Cargos y oficios
Catedrático de Historia Medieval. Miembro Numerario de la Real Academia de la Historia.
Trayectoria
A los pocos días de producirse la sublevación militar contra el gobierno de la República española, el 21 de julio de 1936, nació Julio Valdeón Baruque en Olmedo, donde estaban sus raíces familiares. Sus padres, Julio y Sofía, habían acudido a esa localidad con motivo de las vacaciones de verano y también para que su primer hijo naciera allí. El embarazo llegó a feliz término, pero el parto se produjo en circunstancias difíciles y dramáticas. Julio Valdeón Díaz, socialista, maestro con plaza en Aranjuez, decidió ir a Madrid al tener noticia de lo que estaba sucediendo; resultó herido, apresado y conducido a la cárcel de Valladolid; allí, antes de ser fusilado el 11 de diciembre de ese mismo año, pudo conocer a su hijo de escasos meses.
Poco después del alumbramiento, madre e hijo se trasladaron a Valladolid, donde consiguieron salir adelante merced al apoyo familiar y al trabajo de Sofía. El niño y luego joven Julio estuvo rodeado de un nutrido grupo de amigos con alguno de los cuales mantuvo la amistad hasta el final de su vida; con ellos desarrolló las actividades y juegos propios de su edad y de la época, entre ellos el futbol; desde entonces fue un entusiasta seguidor del Real Valladolid. Se ausentó de Valladolid unos años debido a su carrera académica; pero regresó en 1973, casado con Elena Blanco, madre de sus dos hijos, Julio y Fernando, que nacieron en esta ciudad.
A pesar de las dificultades derivadas de su situación familiar y social, en particular durante su infancia y adolescencia, marcadas por el drama de la guerra y la posguerra, Valdeón nunca manifestó rencor. Guardando la memoria de sus orígenes y de la crueldad e injusticia de la pérdida del padre en aquellas circunstancias, fue siempre un hombre ecuánime, tolerante y justo que buscaba el entendimiento a través de la palabra y la razón; y valiente para defender aquello en lo que creía, a pesar de su carácter tímido. En los años de la Transición adquirió un público compromiso político: fue candidato al Senado por el Partido Comunista en las primeras elecciones democráticas tras la dictadura (1977) y también impulsó los primeros movimientos tendentes a la creación de la identidad de Castilla y León, apoyó con entusiasmo la conmemoración de Villalar como acontecimiento cumbre de su pasado, y en 1982 impulsó la creación (y luego estuvo al frente) de la Editorial Ámbito, cuyo objetivo era dar a conocer la Comunidad Autónoma de Castilla y León en todas sus facetas.
Mucho antes de todo eso, superada la primera enseñanza, Valdeón cursó el bachillerato en el Instituto Zorrilla, destacando como buen estudiante y joven responsable. En 1958 se licenció en Geografía e Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Valladolid, donde también realizó su tesis doctoral con el profesor Luis Suárez Fernández, sobre Enrique II de Castilla (1965), monarca al que volvería en estudios posteriores, entre ellos Pedro I el Cruel y Enrique de Trastámara: ¿la primera guerra civil española?.
Antes de doctorarse, en 1961, obtuvo la cátedra de Geografía e Historia de los Institutos Nacionales de Enseñanza Media; fue el número uno de su promoción y ejerció en el Jorge Manrique de Palencia. Compaginó la enseñanza media con las clases de Historia Medieval en la universidad vallisoletana, hasta que en 1967 obtuvo la plaza de profesor agregado de Historia Medieval en la Universidad Complutense de Madrid. Cuatro años después, en 1971, alcanzó la Cátedra en la Universidad de Sevilla, desde donde, por concurso de traslado, volvió a Valladolid como catedrático en 1973. Se jubiló en esta universidad en 2006 siendo nombrado profesor emérito.
Durante sus años en activo dedicó parte de su trabajo a las tareas de Gestión universitaria: fue director del Departamento de Historia Medieval, y del prestigioso Instituto de Historia Simancas (2002-2006) de la Universidad de Valladolid, decano de la Facultad de Filosofía y Letras de la misma universidad (1981-1984), presidente de la Ponencia X (Humanidades) de la Agencia nacional de evaluación y prospectiva (ANEP) (1989-1996) y presidente del Comité Asesor (Historia y Arte) de la Comisión nacional de evaluación de la actividad investigadora del profesorado universitario (1990 y 1991).
Pero su trabajo estuvo centrado en la enseñanza y la investigación. Magnífico profesor, querido y admirado por los estudiantes, desarrolló una amplia labor en la que destaca su esfuerzo por acercar al estudiantado las modernas corrientes historiográficas y líneas de pensamiento; para ello, en no pocas ocasiones invitó a prestigiosos historiadores y pensadores a participar en los cursos que impartía. Esa tarea docente tuvo su culminación en la dirección de 18 tesis doctorales.
En paralelo a la docencia trabajó por dar a conocer la Historia a los especialistas, al gran público y a los estudiantes de bachillerato y universitarios. Eso le llevó a impartir conferencias, comisariar exposiciones, organizar y coordinar cursos y congresos, dirigir la colección Historia medieval de la editorial Crítica y ser director de Edad Media. Revista de Historia. A ello se suma la publicación de numerosos trabajos de divulgación y de manuales de Historia medieval (Universal, de España y de Castilla).
Consideraba la Historia como una disciplina fundamental en la formación de la ciudadanía. Y estaba convencido de que era necesario conocer el pasado en todas sus facetas y complejidad, trascendiendo la tradicional historia política para centrarse en otros aspectos, en especial los de carácter social, siguiendo las más punteras corrientes historiográficas del momento. Además, su inquietud y curiosidad intelectual le llevaron a interesarse por la arqueología, impulsando la excavación del despoblado medieval de Fuenteungrillo. Desde esos planteamientos su investigación se centró sobre todo en la historia social de la Edad Media, pero también reflexionó sobre su labor como historiador, abordando cuestiones de didáctica, historiografía y teoría de la Historia, como lo hizo en su libro En defensa de la Historia, y en numerosos artículos, entre ellos «La historiografía española de finales del siglo XX: miseria de la teoría» (Santiago de Compostela: Historia a Debate, I, 1995, 309-318) y «El concepto de Edad Media: del infierno a la gloria».
Pero fue la Corona de Castilla durante la Baja Edad Media el eje central de su trabajo, en el que se marcan diferentes líneas de investigación que se cruzan en numerosas ocasiones. La monarquía, el poder regio y las Cortes fue una de ellas, en la que se ocupó sobre todo de Enrique II y la instauración de la nueva dinastía Trastámara en obras como Enrique II de Castilla: la guerra civil y la consolidación del régimen (1366-1371). Abordó el problema de la sociedad feudal, prestando atención a señores y campesinos, así como a las ciudades, los pobres y los marginados en trabajos como «La nobleza y las ciudades en tiempos de Isabel I». La crisis del siglo XIV y sus consecuencias fue uno de sus temas preferidos, con publicaciones como «La crisis del siglo XIV en la Corona de Castilla». Se ocupó del estudio de las minorías, en particular los judíos, destacando el libro Judíos y conversos en la Castilla medieval. Finalmente hay que mencionar el tema en el que probablemente fue más innovador, el de la conflictividad social, cuyo hito es su libro Los conflictos sociales en el reino de Castilla en los siglos XIV y XV. En todas esas líneas de investigación se ocupó de los diferentes territorios de la Corona castellana, entre ellos el País Vasco con las publicaciones que se relacionan más adelante.
Valdeón fue autor de una extensísima obra cuya relación puede encontrarse en los trabajos de Bonachía y Martín Cea y de Del Val que se citan en la bibliografía. Ahí puede comprobarse que algunos muestran su interés por el pasado vasco. Mantuvo buena y estrecha relación con profesores de la UPV/EHU, en particular con Ernesto García Fernández, con quien colaboró en alguna publicación; y participó en simposios y congresos organizados en Álava y en Bizkaia. Se preocupó de la relación de Castilla y los vascos en los inicios del siglo XIII, ofreciendo al respecto una panorámica general destinada al gran público (Castilla y los vascos). En algunas reuniones científicas, que luego dieron lugar a publicaciones, fue el ponente encargado de plantear las líneas maestras que servían de marco general al análisis de algunos problemas historiográficos vascos, como el poblamiento de Bizkaia o la sociedad vasca rural y urbana en la crisis bajomedieval. Elaboró una introducción histórica al estudio del linaje del Canciller Ayala, cronista, político y personaje fundamental de la historia del siglo XIV, cuyo linaje asienta su poder en Álava, desde donde se extendió a otros territorios del reino. Y colaboró en el libro publicado por la Universidad del País Vasco El poder en Europa y América, con un análisis sobre los conflictos antiseñoriales. Pero en su producción relacionada de alguna manera con el País Vasco sobresalen dos estudios dedicados respectivamente a Álava y Vitoria-Gasteiz; me refiero a Álava en el marco de la crisis general de la sociedad feudal, ponencia que presentó en el I Congreso de Estudios Históricos celebrado en Vitoria del 21 al 26 de setiembre de 1981 en conmemoración del 800 aniversario de su fundación; y al artículo Notas sobre los judíos de Vitoria en la primera mitad del siglo XV, que publica tres acuerdos del concejo de Vitoria-Gasteiz de 1428, que ponen de manifiesto la situación de los judíos en la ciudad, coherente con lo que sucede en el reino en esos momentos: la prórroga del contrato a un cirujano judío; la prohibición a las cristianas de más de diez años de entrar en la judería; y unas breves ordenanzas que, entre otras cosas, obligan a los judíos a llevar las «señales coloradas» en la ropa.
Su brillante carrera tuvo reconocimientos: la Medalla de oro a título póstumo de la Universidad de Valladolid (2010), el premio Castilla y León de Ciencias Sociales y Humanidades (2001), el del Consejo Social de la Universidad de Valladolid (2002) y el Nacional de Historia (2004) por una obra, Alfonso X. La forja de la España moderna, sobre dos temas en los que estaba interesado, el Rey Sabio y la conformación histórica de nuestro país, que entendía que hundía sus raíces en el medievo.
Más allá de estos reconocimientos, a los que hay que sumar que en el año 2001 fue elegido miembro de la Real Academia de la Historia, institución en la que ingresó el 10 de junio de 2002 con un discurso sobre Las raíces medievales de España, el magisterio y la producción intelectual del profesor Valdeón dejaron una amplia y profunda huella, en sus discípulos directos y en general en el ámbito intelectual e historiográfico. Su obra contribuyó a cambiar el paradigma de la Historia que se hacía en España. Con él pasaron al primer plano otros problemas y otros protagonistas. La sólida formación adquirida en sus años de estudiante y al lado de Luis Suárez Fernández, al que siempre reconoció como su maestro, se vio enriquecida por sus lecturas y contactos con otros historiadores y pensadores, desde Sánchez-Albornoz a Tuñón de Lara, sin olvidar a Joseph Pérez, Jacques Le Goff, Emilio Lledó, Josep Fontana, José Jiménez Lozano, Klaus Herbers, David Ruiz, Karl Rudolf y otros muchos que no es el caso enumerar ahora. Ese nuevo enfoque de la Historia, que implica una mirada abierta hacia el pasado, continúa aún hoy a través de los discípulos del profesor Julio Valdeón Baruque.
Obras
Enrique II de Castilla. La guerra civil y la consolidación del regimen (1366-1371), Valladolid: Universidad de Valladolid, 1966.
«Notas sobre los judíos de Vitoria en la primera mitad del siglo XV», Sefarad. Revista de Estudios Hebraicos y Sefardíes, 32 (1972), pp. 373-375.
«Crisis económica y enfrentamientos sociales en España en la Baja Edad Media. Los movimientos sociales regionales. Sus elementos de base», La sociedad vasca rural y urbana en el marco de la crisis de los siglos XIV y XV, Bilbao: Diputación Provincial de Vizcaya, 1975, pp. 11-27.
Los conflictos sociales en el reino de Castilla en los siglos XIV y XV, Madrid: Siglo XXI, 1975.
«Problemas generales de poblamiento y demografía en la Edad Media peninsular», Las formas de poblamiento en el Señorío de Vizcaya durante la Edad Media, Bilbao: Diputación Provincial de Vizcaya, 1978, pp. 13-25.
«Álava en el marco de la crisis general de la sociedad feudal», Vitoria en la Edad Media. Actas I Congreso de Estudios Históricos, Vitoria: Ayuntamiento, 1982, pp. 327-337.
«Un despoblado castellano del siglo XIV. Fuenteungrillo», En la España Medieval, 3 (1982), pp. 705-716.
En defensa de la Historia, Valladolid: Ámbito, 1988.
«La crisis del siglo XIV en la Corona de Castilla», en HIDALGO DE LA VEGA, M.ª J. (ed.), La Historia en el contexto de las Ciencias Humanas y Sociales. Homenaje a Marcelo Vigil Pascual, Salamanca: Universidad de Salamanca, 1989, pp. 217-235.
Judíos y conversos en la Castilla medieval, Valladolid: Universidad de Valladolid y Ámbito, 2000.
«Castilla y los vascos, año 1200», La Aventura de la Historia, 22 (2000), pp. 48-53.
«La rebelión al poder constituido. Los conflictos antiseñoriales en la Edad Media», GARCÍA FERNÁNDEZ, E. (coord.), El poder en Europa y América. Mitos, tópicos y realidades, Vitoria: Universidad del País Vasco, 2001, pp. 57-68.
Pedro I el Cruel y Enrique de Trastámara: ¿la primera guerra civil española?, Madrid: Aguilar, 2002.
«El concepto de Edad Media. Del infierno a la gloria», Tópicos y realidades de la Edad Media, vol. III, Madrid: Real Academia de la Historia, 2002, pp. 211-231.
Alfonso X. La forja de la España moderna, Madrid: Temas de Hoy, 2003.
Cristianos, judíos y musulmanes, Barcelona: Crítica, 2006.
«Introducción histórica al siglo XIV», Aiala Kantzilerraren leinua = El linaje del canciller Ayala, Vitoria: Diputación Foral de Álava, 2007, pp. 30-79.
«La nobleza y las ciudades en tiempos de Isabel I», en CHALLET, V.; GENET, J.-Ph.; OLIVA HERRER, H. R., y VALDEÓN BARUQUE, J. (coords.), La sociedad política a fines del siglo XV en los reinos Ibéricos y en Europa ¿élites, pueblo, súbditos?, Valladolid: Universidad de Valladolid; Publications de la Sorbonne, 2007, pp. 21-33.
Bibliografía
BONACHÍA HERNANDO, J. A., y MARTÍN CEA, J. C., «Julio Valdeón Baruque (1936-2009). El oficio de un historiador», Medievalismo, 19 (2009), pp. 333-379.
DEL VAL VALDIVIESO, M.ª I., «In memoriam Prof. Julio Valdeón Baruque», Anuario de Estudios Medievales, 40 (2010), pp. 435-456.
GONZÁLEZ GALLEGO, I., «Julio Valdeón Baruque», DB~e. En línea: https://dbe.rah.es/biografias/18986/julio-valdeon-baruque (consultado el 30 de agosto de 2022).
MANERO MIGUEL, F., y SÁNCHEZ ZURRO, D. (eds.), La profundidad del tiempo. Encuentros con Julio Valdeón, Valladolid: Ámbito, 2010.
SUÁREZ FERNÁNDEZ, L., «Julio Valdeón Baruque. In memoriam», Boletín de la Real Academia de la Historia, CCVI (2009), pp. 401-402.





