Cargos y oficios
Sacerdote y propagandista político
Trayectoria
de septiembre de 1909). Sacerdote y propagandista político
Tras el nombre religioso citado obró en la orden capuchina Ramón Goicoechea Oroquieta. Nacido en Ibero (Céndea de Olza, Navarra), fue el segundo de cuatro hijos (Manuel, Damián y Jacinta) de la familia formada por José María, proveniente de Ugar y de Felipa Oroquieta, originaria de Errotz. Sus padres regentaron el molino y mesón de Ibero donde permaneció Ramón hasta los doce años cuando marchó como alumno al Convento de Extramuros que la orden capuchina tiene en Pamplona. De ahí pasó al Seminario o Escuela Seráfica de Montehano (Cantabria), donde cursó estudios de Humanidades y Latinidad. Su periplo dentro de la orden capuchina continuó en Hondarribia, donde entró como novicio el 1 de septiembre de 1888. Es ahí donde tomó el nombre de «Evangelista de Ibero», con el que se incorporó, dos años más tarde, al Colegio de Nuestra Señora del Buen Consejo sito en Lekaroz (Baztan) completando sus estudios de Teología Dogmática y Moral. Además, en el prestigioso citado colegio, ejerció de profesor de Filosofía y de Ciencias Exactas. Discípulo suyo fue en este centro el luego reputado musicólogo Aita Donostia.
Con el cambio de siglo volvió a la Pamplona de sus primeros años de formación, ahora como profesor de Derecho canónico, Pastoral y Elocuencia Sagrada. Al iniciarse la Escuela Seráfica (denominación habitual de los seminarios de los capuchinos) de Estella fue a la misma como director. Al decir del también capuchino Tarsicio de Azkona, él redacto el Reglamento de la citada Escuela, señalando como uno de sus objetivos el «Instaurare in Christo Euskeriam». Para entonces su primera afinidad con el Integrismo había sido sustituida por su aproximación y ferviente alineamiento con el emergente nacionalismo vasco. Esto quedó explicitado cuando pronunció su conocido y controvertido «Sermón dado en la Catedral de Pamplona, el día 8 de abril de 1902» con motivo de la habitual visita del Ángel de Aralar a la capital navarra.
En él abogó por la intervención de los católicos en la política, de forma unida tras la bandera de Dios y Fueros, para él actualizada y vigorizada en el Jaungoikoa eta Lege Zaharrak aranista. Además de criticar y condenar expresamente a los periódicos liberales (El Heraldo, El País, El Imparcial, El Liberal…) abogó por «la bandera de unión católica vasca» la misma que según él: «Tremoló San Miguel en el cielo, adaptada a nuestra tierra, la que tiene por lema Dios y Fueros».
Su proceso judicial, a instancias del periódico navarro El Porvenir, cerrado con su absolución, no fue óbice para que siguiese usando su elocuencia en similares sermones y reincidiendo en las mismas ideas. Así, al año del impactante sermón de la seo de Iruña, se manifestó en similar intervención, en la iglesia de Arteta (13 de mayo de 1903), con una plática, con el elocuente lema de «Hijos de Vasconia, Uníos». El envío del padre «Evangelista» al seminario seráfico de Estella, en fechas inmediatamente posteriores a estas actuaciones, apunta a un posible apartamiento del mismo del convento de Pamplona. En su nuevo destino, en la ciudad del Ega, parece que entró en contacto con Daniel Irujo, defensor de Sabino Arana y hombre puente junto a su pariente Estanislao Aranzadi en la introducción y desarrollo del primer nacionalismo vasco en tierras navarras. Según uno de los prologuistas, posiblemente Andrés Irujo, de la edición del AMI vasco de 1957, allí recibió precisamente una afectuosa carta de Sabino Arana, felicitándole por la absolución en su proceso por el sermón de 1902.
Estando en Estella, redactó precisamente el citado AMI vasco, siguiendo el planteamiento del alfabeto vasco diseñado por Sabino Arana. En esta especie de catecismo doctrinario del nacionalismo ya posaranista, se manifestaba por parte del fraile navarro de forma abierta y expresa su adscripción a los postulados jelkides. No era casual la dedicatoria del mismo «A la memoria de Arana Goiri» y su posterior eco dentro de las filas del primer nacionalismo. A través de 196 preguntas y respuestas en 12 grandes apartados [Nación; Estado; Nacionalismo Patria; Deberes para con la Patria; Nacionalismo Vasco (en razón de raza); Nacionalismo vasco (en razón de historia); Partido Nacionalista Vasco; Partidos Fueristas; Partido Carlista; Partido Integrista; Conclusión] formula la ideología y política nacionalista más primigenia o aranista. Editado por primera vez en Bilbao, en 1906, fue reeditado al año siguiente bajo el título de Muera la Mentira y Viva la Verdad en Buenos Aires, uno de los primeros focos vasquistas y abertzales de los inicios del siglo xx. La siguiente edición, en euskera, con el título de «Euzko Ikasbidea» y el expresivo lema de «¡Euzkalduna! Nacionalismoa zer dan Ikasi» vino de la mano del «Gipuzkoako Buru Batzar», en 1932. Aún hubo otra edición, la cuarta, en 1957 de la mano de la editorial vasco-argentina EKIN, con un elocuente prólogo y biografía sobre el padre Evangelista.
En él se indica, cómo el padre Evangelista de Ibero contempló incorporarse a la «Euskal Echea» argentina como profesor de la entonces recién nacida institución escolar. En la correspondencia mantenida elogiaba el planteamiento de dicho centro cuando afirmaba: «Los Estatutos y el Reglamento de Euskal Echea me han gustado sobremanera, no hay en ellos una sola página que no hable muy alto a favor de los vascos que moran en Argentina; eso es saber amar a la patria y conocer sus verdaderos intereses y sacrificarse por ella. ¡Oh! Si los vascos del mundo entero hicieran lo que ustedes hacen, cuán otra sería la suerte de nuestra pobre Euskeria». Pero, lejos de ello, tras un fugaz paso por el convento de Pamplona, fue destinado, en septiembre de 1907, al de Hijar, en la provincia de Teruel. Allí moriría, dos años más tarde, el 2 de septiembre de 1909.
Que su huella como promotor del nacionalismo vasco fue notoria lo corroboran los artículos panegíricos que desde Napartarra (1911) o Nación Vasca (1924) se le dedicaron, así como las reediciones de su obra citada.
Obras
Sermón predicado en la Catedral de Pamplona el día 8 de abril de 1902: Fiesta de la dedicación de aquella Santa Iglesia y ante la imagen de san Miguel de Excelsis por el R. P. Fr. Evangelista de Ibero, Religioso Capuchino, Pamplona: Imp. y Librería de Erice y García, 1902.
Ami Vasco, Bilbao: Imprenta de E. Arteche, 1906. Reeds. Zarautz: Euzko Argitaldaria, 1932; Bilbao: Talleres del diario Euzkadi, c. 1930; Buenos Aires: Ed. Vasca EKIN, 1957.
Muera la Mentira y viva la Verdad (reed. del Ami Vasco, con ese título), Buenos Aires, 1907
Bibliografía
Auñamendi, «Evangelista de Ibero», Auñamendi Euskal Entziklopedia. Ed. en línea: https://aunamendi.eusko-ikaskuntza.eus/eu/goicoechea-oroquieta-ramon-de/ar-66655/ (consultado el 5 de noviembre de 2020).
Azcona, T. de, «Evangelista María de Ibero: Religioso capuchino, pedagogo e ideólogo nacionalista vasco», Grupos Sociales en la Historia de Navarra. Actas V Congreso Historia de Navarra, Pamplona: Ed. Eunate, 2002.
García Sanz, A., Daniel Irujo Urra. El carlo-nacionalismo imposible del defensor de Sabino Arana, Pamplona: Pamiela, 1995.
Martínez Peñuela, A., «Evangelista de Ibero», Gran Enciclopedia de Navarra.
— Antecedentes y primeros pasos del Nacionalismo Vasco en Navarra 1878-1918, Pamplona: Gobierno de Navarra, 1989.
Pérez Aguirre, C., y Pérez de Villarreal, V., Escritores de la provincia capuchina de Navarra-Cantabria y Aragón, 1900-2000, Pamplona, 2001.
Fuentes. Napartarra, núm. 35, Pamplona, 2 de septiembre de 1911.
Nación Vasca, núm. 11, Buenos Aires, 29 de septiembre de 1924.





