Cargos y oficios
Periodista, director de Diario de Navarra, historiador.
Trayectoria
Más conocido quizá por su faceta periodística, José Javier Uranga fue historiador por formación y por vocación. De una parte, se licenció en 1950 en la sección de Historia de la Facultad de Filosofía y Letras de Zaragoza. De otra, como informador sin duda llevó a la práctica la definición de Rafael Mainar, que, en 1906 afirmó que «el periodismo es la Historia que pasa» (El arte del periodista). Un asunto distinto es que Uranga optara por la dedicación profesional a la prensa poco después de terminar su carrera. Su familia era una de las propietarias de Diario de Navarra y él, mal estudiante confeso, descartó la vida académica. Así llegó al oficio que amó y al que al mismo tiempo quitó todo romanticismo vano, y se convirtió casi con total seguridad en el autor más leído en la historia del periodismo navarro, por la duración de su carrera y la difusión del medio para el que trabajó. Bajo el seudónimo «Ollarra» (gallo en euskera), entre 1953 y 2015 publicó 2.535 artículos en la sección Desd’el Gallo de San Cernin.
Se licenció en Periodismo en 1956 en Escuela Oficial de Madrid y desde comienzos de los años cincuenta, compaginó sus actividades periodísticas —como redactor del Diario y director entre 1962 y 1990— con la elaboración de artículos científicos y divulgativos sobre «la historia, el paisaje y el paisanaje» de su tierra. Fruto de ese esfuerzo son los títulos señalados en la bibliografía que acompaña este texto, entre cuyas obras cabe destacar Ujué medieval: fortaleza, villa, santuario, versión revisada de la tesis doctoral que defendió en febrero de 1984. Además, se estima (Iriarte, 2017) que de los más de 2.500 gallos que escribió unos 1.500 se refirieron a la actualidad política o a la historia reciente de Navarra y España.
Nacido en la Plaza del Castillo de Pamplona/Iruña en 1925 y formado en diversos colegios de la capital navarra y en el de jesuitas de Tudela, en Zaragoza coincidió con compañeros y profesores que orientaron su gusto por la geografía y la historia navarras. Según él mismo recordaba, José Manuel Casas Torres, José María Lacarra, Jaime Vicens Vives, Francisco Ynduráin, Alfredo Floristán y unos pocos más sembraron en él unos intereses que no dejaron de crecer. En todo momento hizo suya una descripción de Casas Torres sobre Navarra: «[Ese profesor] llegó a la conclusión —escribió Uranga— de que la originalidad geográfica de Navarra, lo que la diferencia y define respecto a otras regiones españolas, es la unidad en la diversidad. Navarra no es una unidad física, ni un paisaje homogéneo, sino una unidad humana. Esta unidad está basada en la Historia, en un pasado común, y en la supervivencia de muchas de esas formas del pretérito, en su vigencia actual. Y en una misma manera de mirar al futuro» (Diario de Navarra, 23 de julio de 1965, p. 16). Uranga siempre entroncó la Navarra que le tocó vivir con el viejo Reyno y su evolución histórica, con un deseo de libertad asentado profundamente en el régimen foral que le llevaba a un rechazo de las excesivas influencias centralistas y nacionalistas.
En los últimos años del franquismo, entre 1966 y 1975, fue expedientado en cuatro ocasiones por publicar artículos que, en su defensa de la libertad de expresión, hacían equilibrismos en los márgenes de la Ley de Prensa impulsada por el ministro Manuel Fraga. En esos mismos años, Uranga identificó el enemigo político e ideológico que le acompañó hasta el final de su trayectoria profesional: el nacionalismo vasco. Contra él escribió más de 400 artículos en el Diario. No tenía inconveniente en reconocerse navarro de sangre vasca y español. Daba crédito al concepto histórico y geográfico de Euskalerria, la tierra de los vascos, cuya capitalidad situaba en Pamplona, y rechazaba de plano el de Euskadi, como creación artificial del PNV y en particular de Sabino Arana. Su idea «liberal conservadora» de la persona y de una Navarra foral y autónoma, sin excesivo control por parte del Gobierno central y ninguno desde el País Vasco, vertebraron su pensamiento y sus escritos.
En los años de la transición, Uranga fue uno de los principales creadores de opinión en Navarra. Esto, junto a otros factores como su pertenencia a una familia considerada por ETA como burguesa y reaccionaria, llevó a que el 22 de agosto de 1980 fuera víctima de un atentado en el aparcamiento del periódico. De manera difícilmente explicable, salió vivo de un tiroteo cruzado en el que recibió más de veinte balazos. Un año más tarde, tras más de diez intervenciones quirúrgicas, dejó la clínica donde había estado hospitalizado. Volvió a la dirección del periódico, al frente del cual permaneció hasta su jubilación en 1990. Continuó escribiendo columnas con frecuencia variable hasta que su salud se lo impidió, un año antes de su fallecimiento. Desd’el Gallo de San Cernin recoge una selección de sus textos periodísticos.
Sus artículos históricos más especializados se publicaron en la revista de la Institución Príncipe de Viana. En ellos abordó distintos aspectos de la Navarra medieval: orígenes de algunas instituciones o poblaciones, tradiciones rurales, etc. En la revista Pregón publicó un buen número de textos, principalmente centrados en curiosidades sobre Pamplona y, en menor medida, en otros lugares de la Comunidad foral. Particularmente satisfecho se mostraba por haber contribuido a la Gran Enciclopedia Navarra con la voz «Despoblados». Gracias al material acumulado durante años y a la pausa impuesta por el atentado sufrido, desde 1980 dedicó tiempo a elaborar una tesis doctoral sobre el enclave religioso y militar de Ujué/Uxue. Dirigido por el catedrático Ángel Martín Duque, defendió su trabajo en febrero de 1984 y lo publicó poco después con el título Ujué medieval: fortaleza, villa, santuario.
Como es habitual en la trayectoria de figuras influyentes, Uranga encontró detractores. Entre ellos, cabe destacar a Víctor Moreno Bayona (Villafranca, Navarra, 1951), autor de varios artículos contra lo que interpretó como una actitud prepotente y excesivamente autoritaria en Diario de Navarra y su director durante veintiocho años, e Iván Giménez (Pamplona, 1976), responsable de El corralito foral (Pamiela, 2015). Desde posturas antifranquistas y nacionalistas vascas, Uranga personificaba para ellos una sociedad navarra caciquil, poco libre y nada progresista.
Frente a estos planteamientos, los reconocimientos que obtuvo por su carrera profesional y por su condición de víctima del terrorismo —entre ellos el Premio de la Unión de Periodistas de España (1981), la Pluma de Oro de la Libertad de Prensa (1981), la Medalla de Oro de Navarra a las Víctimas del Terrorismo (2000), y los premios Calvo Serer (2002) y Brajnovic (2003)— hicieron de Uranga uno de los personajes más valorados y aceptados por sus colegas de toda España y por miles de lectores. Esto se hizo particularmente palpable tras sufrir el atentado y en los días posteriores a su fallecimiento.
Obras
«El elogio a Pamplona del códice de Roda», Pregón, 12 (1947).
«Miscelánea cinegética», Pregón, 13 (1947).
«Pequeñeces históricas», Pregón, 14 (1947).
«Un soneto del siglo XVII sobre san Francisco Javier», PV, 26 (1947), pp. 119-120.
«Formulario de la Diputación de Navarra», PV, 29 (1947), pp. 505-526; 30 (1948), pp. 101-117.
«Revoltijo histórico-anecdótico», Vida Vasca, 25 (1948), pp. 169-171.
«Puente la Reina y sus fiestas», Vida Vasca, 26 (1949), pp. 151-152.
«El perro navarro y su paso por la historia», Pregón, 23 (1950).
«El cementerio de Badostain», Pregón, 23 (1950).
«Viana», Pregón, 23 (1950).
«El paisaje impresionante de la Bardena», Pregón, 24 (1950).
«El conde, la princesa y el arcipreste», Pregón, 27 (1951).
«Notas del viaje a Javier», Pregón, 31 (1952).
«Carta a Pérez», Pregón, 31 (1952).
«El diario de Pepe», Pregón, 32 (1952).
«Lo que se escribe en casa», Pregón, 32 (1952).
«El otoño», Pregón, 33 (1952).
«La población de la Navarrería de Pamplona», PV, 46-47 (1952), pp. 67-108.
«Chirri, mi mejor amigo», Pregón, 35 (1953).
«Procesión de mi pueblo», Pregón, 35 (1953).
«El cajón de las figuras», Pregón, 38 (1953).
«Fuegos en la merindad de las Montañas en 1350», PV, 56-57 (1954), pp. 251-294.
«Barracas», Pregón, 40 (1954).
«Guía del camino navarro a Compostela», Pregón, 41 (1954).
«Miscelánea tafallesa», Pregón, 42 (1954).
«Estella», Pregón, 45 (1955).
«Biografía de la Avenida de San Ignacio», Pregón, 48 (1956).
«Cortes de Navarra», Pregón, 53 (1957).
Once romancillos de tejas abajo, Pamplona: Gráficas Iruña, 1957.
«El año comienza el 7 de julio. Pamplona a punto para S. Fermín», El Español, 449 (1957).
A la Bardena del Rey ya bajan los roncaleses, Pamplona: Tip. La Información, 1958.
«Berlín hoy», Nuestro Tiempo, 82 (1961).
«Eladio Esparza», Pregón, 68 (1961).
«Una inscripción medieval desparecida», PV, 82-83 (1961), pp. 105-106.
«Documentos sobre la población de Navarra en la Edad Media. Libro del monedaje de Tudela», PV, 84-85 (1961), pp. 137-176; 86-87 (1962), pp. 243-300.
«Sí y no de la afición navarra de Tudela», Fiesta Española, 111 (1963).
«Una guía de Navarra de Publicaciones españolas», Pregón, 94 (1967).
«Salón del trono de nuestra Diputación Foral», Pregón, 95 (1968).
«A propósito del Encierro», Pregón, 96 (1968).
«Estaciones sin marquesinas», Pregón, 99 (1968).
«La gastronomía, caza y pesca en Navarra», Boletín de la Cofradía Vasca de Gastronomía, V (1970), pp. 95-107.
«Torre en Oyarzun (Guipúzcoa)», Hogar y Arquitectura. Revista Bimestral de la Obra Sindical del Hogar, 98 (1972), p. 41.
«Visión del carlismo», Esfuerzo Común, 192-193 (1974).
Gomacin, Pamplona: Cofradía Gastronómica del Pimiento Seco, 1975.
Recuerdo al hermano Tomás López Sellés, Pamplona: Cofradía Gastronómica del Pimiento Seco, 1976.
El pan en el Fuero, Pamplona: Cofradía Gastronómica del Pimiento Seco, 1976.
Santa María de Eunate, Pamplona: Cofradía Gastronómica del Pimiento Seco, 1976.
«Noticias de la comunidad de la Améscoa en la Edad Media», PV, 166-167 (1982), pp. 715-722.
«Notas sobre topónimos navarros medievales», CEEN, 41-42 (1983), pp. 39-95.
Mis versos del colegio, Pamplona: Grafinasa, 1983.
«Puente la Reina, del Puente al Fuero (1085-1122)», Scripta Theologica. Revista de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra, 16 (1984), pp. 473-484.
Ujué Medieval. Fortaleza, villa, santuario, Pamplona: Ediciones y Libros, 1984.
«Prólogo», en ARBELOA, V. M., Por Navarra, vol. V: De Ablitas a Lesaca [s. l.]: V. M. Arbeloa, 1989, pp. 7-9.
Con MUÑOZ SOLA, C., Bardenas Reales. Paisajes y relatos, Pamplona: Caja de Ahorros Municipal, 1990.
Desd’el Gallo de San Cernin, Pamplona: Ediciones y Libros, 2003.
«Transitando caminos no oficiales. Antonio Fontán y Pamplona», Nueva Revista de Política, Cultura y Arte, 89 (2003), pp. 102-105.
Diario de Navarra. Cien años de portadas, Pamplona: Fundación Caja Navarra, 2004.
Navarra, hombres y tierras, Pamplona: Fundación Caja Navarra, 2004.
La Universidad en Navarra. Lección magistral de clausura V edición Cursos de Verano 2005, Pamplona: Dirección General de Universidades y Política Lingüística, 2005.
Bibliografía
IRIARTE FRANCO, M. A., Pasión por el periodismo y por Navarra. José Javier Uranga Santesteban (1925-2016), Pamplona: Diario de Navarra, 2017.
Fuentes.
ALLI ARANGUREN, J. C., La autonomía de Navarra. Historia, identidad y autogobierno, Pamplona-Iruña: Gobierno de Navarra-Nafarroako Gobernua, 2018.
ANDRÉS–GALLEGO, J., Navarra, cien años de historia. Siglo XX, Pamplona: Diario de Navarra, 2003.
JIMENO ARANGUREN, R., Miguel Javier Urmeneta (1915-1988). Segunda República, franquismo y Transición, Pamplona: Pamiela, 2015.





