Fundación para el Estudio del Derecho Histórico y Autonómico de Vasconia

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NOTITIA VASCONIAE Autores y obras castellano-leoneses

PALENCIA, Alfonso de (Alonso de Palencia, Alfonso Fernández de Palencia, Alfonsus Palentinus) (¿El Burgo de Osma, Soria?, ¿Palencia?, 1423 – Sevilla, 1492).

Cargos y oficios

Historiador y consejero real.

Trayectoria

Proveniente de una familia de judíos conversos, se formó con humanistas, al igual que los obispos burgaleses Pablo de Santa María y Alfonso de Cartage­na. Completó su formación en Italia (1441-1453). En Florencia estuvo al servi­cio del cardenal Basilio Besarión, y en Roma estudió humanidades junto con Jorge de Trebisonda. Regresó a Castilla y se estableció en Sevilla. El arzobispo sevillano Alfonso de Fonseca el Viejo le ayudó en el nombramiento de cronista y secretario de cartas latinas del rey Enrique IV (1456). Pasó a desempeñar entonces una intensa labor mediadora en numerosos conflictos que afectaban a los intereses de la corte. Defensor de Isabel de Castilla, pasó a su servicio, y después, tras el matrimonio con Fernando II de Aragón, continuó como cro­nista y secretario real. Dejó sus cargos, volviendo a Sevilla, donde continuó dedicándose al estudio de la historia y a la redacción de su obra hasta el final de sus días, en 1492.

En cuanto a su obra, su carácter humanístico lo demostró en las diferentes disciplinas que cultivó, publicando trabajos históricos, geográficos, morales, lexicográficos, lingüísticos y traducciones. Como historiador, fue cronista de Enrique IV y de su hermano Alfonso «el Inocente», mostrándose más parti­dario de este que de aquel. Continuó su labor historiográfica al servicio de los Reyes Católicos. Su obra resulta fundamental para el conocimiento de la historia castellana de la segunda mitad del siglo xv. Fue autor de las obras De la antigüedad de España e de las fazañas de la gente española; Fazañas de los antiguos príncipes; Gesta Hispaniensia ex annalibus suorum dierum colligentis —también conocida como las Décadas—, y Bellum adversus granatenses, que dejó sin concluir.

Se le atribuye, asimismo, la Crónica de Enrique IV, en la que se narra el ma­trimonio del rey con la infanta Blanca de Navarra y su política frustrada por los nobles castellanos para lograr ser rey de Navarra y de Cataluña. De especial in­terés narrativo es la descripción que hace de las luchas banderizas de vizcaínos y guipuzcoanos, que le llevó al propio Enrique IV a establecerse, en la primavera de 1457, unos días en Vitoria, desde donde acudió a Gipuzkoa con el fin de pa­cificar la situación. Ordenó allí derribar algunas torres y casas fuertes. La deso­ladora situación en que se hallaba la Vasconia meridional, desangrada por las rivalidades internas y una gran penuria, quedó descrita con detalle en la obra:

«Navarros, vizcaínos y vascos viven desgarrados por sangrientas banderías y eternas e implacables rivalidades en que consumen los de Vizcaya y Guipúzcoa las riquezas que sus expediciones marítimas les procuran, como los navarros y vascos los abundantes frutos que su tierra produce. Todos ellos se entregan al robo y tra­tan de engrosar las fuerzas de sus partidos en juntas y convites entre sus parciales, en que gastan la mayor parte de su tiempo. Ni obedecen las leyes ni son capaces de regular gobierno; su lengua y sus costumbres con ningún otro pueblo tienen semejanza; solo en avaricia igualan, si no superan, a los más avaros, que aun entre padres e hijos es corriente la usura. A veces conceden amigable hospitalidad a los viajeros, pero siempre sedientos de su oro, asaltándolos con frecuencia en su peno­sa marcha por los bosques, y, como reclamando su compasión, pídenles un gene­roso donativo o su bondadosa liberalidad con humildes palabras, que truecan en amenazas de atravesarles con sus ballestas o saetas si no acceden a sus peticiones. Luego, satisfechos por lo general con unas cuantas monedas, no solo se consagran a la seguridad del dadivoso, sino que además se ofrecen a acompañarle por un tre­cho del camino para que no caigan en manos de otros salteadores que, cuando son del mismo bando, préstanle segura escolta y le acompañan cortésmente. Llegados a su hospedaje, todos restauran las fuerzas en su mesa, y a falta de vino, que en el país tiene alto precio, el huésped viajero ha de cuidar de alimentarlos abundante y opíparamente con sidra y pan exquisito. Pero todas estas faltas las disimulan con el pretexto de su antiguo abolengo del singular esfuerzo de su ánimo y de su consumada destreza» (lib. IV, cap. IX).

La Crónica también aborda el conflicto sucesorio abierto a la muerte de Enrique IV, señalando que los franceses se adentraron y asolaron las aldeas vascas. También alude a la resistencia de la plaza fuerte de Hondarribia, entre marzo y julio de 1476, defendida por los «vascongados» y por las fuerzas del rey Fernando (lib. XXV, cap. X).

Obras

Crónica de Enrique IV, c. 1480 (atribuida a Alfonso de Palencia) Sánchez Parra, M. P. (ed. y trad. castellana), Crónica anónima de Enrique IV de Castilla, 1454-1474, Madrid: La Torre, 1991, 2 vols.

Bibliografía

Durán Barceló, J., «Bibliografía de Alfonso de Palencia», Boletín Biblio­gráfico de la Asociación Hispánica de Literatura Medieval, 9 (1995), pp. 289-335.

— Alfonso de Palencia ante sus biógrafos y bibliógrafos, Madrid, 2016.

— «Alfonso de Palencia», Diccionario Biográfico Español, Madrid: Real Academia de la Historia. Edición en línea: http://dbe.rah.es/biografias/17613/alfonso-de-palencia (consultado el 1 de noviembre de 2018).

Munita Loinaz, J. A., «Fuentes cronísticas para el estudio del País Vasco en la Edad Media», Barruso BarÉs, P., y Lema Pueyo, J. A., Historia del País Vasco. Edad Media (siglos v–xv), Donostia-San Sebastián: Hiria, 2004, pp. 79-82.

Paz y MÉlia, A., El cronista Alonso de Palencia: su vida y sus obras, sus Décadas y las Crónicas contemporáneas, ilustraciones de las Décadas y notas varias, Madrid, 1914.

Rodríguez, T., «El cronista Alfonso de Palencia», La Ciudad de Dios, 15 (1888), pp. 17­26, 77-87, 149-156, 224-229 y 298-303.

Tate, R. B., «Alfonso de Palencia y los preceptos de la historiografía», García de la Concha, V. (ed.), Nebrija y la introducción del Renacimiento en España, Salamanca: Universidad de Salamanca, 1983, pp. 37-51.

Cita bibliográfica

Lizarraga Rada, M., “Palencia, Alfonso de», Jimeno Aranguren, R., (dir), Notitia Vasconiae. Diccionario de historiadores, juristas y pensadores políticos de vasconia, T. I, Marcial Pons, Madrid, 2019, pp. 318-320.

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