Cargos y oficios
Funcionario y político carlista, polifacético escritor y publicista
Trayectoria
Natural de Pamplona, nació el 1 de octubre de 1798 en el seno de una familia de escasos recursos. Su prolongada vida le permitió vivir y participar de las vicisitudes y transformaciones políticas del siglo xix español. De ideología ultraconservadora y antiliberal, fue un self-made man que gracias a su capacidad de trabajo y oportunismo paradójicamente se beneficiará de la apertura social que supuso el nuevo Estado liberal. Hasta los veinte años estuvo al servicio como curial del primer decano del Colegio de abogados de Pamplona, José Sagaseta de Ilúrdoz. En estos años despertó en él la vocación administrativa que le acompañará durante toda su vida.
En junio de 1820 es nombrado oficial tercero de la Secretaría de la Diputación Provincial de Navarra surgida al inicio del Trienio liberal. Aunque se inscribió en la Milicia nacional voluntaria de Pamplona, desde su puesto actuó de espía en favor de los realistas y fue uno de los protagonistas directos en los sangrientos sucesos ocurridos en Pamplona el 19 de marzo de 1822. A comienzos de 1823 escapó para enrolarse en las filas realistas. Con la restauración absolutista es promovido a oficial primero del Virreinato y Capitanía General de Navarra. Hasta 1833 estuvo empleado en esta institución, ocupando diversos cargos, entre los que destaca el de secretario interino del virrey e intérprete y traductor del idioma francés. En estos años elaboró una Guía de caminos del reino de Navarra e itinerario militar que se publicó a nombre del Virreinato (Pamplona, 1833).
Conspicuo absolutista y defensor de los derechos monárquicos de Carlos M.ª Isidro de Borbón, tras la muerte de Fernando VII fue inmediatamente apartado de la carrera administrativa por las autoridades isabelinas, uniéndose desde el primer momento a la causa carlista. Participó en la constitución formal de la Real Junta Gubernativa de Navarra, de la que fue nombrado su secretario (Estella, 15 de noviembre de 1833). En estos primeros meses de la insurrección carlista, desde la Secretaría de la Junta Gubernativa de Navarra, será partícipe y testigo de importantes hechos en la organización político-administrativa y militar de Navarra. Comenta José María Azcona, quizá exagerando, que «la dirección de la política y de la administración quedó en manos de Sanz, así como la de los asuntos militares en Zumalacárregui», con el que mantuvo cierta tirantez por cuestiones burocráticas de logística e intendencia militar. Florencio Sanz participará en la redacción del Boletín del Ejército del Rey D. Carlos 5.° en Navarra. En 1834 será designado primer oficial de la Secretaría de Guerra en el Gobierno de Carlos V, adquiriendo estatus militar con el grado de capitán y manteniéndose en el cargo con los sucesivos ministros del ramo.
Formó parte de la camarilla cortesana, la facción más radical denominada «realistas puros o apostólicos», interviniendo en las intrigas contra Zumalacárregui. Tras la muerte del general y los cambios en la dirección militar carlista, Sanz despliega su actividad en contra de los planteamientos «transaccionistas» encabezados por Maroto. Aunque con un perfil político más secundario que otros «apostólicos», se mostrará ferviente antimarotista en las luchas por el poder entre ambas facciones. Durante el golpe militar interno que dio Maroto en Estella en el que fusiló a cinco militares carlistas (18 de febrero de 1839), entre ellos a su hermano el general Pablo Sanz, fue hecho prisionero junto con otro funcionario (Luis Ibáñez). Florencio tuvo la audacia de escapar y refugiarse en el Cuartel Real en Ordizia, mientras su compañero morirá fusilado. Al igual que otros personajes carlistas conjurados contra Maroto, estará en la nómina de los proscritos y tuvo que refugiarse en Francia. Desde Bayona, junto a otros expulsados (el P. Antonio Casares, Martínez de Celis, Labandero, etc.), se dedica a introducir panfletos entre los batallones carlistas, incitando a la sedición. En los últimos momentos de la contienda estará implicado en las sublevaciones de los batallones navarros en contra del Convenio de Bergara.
Con la salida de España de Carlos V, Florencio Sanz se exilia a Francia con su extensa familia durante casi nueve años. En un primer momento se establece en Aleçon percibiendo del Estado francés el subsidio de refugiado, posteriormente en Le Mans y Nantes. En estos años de exilio, Sanz permanece muy activo en las pugnas publicistas entre marotistas y antimarotistas que se instala entre los protagonistas de la contienda, ávidos de publicar memorias, folletos, panfletos o libelos, con afán de vindicar o reprochar la reciente derrota carlista. Escribió varias obras, algunas con intención de editarlas, aunque por diferentes motivos nunca las publicó. En Aleçon (1840) Sanz elabora un «Diario» que comienza en julio de 1834 y finaliza en septiembre de 1839, en el que narra el acontecer en el Cuartel Real de Carlos V, los movimientos, expediciones y estancias del monarca, a la par que ilustra el relato con comentarios acerca de la situación general y las intrigas de la corte. Será Jaime del Burgo quien bajo el título facticio de Para la historia de la Primera Guerra Carlista lo edite (Pamplona, 1981). En 1842 publica en Le Mans un opúsculo titulado Réfutation des calomnies adressées à Charles V et à son armée: au sujet de leur conduite envers les prisonniers, avant et depuis le cartel d’échange, una réplica a las Memorias escritas por el marotista Arízaga, en relación a los sucesos acaecidos en Navarra durante la guerra, con bastantes detalles sobre la Legión extranjera. De esta época e inéditas son otras dos obras de gran interés. La primera titulada Historia política y administrativa de la Junta Carlista de Navarra (1845), aunque comprende todo el periodo de su existencia se explaya en los primeros meses de la misma (octubre de 1833-julio de 1834) en los que Sanz fue su secretario. Reivindica el protagonismo ejercido por la Junta de Navarra en los éxitos militares de Zumalacárregui, a la par que refuta la biografía idealizada que sobre el general escribió su ayudante Zaratiegui. Describe la pugna entre Zumalacárregui y Francisco Iturralde por obtener la jefatura militar en Navarra y califica de golpe militar el proceso por el que Zumalacárregui se hizo con el mando. La segunda obra titulada Historia de la guerra entre don Carlos e Isabel II con los sucesos del tiempo de la emigración carlista y del Conde de Montemolín está compuesta por dos extensos volúmenes redactados entre 1847 y 1849. Aróstegui la define como «un alegato contra todos los transaccionistas, a los que siempre encuentra tras todas las desgracias del carlismo». Su vocación administrativa le lleva a elaborar también una obra recopilatoria de carácter legislativo bajo el título Decretos y Reales Órdenes generales de Carlos V. Dentro de la historia de este primer carlismo, Florencio Sanz se nos presenta como un personaje de cierta relevancia pero de segundo orden, un burócrata en la corte de don Carlos. Su figura se difumina en lo que el liberal Pirala define «personajes parásitos de la corte». La historiografía decimonónica que narra la guerra civil descalifica a este grupo, algo lógico al ser la facción perdedora dentro de los propios perdedores, lo cual dificulta que su versión de los hechos se propague y trascienda.
Fuera de la temática carlista, a fin de obtener ingresos económicos y dar a conocer al público francés los usos y costumbres de los españoles, editará un texto divulgativo titulado Études sur l’Espagne ou lectures instructives sur ses rapports physiques, religieux et moraux (Caen, 1845).
En abril de 1848 se acoge a un Decreto de amnistía por el que reconoce la Monarquía constitucional y el Convenio de Bergara, vuelve a establecerse en Pamplona, en donde permanecerá hasta su fallecimiento el 5 de febrero de 1888, con ochenta y nueve años. En esta nueva etapa Florencio Sanz relega a un segundo plano sus convicciones políticas, obtiene la revalidación como empleado del Ministerio de la Guerra en calidad de cesante y centra su actividad escritora en temas oportunistas, algunos relacionados con el devenir de la administración pública. De él dice Pérez Goyena: «De carácter vidrioso pasó pleiteando o en polémicas buena parte de su vida». En 1850, gracias a sus conocimientos topográficos es comisionado por el gobierno para elaborar planos de la frontera de España por la parte de Gipuzkoa y Navarra que servirán en las negociaciones sobre los límites fronterizos con Francia, sustanciados en el tratado firmado por ambos países en 1856. A raíz de estos trabajos publicó Memoria sobre el territorio que la España ha perdido en los Pirineos por la parte de Navarra y demostración de los derechos españoles a los terrenos que usurpan los franceses (Madrid, 1850), Suplemento a la memoria que sobre las cuestiones de límites del Pirineo… (Madrid, 1856), Historia de la fábrica de Eugui y de la legua acotada (Madrid, 1858). En estos años también se ocupó de confeccionar sobre el terreno un nuevo mapa de Navarra. En 1852 publica dos folletos sobre el sistema métrico decimal recién implantado en España.
En 1857 formará parte como vocal secretario de la Comisión de Estadística de la Provincia de Navarra permaneciendo en la misma hasta finales de 1858. Aprovechó su participación para publicar la obra por la que es más conocido y citado, Estadística de Navarra (Pamplona, 1858), una descripción geográfica y económica de Navarra que suscitó agrias críticas por algunas afirmaciones sobre los habitantes de la cuenca de Pamplona o la inclusión de datos económicos erróneos, llegando a polemizar con varios detractores, entre ellos Yanguas y Miranda. También de temática administrativa y económica publicó un Opúsculo sobre la desamortización de los terrenos comunes de Navarra (Madrid, 1861) en la que cuestiona la idoneidad de la desamortización civil en las zonas de la montaña de Navarra, puesto que los terrenos del común (pastos, bosques, etc.) son fundamentales para la subsistencia de sus habitantes. Bajo el título El sistema tributario en Navarra (Pamplona, 1878) publicará otro opúscu-lo en el que denuncia la discriminación causada a los propietarios foráneos —él era uno de ellos— en el sistema de reparto municipal de los impuestos por bienes raíces.
A partir de la década de los sesenta, Florencio Sanz se convierte en un incansable propagandista y activista del culto a la Virgen de la Saleta. Ya su profunda religiosidad se manifiesta en sus escritos carlistas cuando relaciona la derrota militar de los suyos con la pérdida del favor divino por los desmanes de los marotistas. Son muchísimos los folletos y hojas volantes que edita y difunde relacionados con esta devoción mariana. En 1864 llegó a enfrentarse con el obispo Úriz y Labairu por la forma de manejar esta devoción.
Nunca olvidó su experiencia vital carlista ni abandonó las ideas ultramontanas. Así en 1871 publica una hagiografía dedicada a su hermano, Breve historia militar y política de don Pablo Sanz y Baeza, general carlista. Atento a los acontecimientos políticos que se suceden en España durante el Sexenio democrático y la posterior Guerra Carlista escribirá diversos textos, muchos de ellos reescritos fragmentarios, que no llegará a publicar por miedo a significarse políticamente. A excepción de un folleto que editó pero que nunca difundió titulado Ensayo histórico-crítico-moral acerca del juramento prestado por algunos españoles a la Constitución de 1869 (Soria, 1873), en el que desde su integrismo religioso intenta justificar el juramento de fidelidad a la Constitución de 1869 que muchos funcionarios en activo o cesantes como él se vieron obligados a realizar. En todos sus textos carlistas de este periodo reprueba la evolución ideológica del carlismo y de su pretendiente Carlos VII, al que considera influenciado por el liberalismo moderado. Del mismo modo en pleno conflicto bélico se muestra muy crítico con la actuación de la Real Junta Gubernativa de Navarra y la posterior Diputación Foral del reino de Navarra que continuamente vulneran los Fueros y las costumbres de los navarros. Entre estos manuscritos destacan: Mis ocios u Ocios de un navarro (c. 1874-1875), La Junta Carlista de Navarra y el Gobierno de D. Carlos, operando contra los fueros y leyes de Navarra (c. 1874-1875), Los nuebos [sic] carlistas: 2.ª guerra civil de 1870 á 1876 (c. 1876).
Obras
Vireinato [sic] y Capitanía General de Navarra. Guía de caminos de dicho Reino, é itinerario militar para las rutas principales, Pamplona: J. Goyeneche, 1833.
[Para la historia de la Primera Guerra Carlista], Aleçon, 1840. Manuscrito, Biblioteca de Navarra, FA/7767. Editado por J. del Burgo bajo el título Para la historia de la Primera Guerra Carlista: comentarios y acotaciones a un manuscrito de la época 1834-1839, Pamplona: Institución Príncipe de Viana, 1981.
Réfutation des calomnies adressées à Charles V et à son armée: au sujet de leur conduite envers les prisonniers, avant et depuis le cartel d’échange, Le Mans: Richelet, 1842.
Historia política y administrativa de la Junta Carlista de Navarra durante la guerra de los años de 1833 al de 1839 (1845). Manuscrito, Museo del Carlismo (Estella).
Diligencias hechas ante el Rey para que declare la inocencia de los generales fusilados en Estella el 18 de febrero de 1839 (c. 1845). Manuscrito, Museo del Carlismo (Estella).
Études sur l’Espagne, ou lectures instructives sur ses rapports physiques, religieux et moraux, Caen: F. Poisson, 1845.
Historia de la guerra entre don Carlos e Isabel II con los sucesos del tiempo de la emigración carlista y del Conde de Montemolín (1847-1849). Manuscrito citado por J. Aróstegui en «El carlismo y la guerra civil», Historia de España, vol. 34, Madrid, Espasa-Calpe, 1981, pp. [97]-131.
Decretos y Reales Órdenes generales de Carlos V. (c. 184?). Manuscrito, Museo del Carlismo (Estella).
Memoria sobre el territorio que la España ha perdido en los Pirineos por la parte de Navarra y demostración de los derechos españoles a los terrenos que usurpan los franceses, Madrid: Imp. Matute, 1850. Suplemento a la Memoria sobre las cuestiones de límites del Pirineo…, Madrid: Imp. Matute y Compagni, 1856.
Plano-Mapa de Navarra (c. 1850). Manuscrito, Archivo Real y General de Navarra.
Reducciones de las antiguas medidas, pesas y monedas a las del sistema métrico, Pamplona: Erasun y Rada, 1852, 2.ª ed. ampliada, Pamplona: Erasun y Rada, 1861.
Instrucciones para la práctica en Navarra del sistema métrico de pesas y medidas, Pamplona: Erasun y Rada, 1852.
Historia de la fábrica de Eugui y de la Legua Acotada, Madrid: Imp. Matute y Compagni, 1858.
Estadística de Navarra, Pamplona: Erasun y Rada, 1858. Refuta las críticas publicadas por otros autores en: A los Señores lectores de la Estadística de Navarra… y a los de la «Ojeada» de D. José Luis Maya…, Pamplona: Erasun y Rada, 1858; Adición a la Estadística de Navarra, ó sea Respuesta a las observaciones de José Yanguas y Miranda, Pamplona: s. n., 1858.
Opúsculo sobre la desamortización de los terrenos comunes de Navarra, Madrid: Imp. Vda. Matute y B. Compagni, 1861.
Catecismo de geografía elemental para la primera edad, Pamplona, Erasun y Rada, 1861.
Aparición, revelaciones y milagros de la Virgen Santísima en un Monte de los Alpes llamado La Saleta, Madrid: Imp. de la Esperanza, 1862. Otras ediciones en diversas ciudades españolas.
Narración y espedientes [sic] de las persecuciones que sufrieron en Pamplona el culto de Nuestra Señora de la Saleta, y un plan formado para destruir la blasfemia y la profanación del día festivo (1866-c. 1878). Manuscrito, Biblioteca de Navarra, FA/7900.
La decisión carlista destruida por los nuevos carlistas (c. 1870). Manuscrito, Museo del Carlismo.
Breve historia militar y política de Don Pablo Sanz y Baeza, general carlista/por su hermano Florencio, Pamplona: Imp. Erasun y Labastida, 1871. Se reeditó como folletín hacia finales de la década de 1880 en el periódico tradicionalista Diario de Sevilla.
Ensayo histórico-crítico-moral acerca del juramento prestado por algunos españoles a la Constitución de 1869, Soria: Imp. I. Sánchez, 1873.
La Junta Carlista de Navarra y el Gobierno de D. Carlos, operando contra los fueros y leyes de Navarra (c. 1874). Manuscrito, Museo del Carlismo.
Mis ocios [u] Ocios de un Navarro (c. 1874-1875). Manuscrito, Museo del Carlismo.
Los nuebos [sic] carlistas: 2.ª guerra civil de 1870 á 1876, (c. 1876). Manuscrito, Museo del Carlismo.
Varias noticias para la historia de la guerra última que concluyó en 1876 (c. 1876). Manuscrito, Biblioteca de Navarra.
El sistema tributario en Navarra, por Florencio Sanz y Baeza, Pamplona: Imp. Erasun y Labastida, 1878.
Estatutos de la Asociación de Nuestra Señora de la Saleta, Pamplona: Imp. Erasun y Labastida, 1878.
Memoria sobre la monstruosa administración de Navarra por las arbitrariedades de la Diputación (c. 1884-1885). Manuscrito, Biblioteca de Navarra.
Aficionado a la caza desde su juventud, el primer texto que publicó fue bajo el seudónimo de Francisco Zolines, El observador en la diversión de caza y escopeta de pistón, Pamplona: Imp. Erasun y Rada, 1830.
Bibliografía
Aróstegui, J., El carlismo y la guerra civil. Historia de España, Madrid: Espasa-Calpe, vol. 34, 1981, pp. [69]-139.
Del Burgo, J., Bibliografía del siglo xix: guerras carlistas, luchas políticas, 2.ª ed., Pamplona, 1978.
Pérez Goyena, A., Ensayo de bibliografía navarra, Pamplona: Diputación Foral de Navarra, Institución Príncipe de Viana, 1947-1964, ts. VII-VIII.
Fuentes: Archivo General Militar de Segovia. Expediente personal de D. Florencio Sanz y Baeza. Ref. Índice de expedientes personales del Archivo Militar de Segovia, Madrid: Hidalguía, 1959-1963, t. VIII, p. 96.





