Cargos y oficios
Caballero y viajero.
Trayectoria
Perteneciente a una noble familia del Bajo Rin, emprendió a los veinticinco años una larga peregrinación que describe en su diario, La peregrinación del caballero Arnold von Harf de Colonia a través de Italia, Siria, Egipto, Arabia, Etiopía, Nubia, Palestina, Turquía, Francia y España, que lo llevó a cabo en los años 1496 a 1499, y la describió y explicó mediante dibujos. Su viaje duró tres años, dado que partió de Colonia el 7 de noviembre de 1496, regresando el 9 o 10 de noviembre del año 1499. En su largo viaje visitó Roma, El Cairo, oró ante la tumba de Santo Tomás y Santa Catalina en el monte Sinaí y estuvo en Jerusa- lén. Viajó a Turquía y nuevamente a Jerusalén, y en el año 1499 peregrinó desde Venecia a Santiago de Compostela, siguiendo una ruta terrestre que le llevó, entre otros lugares, por Padua, Verona, Milán, Turín, Saint-Antoine-en-Viennois, Toulouse, Orthez, Sauveterre-de-Béarn y Saint-Jean-Pied-de-Port. Cruzó los Pirineos para entrar en la Península por Roncesvalles y seguir después el Camino Francés hasta Compostela y Finisterre, emprendiendo el camino de regreso a través de Burgos y utilizando la vía inferior citada por Hermann Küning llegó a Vitoria, túnel de San Adrián, Tolosa e Irún, hasta Colonia.
Su viaje, que en algunos detalles adelanta los viajes de los caballeros alemanes de los siglos xvi y xvii, lo describe en un extenso relato que dedica a su señor, el conde de Jülich y a la esposa de este, Sibylle von Brandenburg, en el que queda reflejada la situación de ruptura de la Edad Media tardía con el temprano Renacimiento en el que él mismo se muestra como un espectador muy crítico.
Harff y sus acompañantes realizaron su viaje a caballo hasta Burgos, donde los cambiaron por mulas; según los cálculos de su itinerario recorrió desde Venecia unos 2.100 kilómetros. Su relato es detallado y minucioso, ofrece las distancias entre todos los lugares que, a su vez, son fáciles de identificar, además relata el transcurso del viaje dos veces, una con comentarios y observaciones sobre los lugares que atraviesa y la otra mediante una simple enumeración de etapas. Menciona las particularidades geográficas de distintos lugares, cita ríos, puentes, fortalezas y frecuentemente se muestra indignado con los continuos peajes que hay que pagar en el camino, sobre todo en las distancias cortas cerca de los Pirineos.
Sin embargo, se advierte que su viaje por España no fue agradable: «Asimismo, a partir de Orthez hasta Santiago no encuentras ni para ti ni para tus caballos ningún buen alojamiento. Lo que quieras comer o beber tienes que comprarlo cuando vas de camino, y para tu caballo no hallas ni avena ni hierba ni paja». A las circunstancias adversas de su viaje hay que añadir que él y sus compañeros en el camino de regreso, cerca de Burgos, fueron atacados, apaleados y despojados de todo lo que tenían, incluso dos de los compañeros de viaje perdieron la vida «entonces los españoles nos hicieron una grave injuria. Mataron a dos de nuestros peregrinos. Mis servidores y muchos otros fueron hechos prisioneros entre empellones y golpes».
Muestra interés por la etnología cuando describe el peinado de las mujeres gasconas o las vestiduras de las de Pascayen: «Gascuña, donde las mujeres en general tienen el privilegio de llevar en sus cabezas un largo cuerno de paños de lino atados de una longitud de dos palmos», «por otro lado, las mujeres de Pascayen llevan cofias enrolladas de altura inusual, como hacen los hombres entre los infieles, y por lo regular siempre van con pieles que están maravillosamente trabajadas. Las muchachas y las jóvenes todas andan por la calle de este modo, sin miramientos, con cabellos cortos y sin pañuelos de cabeza». Con la denominación de Paskayen, el viajero parece referirse a Gipuzkoa dado que en su viaje de vuelta desde Santiago menciona que después de pasar Vitoria, Trianport (túnel de San Adrián): «Allí termina Hyspanien y también su lengua. Comienza Paskayen y el vascuence», y continúa por Villafranca, Legorreta, To- losa… hasta Irún.
En su recorrido recoge también una serie de vocablos y números en euske- ra: «En Pascayen hay una lengua que es muy difícil de escribir y de la que he retenido algunas palabras, como queda escrito aquí abajo:
Lengua Pascaysche: ogea “pan”, arduwa “vino”, oyra “agua”, aragi “carne”, gasta “queso”, gaza “sal”, oluwa “avena”, huetza (quizá remita a la palabra vasca iratzea “helecho”, si bien von Harff la traduce stroe, en alemán actual Stroh “paja”), norda “¿quién es?”, schambat “¿cuánto es?”, hytzokosanma “señor de la casa, mesonero”, gangon dissila “que Dios te de los buenos días”, scatuwa ne tu so gausa moissa (uno de los posibles significados es “hermosa joven, acuestese conmigo”). Para contar: bat “uno”, bij “dos”, yron “tres”, lae “cuatro”, boss “cinco”, see “seis”, sespe “siete”, tzortzey “ocho”, wedeatzey “nueve”, hammer “diez”».
En cuanto a su paso por Navarra llegó a Roncesvalles y la abadía que allí encuentra le parece digna de ser descrita «subimos a la montaña de Roncesva- lles. Burguete es una pequeña exención y está situado en la montaña de Ron- cesvalles. Pero primero nos dirigimos muy cerca de Burguete a un importante convento, a una gran abadía donde el abad sostiene un estupendo hospital para pobres y peregrinos. En el convento nos mostraron un gran y largo cuerno del que se dice que fue el cuerno de caza de Roldán el Grande», prosigue su viaje por Ponte de Paradyss (¿Zubiri?), Larrasoaña y llega a Pamplona. «Esta es una ciudad grande y hermosa, pero no está rodeada de fuertes murallas y fosos. En dirección norte, al final de la ciudad, hay un antiguo palacio donde el rey de Navarra tiene siempre corte. El rey actual era un hombre joven de veinte años, el hijo de los señores de Foix (Juan III, nacido en 1477, casado con Catalina de Foix, reina de Navarra)». Prosigue su viaje por Guenduláin, Puente la Reina «una villita», Estella «una villita muy alargada», Urbiola «un pueblo», Los Arcos «una villita con una fortaleza sobre la montaña», Viana «una villita sobre una pequeña montaña» y llega a Logroño: «Aquí se pasa a caballo sobre un puente de piedra. El río se llama Ebro. Aquí termina el reino de Navarra y comienza el territorio de España».
Una vez en Compostela, el viajero se dibuja a sí mismo con su escudo, vestimenta de peregrino, bordón, sombrero y arrodillado ante el Apóstol: «Asimismo, Santiago de Compostela es una villa pequeña, bonita y agradable […]. En el centro tiene una hermosa y gran iglesia, sobre cuyo altar mayor se encuentra un gran santo de madera hecho para la veneración de Santiago. En la cabeza tiene una corona de plata, que los peregrinos que suben por detrás del altar se colocan en la cabeza, lo cual da ocasión a los habitantes de allí a burlarse de nosotros los alemanes». En cualquier caso, no recibió buena impresión de Santiago de Compostela dado que las distintas opiniones sobre la autenticidad de las reliquias del Apóstol le inquietan tanto que abandona la ciudad de buen grado y solamente encuentra recomendable la peregrinación a Santiago para pordioseros, ladrones y traidores.
Desde Santiago se dirigió hasta Finisterre, aunque apenas se detuvo en esta localidad. A continuación, emprendió el camino de regreso a través de Burgos, Vitoria, Trianport (túnel de San Adrián), donde señala, como ya se ha citado, que «allí termina Hyspanien y también su lengua. Comienza Paskayen y el vascuence», y prosigue su camino por Villafranca, Legorreta, Tolosa… hasta Irún y hacia Francia, hasta llegar a Colonia.
Harff murió en 1505, siete años después de regresar de este largo viaje. En su lápida sepulcral consta una inscripción pidiendo que se ruegue por él: «Ruega a Dios por el peregrino».
Obras
Die Wallfahrt von Arnold von Harff, Ritter: von Koln durch Italien, Syrien, Ágypten, Arabien, Áthiopien, Nubien, Palastina, Türkei, Frankreich und Spanien, wie er sie in den Jahren 1496 bis 1499 vollendet, beschrieben and durch Zeichnungen erlautert hat. Según el manuscrito más antiguo y con las 47 ilustraciones en xilografía, editado por E. von Groote, Colonia, 1860.
Bibliografía
Herbers, K., y Plotz, R.; Reimóndez Fernández, J. (trad.), Caminaron a Santiago. Relatos de peregrinaciones al «fin del mundo», Santiago de Compostela: Xunta de Galicia, 1999, pp. 214-231.
Urquijo e Ibarra, J. de, «Sobre el tocado corniforme de las mujeres vascas. Siglo xvi»,
Revista Internacional de los Estudios Vascos, vol. 13, núm. 4 (1922), pp. 570-581.
Vázquez de Parga, L.; Lacarra, J. M.a, y UrÍa RÍu, J., Las peregrinaciones a Santiago de Compostela, Madrid: CSIC, vol. 1, 1948, pp. 103-104 y 227-233.
Cita bibliográfica
Jusué Simonena, C., “Von Harff, Arnold», Jimeno Aranguren, R., (dir), Notitia Vasconiae. Diccionario de historiadores, juristas y pensadores políticos de vasconia, T. I, Marcial Pons, Madrid, 2019, pp. 358-361.





