Cargos y oficios
Político
Trayectoria
Perteneciente a una familia acomodada del patriciado vizcaíno, los señores de Murga constituían una de las mayores fortunas del Señorío gracias a su condición de grandes propietarios, dueños de inmuebles en Bilbao y la participación en los negocios mercantiles, entre otros, como accionistas del Banco Nacional de San Carlos. Sus padres fueron Miguel Antonio de Murga y Andonaegui y Francisca Javiera de la Barrera.
Inició sus estudios en Markina bajo la tutela de la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País (RSBAP). Posteriormente, en Madrid, ampliaría su formación especializándose en lenguas clásicas, latín y griego. Igualmente, consiguió dominar el francés e italiano.
Durante la Guerra de la Convención, en su condición de potentado provincial, dirigió una compañía de paisanos armados con el grado de capitán. No obstante, abandonaría Bizkaia para instalarse en la Corte hasta la finalización de la contienda.
Con grandes inquietudes intelectuales, en 1788 se uniría a la Bascongada como socio supernumerario, haciendo efectivo su puesto en calidad de socio de número en 1796. Sin embargo, José María de Murga es conocido por ser el anfitrión del prusiano Wilhelm von Humboldt en su paso por las tierras vascas, con quien mantendría correspondencia epistolar. En 1803 sería nombrado secretario perpetuo de la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País, teniendo un papel activo en los últimos años de la Sociedad. Defendería la titularidad del Seminario Patriótico de Nobles de Bergara, en manos de la Bascongada, frente a las pretensiones ministeriales de Manuel Godoy y Miguel de Lardizábal, de arrebatar el centro a los ilustrados vascos. Una vez clausurada la RSBAP, Murga seguiría luchando por la revitalización de la misma. Entre sus contribuciones, destaca la difusión de la vacuna contra la viruela en Bizkaia. Asimismo, fue miembro de la Real Academia de la Historia.
Se integraría en la vida pública de Bilbao en 1800, al ser elegido regidor del ayuntamiento. Ocuparía el mismo puesto en 1804. En esos años, las tensiones entre los grupos dirigentes, tanto de la villa como de la provincia, eran tensas, debido a la situación desastrosa heredada de la Guerra de la Convención. Por un lado, trató de mediar en los dos bandos abiertos dentro del consistorio bilbaíno, a raíz del enfrentamiento entre los que abandonaron la ciudad durante la ocupación revolucionaria y los que se mantuvieron. Por otro, en la pugna por el control del Señorío entre la facción emergente liderada por Simón Bernardo de Zamácola y sus adversarios de Bilbao, trató de mantener una actitud conciliadora. Suyo es el testimonio recogido en la Memoria confidencial y justificativa…, en el que describe el ideario y los proyectos políticos para Bizkaia defendidos por ambos partidos en liza. A pesar de que en un principio parece que apoyase las tesis zamacolistas, favorables al fortalecimiento de la autoridad de la Diputación frente a las Juntas Generales, en el último momento se adhirió a sus oponentes, formando parte del nuevo gobierno surgido tras el motín. Las Juntas antizamacolistas lo nombrarían comisionado en Corte. Debido a su papel activo en la Zamacolada, sería represaliado con cuatro años de prisión o el pago de una multa de 4.000 ducados.
Durante la invasión napoleónica sufrió grandes percances económicos al ser la villa saqueada. Ello no fue óbice para que se adscribiera, en consonancia con su ideario reformista, a las filas josefinas teniendo un rol destacado en la administración afrancesada: regidor de Bilbao (1808), secretario de las Juntas Generales celebradas en Bilbao bajo la tutela de José de Mazarredo (1808), presidente del Consejo de Provincia en Bizkaia (dentro del gobierno de Bizkaia) (1810-1812) y miembro del Consejo de Intendencia de Bizkaia (1812). Sería agraciado con la distinción de Caballero de la Real Orden de España (1811). Tras la derrota de las tropas francesas, Murga tuvo suerte de no ser represaliado, incluso su papel fue enlazado por las Juntas Generales.
En 1820, en plena Revolución liberal, fue elegido alcalde constitucional de Bilbao, lo que le acarrearía serias consecuencias una vez restablecido el absolutismo, por lo que tuvo que exiliarse en París. Pudo regresar en 1825. Relegado de cualquier cargo de responsabilidad, fallecería un año después de haberse iniciado el levantamiento carlista.
Murga destacó por ser un historiador que abarcó todas las épocas históricas, desde la Antigüedad, con sus Vidas de célebres varones griegos y romanos, pasando por la Edad Media (Observaciones sobre algunas crónicas de los reyes de Castilla), o crónicas de hechos contemporáneos, como su imprescindible Memoria confidencial y justificativa de los sucesos que prepararon en Bilbao el alzamiento de la Zamacolada, o sea la Cuestión del Puerto de la Paz, fruto de su testimonio personal. Junto con el jurisconsulto José Joaquín Colón de Larreategui elaboró el Compendio histórico de los servicios prestados por la villa de Bilbao en la guerra contra la República francesa. La labor de Murga le valió en 1831 ser nombrado correspondiente de la Real Academia de la Historia
Obras
Memoria confidencial y justificativa de los sucesos que prepararon en Bilbao el alzamiento de la Zamacolada, o sea la Cuestión del Puerto de la Paz. Villabaso, C. (ed.), La cuestión del puerto de la paz y la Zamacolada, Bilbao: Imprenta de Juan E. Delmas, 1887.
Vidas de célebres varones griegos y romanos, y Observaciones sobre algunas crónicas de los reyes de Castilla (obra inédita).
Discurso sobre la serie de los Reyes de Navarra anteriores al siglo xi, 1831 (obra inédita).
Justificación de mi actuación durante la invasión francesa (manuscrito).
Observaciones sobre algunas crónicas de los reyes de Castilla (obra inédita).
Bibliografía
Agirreazkuenaga, J. (dir.), Diccionario biográfico de los Diputados Generales, burócratas y patricios de Bizkaia, Bilbao: Bizkaiko Batzar Nagusiak/Juntas Generales de Bizkaia, 1995, pp. 337-341.
Basurto Larrañaga, R., Comercio y burguesía mercantil de Bilbao en la segunda mitad del siglo xviii, Bilbao: Universidad del País Vasco-Euskal Herriko Unibertsitatea, 1983, p. 275.
Martínez Ruiz, J., Catálogo general de individuos de la R. S. B. de los Amigos del País (1765-1793), Donostia-San Sebastián: Sociedad Guipuzcoana de Ediciones y Publicaciones, 1985, p. 84.
Tortella Casares, T., Índice de los primitivos accionistas del Banco Nacional de San Carlos, Madrid: Archivo Histórico del Banco de España, 1986, p. 400.
Verástegui, F., «La RSBAP, W. von Humboldt y José María Murga. Una aproximación de la psicología a la historiografía política», Revista Internacional de los Estudios Vascos, vol. 41, núm. 2 (1996), pp. 511-528.
Fuentes: Archivo del Territorio Histórico de Álava, DH, 1076-1, fol. 135v.





