Cargos y oficios
Ingeniero y político
Trayectoria
Orueta Llosa (o La Llosa), de Sestao. Su padre fue el primer perito agrónomo horticultor de Bizkaia; se graduó en la Escuela Central de Agricultura de Aranjuez en 1855. En 1886 fundó una empresa llamada Gran Establecimiento Horticultor. Renovador de la jardinería, horticultura y fruticultura del Señorío, participó en innumerables proyectos junto con el ingeniero agrónomo Juan Eguiraun y el arquitecto Ricardo Bastida. Juan Cruz Eguileor fue además, en 1883, el penúltimo alcalde de la anteiglesia de Abando antes de su anexión a Bilbao.
Estudió Manuel en el afamado colegio de los jesuitas de Orduña. Se graduó luego como ingeniero industrial en la Escuela de Ingenieros de Bilbao, profesión que nunca ejerció, pues se dedicó desde muy joven a la política.
Aunque veinte años más joven, coinciden en su biografía con la de Sabino Arana dos circunstancias: la de nacer en Abando y la de estudiar en el colegio jesuítico de Orduña.
En 1919 se casó con Margarita de Eguia e Irala, de cuyo matrimonio nacieron cinco hijas: Elixabete, Miren, Josune, Terese y Karmele.
Parece que fue iniciado en los principios del nacionalismo vasco por su hermano Wenceslao, cuatro años mayor que él. En 1898, jovencísimo, ingresó en el PNV.
En 1904 fue uno de los fundadores de Juventud Vasca de Bilbao (Euzko Gaztedi), de la que fue nombrado presidente en 1916.
Mejor dotado para la escritura que para la oratoria, se inició en la propaganda del partido publicando una serie de artículos en la prensa nacionalista de la época: Bizkaitarra, Gipuzkoarra y Euzkadi. Luego dirigiría Aberri y colaboraría también en Alderdi.
El PNV cambió su nombre en 1916 por el de Comunión Nacionalista Vasca, más acorde con la política autonomista y posibilista preconizada por el sector afín a Ramón de la Sota. En 1921, el sector independentista que se proclamaba heredero de la ortodoxia sabiniana provocó una escisión refundando el partido y recuperando su denominación tradicional: Partido Nacionalista Vasco. Su órgano de expresión fue el periódico Aberri, del que Manuel Eguileor fue su director. Aberri solo duró con esa cabecera cuatro meses, pues fue cerrado tras el golpe de Primo de Rivera en septiembre de 1923 y pasó a llamarse entonces Diario Vasco. Ni que decir tiene que Eguileor fue una de las figuras más destacadas de este sector «aberriano», junto con Eli Gallastegui y Ceferino Jemein, todos ellos provenientes de Juventud Vasca.
De hecho, en esa doble pulsión, autonomismo/independentismo, que ha caracterizado al primer nacionalismo vasco, Eguileor, junto a Gallastegui y Jemein, fueron los más acérrimos defensores de la línea independentista, mientras que Luis Elizalde y Engracio Aranzadi encabezaban las posturas más posibilistas. En 1921 Eguileor polemizó con Elizalde en el Euzkadi en este sentido.
El 11 de septiembre de 1923 Eguileor, junto a Gallastegui y Manu Robles Aranguiz, acudieron a Barcelona donde, junto a los líderes independentistas gallegos y catalanes, fundaron La Triple Alianza, una federación de pueblos oprimidos por el Estado español, que, sin embargo, solo duró dos días, pues el 13 el general Miguel Primo de Rivera dio un golpe de Estado, proclamando la Dictadura y, por supuesto, prohibiendo este tipo de asociaciones. El día 18 de ese mes el nuevo régimen promulgó un decreto antiseparatista y ese mismo día Eguileor fue encarcelado, aunque liberado con multa a los pocos días.
En 1925 el Centro Vasco de Bilbao, de cuya directiva era miembro Eguileor, en la redacción de sus estatutos introdujo un apartado por el cual podrían ser miembros de la institución los «amantes del País Vasco»; el gobernador civil de Bizkaia exigió que se añadiera «y de España»; Eguileor, como los demás componentes de la directiva, se negó y por ello fue desterrado a Burgos.
En 1930, ante las perspectivas democráticas y electorales tras la caída de la Dictadura —que ya se intuía—, los dos sectores del nacionalismo vasco buscaron la reunificación. Esta se produjo en la Asamblea de Bergara de noviembre de ese año. Los representantes del sector aberriano fueron Ceferino Jemein, Baltasar de Amézaga y Manu Eguileor. Este tuvo un papel destacadísimo en las negociaciones y en la propuesta política final aprobada. De hecho, cuando todo anunciaba un fracaso del proceso de reunificación, Eguileor propuso un texto que concitó el suficiente consenso entre ambas partes y fue finalmente aprobado. Según sus propias palabras: «La reunión no fue de desarrollo fácil, hubo discusiones bastante borrascosas; los delegados de todos los pueblos apremiaban a la Comisión encargada de redactar el texto del acuerdo de unión. Y cuando casi estaba a punto de irse todo al traste, creo que fui yo quien tuvo la suerte de proponer una fórmula que aprobó por unanimidad la Comisión y por aclamación la Asamblea. Resurgió entonces de nuevo el PNV con una potencialidad extraordinaria».
De una profundísima religiosidad, a partir del año 1930, Eguileor mantuvo una enconada polémica en Euzkadi, defendiendo la ortodoxia religiosa tradicional que había caracterizado al PNV desde su fundación por Sabino Arana, ante las corrientes laicistas y aconfesionales que se estaban empezando a desarrollar en el seno del nacionalismo, principalmente la que fraguaría en la creación de Acción Nacionalista Vasca.
Desde 1931 hasta 1937 ocupó un cargo de excepcional importancia estratégica dentro del partido, el de secretario general del Euzko Idazkaltza Buruba (Secretariado General Vasco), organismo que se ocupaba de asesorar políticamente a los cargos electos nacionalistas y de coordinar la labor de propaganda del partido. Desde este Secretariado Eguileor impulsó, entre otras cosas, la reedición de las obras de Sabino Arana y la celebración del primer Aberri Eguna (Día de la Patria Vasca) el 27 de marzo de 1932. El éxito de esta celebración (la manifestación de Bilbao contó con 65.000 participantes) hizo que se institucionalizase con carácter anual. Celebraciones similares ya existían en Cataluña (la Diada) desde 1889 y Galicia (Día de la Patria Gallega), desde 1919. A diferencia de estas, la fecha del Aberri Eguna es móvil, pues se celebra acorde al calendario religioso, coincidiendo con el Domingo de Resurrección de cada año. De hecho, es manifiesta la intencionalidad política de la fecha, al hacer coincidir la resurrección nacional con la religiosa y establecer un paralelismo entre Jesucristo y Sabino Arana y, por extensión, la propia Patria. Puede considerarse que los «inventores» del Aberri Eguna fueron Manuel Eguileor y Ceferino Jemein.
En 1931 el PNV, junto con Comunión Tradicionalista y otros católicos independientes, presentaron la candidatura pro-Estatuto Vasco, de la que formaba parte Eguileor, siendo elegido diputado a Cortes por Bilbao y ejerciendo como tal hasta 1933.
En diciembre de 1933 Eli Gallastegui abandonó el PNV y en mayo de 1934 reapareció el periódico Jagi-Jagi, ajeno ya a la disciplina de este partido, consumándose la escisión nacionalista. Eguileor, muy amigo de Gallastegui, y afín a su línea política independentista, sufrió una crisis al tener que optar por una u otra formación. Finalmente eligió permanecer en el seno del PNV.
Manuel Eguileor fue el redactor del juramento (Jaungoikuaren aurrian apalik, Euzko-lur ganian zutunik…) que el lehendakari José Antonio Aguirre pronunció en Gernika en su toma de posesión el 7 de octubre de 1936. Algún autor ha atribuido este texto a Juan Ajuriaguerra; en cierto sentido ambas cosas son ciertas. Eguileor redactó el texto en castellano y Ajuriaguerra lo tradujo al euskera.
En 1937 se exilió al País Vasco Norte, instalándose en San Juan de Luz con su familia y trabajando en Bayona en las oficinas del PNV. En 1940 las autoridades francesas le internaron en el campo de concentración de Gurs, de donde salió pronto trasladándose a Irlanda, donde permaneció hasta 1946. Allí fue recibido y ayudado a instalarse por su amigo Eli Gallastegui. También contó con la ayuda de José Camiña, en cuya casa de Dublín vivió. Impartió clases de español en el Trinity College. Tras la finalización de la Segunda Guerra Mundial, volvió a Iparralde. En 1948 se promulgó una amnistía para los exiliados mayores de sesenta años; se acogió a ella y retornó a Bilbao. A partir de esta fecha se dedicó a reeditar las obras de Sabino Arana y a realizar estudios sobre la lengua vasca. Fue, además, cofundador de la revista cultural Enbor.
En 1961, el gobierno franquista, en su empeño por hacer desaparecer cualquier recuerdo del nacionalismo vasco y especialmente de su fundador, Sabino Arana, decidió derribar su casa natal, «Sabin Etxia», y arrojar al mar los escombros producidos en la demolición. El edificio había sido utilizado desde 1931 como batzoki y sede tanto del Bizkai Buru Batzar como del Secretariado General del partido. Después de la guerra civil fue ocupado por Falange Española, lo que resultó una afrenta para el nacionalismo vasco, para el cual la casa se había convertido en lo que hoy día llamaríamos un «lugar de la memoria». Cuando se inició el derribo, Eguileor recordó que en su época de responsable del Secretariado General Vasco se habían escondido allí ciertos documentos importantes en unas cajas secretas, tapiándolas tras una pared. Acudió a solicitar al contratista que estaba al cargo de la obra las citadas cajas, si aparecían en el transcurso de la demolición, y que le entregara como recuerdo una de las tejas del edificio. Consiguió lo segundo, pero no lo primero, y además fue llamado a declarar a la comisaría de policía y sufrió alguna represalia por su iniciativa, como la pérdida del pasaporte. Según parece, la policía le exigió la redacción de un informe sobre su actuación política y de otros miembros del partido en los años de la preguerra.
Ocupó diversos cargos dentro de la disciplina del PNV: en 1917 fue elegido diputado provincial por Durango, cargo que ejerció hasta 1919. Fue miembro del Bizkai Buru Batzar entre 1915 y 1917, vicepresidente del mismo en 1923 y finalmente tesorero en 1930. En 1933 fue alcalde de Amurrio, localidad con la que tenía vínculos familiares. En 1934 fue procesado junto con otros miembros del Bizkai Buru Batzar. Este mismo año ocupó la secretaría general de la Junta Municipal de PNV en Bilbao. Igualmente fue miembro del Euzkadi Buru Ba-tzar. En 1931 fue miembro de la Junta Directiva de la Federación de Escuelas Vascas. Ya se ha dicho que fue diputado electo a las Cortes entre 1931 y 1933. En 1935 fue secretario general del PNV en Bizkaia y en 1936 responsable de propaganda del partido.
Fue uno de los responsables del culto casi religioso otorgado a Sabino Arana. Eguileor se consideraba un discípulo del «Maestro» y por ello adoptó inicialmente como seudónimo «Ikasle», o sea, discípulo. La coincidencia ideológica entre el Arana independentista y Eguileor es casi perfecta, compartiendo los principios básicos sobre los que descansaba la nacionalidad vasca: religión, raza, lengua e historia, dotándolos de una orientación manifiestamente providencialista. Su concepción de la historia, deudora también de la de Sabino Arana, se basaba en la proclamación de la presunta independencia foral vasca hasta 1839, reivindicando la articulación de un estado confederal vasco que recuperara estas libertades y galvanizado por los valores comunes de la raza y la religión.
Concedió mucha importancia al euskera, estudiándolo, investigándolo y considerándolo uno de los ejes vertebradores de la nacionalidad vasca. En esta materia lingüística Eguileor era marcadamente purista, procurando suprimir los términos de origen romance o latino y aceptando los neologismos incorporados por Arana. Fue muy crítico con la propia Academia de la Lengua Vasca, por su supuesta tolerancia en la utilización de préstamos de procedencia romance. A cuenta de este asunto del purismo lingüístico mantuvo una polémica con el poeta Gabriel Aresti en 1962; Aresti publicó en el diario Hierro un artículo muy crítico con Eguileor y este le respondió en un libro colectivo, auspiciado por los franciscanos, titulado En defensa de la lengua.
Obras
. Ikasle, «El sacrificio de Sabino», Aberrija, noviembre de 1908.
Con Kondaño, «A qué aspira el nacionalismo político», Aberri, 26 de febrero de 1921.
Eguileor’tar Imanol, «Edificar, conservar, destruir», Aberri, 10 de septiembre de 1921.
I., «De la vida del Maestro», Aberri, 24 de febrero de 1922.
«El momento de Pedro Mari», Aberri, 31 de marzo de 1922.
«Afirmación del pensamiento sabiniano», Patria Vasca: revista nacionalista, núm. 4 (1928), pp. 6-8.
Ikasle, «Agur», Euzkerea, núm. 1 (1929), p. 2.
— «Olerki-ingoskijaj ¡Maite!», Euzkerea, núm. 12 (1929), p. 242.
— «De cada día», Euzkerea, núm. 3 (1929), p. 38; núm. 9 (1929), p. 190; 10 (1929), pp. 209-210; 11 (1929), p. 224; 13 (1930), p. 262.
— «Esencias tradicionales», Euzkerea, núm. 16 (1930), pp. 333-334.
— «Ensayos euzkericos», Euzkerea, núm. 21 (1930), p. 458.
— «Barbara», Euzkerea, núm. 24 (1930), p. 521.
«Larrazábal, 3 de junio de 1893: efemérides gloriosas», Euzkerea, núm. 18 (1930), p. 385.
A todos los vascos, Bilbao: Ausin, [1930?], 49 pp.
Ikasle, «Etimologías euskéricas. El “bara” del apellido “Barbara”», Euzkerea, núm. 26 (1931), pp. 569-570.
—«La personalidad del pueblo vasco», Patria Vasca: revista nacionalista, núm. 6 (1932), pp. 3-4.
— «Albores del nacionalismo», en VVAA, Aberri Eguna. Berbizkunde-Igandia, Bilbao: Verdes, 1932, pp. 17-24.
— «Camino de Sabin-Etxia», Aberri Eguna. Berbizkunde-Igandia, Bilbao: Verdes, 1932; Reed. Hendaya: Mugalde, 1976, p. 61.
— «Arana-Goiri’ren azkenengo eguna», Euzkerea, II (1933), p. 258.
— Responsabilidad, conferencia leída en Juventud Vasca de Bilbao en el XXX aniversario de su fundación, 14 de febrero, 1934, [Bilbao]: [Verdes Achirica], [1934], 16 pp. -[Euzkerea, 4 (1934), pp. 265-280].
Bizkargi, Nacionalismo vasco, Abando: [s. n.], 1936, 105 pp.
Marcos de Urrutia, Arana-Goiri’tar Sabin en la historia de Euzkadi, Bayona: Sabindiar-Batza, [1954], 152 pp.
Ikasle, El vocabulario euzkérico, Bilbao: Gráficas Ellacuría, 1960, 32 pp.
— Prólogo a Arana Goiri, S., De su alma y de su pluma: colección de pensamientos seleccionados en los escritos del Maestro del Nacionalismo Vasco [Caracas]: [s. n.], 1961, 159 pp.
— «Al habla con el señor Aresti», En defensa de la lengua, Bilbao: Gráficas Ellacuría, 1962, pp. 23-31.
— Prólogo a Arana, Sabino, Obras completas, Buenos Aires: Sabindiar-Batza, 1965.
Bibliografía
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Pérez Ibáñez de Aldecoa, P., Manuel Eguileor. Biografía y pensamiento, Trabajo fin de grado presentado en la Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea el 1 de febrero de 2017.
San Sebastián, K., «Manu de Eguileor» (I), Euzkadi, núm. 253, 31 de julio de 1986, p. 33, y (II), Euzkadi, núm. 254, 7 de agosto de 1986, p. 21.
Sin Autor, «Manu Egileor “Ikasle”: incansable líder jeltzale», Sabino Arana Fundazioa, Efemérides, biografías, 6 de abril de 2021, ed. en línea: https://www.sabino-arana.eus/Puertas-Abiertas/Historias-vascas/ArtMID/1841/ArticleID/659/Manu-Egileor-%E2%80%9CIkasle%E2%80%9D-incansable-l%C3%ADder-jeltzale-# (consultado el 30 de julio de 2021).
— «Manuel de Egileor, una vida dedicada a Euzkadi», Euzkadi, núm. 68, 22 de marzo de 1978. En blog de 2 de abril de 2018 de Anasagasti, I., ed. en línea: https://ianasagasti.blogs.com/mi_blog/2018/02/manuel-de-egileor-una-vida-dedicada-a-euzkadi.html (consultado el 30 de julio de 2021).
Zuluaga, I., «Terese Egileor Egia. Militante abertzale. La semilla del Archivo Histórico del nacionalismo vasco», Deia, 28 de septiembre de 2010.
Fuentes. «Un libro para mis hijas». Autobiografía manuscrita original, depositada en el archivo personal de su nieto Mikel Gotzon Madariaga Eguileor, al que agradezco sus aportaciones y comentarios.





