Fundación para el Estudio del Derecho Histórico y Autonómico de Vasconia

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NOTITIA VASCONIAE Obras y autores alaveses

ORTIZ DE LATIERRO ORTIZ DE JÓCANO, Fernando de (Fray Fernando María de Mendoza) (Mendoza, Álava, 25 de mayo de 1872 – Lekaroz, Navarra, 28 de octubre de 1966).

Cargos y oficios

Religioso capuchino, bibliotecario, escritor, historiador del arte y arqueólogo

Trayectoria

Su vida transcurrió en conventos de Cantabria, Gipuzkoa y Navarra, con dos estancias en Madrid y Asís. Aparte de las ocupaciones propias de un capuchino (predicar y confesar), solo se le conoce el empleo de bibliotecario dentro de la orden y de ecónomo un trienio en el convento de Pamplona.

Por los libros sacramentales de la Parroquia de San Esteban de Mendoza sabemos que el P. Fernando fue hijo de José Ortiz de Latierro, nacido en Mendoza el 18 de marzo de 1848, y de Gaspara Ortiz de Jócano Lope de Urbina, que vio la luz en el pueblo alavés de Ariñiz/Aríñez. Fernando era el primogénito de otros seis hermanos, manteniendo especial relación con el sexto, fray Hipólito, nacido el 12 de agosto de 1883, también capuchino y excelente dibujante, colaborando los dos en las investigaciones arqueológicas sobre estelas funerarias de la antigüedad vasca.

No sabemos nada de la situación socioeconómica de la familia, sin duda hidalga por sus rimbombantes apellidos, no de casas nobles, sino de las conocidas como «casas fuertes». Según Pascual Madoz (Álava), hacia 1850 la villa de Mendoza tenía 31 casas y «una escuela de primera educación para ambos sexos, frecuentada por 38 o 40 alumnos y dotada con 34 fanegas». Fernando hasta los once años, aproximadamente, aprendió las primeras letras en dicha escuela, antes de trasladarse al convento capuchino de San Sebastián de Montehano (Cantabria), donde cursó los años preparatorios de Gramática y Humanidades durante unos cuatro años (1883?-1887), antes de tomar el hábito capuchino.

Hizo el noviciado y estudió Filosofía en el convento de Hondarribia, donde trascurrirán tres etapas de su vida, siendo esta la primera estancia (1887-1891). Fernando tuvo la «Vestición» (inicio del noviciado) en el convento de Hondarribia el 18 de mayo de 1887. Pasado el año de noviciado, hizo la profesión simple en Hondarribia el 31 de mayo de 1888, y la solemne el 1 de junio de 1891, después de haber estudiado los tres años de Filosofía (1888-1891) en el mismo convento, que no pertenecía a la Provincia capuchina de Navarra, sino al distrito capuchino de «nullius» o matritense, razón por la que el P. Fernando, antes de suprimiese dicho distrito «nullius» en 1907, pasó por los conventos de Hondarribia, Lekaroz, Madrid y El Pardo, pertenecientes al mismo.

Cursó Teología en el convento de Lekaroz (Navarra), donde tuvo una primera estancia (1891-1897?). De esos seis años, cuatro fueron de estudios de Teología (1891-1895), periodo en el que fue recibiendo varias órdenes sagradas de manos del obispo de Vitoria (1893-1894), culminando con la ordenación sacerdotal el 30 de marzo de 1895, en Pamplona. Los dos años siguientes (1896-1897) Fernando los dedicó a la predicación, después de obtener el correspondiente título el 12 de octubre de 1896, y, sobre todo, a la docencia de Física y Química e Historia Natural en Lekaroz.

Siendo ya sacerdote, pasó por dos conventos madrileños (¿1897-1907?), unos diez años de confusa cronología biográfica. Por la necrológica consta que la «obediencia» para ser lector de teología en El Pardo se le firmó al P. Fernando el 8 de diciembre de 1901, y que con anterioridad había sido destinado a la residencia de Madrid, para ocuparse interinamente de la revista capuchina de divulgación religiosa, El Mensajero Seráfico, revista religiosa ilustrada dirigida por los capuchinos de Castilla. El P. Fernando se limitó «el poco tiempo que estuvo en Madrid», al frente de dicha revista, a arreglar su administración, «que era un caos».

Hay dudas sobre la duración de su empleo en el convento de El Pardo (1901-¿1907?), como profesor de Teología, su último destino en el distrito capuchino de «nullius». Es muy probable que en 1904 el P. Fernando pasara al convento de Hondarribia, entonces de la provincia de Castilla. En este caso estaría en Hondarribia desde 1904 hasta 1907, en que pasó a la provincia de Navarra.

Su siguiente destino fue el de bibliotecario en el gran Convento de Pamplona-Extramuros de Pamplona (1908-1924), donde el P. Fernando alcanzó su esplendor vital, intelectual e investigador. En 1919 le tocó a él, como bibliotecario, cambiar la ubicación de la biblioteca a un lugar más adecuado y salubre del convento, así como integrar en ella los fondos bibliográficos de varias donaciones, como las bibliotecas de Santiago Ausina (1919), vinculado a la Cruz Roja de Navarra, y la del arquitecto Ángel Goicoechea (1921).

Contando con una magnífica biblioteca conventual, el P. Fernando pudo dedicarse a los estudios arqueológicos y de arte franciscano, colaborando en Euskalerriaren Alde sobre temas vascos (13 artículos entre 1912 y 1921), revista fundada en San Sebastián en 1911 con el objetivo de investigar y promover la cultura vasca; con la revista Ateneo de Vitoria (tres artículos en 1913); con el Boletín de la comisión de Monumentos de Navarra (ocho artículos entre 1916 y 1923); con La Avalancha (cinco, entre 1912 y 1918) y con Verdad y Caridad (27 artículos entre 1924 y 1932, de los cuales 12 corresponden al periodo 1924-1926). En 1916 descubrió en el Archivo de Navarra un fragmento del siglo xiii del Cantar de Roncesvalles, sin duda la investigación más importante y más renombrada del P. Fernando, y redactó uno de sus artículos más recordados, «Los plateros de Carlos el Noble» (1923, en BCMHAN).

De 1924 a 1927 residió en Lekaroz, donde fue profesor y bibliotecario. En 1927 fue destinado a Hondarribia, donde se ubicaba el colegio de Filosofía, de nuevo como bibliotecario. No llegó a agotar el trienio, porque a los dos años fue enviado al convento de Asís (Italia), reclamado por el ministro general, el alicantino P. Melchor de Benisa (1871-1957), para implantar el museo franciscano, como reconocido experto en cuestiones de Historia del Arte. Según confesión del mismo P. Fernando, «en Asís estuve el año 29, 30 y la mayor parte del 31, en que volví a España, cuando convencí al P. General de que mi enfermedad iba haciéndose crónica». Desconocemos el tipo de enfermedad crónica, que no le impidió vivir hasta los noventa y cuatro años.

En 1933 volvió al convento de Hondarribia, donde estaba antes de ir a Padua, y con ello retornó a la provincia capuchina de Navarra, en la que había de terminar sus días. Esta tercera estancia en Hondarribia presenta serios problemas temporales y es posible que solo durase unos meses de 1933.

A partir de 1933 el P. Fernando residió en el convento de San Sebastián, con excepción de los dos últimos años de su vida, en que fue trasladado a la enfermería de Lekaroz. Es una segunda parte de su vida (ca. 1933-1966), bastante distinta de la primera, con mucha menos actividad intelectual e investigadora. El padre Fernando («figura chiquita») era callado y llevaba una vida sencilla, anónima y oscura como tantos otros religiosos sin importancia. Resumiendo, su estancia en San Sebastián fue la de un simple y modélico operario sacerdotal.

En esta etapa, la actividad intelectual e investigadora del P. Fernando se ralentizó, apagándose en 1951, ya que después de 1936 solo publicó dos estudios, en las dos revistas más prestigiosas de la región vasco-navarra. En 1949 participó en el homenaje que el Boletín de la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País le rindió al vascólogo Julio de Urquijo e Ybarra, fundador de la entonces desaparecida Revista Internacional de Estudios Vascos. En 1951 publicó su último y largo artículo «Con los judíos de Estella», en Príncipe de Viana.

La producción literaria del P. Fernando de Mendoza abarca una sesentena de títulos a lo largo de treinta y nueve años (1912-1951). Para comprender la vacilante aventura editorial del P. Fernando, hay que tener en cuenta que, científicamente, fue autodidacta, pues no consta que siguiese unos estudios reglados en Historia o Arte o asistiese a alguna Universidad. En sus 61 títulos conocidos no figura ni uno solo en euskera, lo que engendra la duda de si conocía este idioma, que dominaba su hermano fray Hipólito.

No debemos sobrevalorar la persona y figura del P. Fernando, como hace Martínez de Zuazo (1976), considerando su cantidad (unas 620 páginas en total publicadas, incluidas ilustraciones) y calidad de su producción literaria. De los 60 artículos publicados, solo una veintena pueden ser considerados como de auténtica investigación, editados en diversas revistas vasco-navarras, algunas inequívocamente euskaldunas como Euskalerriaren Alde. El resto de los artículos podemos incluirlos en el grupo de la divulgación, abarcando diversos temas religioso-franciscanos, históricos y arqueológicos vascos.

Concluyendo, la memoria histórica del P. Fernando de Mendoza actualmente (2021) está muy debilitada, incluso entre los capuchinos más intelectuales. Entre los vascófilos permanece una vaga idea de un P. Fernando cercano remotamente al nacionalismo vasco, basada en sus escritos, muchos de ellos de temática vasco-navarra, y en sus relaciones académicas con intelectuales como Julio de Urquijo o Ramón Menéndez Pidal, y con las revistas en las que publicó. En todo caso, no nos consta su adscripción al sector de frailes capuchinos, simpatizantes con el nacionalismo de Sabino de Arana, uno de los que fraccionaron la provincia capuchina de Pamplona, de manera que el dictador Primo de Rivera estuvo a punto de suprimirla a causa de esta ideología política.

Al menos, el P. Fernando no fue protagonista en ese proceso nacionalista. Su vascofilia se asemejaría más a la de la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País, en cuyo Boletín colaboró para homenajear a Julio de Urquijo en 1949. En último caso, se trataría de un nacionalismo vasco más intelectual y académico que político.

Obras

«El convento de Santo Domingo de Vitoria», Euskalerriaren Alde, núm. 2 (1912), núm. 3 (1913), núm. 4 (1914). En total 202 pp. en 29 entregas a lo largo de tres años.

«Historia alavesa. Laguardia a mediados del siglo xvi», Euskalerriaren Alde, núm. 6 (1916). Son 44 pp. en 11 entregas.

«El cantar de Roncesvalles», en Menéndez Pidal, Ramón, Revista de Filología Española, núm. 4 (abril-junio de 1917), pp. 105-204.

«Discos funerarios en el País Vasco», BCMHAN, núm. 13 (1922), pp. 282-285.

«Plateros de Don Carlos el Noble», BCMHAN, núm. 14 (1923), pp. 52-61.

«Por el mundo franciscano. El museo franciscano de Asís», Verdad y Caridad, núm. 6 (1929), pp. 370-372.

«Pintores y tapiceros en Navarra a fines del siglo xiv», RIEV, núm. 24/2 (1933), pp. 184-197.

«San Antonio con el Niño Jesús en el arte español», Collectanea Franciscana, núm. 6 (1936), pp. 177-191.

«Carta del P. Fernando de Mendoza al superior M. R. P. Alfredo de Oco (San Sebastián, 3 de diciembre de 1946)», manuscrito en Archivo Histórico Provincial de Capuchinos de Pamplona (AHPCP), Carpeta personal de Hipólito de Mendoza.

«Un libro. Un autor. Unas fiestas: ¿Fray Gerundio en Vitoria?», BRSBAP, núm. 3 (1949), pp. 235-242.

«Con los judíos de Estella», PV, núms. 44-45 (1951), pp. 235-271.

Bibliografía

Anónimo, «Necrológica. P. Hipólito Ortiz, de Mendoza (1883-1971)», Boletín Oficial de la Provincia capuchina de Navarra, núm. 26 (1971), pp. 166-167.

— «Necrológica del Padre Fernando María de Mendoza», Boletín Oficial de la Provincia Capuchina de Navarra, núm. 22 (1967), p. 124.

Azcona, T. de, El convento de capuchinos Extramuros de Pamplona (1606-2006), Pamplona: Gobierno de Navarra, 2006.

Echeverría, J. A., Síntesis de la historia de la Provincia de Navarra-Cantabria-Aragón durante el siglo xx. Ed. en línea: https://sites.google.com/site/silbandoenelviento/Home/espana/historia-de-la-provincia-de-navarra-cantabria-aragon (consultado el 27 de octubre de 2020).

Fecunda Parens o cincuenta años de vida de la Provincia capuchina de Navarra-Cantabria-Aragón (1900-1950), Pamplona: Ed. Verdad y Caridad, 1951.

Goñi, F., Lecároz, en 100 palabras, Pamplona: Asociación de antiguos alumnos de Lecároz, 2015.

Lara Astiz, M., y Echeverría, J. A., «La Biblioteca Central (provincial) de Capuchinos de Pamplona Extramuros», PV, núm. 275 (2019), pp. 1341-1358.

Martínez de Zuazo, E., «El capuchino alavés Padre Fernando de Mendoza, descubridor del Roncesvalles», Boletín de la Institución Sancho el Sabio, núm. 20 (1976), pp. 245-284.

Monreal Zia, G., «Una historia de la Revista Internacional de los Estudios Vascos [RIEV] (1907-2000)», RIEV, núm. 46-1 (2001), pp. 11-46.

Pérez Aguirre, C., y Pérez de Villarreal, V., Escritores de la Provincia Capuchina de Navarra-Cantabria-Aragón (1900-2000), Pamplona: Curia Provincial de Capuchinos, 2001, pp. 649-651.

Proyecto financiado por los fondos Next Generation EU en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia del Gobierno de España


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