Fundación para el Estudio del Derecho Histórico y Autonómico de Vasconia

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NOTITIA VASCONIAE Autores grecolatinos de la república y el alto imperio

TÍBULO (Albio Tíbulo) (c. 55 a. C. – 19 a. C.).

Cargos y oficios

Poeta y militar romano

Trayectoria

Ignoramos el praenomen de Albio Tíbulo, su fecha exacta de nacimiento y su origen. Al parecer pasó su breve vida entre Roma y una finca rústica del La­cio. Huérfano de padre, pertenecía a una familia acomodada de orden ecuestre que, por sus simpatías con los ideales republicanos, sufrió algunas confiscacio­nes durante el segundo triunvirato. Aunque de ideales pacifistas, acompañó a Valerio Corvino Mesala, a quien admiraba, en su campaña contra los aquitanos hacia el 29-28 a. C. y estuvo dispuesto a seguir al citado general en otra ofensiva militar en oriente, pero una enfermedad le impidió entrar en combate. Amigo personal de Horacio, Tíbulo escribió dos libros de elegías y varios poemas con los que atrajo la admiración y reconocimiento de sus contemporáneos. El sép­timo capítulo del primer libro corresponde a un panegírico redactado en honor de su héroe, Mesala, donde lo felicita por sus recientes éxitos, entre ellos, en un tono poético, menciona la vez en que participó junto a Mesala en la lucha con­tra unos tárbelos del Pirineo, comunidad ubicada seguramente en el entorno del Pays Basque actual. En otro de los pasajes del segundo libro vuelve a reali­zar una vaga referencia a aquel éxito militar. Reproducimos a continuación los pasajes citados y su traducción:

Hunc cecinere diem Parcae fatalia nentes / Stamina, non ulli dissoluenda deo, / Hunc fore, Aquitanas posset qui fundere gentes, / Quem tremeret forti milite victus Atax. / Evenere: novos pubes Romana triumphos / Vidit et evinctos bracchia capta duces; / At te victrices lauros, Messalla, gerentem / Portabat nitidis currus eburnus equis. / Non sine me est tibi partus honos: Tarbella Pyrene / Testis et Oceani litora Santonici, / Testis Arar Rhodanusque celer magnusque Garunna, / Carnutis et flavi caerula lympha Liger.

«Este día lo han profetizado los Paras que tejen los hilos del destino, que nin­gún dios puede romper: que este iba a ser el día que podría hacer huir a los pueblos de Aquitania, ante el que temblaría Átax (el río Adour), vencido por un ejército de valientes soldados. Se han cumplido las profecías: la juventud romana ha visto nuevos triunfos y generales prisioneros con cadenas en sus brazos. En cuanto a ti, Mesala, ceñido laurel de la victoria, te transportaba un carro de marfil de caballos resplandecientes. No sin mí has conseguido este honor: los Pirineos de los tarbelos y las playas del Océano santónico; testigo el Arar y el Ródano veloz y el ancho Ga- rona y el Líger, agua azulada del rubio carnuto» (1.7.1-12).

Gentis Aquitaniae celeber Messa.Ha triumphis / et magna intonsis gloria victor avis, / huc ades adspiraque mihi, dum carmine nostro / redditur agricolis gratia cae- litibus.

«Mesala, famoso por tu victoria sobre los pueblos de la Aquitania, cuyas vic­torias otorgan destacada honra a sus intonsos abuelos. Ven aquí e inspírame, todo el tiempo que con mi canto se rinde agradecimiento a los dioses del campo» (2.1.33-36).

Tíbulo, a pesar de su prematura muerte y de su escueta labor literaria, fue uno de los poetas más valorados y conocidos de la época del Principado. Con un estilo simple y armonioso, consiguió granjearse la admiración de no pocos eruditos, como Horacio, Quintiliano, Propercio y Ovidio. Su escueta referencia sobre la campaña contra los tárbelos pirenaicos es el único testimonio que con­servamos en torno a la citada acción militar comandada por Valerio Corvino

Mésala. La ofensiva debemos situarla en los preparativos previos a la guerra que Augusto planeaba desencadenar contra los cántabros y astures. Con la re­ducción del último reducto aquitano que resistía a las autoridades romanas, el princeps aseguraba la retaguardia antes de dar comienzo a las operaciones en la cordillera cantábrica. Tras la victoria, y antes de partir a Roma a celebrar el triunfo, Mesala habría mandado erigir el trofeo romano ubicado en el monte Urkulu (Orbaizeta, Navarra), como recuerdo de su éxito. Con la derrota de los tárbelos pirenaicos y el fin de las guerras cántabras (29-19 a. C.) el entorno cir- cumpirenaico occidental fue definitivamente integrado en el Imperio romano.

Obras

Cátulo / TÍbulo, Poemas / Elegías. Soler Ruiz, A. (introd., trad. y notas), Madrid: Gredos, 1993.

Larrañaga, K. (ed.), Euskal Herria Antzinatean. Materiale eta agiriak, Donostia: Kriselu, 1988.

Bibliografía

 Amela, L., «Los trofeos de Pompeyo», Habis, 32 (2001), pp. 185-202. Fatás, G., «Los Pirineos meridionales y la conquista romana», Villar, F., y Unter-

mann, J. (coords.), Lengua y cultura en Hispania prerromana: actas del V Coloquio sobre lenguas y culturas de la península ibérica: (Colonia 25-28 de noviembre de 1989), Salamanca: Universidad de Salamanca, 1993, pp. 289-316.

Rico, C., Pyrénées Romaines. Essai sur un pays de frontiére (IIIe siécle av. J.-C. – IVe siécle ap. J.C.), Madrid: Casa de Velázquez, 1997.

Sayas, J. J., «El territorio aquitano entre la asimilación romana y el mantenimiento de su especificidad», Segundo Congreso General de Historia Navarra, 2, Conferencias y comunicaciones sobre Prehistoria, Historia Antigua e Historia Medieval, Príncipe de Viana, anejo 14, año 53 (1992), pp. 153-180.

Cita bibliográfica

Lanz, J., «Tíbulo», Jimeno Aranguren, R., (dir), Notitia Vasconiae. Diccionario de historiadores, juristas y pensadores políticos de vasconia, T. I, Marcial Pons, Madrid, 2019, pp. 45-46.

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