Fundación para el Estudio del Derecho Histórico y Autonómico de Vasconia

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NOTITIA VASCONIAE Obras y autores guipuzcoanos

LIZARRALDE BALERDI, José Adriano (Zaldibia, Gipuzkoa, 17 de marzo de 1884 – Bilbao, 25 de julio de 1935).

Cargos y oficios

Fraile franciscano e historiador

Trayectoria

Constituye Lizarralde un modelo clásico de persona de origen campesino que gracias a la formación recibida en sus estudios eclesiásticos se convierte en intelectual de valía, normalmente en los ámbitos de la literatura o la historia. Así, Lizarralde nació en el caserío Zaldibibarrena de Zaldibia y con catorce años ingresó en la Escuela Seráfica de Arantzazu. Aparte de los estudios estrictamente religiosos, cursó simultáneamente Filosofía y Letras. Entre 1901-1902 hizo el noviciado en Zarautz y en 1905 emitió los votos solemnes en Arantzazu, siendo ordenado sacerdote en Pamplona en 1910.

Fue destinado a Arantzazu, donde ejerció como profesor de Humanidades y vicerrector de la Escuela Seráfica. Enraizó allí de tal manera que la mayor parte de sus estudios y publicaciones se refieren a Arantzazu, a su Virgen y al entorno cultural, religioso e histórico de Oñati. En 1921 fundó y fue el primer director de la revista Aránzazu. Cuando murió fue enterrado con toda solemnidad a los pies del altar de la Virgen de Arantzazu.

Ejerció diversos cargos en varias instituciones franciscanas, como Definidor de la Provincia de Cantabria, Guardián de varias casas, entre ellas la de Tolosa en 1918 y en 1931 y Superior de la residencia franciscana de Bilbao.

Fue miembro correspondiente de la Real Academia de la Historia.

Su trabajo como historiador se circunscribe casi exclusivamente a la historia religiosa del País Vasco y muy singularmente a la historia de los cultos marianos. Sin lugar a duda, sus dos obras más importantes son, por una parte, la Historia de la Virgen y del Santuario de Aránzazu, que recoge y amplía todo lo atesorado por él sobre este tema a lo largo de su vida y que fue publicada póstumamente y, por otra, la Historia de la Universidad Sancti Spiritus. Es en esta obra donde Lizarralde despliega todas sus artes historiográficas y consigue una investigación académicamente más perfecta. Resulta paradójico que sea esta, precisamente, la única que se aparta de la temática estrictamente religiosa, si bien el fundador de la Universidad fuese el obispo oñatiarra Rodrigo Mercado de Zuazola. Por supuesto trabajó sobre una amplia base documental, algunos de cuyos elementos transcribió en el propio texto: bulas, inventarios, cartas, escrituras de protocolos notariales…, pero también iconografía, tanto fotografías, como planos y dibujos. En sus más de 500 páginas se recorren aspectos muy diversos concernientes a la Universidad, desde la biografía del fundador, hasta el plan docente, pasando por el proyecto de fundación, el sistema administrativo o el sistema de dotación de cátedras.

Por lo demás, es bastante notable el ensayo «iconográfico, legendario e histórico» que hizo sobre las imágenes de Andra Mari en Vasconia. Publicó el tomo concerniente a Gipuzkoa en 1926 y el de Bizkaia en 1934, quedando inconcluso el de Álava a su muerte. Además de la labor documental, realizó un pesado trabajo de campo, practicando entrevistas en las que recababa información sobre creencias y leyendas, amén de fotografiar y dibujar sistemáticamente las imágenes.

Obras

Constituye Lizarralde un modelo clásico de persona de origen campesino que gracias a la formación recibida en sus estudios eclesiásticos se convierte en intelectual de valía, normalmente en los ámbitos de la literatura o la historia. Así, Lizarralde nació en el caserío Zaldibibarrena de Zaldibia y con catorce años ingresó en la Escuela Seráfica de Arantzazu. Aparte de los estudios estrictamente religiosos, cursó simultáneamente Filosofía y Letras. Entre 1901-1902 hizo el noviciado en Zarautz y en 1905 emitió los votos solemnes en Arantzazu, siendo ordenado sacerdote en Pamplona en 1910.

Fue destinado a Arantzazu, donde ejerció como profesor de Humanidades y vicerrector de la Escuela Seráfica. Enraizó allí de tal manera que la mayor parte de sus estudios y publicaciones se refieren a Arantzazu, a su Virgen y al entorno cultural, religioso e histórico de Oñati. En 1921 fundó y fue el primer director de la revista Aránzazu. Cuando murió fue enterrado con toda solemnidad a los pies del altar de la Virgen de Arantzazu.

Ejerció diversos cargos en varias instituciones franciscanas, como Definidor de la Provincia de Cantabria, Guardián de varias casas, entre ellas la de Tolosa en 1918 y en 1931 y Superior de la residencia franciscana de Bilbao.

Fue miembro correspondiente de la Real Academia de la Historia.

Su trabajo como historiador se circunscribe casi exclusivamente a la historia religiosa del País Vasco y muy singularmente a la historia de los cultos marianos. Sin lugar a duda, sus dos obras más importantes son, por una parte, la Historia de la Virgen y del Santuario de Aránzazu, que recoge y amplía todo lo atesorado por él sobre este tema a lo largo de su vida y que fue publicada póstumamente y, por otra, la Historia de la Universidad Sancti Spiritus. Es en esta obra donde Lizarralde despliega todas sus artes historiográficas y consigue una investigación académicamente más perfecta. Resulta paradójico que sea esta, precisamente, la única que se aparta de la temática estrictamente religiosa, si bien el fundador de la Universidad fuese el obispo oñatiarra Rodrigo Mercado de Zuazola. Por supuesto trabajó sobre una amplia base documental, algunos de cuyos elementos transcribió en el propio texto: bulas, inventarios, cartas, escrituras de protocolos notariales…, pero también iconografía, tanto fotografías, como planos y dibujos. En sus más de 500 páginas se recorren aspectos muy diversos concernientes a la Universidad, desde la biografía del fundador, hasta el plan docente, pasando por el proyecto de fundación, el sistema administrativo o el sistema de dotación de cátedras.

Por lo demás, es bastante notable el ensayo «iconográfico, legendario e histórico» que hizo sobre las imágenes de Andra Mari en Vasconia. Publicó el tomo concerniente a Gipuzkoa en 1926 y el de Bizkaia en 1934, quedando inconcluso el de Álava a su muerte. Además de la labor documental, realizó un pesado trabajo de campo, practicando entrevistas en las que recababa información sobre creencias y leyendas, amén de fotografiar y dibujar sistemáticamente las imágenes.

Bibliografía

Aperribay Oquina, B., «El R. P. José A. Lizarralde», Aránzazu, XV (1935), pp. 244-246, 274-275 y 306-307.

Celaya, L., «El P. Lizarralde», Aránzazu, LXI (1981), pp. 250-251.

Elustondo, J. A., y Villarejo Garaizar, A., Guía para visitar los Santuarios marianos de los territorios históricos de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya, Madrid: Encuentro, 1999, p. 153.

Proyecto financiado por los fondos Next Generation EU en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia del Gobierno de España


Con el apoyo de:

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Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades - Gobierno de España
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