Fundación para el Estudio del Derecho Histórico y Autonómico de Vasconia

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NOTITIA VASCONIAE Obras y autores alaveses

SERDÁN Y AGUIRREGAVIDIA, Eulogio (también Aguirregaviria, Aguirre, Agirregabidia o Aguirregabidia) (Vitoria-Gasteiz, 3 de julio de 1853 – Vitoria-Gasteiz, 27 de mayo de 1929).

Cargos y oficios

Escritor, historiador, periodista, catedrático de latín en Enseñanza Secundaria, académico, cronista y alcalde de Vitoria, carlista convertido al liberalismo

Trayectoria

Eulogio nació en Vitoria-Gasteiz en el seno de una familia de artesanos de ideología carlista. Su padre fue el ebanista Manuel Serdán Ynnunarrieta (fallecido el 5 de marzo de 1890). Se casó con María Felipa Díaz de Arcaute Díaz de Junguitu el 19 de diciembre de 1887 en la parroquia de San Pedro de Vitoria, con asistencia del director del Instituto (padrino), el alcalde y el gobernador civil. En la capital alavesa nacieron tres hijos: María de la Asunción, bautizada el 16 de agosto de 1889 en la parroquia de San Miguel Arcángel (casada con Eugenio García y Viñas el 16 de julio de 1910 en esa misma parroquia); Manuel Domingo, bautizado el 15 de octubre de 1891 en la misma parroquia (casado con Juana Ibáñez y García, en la Basílica de Begoña de Bilbao el 27 de diciembre de 1920), el periodista vitoriano que firmará con el alias Serdán, y, finalmente, Elena, bautizada el 20 de agosto de 1894 en la parroquia de San Pedro, de la capital alavesa.

Eulogio realizó sus estudios primarios en el Instituto vitoriano, y después se trasladó a Madrid para continuar estudios de Filosofía y Letras en la Universidad Central, que abandonó en 1872 al pasarse a la facción carlista de Carlos María de Borbón y Austria-Este (1848-1909), en la que llegó a capitán. Al finalizar la Tercera Guerra Carlista en 1876 se exilió en Francia, aunque finalmente fue indultado, junto con su padre, y volvió a Vitoria en 1877. Regresó a Madrid para proseguir sus estudios de Filosofía y Letras, a los que añadió los de Derecho. Allí estudió durante el curso 1881-1882. Una vez finalizados sus estudios, se estableció definitivamente en Vitoria, salvo temporales destinos, por su empleo de catedrático.

Comenzó a dar clases en el Instituto General y Técnico de Vitoria y, como resultado de su labor como docente, Serdán publicó también algunos textos escolares para la enseñanza de la gramática latina en Cuenca (1896-1899), o de la filosofía en Bilbao (Resúmenes de lecciones de filosofía bajo la forma de cuadros, 1903). En 1892 fue profesor de latín, y, ya catedrático, pasó al instituto asturiano de Tapia de Casariego (1893-1895) sobre cuyo estado redactó las dos Memorias anuales. Dicho Instituto había sido inaugurado el 17 de septiembre de 1867, gracias al mecenazgo del marqués de Casariego, pero a su muerte mermaron los réditos, que llevarán al centro a una situación de verdadera crisis que obligó a su supresión el 25 de octubre de 1901.

En 1895 se trasladó al Instituto de Cuenca hasta 1898, donde redactó obras específicamente didácticas, como Programa de la asignatura de latín y castellano, primer curso (1896) y Gramática elemental de la lengua latina (1898), o reflexiones pedagógicas más generales, como La enseñanza, la educación: sus límites, relaciones en los institutos (1899). En 1902 volvió al Instituto General y Técnico de Vitoria, en el que permaneció hasta su jubilación, en 1923.

Participó activamente en la vida cultural y política de Vitoria-Gasteiz: fue secretario del Ateneo en 1885, vicepresidente en 1887, y profesor durante el curso 1886-1887. En esta época, se publicó una de sus principales obras, Biografía de Don Ramón Ortiz de Zárate (1888).

Aparte de su trabajo como docente, y tras haber pasado del carlismo a las filas liberales, Eulogio Serdán fue concejal y, después, alcalde (no electo, sino de real orden) de Vitoria durante el bienio 1910-1912. El Magisterio de Álava, periódico quincenal, órgano defensor de la enseñanza pública y privada saludó con entusiasmo este nombramiento de alcalde, que conllevaba el de presidente de la Junta local de Instrucción primaria, porque en Serdán «se reúnen la cultura nada común del sabio, el amor a la enseñanza del profesor que a ella se dedica, y las energías y voluntad tenaz del luchador entusiasta. Y con cultura, hondos cariños y entusiasmo puede hacerse algo en cualquier situación, mucho, mucho desde la Alcaldía».

Entre otras distinciones, en las portadas de algunas de sus obras aparece como presidente de la Comisión de Monumentos y miembro de la Société Astronomique de Francia, cronista honorario de Álava y Vitoria y académico correspondiente de la Real Academia Española (1918) y de la Real Academia de la Historia, en diciembre de 1918, dándose la circunstancia de que, simultáneamente, fue nombrado correspondiente por Álava el gran historiador jesuita P. Lesmes Frías (1870-1939). En 1927 la Sociedad de Estudios Vascos (Eusko Ikaskuntza) lo nombró para la comisión preparatoria de la Exposición sobre Guerras Civiles, que después sería prohibida por Primo de Rivera. Desde el 14 de abril de 1954, Eulogio tiene dedicada una calle en Vitoria.

La mayor parte de sus escritos versan sobre la historia del País Vasco y de Álava y, principalmente, de Vitoria, su ciudad natal. Junto con sus numerosos artículos en revistas vascas, como La Concordia, El Gorbea y El Alavés (llegó a ser director de estos últimos) y nacionales, como La Esfera, escribió varias obras (una quincena de títulos, correspondiente a una veintena de volúmenes), entre ellas, la citada e importante Biografía de Don Ramón Ortiz de Zárate, jurista alavés del siglo xix. En los cuatro volúmenes de Rincones de la historia de Álava (1914-1924), abordó de forma variopinta la historia de aquellos escritores que narraron la historia de la provincia de Álava, de la ciudad de Vitoria, de las diferentes imprentas españolas y locales y muchas curiosidades de tipo bibliográfico. Así en el tomo II (Historia del monumento y las medallas de la Batalla de Vitoria, 1816), la rememoración de los hechos históricos sirve para enaltecer la memoria de los personajes que en ellos intervinieron, y al mismo tiempo —y esto es lo más interesante—para producir en el ánimo de los patriotas un alto espíritu de crítica y un deseo de emular las glorias de tantos héroes y mártires. Es un libro riguroso, apoyado en un buen aporte documental, escrito con arreglo a los métodos modernos, indispensables en toda labor de depuración histórica; pues, cuando da cuenta de algún suceso, lo hace siempre acompañando los documentos que dan veracidad al hecho. Por esto, su libro es, más bien que descripción detallada, una recopilación de documentos que dan cuenta de las circunstancias y personas que intervinieron en aquellos hechos. El barón de la Vega de Hoz (1915), al reseñar el primer tomo, alaba el prolijo examen de multitud de documentos, su propósito de esclarecer obscuros puntos de la historia patria, el planteamiento pedagógico y el acendrado españolismo de los Rincones de la historia de Álava, conseguido al despertar el amor a la patria chica. Entre los «pequeños defectos», descubre cierta falta de cohesión y algunos descuidos de lenguaje.

En los dos volúmenes de la obra titulada Vitoria. El libro de la ciudad (1926-1927), que le había sido encomendada por el Ayuntamiento de Vitoria en 1925, simultáneamente a su nombramiento como cronista honorario de la ciudad (ya ostentaba el cargo de cronista honorario de Álava), Serdán, después de animar a los forasteros y a los vitorianos a detenerse en la observación de los personajes y monumentos vitorianos, se autodefinió como «hombre de buena voluntad y amante, como el que más, de la Vitoria tradicional e histórica» (El Libro de la Ciudad, II: 614-615). Poco antes había manifestado con evidencia su carácter tradicionalista y conservador al declarar la finalidad de El Libro de la Ciudad, que «debe servirnos para despertar y fortalecer la pasión particular de localidad, estrechamente unida al vínculo provincial y con dependencia indisoluble al de nuestra madre común, a España. […] Si quieres saber lo que somos, abre nuestro Libro y en sus páginas encontrarás el vivir de un pueblo sencillo, modesto y laborioso».

Aunque a principios del siglo xx Serdán políticamente hizo una transición desde el carlismo al liberalismo, sin embargo su ideología se mantuvo bastante inmovilista, de manera que el tradicionalismo de los Rincones de la historia de Álava y el de El Libro de la Ciudad (1927) entroncó con la defensa del fuerismo de La cuestión vascongada: desde la Ley de 21 de julio de 1870 hasta la Real Orden de 8 de agosto de 1891 (1891), treinta y seis años antes, como vamos a contextualizar históricamente en el marco de la institución jurídica (eminentemente foral) del Concierto Económico. El Concierto permitió a las Diputaciones Forales ejercer amplias atribuciones político-administrativas en la Comunidad Autónoma Vasca, al ser uno de sus fundamentales Derechos Históricos. De hecho, Serdán definió al Concierto Económico que el Ministerio de la Gobernación proponía en 1891, como «migaja» o «fuerito», que a lo largo del siglo xx llegará a ser un elemento básico e inseparable de la foralidad, imprescindible para conocer y entender la particular situación de las Diputaciones Forales en el complejo entramado político-administrativo de la Comunidad Autónoma Vasca.

Como buen alavés, Serdán no dejaba de tener cierto recelo contra el «supremacismo» de los vizcaínos. Era el cronista de la Provincia de Álava, que con frecuencia se sentía discriminada. Sin embargo, las dos Diputaciones (Álava y Bizkaia) coincidían en sus intentos de salvar todo lo posible del edificio foral en la renegociación del Concierto de 1887. La cuestión vascongada fue una -reacción al folleto publicado por el Ministerio de Gobernación (Reales Órdenes sobre la aplicación de las leyes provinciales y municipales en las Provincias Vascongadas mientras subsista su concierto tributario con el Estado, 1891) con la idea de aclarar la aplicación, en principio plena, de la legislación del Estado en el ámbito local y provincial en las Vascongadas. No era una obra de debate, sino la simple aclaración de qué normas seguir en casos concretos, como la reciente discrepancia planteada a raíz de la aprobación del Presupuesto extraordinario del Ayuntamiento de San Sebastián por el Ministerio, sin el visto bueno de la Diputación guipuzcoana. Tal reacción se producía con la mirada puesta en los Fueros perdidos. Alonso Olea (1996) resume que la idea de Serdán era sencilla: el Concierto era un régimen frágil, que dependía de la buena voluntad del gobierno de turno, y, una vez cumplidas las obligaciones con las contribuciones, de hombres y dinero, una vez cerradas ya las heridas de la Guerra Carlista, era un buen momento para que se tratara el art. 4 de la Ley de 21 de julio de 1876 (la que abolió los Fueros), es decir, era el momento para reformar el edificio foral y darle solidez. De esta forma se sustituiría «ese contrato, más oneroso que gracioso, que conocemos con el nombre de Concierto Económico» (La cuestión vascongada: 137), al que también llamaba «migaja», por unos Fueros renovados. Era más una aspiración nostálgica de unos tiempos pasados y felices. No se valoraba el Concierto en sí mismo, sino en relación con unos Fueros que era forzoso recuperar. Evidentemente el carlista Serdán era, en 1891, un nostálgico foralista.

Obras

Biografía de Don Ramón Ortiz de Zárate, con un prólogo de Fermín Herrán, Vitoria: Imp. de la Ilustración, 1888.

Elementos de gramática latina: primera parte, Vitoria: Imp. de la Ilustración de Álava, 1890.

Elementos de gramática latina en relación con la española, Vitoria: Imp. de Galo Barrutia, 1891.

La cuestión vascongada: desde la Ley de 21 de julio de 1870 hasta la Real Orden de 8 de agosto de 1891, Vitoria: Imp. de Galo Barrutia, 1891, 142 pp.

Memoria acerca del estado del Instituto Local de Segunda Enseñanza de Casariego de Tapia durante el curso de 1893-94, leída en la apertura de 1894-95, Luarca (Asturias): Imp. movida a vapor de Ramiro P. del Río, 1894.

Memoria acerca del estado del Instituto Local de Segunda Enseñanza de Casariego de Tapia durante el curso de 1894-95, Luarca (Asturias): Imp. movida a vapor de Ramiro P. del Río, 1895.

Programa de la asignatura de Latín y castellano (primer curso), Cuenca: Imp. de Celedonio León, 1896.

Gramática elemental de la lengua latina; primera parte, Cuenca: Imp. de Celedonio León, 1898.

La enseñanza, la educación: sus límites, relaciones en los institutos, Cuenca: Imp. de la Plaza e Hijos, 1899.

El pauperismo en Álava: inmigración a la capital, medios de combatirla, Vitoria: Imp. de los hijos de Iturre, 1899.

Vida y obras del escultor alavés Don Mauricio Valdivielso (El Santero de Payueta), por Moisés Díaz de Arcaute, con un prólogo de Epifanio Díaz de Arcaute, y un post scriptum de Eulogio Serdán y Aguirregavidia, Vitoria: Imp. de los hijos de Iturbe, 1899.

Resúmenes de lecciones de filosofía bajo la forma de cuadros analíticos para el uso de los aspirantes a los exámenes de tal asignatura, por F. J., traducción autorizada por Eulogio Serdán y Aguirregavidia, Bilbao: Sociedad Bilbaína de Artes Gráficas, 1903.

Asilo provincial de Santa María de las Nieves, Vitoria: Imp. de los hijos de Iturbe 1907.

Rincones de la historia de Álava, Vitoria: Imp. Provincial, 1914-1924, 4 vols. Comprende, Rincones de la historia vitoriana (1914, 436 pp.); Rincones de la Historia de Álava: Historia del Monumento y de las medallas de la Batalla de Vitoria, ilustrada con fotograbados (1916, 298 pp.); Rincones de la Historia Vitoriana: implantación de la imprenta en la ciudad de Vitoria, relación de obras apenas conocidas hoy en la provincia de Álava, transcendental reforma en las cajas de composición debida al ilustre vitoriano Manuel Iradier y Bulfy, curiosidades bibliográficas inéditas (1922, 236 pp.).

Vitoria: el libro de la ciudad, Vitoria: Ed. Social Católica, 1926-1927, 2 vols.

Bibliografía

Alonso Olea, E. J., «Para repensar el Concierto Económico: de “migaja” a Derecho Histórico», Historia contemporánea, núms. 13-14 (1996), pp. 431-464.

Barón de la Vega de Hoz, «Rincones de la historia vitoriana», BRAH, Madrid, 1915, pp. 296-298 (Reseña).

Bilbao, J., «Serdán, Eulogio», Enciclopedia General Ilustrada del País Vasco, Eusko Bibliographia, San Sebastián: Auñamendi, 1970, p. 505.

«El nuevo alcalde», El Magisterio de Álava, periódico Quincenal, órgano defensor de la enseñanza pública y privada. Ed. electrónica, http://www.liburuklik.euskadi.eus/bitstream/10771/11916/54/1910_01_20.txt (consultado el 6 de diciembre de 2020).

Fernández de Gobeo, N., «Serdán Aguirregaviria, Eulogio», Biblioteca Virtual de la Filología Española. Ed. en línea: https://www.bvfe.es/es/autor/10690-serdan-y-aguirregavidia-eulogio.html (consultado el 18 de noviembre de 2020).

Lobo Fernández, M.ª J., Historia del Instituto Marqués de Casariego, de Tapia de Casariego, Oviedo: Instituto Marqués de Casariego, Gráficas Oviedo, 1992.

Rivera Blanco, A., La ciudad levítica: continuidad y cambio en una ciudad interior (Vitoria, 1876-1936), Vitoria: Diputación Foral de Álava, 1992.

Vidal-Abarca López, J., «Serdán y Aguirregavidia, Eulogio», Diccionario Biográfico Español de la Real Academia de la Historia. Ed. en línea: http://dbe.rah.es/biografias/47179/eulogio-serdan-y-aguirregavidia (consultado el 5 de diciembre de 2020).

Fuentes. Ministerio de Gobernación, Reales Órdenes sobre la aplicación de las leyes provinciales y municipales en las Provincias Vascongadas mientras subsista su concierto tributario con el Estado, Madrid: M. Minuesa de los Ríos, 1891.


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