Fundación para el Estudio del Derecho Histórico y Autonómico de Vasconia

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NOTITIA VASCONIAE Autores y obras navarros

PEROCHEGUI, Juan de (Juan de Perocheguy) (Ainhoa, Lapurdi, 1684 – Pamplona, Navarra, 1765).

Cargos y oficios

Militar y escritor apologista de la lengua y el pueblo vasco.

Trayectoria

Algunos escritores sitúan su nacimiento en Puente la Reina/Gares, sin em­bargo nació en Ainhoa (Lapurdi), como se desprende de su expediente militar que él mismo mandó imprimir en Pamplona en 1756: «Don Juan de Perochegui es de nación Bascongada de la Provincia de Laburdi […] que jamás conoció Soberanía […] se sometió á la Francia bajo de Fueros, y Privilegios […]. Nació en ella el 17 de Enero de 1684 en la Villa de Añoa, anexa a la Parrochial del Monasterio de Urdax, en el Reyno de Navarra».

Oriundo de la casa Basterorenea pero no heredero, en 1707, con veintitrés años, ingresó en el ejército borbónico en plena guerra de sucesión española. Aunque pueda resultar extraño que un labortano se integrara en el ejército español, él siempre mantuvo la condición de navarro, algo común en estas po­blaciones fronterizas. Por otra parte, se ha de tener presente que durante este conflicto dinástico los ejércitos borbónicos, franceses y españoles, lucharon juntos frente a la alianza austriaca. Conocedor del francés, euskera y caste­llano, prestó servicio como secretario intérprete de lenguas y ayudante de un teniente general de artillería francés, iniciando una brillante carrera militar.

Artillero consumado, en 1729 fue nombrado comisario ordinario de artille­ría con destino en Barcelona, y en 1741 comisario provincial, cargo que des­empeñará hasta 1748. En la ciudad condal publicó en 1731 su primera versión del Origen y antigüedad de la lengua vascongada, y en 1738 la segunda edición ampliada. Durante estas décadas con su regimiento combatió en las sucesivas campañas de Italia (1733-1736, 1741-1746). En 1746 alcanzó el grado de co­ronel pasando a realizar labores de logística e intendencia. Desde 1748 dirigió la Fábrica de Armas de Soraluze-Placencia (Gipuzkoa). En 1751 fue destinado a Pamplona con el rango de comandante de artillería. Tras cincuenta y cinco años de vida militar, en 1762, se retiró con el grado de brigadier y el destino de teniente provincial y comandante de artillería del Reino de Navarra.

Falleció en la capital navarra, el 20 de enero de 1765, a los ochenta y un años y fue enterrado en el convento de los carmelitas calzados de la ciudad. En su testamento fundó una capellanía en Ainhoa y destinó importantes sumas de dinero para donativos, misas y mandas pías en Pamplona.

En su senectud se dedicó a madurar y difundir sus ideas. Publicó en Pam­plona un opúsculo o recapitulación ampliatoria de sus tesis (c. 1756) y en 1760 la versión definitiva del Origen de la nación bascongada y de su lengua, con dos ediciones el mismo año que son las más divulgadas y por las que se dio a co­nocer. Personaje de carácter polemista, la obra constituye un exaltado alegato de la antigüedad y grandeza de la lengua vasca frente a quienes la denostaban como propia de gentes no cultivadas. Sus ideas y argumentos no son originales, ya habían sido formulados en siglos anteriores por diversos autores. Recoge con dogmatismo el repertorio de tópicos y mitos que dan forma a las teorías tubalista, vasco-iberista y cantabrista. Se apoya en autoridades como Beroso, Viterbo, Ximénez de Rada, Marineo Sículo, Garibay, y menciona a su contem­poráneo Larramendi. Utiliza el recurrente método etimológico aplicado a la toponimia para corroborar sus asertos. Si Larramendi intenta encontrar una etimología vasca a los topónimos de España, Perochegui va más lejos: pre­tende probar que no solo la lengua vasca es la primitiva de España y Francia, sino también la nativa de Noé, traída a Vasconia por su nieto Túbal. Sostiene que es la primera del mundo, la infundida por Dios a Adán y la única hasta la confusión de Babel. Con Túbal y sus descendientes Vasconia será el núcleo fundacional de los primeros pobladores, no solo de Iberia sino de otros muchos territorios del orbe. Perochegui no albergaba dudas respecto de la solidez de sus conclusiones. Para probar que el euskera fue la primera lengua del mundo, utilizó múlti­ples topónimos cuyas etimologías explicarían su origen vasco. Sus excesos son evidentes y las pruebas que aduce no pueden ser más inverosímiles. Assia o Azia, cuna de la humanidad según la Biblia, en euskera significa «simiente o semilla». La procedencia babélica del euskera queda patente en la voz Hurte-a que significa «lluvia, diluvio» y «año», como el diluvio universal duró un año ambos términos habían quedado reducidos a una sola voz. La propia palabra euskara: escuára o ascogara («somos bastantes») que en relación con Noé y su prole proviene de bayasco-gara («sí somos bastantes»). Cantabria sincopada de Cataberria («canción nueva»), Normandía = Horma-andia («helada grande»), Venecia de Huenecia o de Huenesia «domador de las aguas» o «barrera de las aguas», etcétera.

En su exaltación del euskera están muy presentes los elementos del ima­ginario vasco: pureza de sangre, antigüedad, independencia, relación con la divinidad. Tienen interés algunas pinceladas políticas de su discurso. Así, el apellido Borbón sería de origen vasco y debería escribirse Buru-on, «buena cabeza». Recuerda el carácter pactista y leal que unen a los vascos con las dos monarquías. Como apostilla sugiere que Francia y España podrían poner dos maestros de euskera, uno en Larresoro y otro en Urdax. Llevado por su entu­siasmo concibió toda suerte de etimologías que, pretendiendo ser laudatorias de la lengua vasca, le hicieron flaco favor. Muchas de sus aserciones fueron y son reproducidas como muestra de las disparatadas pretensiones de los apolo­gistas vascos. Quizá por su exageración la obra obtuvo cierta popularidad que se ha mantenido en el tiempo, ya que se identificaba con las ideas dominantes entre los vascos del siglo xviii, tal como lo ejemplifican las aprobaciones preli­minares que aparecen en la edición de 1760.

Humboldt califica el libro de insignificante; Urquijo señala que «la falta absoluta de método y el entusiasmo patriótico le llevan a proponer las etimo­logías más estrambóticas» y lo incorpora al grupo de vascófilos «del Paraíso o de la Torre de Babel», mientras que Veyrin y Gallop al denominado «periodo teológico de la Vascología».

Perochegui también publicó Reflexiones curiosas y notables sobre la ciencia y valor para la guerra (1752) donde expone diferentes tipos de valor militar y manifiesta una profunda religiosidad.

Obras

Origen y antigüedad de la lengua bascongada y de la nobleza de Cantabria… En que se haze ver, que dicha lengua fue la primera, que se habló en el Mundo, y la misma que traxo Tuval a España en el año de 1800 de la Creación, con la particularidad, de cómo y por donde se introduxo para poblar esta Monarquía, y assi mismo se expressa como se introduxeron los agotes en el Valle de Baztan y en el País de Bascos en el año de 506, con otras curiosidades dignas de ser sabidas para todos los que son oriundos de dicha Lengua, Barcelona: por Joseph Texido, 1731. En 1877 se reeditó como folletín de El Lau-Buru, Bilbao: Imprenta Velasco.


Origen y Antigüedad de la Lengua Bascongada A que se le añaden otras dos partes, proban­do en ellas de ser dicha lengua la estirpe y origen de la agustissima Casa de Bourbon, Barcelona: por Joseph Texido, 1738.

Reflexiones curiosas y notables sobre la ciencia y valor para la guerra, Pamplona: por los Herederos de Martínez, 1752.

Recapitulación o Resumen del discurso antecedente con curiosidades históricas y propias de la lengua bascongada [s. l.: s. n., c. 1756]. Folleto de 18 páginas en folio sin pie de imprenta, se incluirá en las posteriores versiones.

Origen de la nación bascongada y de su lengua, de que han dimanado las Monarchías Francesa y Española y la Republica de Venecia que existen al presente, lo que se hace demostrable por su narrativa, y encadenamiento [s. l.: s. n., c. 1758]. Folleto de 30 pá­ginas en folio del que solo se conoce el ejemplar descrito por Vinson (53b).

Origen de la Nación Bascongada y de su lengua, de que han dimanado las Monarquías Francesa y Española, y de la República de Venecia, que existen al presente, Pamplona: Herederos de Martínez, 1760. Es la versión definitiva. El éxito de la obra fue impor­tante o la tirada muy corta, ese mismo año se reeditará con la indicación «Segunda impresión». En el siglo xx se publicará en varias ocasiones: Bilbao: Imprenta de José de Astuy, 1905; San Sebastián: Ediciones Vascas, 1978; San Sebastián: Roger, 2000.

Bibliografía

Bidador, J., Materiales para una historia de la literatura vasca en Navarra, Pamplona: Pamiela, 2004, pp. 28-29.

Expediente del Theniente Provincial de Artillería Don Juan de Perochegui, Pamplona, 1756. Archivo General Militar de Segovia, Índice de expedientes personales, t. VII, Artillería, 1707.

Madariaga Orbea, J., Apologistas y detractores de la lengua vasca, Donostia: Fundación para el Estudio del Derecho Histórico y autonómico de Vasconia, 2008, pp. 342-347.

Urquijo, J., «Vascófilos ingleses: a propósito de “Un libro de los Vascos” de Rodney Gallop», Revue internationale des études basques, 26, 2,4 (1935), pp. 371-382, 729-732.

Veyrin, Ph., «Les origines de Don Juan de Perocheguy», Revue internationale des études basques, 27, 2 (1936), pp. 342-347. Reed. enGure Herria, 24 (1962), pp. 164-170.

Cita bibliográfica

San Martín Casi, R., “Perochegui, Juan de”, Jimeno Aranguren, R., (dir), Notitia Vasconiae. Diccionario de historiadores, juristas y pensadores políticos de vasconia, T. I, Marcial Pons, Madrid, 2019, pp. 564-567.

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