Cargos y oficios
Jesuita y cronista del reino de Navarra
Trayectoria
Nacido en Viana, donde se había asentado su familia, al menos, desde comienzos del siglo xvi, Francisco de Alesón se formó durante su adolescencia en el pamplonés Colegio de la Anunciada, de la Compañía de Jesús. Tras una formación típicamente jesuítica, en la que debió intervenir de forma decisiva el padre José de Moret, Alesón dedicó sus esfuerzos a la enseñanza en materias humanísticas hasta su profesión en la Societas Iesu en 1688. Dicho año, como consecuencia del fallecimiento el año precedente del mencionado Moret, fue propuesto por la Diputación del Reino para cubrir la vacante de cronista regnícola. Pese al apoyo de la elite navarra, la oposición del prepósito general Tirso González de Santalla y del papa Inocencio XI postergó la aceptación del cargo. La teórica incompatibilidad de su naturaleza eclesiástica y el encargo cronístico trató de ser soslayado al requerirse la mediación del marqués de Cogolludo, embajador de España en Roma, pero habría que esperar al año 1689 para que el padre Alesón tomara posesión del oficio.
Con un sueldo de 150 ducados anuales, el jesuita vianés ejercería hasta su muerte una dignidad de alta representación política, aunque inicialmente su labor se viese ensombrecida por la memoria del difunto Moret. De esta manera, sus primeros trabajos tuvieron una faceta más editorial que creativa, dando a la imprenta el segundo tomo de los Anales moretianos (1695), que le habría llegado en forma de borrador definitivo. Junto a este volumen, Alesón recibió de parte de la Diputación los textos deslavazados que configurarían el tercer número de la serie, para el cual incluyó una serie de escolios y anotaciones que posibilitaron la publicación de los últimos trabajos del padre José de Moret en torno a la restauración regnícola con la Casa de Evreux.
Alesón vio su labor cronística interrumpida por su continua promoción en los escalafones internos de la Compañía de Jesús. Tras gestionar las casas y centros colegiales de Soria, Segovia y San Sebastián, fue electo como rector de Loiola y, consecutivamente, de Pamplona, paso previo a su promoción como viceprovincial de Castilla (1695) y gestor de los importantes colegios de Valladolid y Salamanca. Tal cursus honorum no pasó desapercibido para los diputados del Reino, quienes —en paralelo a la entronización de Felipe IV de Borbón— pleitearon ante el virrey Luis Francisco de Benavides, marqués de Solera, para denunciar el incumplimiento de las labores escriturarias de Ale- són. Si bien la Diputación estipuló el bloqueo por cuatro años del salario de cronista, el favor virreinal y de la Cámara de Castilla posibilitó la restitución de los gajes al jesuita.
La parálisis del ciclo cronístico navarro dio fin en 1704, con la aparición del citado tercer tomo de unos Anales que, a partir de entonces, serían de total autoría de Francisco de Alesón. A través de las lecturas de los materiales expurgados por Moret, de crónicas hispanas y francesas y la consulta directa de archivos reales, eclesiásticos y concejiles (Simancas, Pamplona, Sangüesa, Viana, Leire, Olite) y de materiales proporcionados por particulares en Castilla y Navarra, el vianés elaboró la narración de los sucesos del reino pirenaico desde mediados del siglo xiv hasta los primeros años del reinado del emperador Carlos V. Pese a los envites de la guerra de Sucesión española, Alesón logró dar a la imprenta los tomos cuarto y quinto del ciclo cronístico (1709 y 1715), que cubrirían el periodo mencionado y que ofrecieron a los eruditos de la Ilustración y el Liberalismo una visión renovada de los sucesos que configuraron la Navarra bajomedieval y, en particular, la conquista castellana de 1512. La visión del jesuita, como recuerda Alfredo Floristán Imízcoz, permaneció hege- mónica durante dos siglos en la forma de interpretación de la transición entre el reino independiente y su integración en la monarquía plurinacional de los Habsburgo, pasada por el tamiz del presentismo que el ignaciano evocara en sus narraciones. Como leal servidor de Felipe V de Borbón, el afianzamiento de la dinastía francesa en el trono de Madrid y, por tanto, de Pamplona, no haría sino cerrar un ciclo histórico que legitimaría la anexión por Castilla y su nueva inserción en las lises borbónicas.
El padre Francisco de Alesón falleció en Logroño en octubre de 1715, poco después de la salida del quinto volumen de los Anales de Navarra en la imprenta vianesa de Francisco Picart. Junto a esta obra postrera, dedicó sus últimos años de vida a la aprobación y censura del panegírico felipista de Jacinto de Aranaz y un nobiliario heráldico navarro de Francisco de Elorza y Rada que, junto a los políglotas paratextos elegíacos a la memoria de Felipe IV y una supuesta y perdida Grammatica gr&co-hispana publicada en Salamanca (1697), conforman su opus literario.
Obras
Elogios fúnebres al rey nuestro señor Felipe IV el Grande, en siete lenguas, griego, latín, castellano, portugués, toscano, francés y vascuence, con la traducción de las menos comunes, en Aguirre y Álava, J. de (ed.), Honores fúnebres que hizo el Real Consejo de Navarra a la piadosa memoria del rey Philippo IV, Pamplona: por Gaspar Martínez, 1666, pp. 40-54.
Tomo segundo de los Annales del reyno de Navarra, compuesto por el R. R. M. Joseph de Moret. Obra pósthuma, dispuesta en otra forma por el P. Francisco de Alesón, ambos de la Compañía de Jesús, y chronistas del mismo reyno, Pamplona: por Bernardo de Huarte, impressor de la muy noble y muy leal provincia de Guypuzcoa, 1695.
Grammatica gr&co-hispana, Salamanca: s. i., 1697 (Atrib.).
Tomo tercero de los Anales de Navarra. Obra pósthuma y última del padre Joseph de Moret, con scholios y adiciones al fin del padre Francisco de Alesón, ambos de la Compañía de Jesús y chronistas del mismo reyno, Pamplona: en la imprenta del ilustríssimo Reyno, 1704.
Tomo quarto de los Annales de Navarra, o primero de su segunda parte. Compuesto por el padre Francisco de Alesón, de la Compañía de Jesús, Pamplona: por Francisco Picart, impressor y librero, 1709.
Aprobación, en Aranaz, J. de, OC, El señor Phelipe V es el rey de las Españas verdadero, dado por la mano de Dios, Pamplona: por Francisco Antonio de Neyra, impressor del Reyno de Navarra, 1711.
Censura, en Elorza y Rada, F. de, Nobiliario de el valle de la Valdorba, Pamplona: por Francisco Antonio de Neyra, impressor del Reyno, 1714.
Tomo quinto de los Annales de Navarra, o segundo de su segunda parte. Compuesto por el padre Francisco de Alesón, de la Compañía de Jesús, Viana: por Francisco Picart, impressor, 1715.
Reediciones conjuntas de los Anales del reino de Navarra de Moret, Pamplona, 1757 y 1766; Tolosa: Establecimiento Tipográfico y Casa Editorial de Eusebio López, 18901892; Pamplona: Gobierno de Navarra, 1988.
Bibliografía
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Castro Álava, J. R., Historiografía: los cronistas Moret y Alesón, Pamplona: Diputación Foral de Navarra, 1971.
FloristÁn ImÍzcoz, A., «Examen de la conquista castellana. La introspección de los cronistas navarros (siglos xvi-xviii)», Príncipe de Viana, 61 (2000), pp. 79-134.
– Voz «Alesón, Francisco», Diccionario Biográfico Español, t. II, Madrid: Real Academia de la Historia, 2010.
– El reino de Navarra y la conformación política de España (1512-1841), Madrid: Akal, 2014.
Pérez Goyena, A., SI, «El segundo cronista de Navarra, P. Francisco Alesón», Príncipe de Viana, 4 (1944), pp. 43-65.
Quirós Rosado, R., «Ley Sálica. Historiografía y crítica antifrancesa en la Navarra de Carlos II de Austria», Bravo Lozano, C., y Quirós Rosado, R. (eds.), La corte de los chapines. Mujer y sociedad política en la Monarquía de España, 1649-1714, Milán: EDUCatt, 2018, pp. 97-117.
SIMÓN Díaz, J., Bibliografía de la Literatura Hispánica, vol. V, Madrid: CSIC-Instituto Miguel de Cervantes, 1973.
Cita bibliográfica
Quirós Rosado, R., “Alesón, Francisco de”, Jimeno Aranguren, R., (dir), Notitia Vasconiae. Diccionario de historiadores, juristas y pensadores políticos de vasconia, T. I, Marcial Pons, Madrid, 2019, pp. 551-553.





