Fundación para el Estudio del Derecho Histórico y Autonómico de Vasconia

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NOTITIA VASCONIAE Obras y autores guipuzcoanos

GAMÓN Y ECHEVERRÍA, Juan Ignacio de (Errenteria/Rentería, Gipuzkoa, 29 de julio de 1733 – Errenteria/Rentería, 4 de febrero de 1814).

Cargos y oficios

Clérigo y cronista de la villa de Errenteria

Trayectoria

Ante el avance en 1793 de las fuerzas militares de la Convención francesa por Gipuzkoa, el presbítero de la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de la villa de Errenteria se trasladó hasta Cantabria con un particular equipaje: los documentos del archivo municipal y las alhajas de la iglesia. El propósito del viaje era evitar que ese equipaje cayera en manos del ejército francés o que su contenido se destruyera. El protagonista de la gesta fue Juan Ignacio Gamón, quien, años después, compuso esmeradamente, con los papeles que custodió, el tratado Noticias históricas de Rentería, una erudita crónica de la historia de su villa y de sus hijos más ilustres.

La redacción de esas noticias no consistió en contar novedades sobre la villa guipuzcoana. Pretendía descubrir y difundir la antigüedad de la villa, su prosapia y su valía con arreglo a lo que su archivo contenía. El fin de esta crónica fue producto de las circunstancias que originaron su redacción.

En 1785 el consistorio de la villa de Errenteria respondió a una encuesta remitida por la Real Academia de la Historia para elaborar un Diccionario geográfico-histórico. El cuestionario estaba destinado a documentar una sección del Diccionario dedicada a Navarra, Álava, Bizkaia y Gipuzkoa. Así en 1802 se publicó Diccionario geográfico-histórico de España. Sección I: comprehende el Reyno de Navarra, Señoría de Vizcaya y Provincias de Álava y Guipúzcoa publicado en la imprenta «Viuda de Joaquín Ibarra» de Madrid.

El Ayuntamiento de Errenteria descubrió que la semblanza de su villa en ese diccionario era escasa y que, en su consideración, contenía graves incorrecciones y que se había sesgado la información que se remitió para describir en ese Diccionario el abolengo de la villa. Los munícipes decidieron enmendar esa desconsideración hacia el pasado de la villa encargando a José Manuel de Gamón, pariente del alcalde, que escribiera una adecuada historia de la villa con los papeles y privilegios del archivo y se los entregara a José Vargas Ponce. Precisamente, en aquel tiempo Vargas Ponce recorría la provincia visitando sus archivos para confeccionar una nueva historia.

Pero la tarea la acometió y concluyó José Ignacio Gamón, quien, precisamente había elaborado, junto con su hermano Miguel Manuel, las respuestas del cuestionario remitido a la villa en 1785 para confeccionar el Diccionario. No se conoce la razón del trasvase de ese trabajo entre los parientes Gamón, pero parece pertinente suponer que se encargara de enmendar el agravio a quien realizó el primer encargo de documentar la historia de la villa. Juan Ignacio Gamón concluyó su obra en 1804. El manuscrito permaneció inédito entre los legajos del archivo que él salvó, hasta su publicación en 1930 patrocinado por el Ayuntamiento de Rentería, en una edición preparada por Serapio Múgica y Fausto Arocena. Si bien es cierto, Carmelo Echegaray escribió sobre esta crónica y su autor en sus Investigaciones históricas referentes a Guipúzcoa publicadas en 1893.

El objetivo de José Ignacio Gamón era reponer lo que él y los munícipes de la villa consideraban la historia de su localidad: una crónica de los privilegios y las preeminencias que habían labrado la nobleza de su población. El argumento era conferir a la historia de la villa una legitimación que restaurara su nombre en una obra de Real Academia de la Historia. Pero Gamón narra su localidad para rehabilitar y demostrar una historia que le permitiera a su villa alegar sus méritos contra los perjuicios y deshonores que a lo largo de su historia recibió de sus localidades vecinas: Oiartzun, Irún y San Sebastián. Disputas por el origen de vecinos ilustres, por la jurisdicción territorial, pero, sobre todo, por la jurisdicción sobre el puerto de Pasaia, en la que Gamón se centró especialmente. El puerto estuvo en la jurisdicción donostiarra pese, según Gamón, a su cercanía con la villa errenteriana; esta «pertenencia» fue motivo de tensiones, disputas y pleitos, con unas resoluciones hasta entonces siempre favorables a los intereses donostiarras.

La obra arranca situando el origen de la villa en el que para Gamón es el auténtico territorio de Vasconia. Construye esa certidumbre mediante un exhaustivo repaso de Estrabón, Plinio, Ptolomeo, Pomponio Mela y Marciano Capella, acompañados de las averiguaciones sobre la cuestión del padre Risco, del jesuita José Moret, Arnaud Oihenart, Jerónimo Zurita, Hipólito Ozaeta, de los también jesuitas Gabriel Henao y Manuel Larramendi y del agustino Enrique Flórez. En esta averiguación, Gamón se alumbra, fundamentalmente, con las obras de Risco y Flórez.

A partir de esta ubicación, la documentación que utilizó Gamón cobra vida para vindicar con pasión e impetuosa exageración las virtudes de la villa y airear la injusticia de los agravios que, en su opinión, les había causado sus vecinos. El relato es una auténtica apología del pasado de la villa para enderezar su fama y para reivindicar sus derechos, especialmente, sobre el puerto de Pasajes siempre monopolizado por San Sebastián, contra quien Gamón arremete sin contemplaciones. Precisamente, el Diccionario geográfico-histórico de 1802 había publicado una entrada sobre San Sebastián que a Gamón irritó en suma pues denigraba, bajo su punto de vista, a su villa natal y exageraba la condición de San Sebastián. Además, intuía la mano del cronista de San Sebastián, el doctor Camino, en la versión que publicó el Diccionario sobre ambas localidades.

Serapio Múgica sospechó que el trabajo de Gamón debió influir en un informe que Vargas Ponce elaboró para que el gobierno de entonces decidiera que el puerto de Pasajes quedara abierto al comercio de todas las localidades, poniendo fin al monopolio donostiarra. Vargas Ponce mantuvo contacto epistolar con Gamón y debió tratar con él durante su estancia en la provincia. El manuscrito que recibió Vargas Ponce de Gamón en 1804 lo completó con nuevas entregas hasta 1810. Múgica y Arocena completaron la publicación del opúsculo localizado en el archivo de Errenteria con dos capítulos que contenía una copia de la obra alojada en la Real Academia de la Historia.

Gamón, quebrado de salud, concluyó su obra dictando a un amanuense sus últimos capítulos. Su dedicación a su crónica y su relación con Vargas Ponce le procuraron el reconocimiento de ser correspondiente de la Real Academia de la Historia.

Obras

Noticias históricas de Rentería. Pról. y notas de Serapio Múgica. Reseña histórica de Rentería de Serapio Múgica y Fausto Arocena. San Sebastián: Nueva Editorial, 1930.

Bibliografía

Echegaray, C., Investigaciones históricas referentes a Guipúzcoa, San Sebastián: Imprenta de la Provincia, 1893.

Lacunza, J. M., «Juan Ignacio Gamón. A los 200 años de su muerte», Oarso, 50 (2015), pp. 145-148.

Tellechea Idígoras, J. I., «Rentería a fines del siglo xviii. Dos documentos de J. I. Gamón», Boletín de Estudios Históricos de San Sebastián, 8 (1974), pp. 267-318.

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