Fundación para el Estudio del Derecho Histórico y Autonómico de Vasconia

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NOTITIA VASCONIAE Autores y obras vizcaínos

ARRIAGA AGÜERA, Enrique (Bilbao, 1912 – Bilbao, 3 de junio de 1971)

Cargos y oficios

Sacerdote, capellán de gudaris.

Trayectoria


En julio de 1936 se le acababa de notificar su destino como sacerdote a Somorrostro, pero no llegó a incorporarse a él. Decidió unirse como capellán castrense a la compañía Mikel Alberdi (del batallón Lenago II) el 7 de septiembre de 1936. Luego pasó al batallón Avellaneda y por fin al Amayur.

Participó en campañas por Orozko, Elgeta, Markina… Luego, con el batallón Amayur se le destinó a Asturias, donde tomó parte en acciones en Trubia y Oviedo. Allí se encontraba junto a José María Corta —el jefe de los capellanes del Euzko Gudarostea— cuando este cayó abatido. El entierro de Corta en Bilbao se convirtió en una gigantesca manifestación de duelo. Fue sustituido como comandante de capellanes por Juan José Aguirre.

Posteriormente el batallón de Arriaga retornó a Bizkaia: Güeñes, Zaldibar, Zugastieta, Gorozika, San Pedro de Boroa, Güeñes. El cuartel de referencia lo tenía en esta última localidad.

Arriaga cayó preso en Güeñes, el 24 de junio de 1937. Se le trasladó a la prisión del Carmelo de Begoña. El 30 de julio se le sometió a juicio en Bilbao; la petición fiscal era de veinte años y «solo» le cayeron dieciséis. La acusación era ser capellán voluntario con el grado de capitán. En abril de 1938 fue trasladado, junto con otros sacerdotes presos, a Nanclares de la Oca/Langraiz Oka, luego a Dueñas y Carmona. Estuvo preso tres años y un mes. Salió libre el 23 de julio de 1940, pero condenándosele a destierro; se le envió a Purchena, Almería.

Cuando pudo volver a Bilbao, fue nombrado ecónomo de Santa Lucía de Laudio/Llodio y luego coadjutor de San Román de Okendo.

En 1950 don Enrique invitó a predicar en su parroquia a un sacerdote amigo suyo. El sermón abordó un tema espinoso a la sazón: el amor al prójimo. Unos exaltados franquistas del pueblo le denunciaron y de paso extendieron la responsabilidad a Arriaga. El sacerdote perdió las licencias y Arriaga fue trasladado a Corro, Álava, como castigo.

Luego estuvo varios años en Alboloduy, Almería —entre 1954 y 1958—, y finalmente a Cuevas de Almanzora, donde dejó un imborrable recuerdo. Allí ejerció de profesor de religión. En 1964 fue nombrado profesor numerario interino de Religión en la Sección delegada mixta de Cuevas de Almanzora, que dependía del Instituto de Enseñanza Media de Úbeda.

Como otros capellanes castrenses, redactó unas memorias sobre su peripecia durante la Guerra Civil.


Obras

«Memorias de don Enrique Arriaga», EUZKO APAIZ TALDE, Historia general de la guerra civil en Euskadi, vol. VII, San Sebastián: Luis Haranburu, 1982, pp. 68-84.

Bibliografía

EUZKO APAIZ TALDE, Historia general de la guerra civil en Euskadi, vol. VII, San Sebastián: Luis Haranburu, 1982, pp. 65-68.

FERREIRO CURRÁS, A., Consejos de guerra contra el clero vasco (1936­-1944). La Iglesia vasca vencida: asesinada, encarcelada, desterrada y exiliada, Oñati: Intxorta 1937 Kultur Elkartea, 2013, 525 pp., pp. 236-237.

MARTÍNEZ  SÁNCHEZ, S., «Mons. Antoniutti y el clero nacionalista vasco (julio-octubre de 1937)», Sancho el Sabio, 27 (2007), pp. 39-79. Ed. en línea: https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/2486973.pdf (consultado el 29 de noviembre de 2022).



Fuentes. BOE, núm. 68, de 19 de marzo de 1964, p. 3643. Ed. en línea: https://www.boe.es/boe/dias/1964/03/19/pdfs/A03643-03644.pdf (consultado el 9 de noviembre de 2022).


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