Universidad Central en la solemne inauguración del curso académico de 1896 á 97, Francisco Javier González Castejón, Madrid: Imp. colonial, 1896.
Lecciones de Derecho Natural, Madrid: Hijos de M. G. Hernández, 1898 (2.ª ed., 1913).
Sobre el sentido y criterio que deben inspirar la reforma de las leyes e instituciones judiciales: Discurso doctor D. Francisco Javier González Castejón, ministro de Gracia y Justicia en la […] apertura de los tribunales […] 15 de septiembre de 1900, Madrid: Hijos de M. G. Hernández, 1900.
El principio secularizador en las sociedades modernas y su origen: Discurso leído ante la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas el 15 de mayo de 1904, y contestación de D. Alejandro Pidal y Mon, Madrid: Imp. del Asilo de Huérfanos del Sagrado Corazón de Jesús, 1904.
Discurso pronunciado en el debate sobre la ley del «Candado» el día 18 de noviembre de 1910 en el Congreso de diputados, Madrid: Imp. de la Revista de Archivos, 1910.
Bibliografía
Ibarra, J., Biografías de los ilustres navarros del siglo xix y parte del xx, Pamplona: Imp. de Jesús García, 1953.
Layana Ilundáin, C., Comportamientos políticos en Navarra durante la Restauración: las elecciones generales entre 1876 y 1890, Tesis Doctoral, Pamplona: Universidad Pública de Navarra, 1997.
Llano Torres, A., Una aproximación a la Neoescolástica jurídica española de finales del siglo xix: Francisco Javier González Castejón Elio, 1848-1919, Madrid: Servicio de Publicaciones Universidad Complutense de Madrid, Facultad de Derecho, 2000.
Olábarri Gortázar, I., «Notas sobre la implantación, la estructura organizativa y el ideario de los partidos del turno en Navarra, 1901-1923», PV, Anejo 10 (1988), pp. 317-330.
Vázquez de Prada Tiffe, M., «El Marqués del Vadillo: figura clave del partido conservador en Navarra», Estudios de historia moderna y contemporánea: homenaje a Federico Suárez Verdeguer, Barcelona: Espasa-Calpe, 1991, pp. 469-480.





