Cargos y oficios
Poeta y militar romano
Trayectoria
Ignoramos el praenomen de Albio Tíbulo, su fecha exacta de nacimiento y su origen. Al parecer pasó su breve vida entre Roma y una finca rústica del Lacio. Huérfano de padre, pertenecía a una familia acomodada de orden ecuestre que, por sus simpatías con los ideales republicanos, sufrió algunas confiscaciones durante el segundo triunvirato. Aunque de ideales pacifistas, acompañó a Valerio Corvino Mesala, a quien admiraba, en su campaña contra los aquitanos hacia el 29-28 a. C. y estuvo dispuesto a seguir al citado general en otra ofensiva militar en oriente, pero una enfermedad le impidió entrar en combate. Amigo personal de Horacio, Tíbulo escribió dos libros de elegías y varios poemas con los que atrajo la admiración y reconocimiento de sus contemporáneos. El séptimo capítulo del primer libro corresponde a un panegírico redactado en honor de su héroe, Mesala, donde lo felicita por sus recientes éxitos, entre ellos, en un tono poético, menciona la vez en que participó junto a Mesala en la lucha contra unos tárbelos del Pirineo, comunidad ubicada seguramente en el entorno del Pays Basque actual. En otro de los pasajes del segundo libro vuelve a realizar una vaga referencia a aquel éxito militar. Reproducimos a continuación los pasajes citados y su traducción:
Hunc cecinere diem Parcae fatalia nentes / Stamina, non ulli dissoluenda deo, / Hunc fore, Aquitanas posset qui fundere gentes, / Quem tremeret forti milite victus Atax. / Evenere: novos pubes Romana triumphos / Vidit et evinctos bracchia capta duces; / At te victrices lauros, Messalla, gerentem / Portabat nitidis currus eburnus equis. / Non sine me est tibi partus honos: Tarbella Pyrene / Testis et Oceani litora Santonici, / Testis Arar Rhodanusque celer magnusque Garunna, / Carnutis et flavi caerula lympha Liger.
«Este día lo han profetizado los Paras que tejen los hilos del destino, que ningún dios puede romper: que este iba a ser el día que podría hacer huir a los pueblos de Aquitania, ante el que temblaría Átax (el río Adour), vencido por un ejército de valientes soldados. Se han cumplido las profecías: la juventud romana ha visto nuevos triunfos y generales prisioneros con cadenas en sus brazos. En cuanto a ti, Mesala, ceñido laurel de la victoria, te transportaba un carro de marfil de caballos resplandecientes. No sin mí has conseguido este honor: los Pirineos de los tarbelos y las playas del Océano santónico; testigo el Arar y el Ródano veloz y el ancho Ga- rona y el Líger, agua azulada del rubio carnuto» (1.7.1-12).
Gentis Aquitaniae celeber Messa.Ha triumphis / et magna intonsis gloria victor avis, / huc ades adspiraque mihi, dum carmine nostro / redditur agricolis gratia cae- litibus.
«Mesala, famoso por tu victoria sobre los pueblos de la Aquitania, cuyas victorias otorgan destacada honra a sus intonsos abuelos. Ven aquí e inspírame, todo el tiempo que con mi canto se rinde agradecimiento a los dioses del campo» (2.1.33-36).
Tíbulo, a pesar de su prematura muerte y de su escueta labor literaria, fue uno de los poetas más valorados y conocidos de la época del Principado. Con un estilo simple y armonioso, consiguió granjearse la admiración de no pocos eruditos, como Horacio, Quintiliano, Propercio y Ovidio. Su escueta referencia sobre la campaña contra los tárbelos pirenaicos es el único testimonio que conservamos en torno a la citada acción militar comandada por Valerio Corvino
Mésala. La ofensiva debemos situarla en los preparativos previos a la guerra que Augusto planeaba desencadenar contra los cántabros y astures. Con la reducción del último reducto aquitano que resistía a las autoridades romanas, el princeps aseguraba la retaguardia antes de dar comienzo a las operaciones en la cordillera cantábrica. Tras la victoria, y antes de partir a Roma a celebrar el triunfo, Mesala habría mandado erigir el trofeo romano ubicado en el monte Urkulu (Orbaizeta, Navarra), como recuerdo de su éxito. Con la derrota de los tárbelos pirenaicos y el fin de las guerras cántabras (29-19 a. C.) el entorno cir- cumpirenaico occidental fue definitivamente integrado en el Imperio romano.
Obras
Cátulo / TÍbulo, Poemas / Elegías. Soler Ruiz, A. (introd., trad. y notas), Madrid: Gredos, 1993.
Larrañaga, K. (ed.), Euskal Herria Antzinatean. Materiale eta agiriak, Donostia: Kriselu, 1988.
Bibliografía
Amela, L., «Los trofeos de Pompeyo», Habis, 32 (2001), pp. 185-202. Fatás, G., «Los Pirineos meridionales y la conquista romana», Villar, F., y Unter-
mann, J. (coords.), Lengua y cultura en Hispania prerromana: actas del V Coloquio sobre lenguas y culturas de la península ibérica: (Colonia 25-28 de noviembre de 1989), Salamanca: Universidad de Salamanca, 1993, pp. 289-316.
Rico, C., Pyrénées Romaines. Essai sur un pays de frontiére (IIIe siécle av. J.-C. – IVe siécle ap. J.C.), Madrid: Casa de Velázquez, 1997.
Sayas, J. J., «El territorio aquitano entre la asimilación romana y el mantenimiento de su especificidad», Segundo Congreso General de Historia Navarra, 2, Conferencias y comunicaciones sobre Prehistoria, Historia Antigua e Historia Medieval, Príncipe de Viana, anejo 14, año 53 (1992), pp. 153-180.
Cita bibliográfica
Lanz, J., «Tíbulo», Jimeno Aranguren, R., (dir), Notitia Vasconiae. Diccionario de historiadores, juristas y pensadores políticos de vasconia, T. I, Marcial Pons, Madrid, 2019, pp. 45-46.





