Cargos y oficios
Empresario, escritor, diputado por la Liga Foral
y redactor del Estatuto de Autonomía Vasca
Trayectoria
La magnífica necrológica de Fausto Arocena sobre Orueta continúa siendo fuente provechosa. Orueta nació en la bilbaína calle de La Estufa, hijo del arquitecto Francisco Orueta Iturrioz y de Luciana Pérez de Nenín Urbieta, que murió en el parto.
Con el estallido de la Tercera Guerra Carlista, tuvo que abandonar la villa con destino a Francia debido a la militancia de su padre. Después de tres años en Mont-de-Marsan, donde cursó estudios primarios conjuntamente con otros compañeros del exilio, regresó a Bilbao. En 1876 falleció su padre y quedó al cuidado de la familia paterna. Después de su paso por el Instituto Vizcaíno, decidió cursar la carrera de Derecho en Valladolid. Recién licenciado, obtuvo la plaza de letrado en la Diputación Foral de Bizkaia. En 1888 contrajo matrimonio con Aurora Rivero Sagasti, hija de Alejandro, alcalde de Bilbao en 1872. Tuvo cuatro hijos: José, Aurora, Antonio María y María del Carmen.
A pesar de ser licenciado en Derecho, sus aficiones se dirigieron más al campo de la Economía, más ligado con sus actividades industriales. Aunque su juventud fue en Bilbao, la vida pública de Orueta se desarrolló preferentemente en Gipuzkoa, adonde le llevaron sus ocupaciones profesionales, llegando a formar parte en la Liga de Productores Vizcaína y a ser uno de los creadores e impulsores de su homónima guipuzcoana.
Su actividad emprendedora comenzó en Bilbao en 1891 al asociarse a un grupo de ingenieros para crear la empresa Talleres de Zorroza, con fábrica en el barrio de Olabeaga y dedicada a las construcciones metálicas. En 1901, esta empresa se fusionó con otras tres para crear la Sociedad Española de Construcciones Metálicas (SECM), grupo industrial promovido por empresarios vasco-asturianos y la casa de Banca Urquijo y Cía. Nombrado consejero de la SECM, se le encargó la puesta en marcha de la principal empresa del grupo, Fábrica de Vagones de Beasain (Gipuzkoa). Con este motivo, realizó frecuentes viajes por Europa para la contratación de equipos y de personal técnico. Con la puesta en marcha de esta fábrica, estableció su residencia familiar en Beasain. Siendo gerente, contrajo importantes contratos para la fabricación de vagones con compañías nacionales y extranjeras. La autonomía con la que desarrolló su actividad provocó su salida en 1916 a petición del Consejo de Administración.
Antes de finalizar la segunda década del siglo xx, traslada su residencia a San Sebastián, donde compatibiliza su trabajo político con la gerencia de la Fundición de Acero de Arrieta y Cía. en Errenteria. Los responsables de la revista Rentería obtuvieron dos colaboraciones de Orueta: una en 1922, titulada «Mirando el porvenir de Rentería», en la que aboga por mantener operativa, para el futuro industrial de dicha villa, la navegabilidad del río hasta el límite de la marea alta; la otra en 1926 titulada: «Rentería industrial», que es un canto al pasado y presente fabril del municipio.
No fue Orueta ajeno a las preocupaciones políticas; de etiqueta liberal, se presentó a las elecciones para diputado al Congreso madrileño en varias ocasiones, siendo elegido por el distrito de Tolosa en 1905 y 1914. Fue célebre la campaña de 1905, en la que José de Orueta (por la Liga Foral) derrotó al carlista Julio de Urquijo, el fundador de la Revista Internacional de Estudios Vascos, dos años más tarde.
Ocupó el cargo de diputado provincial electo por el distrito de Tolosa, en mayo de 1915, siendo renovado como tal en agosto de 1923, por el distrito de San Sebastián. Según Arocena, «a este puesto le llevaron más que designios de orden político, sus deseos de servir al país, poniendo particular atención en las reformas tributarias y en la preparación de los Conciertos Económicos».
Inquieto culturalmente, Orueta, dotado de conocimientos históricos y de notorio gusto artístico, evidenciado en el cultivo personal de la buena música, fundó, acompañado de otros, la Sociedad Filarmónica de Bilbao, en la que desde su creación fue miembro de la junta permanente como representante de la sección «Arte» (1918-1922), y donde tuvo como compañero al competente crítico musical Juan Carlos de Gortázar, cuya necrológica redactó Orueta. Destacado dibujante, fue miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y retratado por Ignacio Zuloaga en 1893.
Sus numerosas colaboraciones en la Revista Internacional de Estudios Vascos rondan a veces el terreno de la crítica musical, como el artículo «El Caserío» (1927), en el que enjuicia la homónima zarzuela del compositor vitoriano Jesús Guridi (texto de Federico Romero y Guillermo Fernández-Shaw), quien tras unos años de semisomnolencia compositiva había obtenido un gran éxito al estrenarse, en 1926, en el teatro de la Zarzuela de Madrid. En otras ocasiones aparece como buen crítico de arte, así en el artículo dedicado a la imagen del Cristo de Lezo.
A lo largo de su vida, sobre todo en el último quinquenio, publicó diferentes estudios, algunos de ellos autobiográficos, relatando sus avatares políticos. Su actividad como escritor, si no muy extensa, sí fue muy variada, tocando con tino muy diversos temas. Su juventud, encuadrada en el ambiente bilbaíno, tuvo un reflejo en su libro Memorias de un bilbaíno (1929), de agradable lectura, con rasgos de humor e ingenuidad para reflejar la vida cotidiana de la capital vizcaína del último tercio del siglo xix.
Recuerdo de su paso por la Diputación guipuzcoana es la obra Impresiones de la vida provincial en Guipúzcoa (1919), donde, según Arocena, «se hizo eco de la experiencia adquirida en la gestión de los asuntos provinciales y expuso sagaces consideraciones inspiradas siempre en su devoción al país». Su obra Fragmento de Les Pyrénées de Víctor Hugo (1929) es una recopilación de páginas literarias de Víctor Hugo, dedicadas a Gipuzkoa.
Pero tal vez su obra más importante sea la titulada Fueros y Autonomía. Proceso del Estatuto Vasco (1934), por contener documentación del mayor interés en torno a las aspiraciones autonómicas de Euskadi. Obra básica para comprender y seguir las vicisitudes y los pasos dados en la consecución y formulación de los proyectos de Estatuto, no se reduce a una mera formulación o sucesión de hechos más o menos relevantes, sino que el sentido crítico impregna sus páginas, cosa mucho más comprensible si tenemos en cuenta la destacada participación de José de Orueta en estos sucesos.
Especializado en materia hacendística y administrativa, es normal que los temas económicos y los referentes a los Conciertos forales sean los de mayor importancia para el autor, por lo que están tratados con un mimo especial, en títulos como «Las industrias metálicas de Guipúzcoa» (1916) o la conferencia El Concierto Económico. Nuestra situación ante la futura renovación de cupos del año 1926 y modo de prepararse para ella (1922).
La vinculación de Orueta con la Sociedad de Estudios Vascos fue profunda y continuada, siendo miembro de la Junta Permanente de Eusko-Ikaskuntza desde su fundación, alcanzando en 1930 la vicepresidencia de dicha Sociedad. Fue animador del II Congreso de Estudios Vascos (celebrado en Pamplona del 18 al 25 de julio de 1920), que se consagró a temas de Enseñanza y de Economía. Orueta presidió las Secciones de Estadística y de Capital y Banca, pronunciando interesantes conferencias-resúmenes. Finado el Congreso, puso su tenacidad en el cumplimiento de sus conclusiones, como la creación de la Oficina de Estadística y Régimen Concertado de la Diputación de Gipuzkoa.
Como pensador político, Orueta es recordado por sus constantes inquietudes autonomistas, participando en todos los proyectos de Estatutos Vascos que surgieron en el primer tercio del siglo xx. Fue miembro de la Comisión extraparlamentaria que debía redactar un Estatuto en 1919, aunque disconforme con las restricciones al autogobierno, abandonó esta comisión, según relata Arocena: «No conforme con las restricciones que en aquel Estatuto se oponían a la concesión de una amplia autonomía, suscribió, juntamente con sus compañeros de representación, un voto particular, que fue luego patrocinado por las Diputaciones del País Vasco».
Más tarde Orueta fue impulsor del proyecto del Congreso de Autonomía que, señalado para 1924, no pudo celebrarse por las vicisitudes políticas que se produjeron, «las que no impidieron, sin embargo, que de aquel intento quedase un folleto muy encaminador para los estudios autonómicos, en el que se advierte la huella del iniciador del frustrado Congreso», comenta Arocena.
Finalmente, ya aquejado de una larga enfermedad, formó parte de la Comisión de Autonomía de la Sociedad de Estudios Vascos (Orueta fue uno de los ponentes en la elaboración de su parte económica) que entre 1930 y 1931 dio a luz el Estatuto General de Estado Vasco, participando asimismo, tras la retirada de Navarra, en la redacción del proyecto estatutario, los conocidos como «Estatuto de Estella» y posterior «Estatuto de las Gestoras».
Obras
«En defensa del País Vascongado», Euskal Erria, núm. 54 (1906, primer semestre), pp. 214-215.
Ante el problema regionalista. El País Vasco. Consideraciones, Madrid: Imp. de El Mundo, 1907.
«Las industrias metálicas de Guipúzcoa», Esfera, III (1916).
Impresiones de la vida provincial en Guipúzcoa, San Sebastián: Martín Mena y Cía., 1919.
El Concierto Económico. Nuestra situación ante la futura renovación de cupos del año 1926 y modo de prepararse para ella. Conferencia, San Sebastián: Martín Mena y Cía., 1922.
«El Caserío», RIEV, vol. 18, núm. 1 (1927), pp. 170-173.
«Don Juan Carlos de Gortázar», RIEV, vol. 18, núm. 1 (1927), pp. 181-188.
Memorias de un bilbaíno, 1870 a 1900, San Sebastián: Nueva Editorial, 1929 (2.ª ed. corr. y aum. por él mismo, San Sebastián: Biblioteca Vascongada de los Amigos del País, 1952; 3.ª ed. Bilbao: El Tilo, 1993).
Fragmento de Les Pyrénées de Víctor Hugo, Paris: P. Aouillot, 1929.
Tema de la Sociedad Económica Vascongada de los Amigos del País, San Sebastián: Nueva Editorial, 1929, 22 pp.
Fueros y Autonomía. Proceso del Estatuto Vasco, San Sebastián: Nueva Editorial, 1934.
Bibliografía
Amézaga, E., Autores vascos, Bilbao: Gorka, 1987.
Arocena, F., «José Orueta», RIEV, vol. 25, núm. 4 (1934), pp. 349-351 y 715-719.
Auñamendi, «José de Orueta Pérez de Nenín», Auñamendi Euskal Entziklopedia. Edición en línea: http://www.euskomedia.org/aunamendi/112440 (consultado el 8 de diciembre de 2020).
Estornés, I., La Sociedad de Estudios Vascos. Aportación de Eusko Ikaskuntza a la cultura vasca (1918-1936), Bilbao: Sociedad de Estudios Vascos, 1983.
González García, J. M., «Orueta Pérez de Nenín, José Antonio», Diccionario Biográfico Español de la Real Academia de la Historia. En línea: http://dbe.rah.es/biografias/112033/jose-orueta-perez-de-nenin (consultado el 10 de diciembre de 2020).
— La metalurgia guipuzcoana en la primera mitad del siglo xx: Unión Cerrajera de Mondragón, Patricio Echeverría, Compañía Auxiliar de Ferrocarriles, San Pedro de Elgóibar y Orbea, Bilbao: Industri Arrastoak, 2005.
Lexarzegi, L., «Los estatutos vascos. Un Libro de José Orueta», Euzkadi, 5 de mayo de 1934.
Llombart Palet, J., «El Centro de Estudios Científicos de San Sebastián (1932-1936)», Theoria: an international journal for theory, history and foundations of science, vol. 7, núms. 16-18 (1992), pp. 557-590.





