Cargos y oficios
Teólogo e historiador.
Trayectoria
Juan Manuel Martínez Ugarte nació en Haro en 1735. Tomó el hábito agustino en 1752. Abandonó sus apellidos por el de Risco en homenaje al convento abulense en el que pasó la juventud. Tras estudiar Teología en Salamanca, fue catedrático de esa disciplina en Valladolid entre 1765 y 1767. Ese último año pasó al Colegio de Doña María de Aragón de Madrid, donde llegaría a ser regente. Además de los trece tomos de la España Sagrada de los que fue responsable, Risco fue el autor de otras monografías de vindicación del Padre Flórez y relativas a la historia de los reinos de Castilla y de León. Falleció en 1801.
En esta voz comentaremos una de las obras de Risco: el tomo 32 de la España Sagrada, publicado en Madrid en 1779 y titulado La Vasconia. Tratado preliminar a las santas iglesias de Calahorra, y de Pamplona: en que se establecen todas las antigüedades civiles concernientes a la región de los Vascones desde los tiempos primitivos hasta los Reyes primeros de Navarra. La colección España Sagrada. Teatro Geográfico-Histórico de la Iglesia de España está constituida por un conjunto de monografías seriadas de historia eclesiástica española, dedicándose cada tomo a una zona específica. Este proyecto historiográfico fue diseñado por el historiador agustino Enrique Flórez a imitación de otras obras monumentales similares llevadas a cabo en otros países, y es un clásico de la historiografía española que recogió un caudal importantísimo de documentos e informaciones. El propio Flórez preparó y publicó los 27 primeros volúmenes entre 1747 y 1773, contando con la ayuda real. A partir de 1773 la obra de Flórez fue continuada por el citado Manuel Risco, que tras editar en 1774 y 1775 los tomos XXVIII y XXXIX preparados por aquel, sería el responsable exclusivo de los volúmenes siguientes hasta el XLII. Otros autores proseguirían la obra en las décadas posteriores.
En la obra mencionada de Risco se aprecia una intencionalidad política clara en su reconstrucción del pasado de Navarra, connivente, además, con algunas de las ideas expresadas por Campomanes en la polémica mantenida con la Diputación navarra en relación con el asunto de las quintas en 1776-1777. Risco tratará de refutar los fundamentos últimos de las bases historiográficas navarristas que encontraron su cima en Moret. De hecho, en la misma biografía a la que nos estamos refiriendo se dice explícitamente que «el Gobierno Español aprobó y agradeció mucho este trabajo particular del Maestro Risco». No hay que olvidar, en relación con ello, el peso de Campomanes en la Real Academia de la Historia, además de en los cenáculos del poder.
En el mismo prólogo de la obra, Risco resume parte de los contenidos de la misma. En su opinión, el origen del Reino de Navarra es «objeto de los más enredosos y obscuros que pueden ofrecerse en la Historia» a causa del amor de los autores navarros y aragoneses «a su respectiva nación» que hacía que «los navarros y aragoneses modernos, como tan apasionados a las glorias de este Reyno», le atribuyeran «una antigüedad no menos remota que la adjudicada por todos los Historiadores a la dignidad Real instituída en Asturias».
Risco negó las tesis que sostenían la existencia de «una Cantabria invicta, o jamás vencida» y afirmó que no había «en la Costa septentrional parte tan retirada, o de tan firme resistencia, que no se rindiese al constante valor de los Romanos». Indicó, además, que las zonas que van desde la Cantabria estricta a la frontera francesa «estubieron sujetas al Imperio mucho antes de la guerra Cantábrica». En este punto Risco sigue la línea de su maestro Enrique Flórez que en su obra La Cantabria, publicada por primera vez en 1768, criticó la postura cantabrista de los autores vascongados manejando, sobre todo, las informaciones de los geógrafos e historiadores grecolatinos. El mismo año de la publicación de La Vasconia Risco ya había manejado los razonamientos de Flórez en su impugnación de la obra de José Hipólito de Ozaeta y Gallaiztegui titulada La Cantabria vindicada y demostrada, según la extensión que tuvo en diferentes tiempos, editada en Madrid también en 1779.
Siguiendo con La Vasconia, Risco hace constar en el prefacio de esa obra un párrafo del que se desprende su consciencia del trasfondo político de su aportación. Ese párrafo dice lo siguiente: «Y aunque las sentencias, que sigo, son comúnmente gloriosas y favorables a España, de donde podría sobrevenir alguno en sospecha de mi sinceridad; pero tengo la satisfacción de que los testimonios y razones que propongo mostrarán con la mayor claridad, que el adherirme a ellas más ha sido efecto de inclinación a la verdad, que de amor ciego a la Nación».
Los contenidos de la obra de Risco se pueden resumir en dos grandes ejes. En primer lugar, refutación del tubalismo y del cantabrismo sostenido por los historiadores navarros y que servía para ignorar la significación positiva del goticismo. En segundo lugar, reivindicación del dominio visigótico y asturleonés sobre Vasconia y supeditación del reino navarro a los reyes asturianos y leoneses.
En el capítulo primero de su obra, titulado «Gentes que habitaron la Vasconia antes de la venida de los Cartagineses, y Romanos», Risco critica las tesis tubalistas de que los pobladores primitivos de España se habían establecido en Navarra, mencionando expresamente lo erróneo de las posturas de Garibay, Henao y Moret. Los otros aspectos quedan recogidos hacia el tercio final de la obra. Respecto al dominio visigótico sobre Vasconia, habría sido claro desde el reinado de Suintila, fundador de Olite, hasta el de Recesvinto, en el que se habrían producido algunos levantamientos. Wamba les habría sujetado definitivamente, no registrándose ninguna rebelión vascona hasta la irrupción de los árabes. Risco contradice así a Moret para quien los vascones, con posterioridad a la expedición de Wamba, no habrían quedado «enteramente rendidos». Para Risco, inmediatamente antes de 711 Vasconia habría estado gobernada por los duques de Cantabria, «elegidos del linage de los Reyes Godos». Risco rechaza la opinión de «muchos de los Escritores modernos que han tratado largamente del origen del Reyno de Navarra, empeñándose en defender, que la dignidad Real se estableció en la Vasconia luego que se perdió España, y que los Navarros nunca estuvieron sujetos a los Reyes de Asturias».
Juzgando de quiméricas y fabulosas las tesis de Moret acerca de los primeros reyes navarros, Risco sostiene que desde 711 a 778 Vasconia estuvo sujeta a los Reyes de Asturias y que desde 778 a 824, Pamplona habría estado en manos de los francos, el sur de Navarra en las de los árabes y la zona norte en la de los vascones. Desde 824 hasta el reinado de Alfonso II de Asturias, Vasconia habría estado dominada por los reyes asturianos. El reino de Navarra habría nacido muy entrado el siglo ix con íñigo Arista que, con todo, no habría llegado a gobernar a los navarros «con pacífica posesión como Rey, o Soberano independiente de los Reyes de Asturias». Entre 850 y 870 los navarros habrían intentado en vano en varias ocasiones liberarse del dominio leonés. A pesar de que García íñiguez habría sido el primer rey «que obtubo la dignidad de Rey absoluto de los Navarros», para Risco, «los Reyes de Navarra vienen de la sangre real de los Godos de España» a causa del largo periodo de dominación de los reyes asturianos sobre Navarra y por los lazos de parentesco que unían a García íñiguez con los reyes de Asturias y León a través del duque de Cantabria.
Unos años más tarde, los mismos propósitos que animaron a Risco motivarían a Joaquín Traggia Uribarri en el artículo que redactó sobre Navarra en los dos primeros y únicos volúmenes, los dedicados a los cuatro territorios vasco- peninsulares, del Diccionario geográfico-histórico de España publicado por la Real Academia de la Historia en 1802, un proyecto ideado e impulsado desde hacía varias décadas atrás precisamente por Campomanes. No obstante, su discurso se diferenciaría netamente del de aquel, tanto en el contenido como por el espacio cronológico que abarca. Con todo, tenemos que decir, que si bien la aportación de Traggia en relación con Navarra ha merecido la atención de los historiadores, el tratamiento que Risco hacía del origen del reino navarro ha pasado desapercibido.
Obras
España Sagrada. Tomo XXXII. La Vasconia. Tratado preliminar a las santas iglesias de Calahorra, y de Pamplona: en que se establecen todas las antigüedades civiles concernientes a la región de los Vascones desde los tiempos primitivos hasta los Reyes primeros de Navarra, Madrid: En la imprenta de Miguel Escribano, 1779, 3 vols.
El R. P. M. Fr. Henrique Flórez vindicado del Vindicador de la Cantabria, Don Hipolyto de Ozaeta y Gallaiztegui, Madrid: En la Imprenta de Pedro Marín.
Bibliografía
Mikelarena, F., «La Vasconia de Manuel Risco y la polémica subsiguiente sobre el pasado de Navarra», Hispania Sacra, 66, Extra I (2014), pp. 297-337.
Cita bibliográfica
Mikelarena, F., “Risco, Manuel”, Jimeno Aranguren, R., (dir), Notitia Vasconiae. Diccionario de historiadores, juristas y pensadores políticos de vasconia, T. I, Marcial Pons, Madrid, 2019, pp. 670-673.





