Cargos y oficios
Poema épico anónimo.
Trayectoria
Poema épico perteneciente al género de cantar de gesta, compuesto probablemente a finales del siglo xi en anglonormando. Su autoría se atribuye a un anglo-normando llamado Turold, debido a información contenida en la última línea del manuscrito más antiguo conocido datado en torno al año 1170: Ci falt la geste que Turoldus declinet. El nombre de Turold (Thorold, Turoldus), de origen escandinavo, fue introducido en Normandía por los vikingos y fue popular en esta región en los siglos xi y xii. No obstante, varios intentos de identificar al posible compositor de la Chanqon con algún personaje conocido de la época, como por ejemplo el abad de Peterboroug, el obispo de Bayeux, un guerrero de Hastings representado en el tapiz de Bayeux o un arrendatario de tierra en Kent mencionado en Domesday Book, no han ido más allá de someras hipótesis. Al tratarse de una obra épica, es justificado pensar que la versión de Turold fuese una de varias que circulaban a lo largo de los siglos xi y xii. Facilitarían su difusión los peregrinos del Camino de Santiago que cruzaban los Pirineos por Roncesvalles, los juglares que las cantaban en las cortes y casas señoriales, a menudo improvisando a partir de unas fórmulas básicas, o los cronistas que recopilaban los relatos, tradiciones y leyendas, populares y religiosas. Como ejemplos de obras coetáneas que podían haber nutrido el Cantar de Roldán y/o viceversa sirvan: la Historia Silense, el Codex Calixtinus, especialmente su libro IV conocido como «Pseudo-Turpín», el «Poema de Almería» contenido en la Chronica Adephonsi Imperatoris o la «Crónica de Nájera».
El origen de la Chanqon ha suscitado no poco debate entre sus estudiosos. La teoría individualista, representada por J. Bédier, quien estableció una estrecha relación entre la toponimia citada en los cantares de gesta y las rutas de peregrinación, sostiene que el cantar sería una creación de los monjes y clérigos de monasterios e iglesias próximos a Roncesvalles, incluyendo el propio monasterio pirenaico, quienes estarían interesados en atraer a los peregrinos con historias heroicas de personajes vinculados a estos lugares, divulgadas por los juglares. Por su parte, la teoría tradicionalista o neotradicionalista, representada por F. Lot o R. Menéndez Pidal, vincula la composición de la Chanqon a la existencia entre los pueblos germánicos y sus herederos del canto noticiero que en épocas de grandes proyectos políticos evolucionó en la épica heroica, para cuya difusión entre el pueblo inculto fueron utilizados los juglares. La derrota de Roncesvalles, descrita en la tradición historiográfica carolingia y recogida en la Vita Karoli de Eginhardo o Vita Hludovici de Astrónomo, serviría de lienzo para la exaltación de las gestas del héroe franco, emparentado además con el mismísimo emperador Carlomagno. Atestigua una temprana transmisión del motivo rolandiano la llamada «Nota emilianense» procedente del Códice emi- lianense 39, fechada entre 1065 y 1075, que recoge una breve historia prosifica- da de Roldán, o la documentada tendencia onomástica francesa del siglo xi de llamar a los hermanos Roland y Olivier (Rollant e Oliver).
La Chanqon, tal como fue compuesta por Turold, consta de 4.002 versos decasílabos y asonantes, agrupados en 291 estrofas de desigual longitud, y presenta una visión literaria de la batalla de Roncesvalles acaecida en el año 778. La obra está dividida en cuatro partes. La primera (estrofas 1-79) comienza con la celebración de consejos antitéticos mantenidos por el gobernador musulmán de Zaragoza, llamado Marsil, por un lado, y Carlomagno, por el otro. A continuación, Ganelón es enviado con la peligrosa misiva a los musulmanes para tratar del ofrecimiento de paz propuesto por ellos. Quien convenció al rey para mandarle fue su hijastro, Roldán. Para vengarse, Ganelón culpó a Roldán ante Marsil de incitar los hostigamientos que sufrían los musulmanes y pactó con él una intriga para matar a Roldán. La trama consistía en conseguir que Carlos decidiera volver a Francia y durante la retirada atacar su retaguardia que, por iniciativa de Ganelón, estaría bajo el mando de Roldán. La segunda parte (estrofas 80-176) describe cómo, a su paso por los Pirineos, las tropas cristianas fueron asaltadas por incontables fuerzas musulmanas. Durante la batalla, además de los doce Pares de Francia y la flor de la caballería franca, encontraron muerte el caballero y amigo del protagonista, Oliveros, el arzobispo Turpín, que había demostrado gran valentía en el campo de batalla y, finalmente, con la «cara vuelta hacia España», el propio Roldán. Antes de morir, el héroe tocó su olifante para avisar a Carlomagno de la derrota y, en vano, intentó romper su espada, Durandarte, para evitar que cayera en manos del enemigo. La tercera parte (estrofas 177266) relata la venganza emprendida por el emperador contra los sarracenos y la consiguiente conquista de Zaragoza; mientras que la cuarta (estrofas 267-291) cuenta el retorno de Carlos a Francia, el entierro de Roldán, Oliveros y Turpín en la iglesia de San Román en Blaye, el regreso a Aquisgrán, el fallecimiento de la dama del corazón de Roldán, Alda, ante la noticia de la muerte de su amado, el juicio de Ganelón y la conversión a la fe cristiana de la esposa de Marsil, Bra- mimonda, tomada como rehén y bautizada con el nombre de Juliana.
La Changon ofrece una visión literaria de los hechos, adaptada a las necesidades estéticas, estilísticas y expresivas de los tiempos en los que fue compuesta. En plena época de las cruzadas del siglo xii el público era mucho más propicio a escuchar sobre la personificación del ethos caballeresco representado por Roldán, cuya derrota terrenal se convirtió en su apoteosis celeste, o sobre la gran victoria del rey cristiano contra las huestes sarracenas, más que sobre una emboscada de los vascones a la retaguardia del ejército franco. No obstante, y aunque sería arriesgado tomar esta obra épica como fuente histórica propiamente dicha, la Changon contiene relatos interesantes desde el punto de vista de la transmisión de la memoria y del imaginario popular de aquellos hechos. Así, por ejemplo, recoge toponimia de los lugares relacionados con la expedición de Carlomagno (p. ej., Tudela mencionada en la estrofa 14) y la batalla de Roncesvalles (los porz d’Espaigne, losporz de Sizer y los porz d’Aspre, identificados por J. M.a Jimeno Jurío con el puerto de Ibañeta, los desfiladeros de Valcarlos y el sendero entre Ibañeta y Lepoeder, respectivamente), como también su descripción: «Altas son las montañas, los valles tenebrosos;/grisá- ceas son las rocas y los pasos siniestros./Muy mal pasan los francos esa dura jornada,/de más de quince leguas se escuchaba fragor» (versos 814-817).
La Changon no hace referencias explicitas a Vasconia ni vascones. No obstante, en uno de los pasajes finales, a propósito de la batalla entre las huestes de Carlomagno y las del emir Baligán, fue mencionado un pueblo llamado Bascle que luchaba junto con los caballeros de Arabia, Occián y de Argolla (li chevaler d’Arabe, cels d’Occiant e d’Argoillie e de Bascle) y que «con sus lanzas embisten y golpean muy bien» (versos 3473-3475), que podría ser identificado con los vascones, aunque cabría la posibilidad de que se tratase de algún otro pueblo, por ejemplo los valacos.
El manuscrito más antiguo, ya aludido, es conocido como Digby 23 y se conserva en la Biblioteca Bodleiana de Oxford. Otra versión, del siglo xiv y compuesta en un francés muy italianizado, está custodiada por la Biblioteca de San Marcos en Venecia. Existen también variaciones originarias del siglo xii, pero conservadas en manuscritos posteriores de los siglos xiii y xiv (Venecia, Chateauroux, París, Lyon, Cambridge y otros en fragmentos).
Aunque sería difícil establecer la existencia de una relación directa entre la Changon de Turold y las creaciones posteriores, el motivo rolandiano inspiró multitud de obras literarias, en verso y en prosa, en Francia, España, Italia, Alemania, Escandinavia e Islandia. En el ámbito hispánico destacan: la leyenda de Bernardo del Carpio (siglo xii), el «Cantar de Roncesvalles» (siglo xiii), los relatos incluidos por Lucas de Tuy y Rodrigo Jiménez de Rada en sus respectivas crónicas (siglo xiii), las «Crónicas generales» (siglo xiii), la «Vida de San Millán» de Gonzalo de Berceo (siglo xiii), el «Poema de Fernán González» del monje de San Pedro de Arlanza (siglo xiii), el «Poema de Alfonso XI» atribuido a Rodrigo Yáñez (siglo xiv), el «Libro de las bienandanzas y fortunas» de Lope García de Salazar (siglo xv), o los numerosos romances. Por su parte, la primera versión alemana del cantar que se conoce, Ruolandes liet es de la primera mitad del siglo xii, mientras que la versión noruega, en prosa, fue compuesta entre 12301250 e incluida en la Karlamagnussaga. La popularidad de la «materia de Ron- cesvalles» como motivo literario se extendió más allá de la Edad Media, estando presente en la literatura renacentista y barroca, y hasta contemporánea. Se convirtió también en un componente de la cultura popular, nutriendo leyendas, cuentos y tradiciones. Sirvan de ejemplo el folklore vasco-navarro que atribuyó a Roldán fuerzas sobrenaturales o incluso lo convirtió en un gigante, o las baladas judeo-sefardíes, el teatro de títeres siciliano o los pliegues de cordel en Brasil.
Obras
bedier, J. (ed.), La Chanson de Roland. Publiée d’apres le manuscrit d’Oxford et traduite par Joseph Bédier, Paris: Édition d’Art H. Piazza, 1960 (210.a ed.).
Traducción castellana: Victorio, J. (ed.), Cantar de Roldán, Madrid: Cátedra, 2008 (8.a ed.).
Bibliografía
Bédier, J., Les légendes épiques: recherches sur la formation des chansons de geste, Paris: Champion, 1966, 3.a ed.
Jimeno JurÍo, J. M.a, ¿Dónde fue la Batalla de «Roncesvalles»?, Pamplona: Diputación Fo- ral de Navarra, 1973. Reeds. Pamplona: Pamiela, 2004; De Valcarlos a Roncesvalles. Historia de una batalla, Pamplona: Pamiela, 2010, pp. 179-297.
MenÉndez Pidal, R., La Chanson de Roland y el neotradicionalismo (orígenes de la épica románica), Madrid: Espasa-Calpe, 1959.
Pedrosa, J. M., «Roldán en las leyendas ibéricas y occidentales», Garoza: revista de la Sociedad Española de Estudios Literarios de Cultura Popular, 1 (2001), pp. 165-190.
Roldán, J., La huella histórico-literaria de Roldán en los textos españoles de la Edad Media y en los romances, Madrid: Ed. Cultura Hispánica, 1972.
Cita bibliográfica
Dulska, A. K., “Chançon de Roldan», Jimeno Aranguren, R., (dir), Notitia Vasconiae. Diccionario de historiadores, juristas y pensadores políticos de vasconia, T. I, Marcial Pons, Madrid, 2019, pp. 211-213.





