Cargos y oficios
Literato, poeta, cronista de los reinos de Castilla y León y cronista de los reinos de la Corona de Aragón.
Trayectoria
Perteneció a una familia noble, acomodada y prolífica. Tanto su padre como su madre descendían de nobles linajes aragoneses y bearneses. Estudió en Consuegra los primeros rudimentos de Latinidad. Siguió después estudios de Gramática, Humanidades, Filosofía, Derecho canónico y civil y Genealogía, en Salamanca, Madrid y Alcalá de Henares. Fue un prolífico autor de obras literarias, ya que publicó más de doscientas, además de otras que dejó manuscritas. En 1629 las Cortes de Castilla lo nombraron Cronista de los reinos de Castilla y León, ganándose con ello la animadversión de Lope de Vega, que también optaba a dicho cargo. En los años siguientes, ambos mantendrían una fuerte oposición, lanzándose ataques mutuos en diversas obras literarias. En 1635 Pellicer, que era miembro destacado del grupo de intelectuales convocados por el conde-duque de Olivares para realizar una intensa labor propagandística en favor del régimen, escribió Defensa de España contra las calumnias de Francia, obra que, paradójicamente, dedicó al papa Urbano VIII, pontífice manifiestamente profrancés y hostil a los Habsburgo. En ella, el autor llevó a cabo un exhaustivo análisis de las relaciones hispano-francesas desde época medieval hasta el siglo xvii, hallándose breves referencias a la derrota de Carlomagno por los vascones en Roncesvalles en el año 778, las invasiones de Navarra por Francisco I de Francia en 1521 y 1522, etc. En 1640 el rey nombró a Pellicer Cronista Mayor de los reinos de la Corona de Aragón y examinador de obras de Historia, puesto que lo situó en un lugar privilegiado para acceder y manejar libros y documentos que no se hallaban al alcance de otros eruditos.
Mucho más ricos y abundantes en noticias y referencias al reino de Navarra que la citada Defensa son sus Annales de la monarquía de España después de su pérdida, obra dedicada a Carlos II e inicialmente estructurada en doce libros, de los que solo llegó a finalizar los nueve primeros, sorprendiéndole la muerte cuando se disponía a comenzar el décimo. Para su redacción, Pellicer se basó en gran número de crónicas y obras, entre ellas la del arzobispo Ximénez de Rada, de Isidoro obispo de Badajoz, el Cronicón de Alfonso II el Magno, Jerónimo Zurita, Esteban de Garibay, Juan de Mariana, Jerónimo Blancas, Gonzalo Argote de Molina, Carlos príncipe de Viana, etc., así como en otras muchas de autores extranjeros.
Se mostró muy crítico con algunos historiadores, como Pedro Tomic, que escribió a mediados del siglo xv, a quien reprocha haber adelantado excesivamente los orígenes del reino de Sobrarbe, introduciendo una serie imaginaria de monarcas que se inicia con García Jiménez en el año 718, «que es Raro Madrugar, i temeraria Anticipacion», basándose en la Historia Pinatense, atribuida a Pedro Marsilio, monje de S. Juan de la Peña. Afirma Pellicer que el primer rey electo de Pamplona fue íñigo García, y en Aragón, íñigo Arista, a los que muchos autores han confundido debido a la semejanza de sus nombres y la proximidad de sus reinos. Asimismo, defiende la existencia de un código legislativo o «Fueros», que constaría de 16 leyes, elaborado conjuntamente en el año 718 por representantes de una confederación de territorios cristianos —constituida por Asturias, Galicia, León, Aragón, Navarra, Cataluña y Ultrapuertos—, para la elección del primer rey, Pelayo, quien habría sido «señor de toda la Chris- tiandad del Pyreneo de España; Titulo con que despues Veremos al Rey Don Sancho el Mayor». Dado que siglos después dichos fueros fueron insertados en los que el rey Sancho Ramírez otorgó a los infanzones de Sobrarbe en el año 1063, quedaron aquellos con el nombre de «Fueros de Sobrarbe», dando lugar a confusión.
Pellicer manifiesta su consideración y estima por el jesuíta José de Moret y por su obra histórica, si bien muestra su desacuerdo con el mencionado cronista navarro cuando defiende que ni Pamplona ni Navarra estuvieron bajo dominio de asturianos y musulmanes, y que tuvieron ya reyes propios desde poco después de la invasión de estos últimos. El analista aragonés, basándose en las crónicas de Rasis, afirma que sí lo estuvieron y se pregunta «que Descredito se le sigue á Pamplona, i á Navarra, de que la Señoreassen los Arabes Quando Padeció la misma Invasion la Mayor Parte de España?».
Se ocupó también Pellicer de uno de los principales hitos de la historia de Navarra, la derrota sufrida por Carlomagno en Roncesvalles en el año 778, y señala «que no fueron Navarros los que Dieron la Rota á Carlos, como con Inaudita Novedad escribe Ioseph de Moret, Docto i Erudito Cronista de Navarra. Pruebase que fueron los Vascones». Apoya su aserción en gran número de fuentes extranjeras (Cronicón de Hildesheim, Anales del monasterio francés de S. Bertin, Cronicón del monasterio de S. Martin de Malciac, La Cronografía de Sigeberto abad de Gemblac, el Astrónomo, Crónica de Eginardo, coetáneo de Carlomagno, etc.), en las que se indica que Pamplona estaba dominada por los musulmanes a la llegada del monarca franco, y que fueron vascones, y no los navarros, quienes le infligieron la derrota a su paso por los Pirineos.
Aunque Pedro Abarca consideró a Pellicer «el más insigne historiador de todos los tiempos», fueron frecuentes las críticas de sus contemporáneos, como fray Domingo de La Ripa, que pusieron de relieve su falta de escrúpulos y de rigor en cuanto a la veracidad de los datos y pruebas que aporta. Su escaso rigor quedó plasmado en sus reconstrucciones genealógicas, en las que se esforzó por crear un mito del reino de Aragón, según él el más antiguo de España, surgido ya en época visigótica, como indica en el último capítulo de sus Annales.
Afirma igualmente que el aragonés era el único reino cuyo primer monarca, íñigo Arista, era español de nacimiento, ya que los primeros soberanos de Asturias, Galicia y Castilla procedían de linajes godos, y el de Navarra, íñigo García, descendía de Eudón, duque de Aquitania, por vía directa masculina. Eso le llevó a la construcción de un mito que no armonizaba con la tradición del origen del reino en Sobrarbe, por lo que rechazó los primeros reyes pirenaicos.
Obras
Población y lengua primitiva de España, recopilada del aparato a su monarquía antigua, Valencia: Benito Macé, 1672.
Aparato a la monarquía antigua de las Españas en los tres tiempos del mundo, Valencia: Benito Macé, 1673.
Anales de la Monarquía de España después de su pérdida, Madrid: Francisco Sanz, 1681
Bibliografía
Jimeno Aranguren, R., «Pedro Abarca y su tratado manuscrito Origen y progresos de la contienda sobre los primeros reyes de Aragón y Navarra, llamados de Sobrarbe (c. 1685)», Pedralbes. Revista dhistoria moderna, 31 (2011), pp. 91-123.
Martín Polín, R., «Pellicer de Ossau: una visión de la monarquía católica en torno a 1640», Espacio, Tiempo y Forma. Historia Moderna, 13 (2000), pp. 133-163.
Ponce Cárdenas, J., «José de Pellicer de Ossau y Salas y Tovar», Diccionario Biográfico Español, Madrid: Real Academia de la Historia. Edición en línea: http://dbe.rah.es/biografias/4823/jose-de-pellicer-de-ossau-y-salas-y-tovar (consultado el 20 de agosto de 2018).
Quirós Rosado, R., «“Aspidio Rey”, Joseph Pellicer de Ossau y la polémica historiográ- fica sobre el “indigenismo” regnícola aragonés», Torres Sánchez, R. (ed.), Studium, magisterium et amicitia. Homenaje al profesor Agustín González Enciso, Pamplona: Ediciones Eunate, 2018, pp. 201-211.
Cita bibliográfica
Noain Irisarri, J.J., “Pellicer de Ossau y Salas de Tovar, José de”, Jimeno Aranguren, R., (dir), Notitia Vasconiae. Diccionario de historiadores, juristas y pensadores políticos de vasconia, T. I, Marcial Pons, Madrid, 2019, pp. 690-693.





