Cargos y oficios
Abogado y político nacionalista
Trayectoria
Su padre provenía de Amorebieta, donde su familia tenía una casería conocida como Ogena de medio (Ogena Erdikoa), ubicada en el Barrio de Boroa. Era una familia de labradores que no se situaban entre los máximos propietarios. Posteriormente se trasladó a Bilbao, donde fue tabernero y posadero, con un negocio abierto en Somera, 19, y posteriormente comerciante en cereales. Su madre —y abuela materna— fue nacida en Sestao, pero sus antecesores fueron todos procedentes de San Salvador del Valle, con apellidos muy conocidos en la zona (Durañona o Zaballa). Los negocios del padre de Federico parece que fueron lo suficientemente bien como para poder enviarle a estudiar al Instituto Vizcaíno, consiguiendo el título de Bachiller en 1892.
Posteriormente, cursó simultáneamente Filosofía y Letras y Derecho en la Universidad de Deusto, de la que fue alumno entre 1892-1893 hasta 1897-1898, realizando los exámenes de convalidación en Salamanca. En junio de 1895 se licenció en Filosofía y Letras con sobresaliente. En 1898 obtuvo la licenciatura en Derecho y en 1900 su doctorado que llevó por título «Las Ordenanzas de Comercio de Bilbao».
Se vincula desde muy joven a los círculos empresariales, especialmente a los mineros, siendo nombrado en 1917 secretario de la Asociación de Patronos Mineros de Vizcaya. Su arribada al nacionalismo se produce desde el campo «euskalerriaco», a la sombra de D. Ramón de la Sota y Aburto, siendo elegido diputado provincial en 1919 y 1921. Durante esos años pasa a ser una de las figuras de proa de Comunión Nacionalista Vasca. Es autor, junto con Ramón de la Sota y Ceferino Urien, de la moción «La protección del caserío y adquisición de la propiedad por el inquilino» presentada el 7 de febrero de 1922 y aceptada en la Diputación de Bizkaia. Al año siguiente pasa a ser secretario del Círculo Minero de Bilbao. Toma parte importante en la reunificación del nacionalismo en la primavera-verano de 1930. Al acaecer la escisión ANV-PNV polemiza, muchas veces con el seudónimo Leonardo, contra Acción Nacionalista Vasca (ANV), a la que criticó explícitamente por apartar del ideario del partido el elemento religioso. Su pluma aparece con gran profusión en la prensa de esos años destilando ideología conservadora. Es uno de los que, en víspera de la proclamación de la Segunda República, no solo no avizoró las circunstancias venideras sino que, además, denunció la «revolución anticristiana y antisocial, a la que cooperan anticlericales, masones, socialistas y comunistas, que han adoptado el suave, aunque ya desacreditado, grito de Viva la República, para comprender y velar al mismo tiempo sus radicalismos y destructores proyectos. ¿Qué tiene que hacer entre toda esa gente enemiga de la libertad, partidaria de una disciplina más que militar, propugnadora del derribo de Dios, de la autoridad y de la familia, el nacionalismo vasco…?», se pregunta en Euzkadi de 24 de febrero de 1931. Sin embargo, un par de meses más tarde participa en el movimiento autonomista al que da cauce la República, especialmente con sus colaboraciones en la Gaceta del Norte y Euzkadi. Durante el lustro republicano fue uno de los notables del partido. Al estallar la guerra permaneció en Bilbao y el 27 de octubre fue nombrado director de lo Contencioso y asesor jurídico de la Consejería de Hacienda del Gobierno Vasco. Fue también presidente de la Junta Administrativa de Hacienda de Euskadi. Al caer Bilbao se exilió en Lapurdi, donde permaneció hasta 1942. El 29 de mayo de 1942 fue detenido en Irun, conducido en tren desde San Sebastián hasta Bilbao, donde fue paseado desde Atxuri hasta la Comisaría de Indautxu. Fue acusado de variados cargos: estar afiliado al PNV y a Solidaridad de Trabajadores Vascos (STV), introducir libros de poco gusto del régimen y, por último, ocupar diversos cargos de responsabilidad en el Gobierno Vasco. Tras unos días de detención, el 26 de junio de 1942, el juez instructor militar le concedió la prisión atenuada. Desde este momento emprenderá cuantas acciones legales estén a su alcance no solo para llevar adelante su defensa, sino también para recuperar sus bienes y propiedades embargados. En enero de 1948 se le aplicó el indulto dictado por Franco en 1945 y obtuvo la libertad definitiva. Presentó, como indicamos, un pleito en demanda de sus bienes incautados, iniciado en 1950 y con fallo a su favor en 1954.
Además de sus ocupaciones en la patronal minera, tuvo una importante participación en, por ejemplo, la creación de la Sociedad de Estudios Vascos. Federico de Zabala fue socio fundador de Eusko Ikaskuntza-Sociedad de Estudios Vascos (SEV) y miembro de la subcomisión de autonomía de Bizkaia, en 1931, cuando la SEV se embarcó en la redacción de un proyecto de Estatuto de Autonomía.
Su llegada a la Diputación Provincial de Bizkaia en 1919 lo fue en una situación de minoría nacionalista. Precisamente la primera intervención de Zabala ante el pleno de la Diputación fue protestar por la variación en las circunscripciones y la cesantía forzada de los diputados de los distritos de Durango y Markina, elegidos por cuatro años en 1917. Desde el 2 de agosto de 1919 participó activamente en la actividad de la Diputación, compartiendo con Arríen, lo que hoy podríamos llamar las funciones de «portavoz» de la minoría nacionalista. En los discursos inaugurales, Zabala hizo especial reseña de la utilidad del Concierto para impulsar no solo los intereses materiales de las provincias, sino también para la vida de un pueblo: su lengua, su cultura física y las artes.
Durante estos años Zabala simultaneó su cargo de secretario del Círculo Minero, su puesto de diputado provincial, el ejercicio profesional como abogado en su propio despacho y la docencia en la Universidad de Deusto, en la que impartió diversas asignaturas en la Comercial (Tratados comerciales, Escritorio, Aranceles y aduanas, Economía local, Derecho fiscal y Derecho contractual, mercantil y cambiario) y en la Facultad Literaria.
Pero sin duda una de las iniciativas más importantes de las emprendidas en la Diputación por esos años fue la propuesta, aprobada, de convocar un concurso de monografías que tuvieran como eje el Concierto Económico y su próxima renovación.
Hizo público su sentir de que la disyuntiva, clara desde la caída de la Dictadura de Primo de Rivera, entre Monarquía y República les era ajena puesto que ni una ni otra darían la libertad a Euskadi: «No somos monárquicos ni republicanos de España; somos vascos de Euzkadi. Cuando se trate de nuestra forma de gobierno, entonces opinaremos; nada tenemos que decir cuando se trata de la del Estado español».
Además de estas actividades políticas, durante la República fue uno de los asesores jurídicos del Bizkai Buru Batzar. Sus habilidades en el campo del Derecho también las utilizó para otras varias iniciativas dentro de la defensa de la religión. En un momento en que los vientos anticlericales soplaban con fuerza, fue director gerente de la Sociedad Anónima El Mensajero del Sagrado Corazón de Jesús, editorial de la Compañía de Jesús en Bilbao, entre 1931 y 1934, así como director del Colegio de las religiosas de la Vera Cruz, también de Bilbao. Fue asimismo uno de los letrados encargados del recurso interpuesto contra el acuerdo municipal de demoler el monumento al Sagrado Corazón de Jesús en Bilbao, erigido por medio de una gran cuestación popular durante la Dictadura.
Siguió la tendencia iniciada por Francisco Gascue, en discutir, o por lo menos en meditar, una fórmula de cupo más o menos semejante a la que ahora es vigente (cupo en relación con el presupuesto del Estado) y que alcanza hasta el diseño actual del cupo desde foros de opinión guipuzcoanos que por vías todavía incógnitas llegó hasta el Estatuto de Autonomía de 1979.
Obras
El Consulado y las Ordenanzas de Comercio de Bilbao con breves noticias históricas acerca del comercio de esta villa, Bilbao: La Editorial Vizcaína, 1907.
El Concierto Económico: qué ha sido, qué es, qué debe ser. Con el texto del Concierto vigente y carta-prólogo de D. Julián de Elorza, Bilbao: La Editorial Vizcaína, 1927.
Los arrabales de Bilbao y sus necesidades religiosas, Bilbao: La Editorial Vizcaína, 1929.
El Gobierno de Euzkadi y su labor legislativa, 1936-1937, Oñati: HAEE/IVAP, 1986.
Memorias de un desterrado (inédito).
Bibliografía
Agirreazkuenaga, J., La articulación político-institucional de Vasconia: Actas de las «Conferencias» firmadas por los representantes de Álava, Bizkaia, Gipuzkoa y eventualmente de Navarra (1775-1936), 2 vols., Bilbao: Diputaciones Forales de Biz-kaia, Gipuzkoa y Álava, 1995.
Alonso Olea, E. J., El Concierto Económico (1878-1937). Orígenes y formación de un Derecho histórico, Oñate: Instituto Vasco de Administración Pública, 1995.
— Continuidades y discontinuidades de la administración provincial en el País Vasco. 1839-1978. Una «esencia» de los Derechos Históricos, Oñate: Instituto Vasco de Administración Pública, 1999.
Ezcurdia, L., Cuerpos armados forales. Los Miqueletes, San Sebastián: Icharopena, 1968.
Granja Sainz, J. L. de la, Nacionalismo y II República en el País Vasco, Madrid: CIS-Siglo XXI, 1986.
http://aunamendi.eusko-ikaskuntza.eus/eu/zabala-allende-federico/ar-144565/.
http://www.conciertoeconomico.org/phocadownload/elconciertoquehasido.pdf.





