Cargos y oficios
Sacerdote jesuita, profesor universitario e historiador del siglo XVIII.
Trayectoria
Hijo del matrimonio formado por el médico de Lesaka Diego Olaechea y María Luisa Albistur, fueron cinco hermanos (Carmen, Teresa, Ana María y José Luis). Este último (Lesaka, 10 de marzo de 1932 – Lleida, 25 de enero de 2021), estudió en el Seminario de Pamplona y fue ordenado sacerdote en junio de 1955. Completó su formación musical en Alemania, sirviendo como coadjutor organista en Tafalla hasta 1963, en que ganó la plaza de mestre de capilla y canónigo a la catedral de Lleida, donde permaneció hasta su fallecimiento.
Después de cursar el bachillerato en el internado de los capuchinos de Lekaroz y realizar el examen de Estado el 30 de septiembre de 1939, Rafael Olaechea inició la carrera de Ingeniería Naval en Madrid que, abandonó en 1944, para ingresar en la Compañía de Jesús. Realizó el noviciado en Loiola y estudió Filosofía Eclesiástica en la Facultad de Teología de Oña-Deusto. Por entonces, Navarra formaba parte del distrito universitario de Zaragoza y, en el curso de 1951-1952, se matriculó en la licenciatura de Historia de la Facultad de Filosofía y Letras de la capital aragonesa. Verificó los ejercicios de grado el 25 de junio de 1955 y, el 11 de octubre, obtuvo el premio extraordinario de licenciatura con la tesina Notas en torno al Caballero José Nicolás de Azara. Un trabajo donde seguía la línea de investigación abierta por la tesis doctoral, defendida en 1945 por el catedrático Carlos E. Corona Baratech sobre José Nicolás de Azara. En los siguientes tres años amplió estudios de Teología en la Katholisch-Theologischen Fakultät der Universität Innsbruck y, en julio de 1958, defendió la tesis doctoral Beziehungen zwischen Oesterreich und die Beide Sizilien unter der Regierungszeit Ma Theresias (1760-1780) [Relaciones entre Austria y las dos Sicilias bajo el reinado de María Teresa, 17601780]. El 30 de septiembre de 1958 recibió el sacramento del orden sacerdotal y, ese mismo año, publicó el artículo «Josep II zur Frage eines Schismas (1783)» [«José II ante la cuestión del cisma (1783)»], en la revista Zeitschrift für Katholische Theologie (ZKTh) de la Universidad de Innsbruck.
De regreso a Zaragoza, el decano de la Facultad de Filosofía y Letras, el medievalista navarro José María Lacarra, firmó su nombramiento como profesor ayudante de Clases Prácticas, en la cátedra regentada por Carlos Corona (1 de septiembre de 1959). En la universidad franquista de aquel tiempo, las cátedras eran unos órganos corporativos autónomos cuyo funcionamiento dependía de cada uno de los titulares. En su caso, el catedrático falangista de Historia Universal y de España Moderna y Contemporánea, decidió aplicar la legislación vigente que no reconocía el título de doctor austriaco y, el 30 de enero de 1962, Olaechea defendió su segunda tesis doctoral, titulada Las relaciones hispano-romanas en la segunda mitad del siglo XVIII: la Agencia de Preces, con la que obtuvo el premio extraordinario de doctorado (30 de enero de 1964). En esta cátedra y departamento zaragozano desarrolló toda su carrera como profesor adjunto (22 de julio de 1963) y agregado con carácter provisional de Historia Contemporánea Universal y de España (1 de octubre de 1968 – 31 de mayo de 1969). Más adelante ocupó plaza de adjunto numerario de Historia de las Edades Moderna y Contemporánea, Historia de América e Historia de la Colonización Española, Historia Universal de las Edades Moderna y Contemporánea (1 de febrero de 1973) hasta que, el 1 de julio de 1981, fue nombrado profesor titular de Historia Contemporánea. Desde octubre de 1984 hasta junio de 1986 obtuvo una licencia por investigación en el Instituto Histórico de la Compañía de Jesús en Roma. Por cumplimiento de la edad reglamentaria establecida por la Ley Maravall de 1984, se jubiló el 29 de noviembre de 1987.
Cosmopolita y políglota (además del euskera y el castellano, dominaba el alemán, el francés, el inglés y el italiano), formó parte de la promoción de historiadores eclesiásticos que, durante las décadas de los cincuenta y sesenta, ingresaron en las universidades públicas españolas (y las cuatro privadas, formadas por las Pontificias de Salamanca y Comillas, la de Deusto y la de Navarra) y contribuyeron a desarrollar los procesos de normalización institucional de la historiografía franquista. Junto a la figura estelar de Miquel Batllori, entre otros miembros de la Compañía de Jesús de su entorno generacional, destacan las personalidades de Ricardo García Villoslada, Manuel Revuelta, Quintín Aldea Vaquero, Nazario González o su compañero en la cátedra de Zaragoza, el más joven, José Antonio Ferrer Benimeli.
Investigador en archivos y bibliotecas europeas, nacionales y locales, se convirtió en un reconocido modernista dentro de la comunidad profesional, surgida en los procesos de cambio y pactos intergeneracionales desarrollados durante la segunda hora cero de la profesión (1975-1990). Especialista en el siglo XVIII, desde el conocimiento exhaustivo de la historia política, se interesó por las relaciones diplomáticas y los grandes personajes de la Ilustración (desde Azara y Campomanes a Ignacio de Heredia, Pedro José de Yeregui, el cardenal Lorenzana o el conde de Aranda), sin descuidar la historia económico-social y cultural de la centuria dieciochista (con investigaciones sobre los motines de Esquilache o las peripecias de los viajeros y viajeras del setecientos). En todo caso, sus principales focos de atención estuvieron centrados en la historia de la Iglesia y, especialmente, en la de los jesuitas antes y después de la expulsión y el exilio (su artículo de 1964, «En torno al exjesuita Gregorio Iriarte hermano del conde de Aranda», se mantiene como un texto pionero de obligada consulta). Por lo demás, siguen siendo obras de referencia para los investigadores del periodo sus trabajos sobre Pedro Pablo Abarca de Bolea que culminó, en 1978, con la publicación de la gran biografía, El Conde de Aranda. Mito y realidad de un político aragonés (escrita en colaboración con el historiador de la masonería José Antonio Ferrer Benimeli).
Desde sus artículos iniciales, aparecidos en publicaciones de la Compañía de Jesús (la Zeitschrift für Katholische Theologie, Archivum Historicum Societatis Iesu y la Miscelánea Comillas. Revista de Ciencias Humanas y Sociales), colaboró, entre otras revistas universitarias y de especialidad, en Cuadernos de Filosofía y Letras, la Revista de Historia Moderna. Anales de la Universidad de Alicante, Hispania. Revista española de historia, Brocar. Cuadernos de Investigación o la barcelonesa Pedralbes. Revista d’Història Moderna. De igual modo, además de escribir en homenajes, actas de coloquios y libros misceláneos, participó en obras enciclopédicas como el Diccionario de Historia Eclesiástica de España, dirigido por Quintín Aldea Vaquero, Tomás Marín Martínez y José Vives Gatell. También redactó capítulos para las colectivas historias del pueblo y del País Vasco publicadas en la década de los ochenta.
Ameno conferenciante y congresista, el 1 de septiembre de 1978, en el marco del Seminario de Profesores organizado por la Diputación Foral de Navarra, dictó la conferencia El Reino de Navarra en el siglo XVIII que, dos años más tarde, transformó en una brillante síntesis panorámica de la proyección del absolutismo centralizador de los Borbones y su incidencia en el foralismo político-administrativo de Navarra. Con apartados dedicados las dinámicas geográficas, demográficas y lingüísticas («la mayoría de la población navarra era bilingüe; hablaba el castellano y el vascuence: llamada la lingua Navarrorum»), a la originalidad y evolución de sus organismos administrativos (virreyes, Cortes y Fueros), y a los aspectos socioeconómicos (la Iglesia, diócesis, fiestas y cultos, libertades, administración, privilegios financieros y la constitución foral), el capítulo concluía con la descripción de los ataques antiforales del centralista Godoy y los procesos de demolición del reino navarro que culminaron, en 1841, con su conversión en provincia e «integración en el resto de la nación española».
Con una personalidad en la que confluían su arraigada naturaleza vasca y el carácter del intelectual ilustrado, de amplia erudición y cultivada inteligencia, Rafael Olaechea fue un jesuita peculiar, un cordial profesor universitario, disidente con las jerarquías académicas y, sin duda, un respetado historiador que «vivía en su mundo». Alojado durante la mayor parte de su vida académica en el Colegio Mayor Cerbuna de la Universidad de Zaragoza, se mantuvo alejado de las querellas religiosas y de los combates políticos de su tiempo.
Obras
«En torno al exjesuita Gregorio Iriarte hermano del conde de Aranda», Archivum Historicum Societatis Iesu, XXXIII (1964), pp. 157-234.
Las relaciones hispano-romanas en la segunda mitad del siglo XVIII: la Agencia de Preces, Zaragoza: Institución «Fernando el Católico», 1965, 2 vols.
El conde de Aranda y el «Partido Aragonés», Zaragoza: Librería General, 1969.
«Los Concordatos de España con la Santa Sede en el siglo XVII», en ALDEA VAQUERO, Q.; MARÍN MARTÍNEZ, T., y VIVES GATELL, J. (dirs.), Diccionario de Historia Eclesiástica de España, I, Madrid: Instituto Enrique Flórez, CSIC, 1972, pp. 201-276.
«El centralismo borbónico y las crisis sociales del siglo XVIII en el País Vasco», Historia del pueblo vasco, San Sebastián: Erein, 1979, II, pp. 165-226.
Con FERRER BENIMELI, J. A., El Conde de Aranda. Mito y realidad de un político aragonés, Zaragoza: Librería General, 1978, 2 vols. Reed. Zaragoza: IberCaja-Diputación Provincial de Zaragoza, 1998.
El Reino de Navarra en el siglo XVIII, Pamplona: Dirección de Educación, Diputación Foral de Navarra, 1980.
El cardenal Lorenzana en Italia (1797-1804), León: Instituto Fray Bernardino de Sahagún, CSIC, 1980.
«Un crítico prudente, el ex-jesuita F. X. de Olóriz», en VVAA, Studia histórica et philogica in honorem M. Batllori, Roma: Instituto Español de Cultura, 1984, pp. 741-762.
«Historia religiosa del País Vasco en el siglo XVIII», Historia del País Vasco (siglo XVIII), Bilbao: Universidad de Deusto, 1985, pp. 159-175.
«Relaciones diplomáticas entre España y el Reino de Nápoles a fines del 700», en DI PINTO, M. (ed.), I Borboni di Napoli e i Borboni di Spagna, un balancio storiografico, vol. II, Napoli: Guida, 1985, pp. 7-101.
Viajeros españoles del XVIII en los balnearios del alto Pirineo francés, Logroño: Colegio Universitario de la Rioja, Servicio de Publicaciones, 1985.
«Relaciones entre Iglesia y Estado en el Siglo de las Luces», en ALBEROLA–ROMÁ, A., y LA PARRA LÓPEZ, E. (coords.), La Ilustración española. Actas del coloquio internacional celebrado en Alicante, 14 de octubre de 1985, Alicante: Diputación Provincial de Alicante, Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert, 1986, pp. 271-297.
Bibliografía
ARMILLAS VICENTE, J. A., «Olaechea Albistur, Rafael», Gran Enciclopedia Aragonesa, Apéndice III, Zaragoza: Unión Aragonesa del Libro, 1997, p. 301.
FERRER BENIMELI, J. A., «In Memoriam. Rafael Olaechea, 1922-1993», Heraldo de Aragón, 1993.
Fuentes. ARCHIVO UNIVERSITARIO UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA, «Expediente Académico de Olaechea Albistur, Rafael, Paraninfo, 04938 001» y «Expediente personal de Olaechea Albistur, Rafael, Campus San Francisco, 04711».





