Fundación para el Estudio del Derecho Histórico y Autonómico de Vasconia

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NOTITIA VASCONIAE Autores y obras vizcaínos

ARANA MARTIXA, José Antonio (Arana Martija, José Antonio) (Gernika-Lumo, Bizkaia,10 de marzo de 1931 – Gernika-Lumo, 27 de abril de 2011)

Cargos y oficios

Académico de número de Euskaltzaindia, musicólogo e historiador, abogado y bibliotecario.

(En la inmensa mayoría de las ocasiones empleó para su segundo apellido la grafía Martija, pero a partir de 2005 dio asimismo por buena la grafía Martixa).

Trayectoria


Nació en Gernika-Lumo, en el seno de una familia abertzale que en 1937 tuvo que exiliarse a Francia, huyendo del régimen franquista. Se da la circunstancia de que su casa fue una de las pocas que permaneció en pie tras el bombardeo de Gernika, ya que, además de hallarse algo apartada del casco urbano, consiguieron apagar rápidamente el fuego provocado por la única bomba que le cayó encima. A pesar de que a la sazón no era más que un niño, siempre tuvo muy presente aquella experiencia, y en sus conversaciones amistosas relataba con frecuencia hechos y detalles de aquel tiempo: la guerra, el exilio y la posterior represión le marcaron profundamente. Al regresar en 1939, su padre fue inmediatamente detenido y encarcelado, pero pronto fue puesto en libertad.

A los once años sus padres le enviaron a cursar estudios eclesiásticos al seminario de Gordexola; de allí iría a Bergara, a Arteaga y, finalmente, a Vitoria-Gasteiz, entre 1942 y 1947. Al parecer, nunca tuvo una sólida vocación sacerdotal, pero en aquella Euskal Herria católica, el seminario era el destino habitual para aquellos niños que demostraban dotes para el estudio, y más aún en el seno de familias católicas fervientes. Tras abandonar el seminario, en 1949, concluyó por su cuenta el bachillerato y se presentó por libre al Examen de Estado (la reválida) en la Universidad de Valladolid, donde obtuvo el Premio Especial. Por consejo de Andrés Mañarikua, profesor suyo en el seminario, empezó a estudiar Derecho en la Universidad de Deusto y, una vez concluida esa carrera, comenzó a cursar Economía en la Escuela de Comercio de Bilbao. Finalizó sus estudios de Derecho en 1954 y abandonó los de Economía en 1959, ya que, mientras cursaba, se dedicaba a trabajar en mil cosas, y, al final, no disponía de tiempo para estudiar.

En 1961 contrajo matrimonio con Maiteder Bareño, natural de Gernika-Lumo, con quien tuvo cinco hijos. Durante aquella época vivió plenamente inmerso en el mundo empresarial. Fue, inicialmente, delegado de ventas de Formica Española, S. A., pero, a partir de 1963, pasó a ser el principal gestor de una de las grandes factorías de Gernika-Lumo: Astra, Unceta y Cía. Pero ni la familia ni la profesión lo alejaron del ostensible activismo social y cultural que había practicado desde joven: muy apegado a la fe de sus padres, se inscribió en la Adoración Nocturna Española de Gernika, hasta llegar pronto a ser su responsable y abanderado local. Siendo como era por aquel entonces una asociación de evidentes connotaciones españolistas, cabría suponer que coqueteaba con esa línea de pensamiento; sin embargo, lejos de ello, Arana fue durante toda su vida un notorio abertzale que tenía el don de mantener relaciones amistosas y fluidas con personas de todas las ideologías. Asimismo, se integró en el grupo de Juventudes Obreras Católicas (JOC) de Gernika y comenzó a escribir en la revista Brisas Guerniquesas que dicho grupo editaba. En 1959 se convirtió en director de la publicación: fue su primer foro y en la misma escribió 96 artículos entre 1948 y 1967.

Pero su activismo no se limitó a ello: siendo la música una de las mayores aficiones que albergaba su corazón, en 1954 fundó junto a otros amigos la Coral Santa Cecilia, en la que intervino durante años como cantor, director y organizador. Por otra parte, en 1963 grabó en Barcelona, en la casa discográfica Vergara, cinco discos de música popular vasca, dirigiendo al Ochote Bogamazua. En 1978 constituyó, en asociación con otras muchas personas, la Coral Andra Mari, de la que fue director durante diez años.

Antes de pasar a la década de los setenta, empero, hay que mencionar el episodio más traumático de su vida: en 1967 fue detenido y encarcelado, acusado de colaboración con ETA. Permaneció en prisión cerca de un año, hasta que fue plenamente exculpado. Anteriormente había tenido ya algún desagradable encontronazo con la Guardia Civil, y no sería el único: en 1971 volvió a ser detenido y encarcelado, acusado de preparar la presunta fuga de un cuñado encarcelado. Al cabo de un mes, estaba nuevamente en libertad. Pese a haber sido en 1968 descargado de toda culpa, perdió su trabajo. Para poder salir adelante, abrió un bufete de abogados, y una de las tareas que asumió desde el mismo tendría una importancia capital en la historia de nuestro país: la creación del movimiento de las ikastolas. Arana vivió el fenómeno muy de cerca: en primer lugar, porque, como padre, en 1966 participó directamente en la fundación de la ikastola Seber Altube de Gernika-Lumo; y, en particular, porque fue él quien logró que, a partir de 1969, quienes trabajaban en las ikastolas de Bizkaia tuvieran un seguro social bajo el amparo de la diócesis, a través de la asociación legalizada de Escuelas Parroquiales de Vizcaya. Para ello, se reunió personalmente con el entonces obispo José María Cirarda, y también con el gernikarra José Aiala Zabala, de la compañía Lagun Aro; a partir de entonces, todos los trámites se realizarían desde el despacho de abogados de Arana.

En 1978 su vida dio otro giro: comenzó a trabajar para la Real Academia de la Lengua Vasca-Euskaltzaindia como bibliotecario auxiliar. Un año después, fue nombrado miembro correspondiente, y en 1988, miembro numerario y tesorero de la institución. No resulta fácil resumir en unas pocas líneas toda la labor que realizó en el seno de Euskaltzaindia: formalmente, fue el director de su biblioteca hasta su jubilación en 1996; pero, en realidad, su actividad fue mucho más extensa. Por lo que respecta a la Biblioteca Azkue, era ciertamente modesta antes de que él empezara a trabajar: contenía el archivo de la institución, el archivo personal de Resurrección María de Azkue, y una escueta colección de libros. Arana, sin embargo, lo convirtió en una auténtica biblioteca y en un archivo moderno y homologado con importantes fondos que trabajaría íntegramente en euskera, a todos los niveles. En cuanto a la institución en su conjunto, la Academia, liderada por el gernikarra Luis Villasante, y más tarde por el baigorriarra Jean Haritschelhar, fue capaz de emerger de las catacumbas y de crear, consolidar y difundir el euskera batua, algo absolutamente trascendental para la historia de nuestro país. En ese proceso intervino durante décadas un grupo de trabajo permanente, formado, además de por los dos líderes ya mencionados, por Koldo Mitxelena, Juan San Martin, Alfonso Irigoien, José María Satrustegi, Henrike Knörr, Juan M.ª Lekuona y José Luis Lizundia, entre otros. Arana fue, entre 1988 y 2004, tesorero y directivo de la entidad, puesto desde en el que asumió todo tipo de responsabilidades y desarrolló múltiples tareas en el día a día de la institución. Los resultados son evidentes.

La política no fue particularmente importante en su vida, pero siempre ocupó un plano de fondo, estando siempre presente, pero sin que apenas emergiera. Al provenir de una familia abertzale, siempre fue abertzale, pero nunca fue amigo de dinámicas partidistas: su principal referencia política era el primer lehendakari José Antonio Agirre, así como el jelkide y más tarde líder de la coalición Herri Batasuna Telesforo Monzón. También José Luis Álvarez Enparantza Txillardegi, con el que siempre tuvo una gran afinidad. Pero nunca actuó según la estrecha lógica de los partidos. En 1976 participó en la creación de la Euskal Sozialisten Biltzarrea (ESB), en cuya representación fue concejal en Gernika-Lumo entre 1977 y 1979, en la coalición HB; y posteriormente en las Juntas Generales de Bizkaia, entre 1979 y 1983. Aquel año abandonó la política activa y otorgó prioridad absoluta a la acción cultural, que ejercería desde el seno de Euskaltzaindia, ámbito en el que parecía sentirse mucho más cómodo.

Como investigador, Arana realizó sus trabajos en dos líneas paralelas: la actividad cultural vasca y la música. Su eterna preocupación por el euskera le llevó a participar en 1964 en el congreso organizado, a iniciativa de Txillardegi, por la asociación Secretariado Vasco en Bayona, en el que, como es sabido, se sentaron las bases del euskera batua, y que posteriormente, depuradas y completadas por Koldo Mitxelena, Euskaltzaindia aprobaría en Arantzazu en 1968. Ese mismo año publicó su primer artículo en euskera, en la revista Jakin, y cabe señalar la relación de imperecedera amistad que mantuvo con los fundadores de dicha edición y revista. En ese ámbito, sus investigaciones se centraron particularmente en torno a Euskaltzaindia: en primer lugar, en lo que respecta al académico Resurrección María de Azkue, de quien elaboró su primera biografía moderna (1983, 1993); y, siguiendo esa conexión, sentó las bases de la historia institucional de la propia Euskaltzaindia (Euskaltzaindiaren historia laburra, 1984, y «Euskaltzaindiko aulkien historiaz hurbiltze bat» en Euskera, 1990). Se trata en ambos casos de obras seminales desarrolladas en un terreno particularmente delicado, y que han sido imprescindibles para poder llevar a cabo posteriores obras de difusión o para abrir camino a trabajos de investigación más profundos. A partir de ellos, realizó también otros muchos trabajos, especialmente analizando y describiendo la vida, obras o fondos archivísticos de académicos y vascófilos. Cabe destacar los dedicados al príncipe Bonaparte, Juan Carlos Guerra, José María Iparragirre o Seber Altube, pero fueron muchos los  temas y las personas tratados en su obra, generalmente a través de informes archivístico-bibliográficos o de artículos breves y concretos. Arana se sitúa en la tradición de la historia positivista; en ese sentido, su nombre es un eslabón más a añadir a la cadena formada por Resurrección María de Azkue, Julio de Urquijo, Carmelo Echegaray, Bonifacio Echegaray, el padre Donostia, José Miguel Barandiarán o Andrés Mañaricúa.

Pero sus trabajos de investigación más prestigiosos son aquellos que realizó en el ámbito de la música, especialmente a través de su obra Música vasca (1976, 1987), probablemente el más extenso y sólido de sus  estudios, así como el más conocido e influyente. De hecho, hasta entonces rara vez se hablaba de música vasca, al margen del ámbito del folclore o de la música tradicional; pero, a partir de entonces, ese concepto se fue generalizando entre investigadores y el gran público, e incluso en la música más  elitista. De este tronco han brotado también otras ramas, como las investigaciones que dedicó a los grupos Elai-Alai (1977) o Eresoinka (1986), o las numerosas investigaciones menores que dedicó a la ópera, la música y el folclore vasco, o los trabajos monográficos dedicados a músicos vascos destacados.

En resumen, a modo de síntesis de su trabajo como investigador, diremos que, ubicado dentro de un paradigma histórico positivista, publicó numerosos trabajos de investigación sobre la música y la actividad cultural vasca, especialmente en todo el ámbito en el que ambas esferas se entrecruzan. Pero esa investigación la combinó siempre con  un  notable activismo cultural, inicialmente con Gernika-Lumo como epicentro y, a partir de 1978, desde Euskaltzaindia, donde tuvo responsabilidades crecientes en las estructuras de la institución, a todos los niveles. Si tuviéramos que resumir su vida en una única palabra, la elegida sería euskaltzaina (miembro de Euskaltzaindia).

Su legado se dividió en tres partes, por decisión propia, antes de morir: el archivo musical, a Eresbil de Errenteria; la biblioteca, a Azkue Biblioteka eta Artxiboa de Euskaltzaindia; y su archivo personal, a la Biblioteca Foral de Bizkaia.

Obras

En la bibliografía exhaustiva que se publicó con ocasión del premio Manuel Lekuona (Gartzia y Olabarria, 2011, pp. 119-142) se recogen 433 ítems bibliográficos, entre ellos, 25 libros, 20 prólogos y, el resto, artículos. En este listado solo se han recogido los libros.

Crisis y resurgimiento agrícola en el siglo XVIII [Bilbao: Facultad de Ciencias Económicas, 1958, 211 pp. Premio Extraordinario en Historia Económica. Inédito].

Música Vasca, San Sebastián: Sociedad Guipuzcoana de Ediciones y Publicaciones, 1976, 333 pp.

Ópera vasca en Vizcaya, Bilbao: Caja de Ahorros Vizcaina, 1977, 55 pp.

Elai­-alai, Euskalerriko lehenengo koreografi taldea = Primer grupo coreográfico del País Vasco, Gernika-Lumo: Kultur Elkartea, 1977, 143 pp. Resumen: Gernika zaharra. Callejero, apuntes y anécdotas del Gernika anterior al 26-­IV­-37, Gernika-Lumo: Aldaba, 1987.

Con SARRIA, J. I., La educación musical en Vizcaya [Bilbao: Caja de Ahorros Vizcaina, 1979. Inédito].

Bernardo Gabiola, Bilbao: Caja de Ahorros Vizcaína, 1981, 61 pp.

Canciones de Navidad = Gabonetako kantak, Bilbao: Caja de Ahorros Vizcaina, 1981, 61 pp.

Resurreccion Maria Azkue, Bilbao: Caja de Ahorros Vizcaína, 1983, 111 pp.

Bibliografía sobre Gernika [Gernika-Lumo [s. n.], 1984, 61 pp. Inédito].

Con UGALDE, M., Euskaltzaindiaren historia laburra, Bilbao: Euskaltzaindia, 1984, 176 pp.

Catálogo del archivo y biblioteca de Juan Carlos  Guerra  [Bilbao: Euskaltzaindia, 1984, 502 pp. Inédito].

Noizean behin, Donostia: Hoja del Lunes, 1984, 103 pp.

Euskal musika, Vitoria-Gasteiz: Eusko Jaurlaritza; Donostia: Erein,1985, 93 pp.

Música vasca, Vitoria-Gasteiz: Eusko Jaurlaritza; Donostia: Erein, 1985, 93 pp.

Basque music, Vitoria-Gasteiz: Eusko Jaurlaritza; Donostia: Erein, 1985, 93 pp.

Eresoinka. Embajada cultural vasca 1937­-1939, Vitoria-Gasteiz: Eusko Jaurlaritza, 1986, 269 pp.

Música vasca, Bilbao: Caja de Ahorros Vizcaína, 1987, 424 pp.

L. L. Bonaparte. Euskuizkribuak­-Argitarapenak = L.L. Bonaparte, Manuscritos­-Publicaciones, Bilbao: Euskaltzaindia, 1989, 206 pp.

Iglesia de Santa Maria de Gernika = Gernikako Andra Maria eliza, Bilbao: Caja de Ahorros Vizcaina, 1988, 110 pp.

Bibliografía Bonapartiana, Bilbao: Euskaltzaindia, 1991, 168 pp.

Resurreccion Maria Azkue (1864­-1951), Vitoria-Gasteiz: Eusko Jaurlaritza, 1993, 20 pp.

Julio Urkixo (1871-­1950), Vitoria-Gasteiz: Eusko Jaurlaritza, 1993, 20 pp.

Historia de la música vasca, Hernani: Orain S.A., 1996, 124 pp.

Jose Antonio Donostia (1886­-1956), Vitoria-Gasteiz: Eusko Jaurlaritza, 2001, 24 pp.

Bonifazio Etxegarai (1878-­1956), Vitoria-Gasteiz: Eusko Jaurlaritza, 2004, 20 pp.


Bibliografía

ARANA BAREÑO, A., Jose Antonio Arana Martixa. Bibliografo eta musikologo nekaezina (1931­-2011), Vitoria-Gasteiz: Eusko Jaurlaritzaren Argitalpen Zerbitzu Nagusia, 2013.

ARANA MARTIJA, B., «Jose Antonio Arana Martijaren (1931-2011) omenez», Euskera, 56 (2011), pp. 445-449.

BAGÜES, J. (ed.), «Jose Antonio Arana Martijari omenaldia = Homenaje a José Antonio Arana Martija», Musiker. Cuadernos de Música, 15 (2007), pp. 9-446.

ELUSTONDO, M. A., «Historia bizia. Jose Antonio Arana Martijari elkarrizketa», Jakin, 161 (2007), pp. 51-111.

GARTZIA, P., y OLABARRIA, J., Jose Antonio Arana Martixa, Donostia: Eusko Ikaskuntza, 2011.

LIZUNDIA, J. L., «Jose Antonio Arana (1931-2011) eta Euskaltzaindia», Euskera, 56 (2011), pp. 427-433.

TORREALDAI, J. M., «Jose Antonio Arana (1931-2011) bibliografoa», Euskera, 56 (2011), pp. 435-443.


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