Cargos y oficios
Periodista, escritor, historiador y político
Trayectoria
Nació en 1838, en el seno de una familia bilbaína de comerciantes, en pleno centro de la Villa. Fue bautizado en la parroquia de San Nicolás de Bari, con el nombre de Camilo Felipe. Hijo de Nicolás Fabián Balbino Villavaso Larrea y de Isabel Victoria Andresa Echevarría Larrondo. Su vasta formación en el campo de las letras puede atestiguarse por el hecho de contar su extensa biblioteca con múltiples volúmenes en alemán, francés, inglés e italiano, así como multitud de revistas de carácter internacional. Sin embargo, los vaivenes sufridos por su familia en el campo mercantil, al parecer, dieron al traste con sus estudios. El 1 de diciembre de 1888 contrajo matrimonio con Luisa Lequerica Bilbao, nacida en Aulestia. Falleció, con cincuenta años, pocos meses después de haber contraído matrimonio, sin dejar descendencia.
El primer documento de índole periodística que publicó, en 1856, fue un artículo de contenido histórico titulado «De la guerra de Durango con el linaje de Zaldívar», en la publicación periódica Semanario Pintoresco Español. En esta breve publicación Villavaso relata, de manera pormenorizada, un capítulo dentro del contexto de las incesantes guerras banderizas que asolaron Bizkaia durante la Edad Media.
Un año más tarde, en 1857, se inicia su colaboración en el diario Irurac-Bat. Este diario, fundado en 1853, era propiedad de Juan E. Delmas, quien puede considerarse el mentor periodístico de Villavaso. Fue colaborador de la sección internacional del diario, en el que publicó multitud de artículos bajo el epígrafe «Revista Extranjera».
Su participación en el Irurac-Bat, cuya propiedad adquirió gratuitamente en 1864 (hasta su venta en 1869), y cuya dirección consta que asumió ya para el año 1867, aunó su vocación periodística, el interés por la política contemporánea internacional, y su estrecha vinculación con lo que se conoció como la corriente liberal fuerista.
Los cambios que operaron como consecuencia de la revolución de 1868 modularon la realidad política de esta época, y, en el caso de Villavaso, le proporcionaron la oportunidad de participar de la vida municipal de Bilbao desde el cargo de secretario del Ayuntamiento de la Villa, tras la dimisión de quien hasta entonces había ostentado dicho cargo, don Miguel de Ingunza, en enero de 1869. El 15 de febrero del mismo año presentó Villavaso su solicitud para ocupar la plaza. Su nombramiento se efectuó el mismo día en pleno.
Durante su etapa como secretario municipal (hasta 1886) compatibilizó buena parte de estos años con varios cargos políticos de representación, entre los que cabe destacar la designación como procurador en las Juntas Generales de Bizkaia en 1870 y su elección como segundo regidor de la Diputación del Señorío los años 1872-1874, así como el nombramiento como Padre de Provincia. Fue esta una época convulsa, marcada de manera dramática, en todos los órdenes, por la última guerra carlista y la conciencia, cada vez más fundada, de que la vinculación de los Fueros al destino del bando carlista traería, de manera indefectible, su supresión en caso de derrota, como así sucedió.
En este contexto cobra mayor relevancia la decisión de Villavaso de aceptar la propuesta de un sector del fuerismo liberal como candidato por Durango (nuevamente vinculado a esta Villa del Duranguesado) a diputado en Cortes, cuando era ya más que evidente en 1876 que la suerte de los Fueros estaba echada.
Como quiera que su posible elección como representante de Bizkaia en las Cortes resultaba incompatible con su cargo como secretario del Ayuntamiento bilbaíno, presentó su dimisión del mismo el 23 de enero de 1876 (con carácter previo a su elección, considerada segura), que fue aceptada el 27 del mismo mes por parte del Consistorio que, a su vez, nombró a Villavaso como comisionado especial de la Villa en Madrid.
Los representantes del Señorío en sede parlamentaria se emplearon a fondo en la defensa de los Fueros ante la inminente supresión de los mismos. Es en este ámbito en el que cabe destacar su extenso y hábil discurso de 14 de julio de 1876.
Hombre de oratoria notable, en su apasionada intervención Villavaso trató de transmitir una duda razonable sobre la oportunidad del debate acerca de los Fueros, tomando en consideración la proximidad temporal de la guerra (finalizada poco tiempo atrás) y las animadversiones suscitadas por el estado de opinión creado, a su entender, por los intereses de la prensa e incluso de alguna población competidora en el plano económico. El resto de su discurso estuvo dividido en tres partes; a saber: una primera reseña histórica, en la que procedió a la descripción de la independencia originaria de Bizkaia y su pacífica y voluntaria unión, un análisis de las causas de la guerra, entre las que descartó de plano la causa foral y, finalmente, una interpretación foral de la Ley de 1839, como asidero legal para el mantenimiento de los entramados forales.
Sus intentos, y los del resto de representantes, fueron en vano. Pocos días después, el 21 de julio de 1876 fue aprobada la Ley abolitoria de Fueros.
Villavaso renunció a su escaño el 12 de junio de 1877. El 6 de septiembre solicitó nuevamente el cargo de secretario del Ayuntamiento de Bilbao, que le fue concedido al día siguiente por parte de la Corporación municipal que ya había manifestado su satisfacción con sus gestiones previas.
Retirado de la vida política se dedicó, además de a las tareas municipales, a una intensa labor cultural, intelectual, periodística y académica. En 1879 redactó, por orden del entonces alcalde Alzola y Minondo, un Informe sobre los nombres para las calles del Ensanche de Bilbao. El 2 de abril de 1880 fue elegido miembro correspondiente de la Real Academia de la Historia, y el mismo año accedió a ser cónsul del Imperio Otomano en las Provincias Vascongadas. Asimismo, fue vocal de la Junta de Monumentos Artísticos y Literarios de -Bizkaia.
A partir de 1881 colaborará con la revista Euskal-Erria con una serie de biografías de ilustres hijos de Bilbao y con el relato de la Historia de Durango, que publicará en siete entregas, y que no verá la luz como obra conjunta hasta el año 1968. Del mismo modo, colaborará también con otras publicaciones periódicas como la Revista Vizcaya, en la que quedarán consignadas algunas de sus biografías y sus Celebridades contemporáneas (que servirán de base para su obra posterior), además de las crónicas de política internacional, y con la Hoja Literaria.
Aquejado de una grave enfermedad respiratoria de carácter crónico, Villavaso renunció a la Secretaría Municipal en 1886. El Ayuntamiento le ofreció el cargo de cronista de la Villa (creado ad hoc) e inspector de su Biblioteca, entre otras cosas, para proveerle de recursos económicos con los que poder sostenerse.
El mismo año se creó en Bilbao la Cámara Oficial de Comercio, Industria y Navegación, en cuya fundación tomó parte Villavaso, que ocupó, desde su inicio, el cargo de secretario-archivero de su Junta Directiva (posteriormente, en 1888, también el de redactor jefe del Boletín de la Cámara). Entretanto, el mismo año 1886, junto con Arana y Trueba, constituyó el germen de lo que se convirtió en un motor de promoción del folclore vasco-navarro, en cuyo contexto se enmarca un apasionado discurso pronunciado en el Salón Gayarre el 27 de marzo de 1886.
En la misma línea cabe señalarse la participación de Villavaso en las Fiestas Euskaras de Durango en julio de 1886, con la presentación de tres trabajos que obtuvieron varios premios. El primero de los trabajos fue el Apuntamiento para un compendio historial de la M. N. Villa de Tavira de Durango y Memoria de sus Hijos más Ilustres, que, como se apuntó, fue publicado por entregas en 1886 en la revista Euskal-Erria. El conjunto de estas entregas fue publicado el año 1968, junto con el tercero de los trabajos presentados a las Fiestas Euskaras, a saber, la Biografía de Pablo Pedro de Astarloa. Respecto del segundo de los trabajos, se trata de la Memoria acerca de la condición social de los trabajadores vascongados, publicada en 1886, en la que Villavaso analizó y propuso una batería de medidas tendentes a evitar en lo posible el estallido de movimientos de trabajadores que se habían dado en otros países.
En 1887 publicó su obra La cuestión del Puerto de la Paz y la Zamacolada. Exposición histórica acompañada de la memoria justificativa de uno de los actores de aquellos sucesos inéditos y del plano de este importante proyecto. Dicha obra toma como base los documentos de José María de Murga y La Barrera, quien había participado en buena parte de los sucesos acontecidos durante la Zamacolada.
Un año más tarde es nombrado profesor interino de la Escuela de Comercio de Bilbao, encargado de la impartición de las asignaturas «Historia General del Comercio y de la Industria» y «Complementos de la Geografía». En este mismo año (1888) se publicó su última obra Celebridades contemporáneas. Bosquejos biográficos, que recogió los trabajos que habían sido incluidos de manera periódica en la Revista Vizcaya.
Tenía en su haber los títulos de Comendador de las Órdenes de Carlos iii y de Isabel la Católica.
El 23 de julio de 1889 falleció como consecuencia de la bronquitis capilar crónica que venía padeciendo. Las honras fúnebres estuvieron presididas por el presidente de la Diputación y por el alcalde de Bilbao, lo que da buena cuenta de la relevancia de Villavaso.
Obras
La cuestión del Puerto de la Paz y la Zamacolada. Exposición histórica acompañada de la memoria justificativa de uno de los actores de aquellos sucesos inéditos y del plano de este importante proyecto, Bilbao: Imp. de Juan E. Delmas, 1887.
Memoria acerca de la condición social de los trabajadores vascongados, Bilbao: Imp. de Juan E. Delmas, 1887.
Celebridades contemporáneas. Bosquejos biográficos, Bilbao: Administración de la Revista de Vizcaya, 1888.
Historia de Durango y de sus más ilustres hijos, Bilbao: Libª. Villar, 1968.
Bibliografía
Auñamendi, «Villavaso y Echevarria, Camilo Felipe de», Auñamendi Eusko Entziklopedia, ed. en línea: http://aunamendi.eusko-ikaskuntza.eus/eu/villavaso-echevarria-camilo-felipe-de/ar-128533/ (consultado el 26 de octubre de 2020).
Basas, M., «Camilo de Villavaso y Echevarria», en Villavaso, C., Historia de Durango y de sus más ilustres hijos. Bilbao: Libª. Villar, 1968, pp. 7-43.
Delmas, J., Biografía universal de claros varones de Vizcaya, Bilbao: La Gran Enciclopedia Vasca, 1970, pp. 191-192.
Urquijo Goitia, M., «Villavaso y Echevarria, Camilo», Diccionario biográfico de los parlamentarios de Vasconia (1808-1876), Vitoria-Gasteiz: Eusko Legebiltzarra-Parlamento Vasco, 1993, pp. 921-926.
— «Villavaso y Echeverria, Camilo», Diccionario Biográfico Español de la Real Academia de la Historia, ed. en línea: http://dbe.rah.es/biografias/85213/camilo-villavaso-echeverria (consultado el 27 de octubre de 2020).





