Fundación para el Estudio del Derecho Histórico y Autonómico de Vasconia

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NOTITIA VASCONIAE Autores y obras guipuzcoanos

AUTORES Y OBRAS GUIPUZCOANOS: Introducción.

Trayectoria

Al igual que los otros territorios hermanos, Gipuzkoa apenas aparece citada en la cronística medieval, pues no se la menciona ni en la Crónica de Alfon­so III, redactada a fines del siglo ix o comienzos del x (aunque haciendo alusión al periodo del inicio de la Reconquista, en el siglo viii), ni en la cronística árabe pues sus razias no pasaron del Yarnik alavés, ni menos aún en las merovingias o francas, pues en ese periodo se hallaba englobada con los vascones en el Du­cado de Vasconia.

Las primeras referencias —y estas siempre son de autores ajenos— a nuestra tierra se enmarcan la incorporación definitiva a Castilla desde el reino de Nava­rra. Este hecho se recogerá tanto en la Crónica latina de los Reyes de Castilla, in­dicando la extensión de lo «adquirido» por Alfonso VIII en Álava y en Gipuzkoa [castra omnia circum adiacentia acquisivit, scilicet Trivinno, Arganzon, Sancta Cruz, Alchorroza, Victoriam Veterem, Eslucia, terram que dicitur Ipuzcaia, Sanc- tum Sebastianum insuper, Maranon, Sanctum Vicentium et quedam alia (p. 30)], como en la Historia de Rebus Hispaniae de Rodrigo Jiménez de Rada [Obtinuit itaque Rex nobilis Aldefonsus Victoriam, Ibidam,Alavam, et Trevennium quod fuit postea commutatione Inzurae datum sit. Mirandam etiam dedit commutatione simili pro Portella. Sanctum Sebastianum, Fontem Rapidum, Beloagam, Zeguita- gui, Aircorroz, Asluceam, Arzorociam, Victoriam veterem, Maranionem, Aussam, Athavit, Iruritam, et Sanctum Vincentium acquisivit (VII, XXXII)], y, en menor medida en la Crónica de los Once Reyes, aunque no la menciona explícitamente al decir que el rey Alfonso VIII gano 25 lugares y castillos, de los cuales después devolvió 14 y retuvo 11 (B. N., ms. 10210, fol. 247) o la propia Crónica del Prín­cipe de Viana [«como quiere el governador o senescal que hera por tiempo de las dichas tierras e regno, huviese imbiado muchas letras e mensageros al dicho rey de Nabarra, notifficándole cómo el rey de Castilla le corría su tierra e le tomava quanto podía, pero fasta cerqua de hun aynno empues que comencó de correr la tierra el dicho rey de Castilla no hubo el deicho rey de Nabarra letra ninguna ni ningún mensagero de los a él imbiado» (cap. XIII, versos 48-54)].

Pero de todos los cronistas de la época será el poeta Guilhem Anelier de Tolosa, en La Guerra de Navarra,quien más informe de los hechos relacionados con Gipuzkoa, acusando a los guipuzcoanos de haber colaborado en la pérdida de esa parte del reino de Navarra [Seinnor rei de Navarra, be sapchas certament / Que tu perdes ta terra e ton eretament; / Que.l rei Alfons, que tu tens per leial parent, / Es intrat en Navarra ab gladi e ab foc ardent; / Quar tal en cui fidavas, sapchas que o cossent, / E si tu no vens tost, trestot ton regnament / Sapchas qu’aurasperdut, que mas a ton vivent /No y albergaras iorn, com te vei apresent; / Car perdut as Bitoria e Alava issament, / Ypuzquoa e Amesquoa ab lur pertene- ment, / E Fonterabia e co que s’i apent, / E San Sebastian, or es la mar batent, / E vilas e castels que eu non ay e ment, / E si laisses Navarra per la paina gent, / Deust’en airara e far t’en a parvent (cap. V, fols. 4 r.°-vto.)].

Y después de esas menciones a Gipuzkoa, silencio, en un tiempo de graves alteraciones sociopolíticas mientras se conformaba y consolidaba su Herman­dad. Un silencio solo roto por autores como Lope García de Salazar (1399­1476), autor de las Buenas andangas e fortunas,donde podremos encontrar re­ferencias expresas a las luchas de bandos que enfrentó a oñacinos y gambionos y a estos con las villas. Luchas de bandos que dejaron mucha documentación, pero apenas llamó la atención de autores propios ni ajenos.

Los únicos ejemplos de autores bajomedievales guipuzcoanos verdadera­mente notables son, sin duda, el padre Martín de Azpeitia, cuyo Sermón sobre la Passión de Cristo, escrito en latín, es el incunable más antiguo de la Provin­cia, y Domenjón González de Andía, su primer escribano fiel, autor de El Libro de los Bollones, un manual de uso en la secretaría, que iniciará el proceso de recopilación jurídica que, desarrollándose a lo largo de dos siglos, culminará con la Recopilación foral de 1691 (impresa en 1696).


Bibliografía

Aragón Ruano, A., y Alberdi Lombide, X., «El control de la producción histórica sobre Gipuzkoa en el siglo xvii. Un instrumento de defensa del régimen foral», Vasconia: Cuadernos de Historia-Geografía, 25 (1998), pp. 37-52.

Bazán Díaz, I., «La historiografía medieval vasca y su influencia en la obra de Garibay», El historiador Esteban de Garibay, Donostia-San Sebastián: Eusko Ikaskuntza, 2001, pp. 75-122.

Munita Loinaz, J. A., «Fuentes cronísticas para el estudio del País Vasco en la Edad Media», Barruso BarÉs, P., y Lema Pueyo, J. A. (eds.), Historia del País Vasco. Edad Media (siglos v-xv), Donostia-San Sebastián: Hiria, 2004, pp. 51-110.

Cita bibliográfica

Ayerbe Iribar, R. Mª., “Introducción», Jimeno Aranguren, R., (dir), Notitia Vasconiae. Diccionario de historiadores, juristas y pensadores políticos de vasconia, T. I, Marcial Pons, Madrid, 2019, pp. 233-234.

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