Cargos y oficios
Ingeniero, heraldista y sigilógrafo.
Trayectoria
Doctor ingeniero de Caminos, Canales y Puertos (1964) y Medalla de Honor del Colegio de Ingenieros de Madrid (2001). Director honorario de la Real Academia de la Historia (2004), Gran Cruz de Alfonso X el Sabio (2016), maestrante de las Reales Maestranzas de Zaragoza y Ronda.
Faustino Menéndez Pidal de Navascués ha pasado a la posteridad por su dedicación, durante más de sesenta años, a la investigación histórica. Particularmente a dos disciplinas, la heráldica y la sigilografía. Su actividad incansable, capacidad de trabajo y criterio científico, además de una formación extraordinaria, han logrado que el estudio de la heráldica histórica y científica, desacreditada cuando empezó a interesarse por ella, se instalara en España.
Su talante de sabio modesto y minucioso, unido a su temperamento afectuoso y cercano, le han convertido, por otra parte, en el maestro de una escuela española que trabaja los símbolos heráldicos como lo que son, signos de identidad que evolucionan en el tiempo al compás de los cambios sociales y culturales. Sin olvidar nunca la difusión de los avances en la materia que se iban produciendo en España. Desde 1955 Faustino Menéndez Pidal participa en los congresos y coloquios internacionales de Heráldica.
Hay dos elementos que han jugado un papel importante en el desarrollo de su fecunda carrera: el entorno familiar y la formación científica y técnica. Los «Menéndez-Pidal» forman una saga en los estudios históricos y lingüísticos españoles en cuyo entorno parece natural esta vocación. Faustino Menéndez Pidal era sobrino nieto del gran historiador y filólogo Ramón Menéndez Pidal, director de la Real Academia Española, y de Juan Menéndez Pidal, director del Archivo Histórico Nacional, además de experto en sigilografía. Pero se suele olvidar que la vida privada de Faustino juega un papel primordial en su dedicación y su entusiasmo inagotables. Casa con su prima Inés de Navascués, heredera de los Navascués de Cintruénigo, de su casa solariega y de su completo archivo. E Inés será la compañera perfecta para la vida que elige.
Tan es así, que sus primeros contactos conocidos con la historia se centran en Cintruénigo y en el Archivo familiar, a partir del cual redacta su primer libro de envergadura, Genealogías de los Navascués y sus enlaces (1959).
El recorrido intelectual y científico de Faustino Menéndez Pidal es el de un sabio que se construye y prestigia al margen de la universidad. Su vida profesional discurre por otros derroteros, y su interés por disciplinas que son tratadas por el mundo universitario con desdén y suficiencia no facilitan las relaciones con este mundo oficial. En una época, además, en la que España está al margen de los progresos científicos y las nuevas corrientes intelectuales europeas, a las que Menéndez Pidal ha estado siempre naturalmente receptivo.
Cercano a los sesenta años edita su primer gran trabajo de síntesis, Heráldica medieval española. La Casa Real de León y Castilla (1982). Este libro marca un antes y un después en la manera en la que la comunidad científica española aborda —o debiera de abordar— el estudio de los símbolos heráldicos. Es la obra de un experto maduro, y está llena de novedades (algunas ya abordadas en trabajos monográficos editados en años precedentes), sugerencias y reflexiones. Es, además, una mina de información. Dos esquemas genealógico-heráldicos sintetizan de forma inmejorable la novedad de la obra: la difusión de las armas de Castilla en las casas reales emparentadas, y las secuencias de brisuras, diferencias y cuartelados que adoptan las diversas ramas de la casa real en el bajo medievo. Por sí solos, estos dos cuadros enfatizan la aportación de esta obra capital: el estudio de la heráldica española conectada a la mejor tradición europea coetánea, que refleja, asimismo, la europeidad de los usos y tradiciones heráldicas castellanas medievales. Faustino Menéndez Pidal rompe el aislamiento cultural que, también en esta disciplina, arrastraba España hacía cincuenta años. Además de por las razones antes aducidas, su condición políglota, infrecuente todavía en los círculos eruditos, siempre le ayudó a ampliar su natural interés universal, y a tejer una red de expertos, y amigos, heraldistas de ámbito europeo.
Este trabajo pone de relieve las que serán características de toda su obra científica: la erudición y la memoria prodigiosas de Faustino Menéndez Pidal. En sus trabajos hay siempre mucho bueno y original, y una gran parte de sus textos se basan en un significativo trabajo interdisciplinar. Su capacidad y competencia para advertir relaciones visuales y culturales, el acierto en los ejemplos aducidos para apoyar una hipótesis o la facilidad para saltar de unas a otras disciplinas dejan frecuentemente atónito al lector.
Estudiar la heráldica del medievo obliga a trabajar las fuentes originales, particularmente los armoriales y los sellos. A ellos dedicó atención Faustino Menéndez Pidal en época muy temprana. En 1974 publicó el principal armorial navarro, el Libro de armería del Reino de Navarra (reeditado con J. J. Martinena en 2022), y en 1977 El Libro de la Cofradía de Santiago de Burgos (reditado así mismo en 1996). En el libro de armería utiliza la metodología de edición de armoriales habitual en Europa, que supone una novedad en España. En este, como en otros trabajos suyos, se advierte la influencia de uno de sus mentores, Paul Adam-Even (1902-1964), doctor en Derecho y protagonista, entre otros, del renacer de una heráldica científica.
La sigilografía, en cambio, fue motivo de atención constante, desde su (con E. Gómez), Matrices de sellos españoles, siglos XII al XVI (1987) a los Apuntes de Sigilografía española (1993) y Los sellos en nuestra historia, en 2018. Si bien su aportación fundamental en este ámbito es el magnífico corpus navarro (con M. Ramos y E. Ochoa de Olza), Sellos medievales de Navarra, estudio y corpus descriptivo, de 1995. Obra monumental en la que se cataloga la magnífica colección del Archivo General del Reino de Navarra, auténtico corpus de armerías públicas y privadas, reales, nobles y burguesas.
Faustino Menéndez Pidal trabaja a su ritmo, sin descanso, pero sin prisas. Sus artículos se editan, de manera preferente, en las actas de los Congresos Internacionales de Genealogía y Heráldica y en las revistas Armas e Troféus, Archivum Heraldicum e Hidalguía. Su producción científica se intensifica paulatinamente, y la década de los ochenta es un momento de plenitud y de gran creatividad.
La calidad y originalidad de sus investigaciones le abrieron las puertas de la Real Academia de la Historia (Madrid), que le eligió miembro en 1991 (fue luego vicedirector —2009—, y director interino (2014) unos meses, al morir su director, Gonzalo Anes, marqués de Castrillón, pasando a ser elegido, por unanimidad, director honorario). Su lección de ingreso (1993), Los emblemas heráldicos: una interpretación histórica, pasa por ser una de las más densas, eruditas y completas pronunciadas en los últimos años. En su preceptiva contestación, el eminente medievalista M. A. Ladero Quesada puso de relieve precisamente la originalidad e importancia de Faustino Menéndez Pidal en aupar los estudios de heráldica en España al rango de disciplina moderna y europea.
La Europa erudita ya había reparado en su valía y rigor científico, y desde 1977 era académico numerario de la Académie Internationale d’Héraldique (de la que ocupó el cargo de vicepresidente primero). Fue también miembro del Comité Internacional de Sigilografía, académico de mérito de la Academia Portuguesa da Historia (1993), correspondiente de la Real Academia de Bellas Letras de Barcelona (1982), socio honorario del Instituto Portugués de Heráldica (1978), y miembro de honor de la Société française d’héraldique et de sigillographie (1992) y de la Confederación Iberoamericana de las Ciencias Genealógica y Heráldica (2002).
El Palacio Navascués de Cintruénigo fue, probablemente, la arcadia feliz en la que, ordenado el voluminoso archivo familiar, pudo dedicarse a sus investigaciones. Nada más natural que Navarra se convirtiera en el tema principal de muchas de ellas. Faustino Menéndez Pidal dedicó gran parte de la década de los noventa al reino de Navarra. Además del fundamental catálogo sigilográfico ya citado, publicó con J. Martínez de Aguirre un magnífico libro, Emblemas heráldicos en el Arte medieval navarro (1996). En el grueso volumen se repasan uno a uno todos los emblemas conservados en Navarra, que son muy numerosos, aportando innumerables aclaraciones, explicaciones históricas y atribuciones de obras a familias y personajes a través de la interpretación de las armerías representadas. Pero, sobre todo, se le debe la actualización del estudio histórico del escudo del reino de Navarra, que va abordando —con su estilo habitual, pausado y erudito— durante décadas en diferentes trabajos desmitificadores y llenos de novedades, hasta su definitivo (con J. Martínez de Aguirre) El escudo de armas de Navarra, en 2000. En 2007 la institución Príncipe de Viana le dedicó un libro homenaje, en el que se publicó la parte dedicada a Navarra de su obra dispersa. Y, en fin, el Gobierno de Navarra le otorgó en 2011 el Premio Príncipe Viana de la Cultura, como reconocimiento a su labor. Premio que se unía a los recibidos precedentemente, entre los que cabe destacar el Premio AdamEven, que le concedió la Académie Internationale d’héraldique (1975), y el Premio Nacional de Historia, que el Ministerio de Cultura le concedió en 1998 y 2002.
Una característica singular de la metodología de trabajo de Faustino Menéndez Pidal fue la de saber «crear redes». Su modestia personal y su honestidad científica le animaban a ello de manera espontánea y natural: ayudar a los principiantes, y acoger los trabajos de los demás, guiado únicamente por el criterio del rigor histórico. Este talante, como ya he señalado antes, lo iban convirtiendo en el referente de una nueva generación de estudiosos, modernos en su metodología y formas de trabajar y deseosos de dignificar una disciplina poco y mal conocida. El entusiasmo de Faustino Menéndez Pidal hacía el resto. Colaboró activamente en el nacimiento de la Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía, de la que fue académico numerario desde su fundación (1988) y director entre 1993-2009. En su 80 aniversario, la RAMHG le dedicó un libro homenaje en dos volúmenes (2004).
Y, en fin, tuvo la suerte de gozar de una salud insultante para poder culminar su obra científica en dos trabajos de envergadura, fruto de casi setenta años de estudio, reflexión y maduración: La nobleza en España: ideas, estructuras, historia (2008, reeditado en 2015) y, sobre todo, Los emblemas heráldicos: novecientos años de historia (2014), como celebración de sus fecundos noventa años. Este grueso volumen es el tratado de heráldica que sitúa a España en primera línea del desarrollo científico de esta disciplina en el siglo XXI. Sintetiza casi todo lo publicado precedentemente y otorga un corpus coherente a esta historia de los símbolos y marcas personales y familiares.
Obras
Genealogías de los Navascués y sus enlaces, Madrid: [s. n.], 1959.
(ed.), Libro de armería del Reino de Navarra, Bilbao: La Gran Enciclopedia Vasca, 1974. Reed. con MARTINENA, J. J., Libro de armería del Reino de Navarra, Pamplona: Gobierno de Navarra, 2002.
(ed.), El Libro de la Cofradía de Santiago de Burgos, Bilbao: La Gran Enciclopedia Vasca, 1977. Reed. Caballería medieval burgalesa. El libro de la cofradía de Santiago, Madrid: Universidades de Cádiz y de Burgos, 1996.
Heráldica medieval española. I La Casa Real de León y Castilla, Madrid: Hidalguía, 1982. Reed. revisada y ampliada, Heráldica de la casa real de León y de Castilla (siglos XII-XVI), Madrid: Hidalguía, 2011.
Con GÓMEZ, E., Matrices de sellos españoles, siglos XII al XVI, Madrid: Ministerio de Cultura, 1987.
Los emblemas heráldicos. Una interpretación histórica, Madrid: Real Academia de la Historia, 1993, 134 pp.
Apuntes de Sigilografía española, Guadalajara: Aache, 1993.
Con RAMOS, M., y OCHOA DE OLZA, E., Sellos medievales de Navarra, estudio y corpus descriptivo, Pamplona: Gobierno de Navarra, 1995.
Con MARTÍNEZ DE AGUIRRE, J., Emblemas heráldicos en el Arte medieval navarro, Pamplona: Gobierno de Navarra, 1996.
Leones y castillos. Emblemas heráldicos en España. Clave Historial, vol. XXI, Madrid: Real Academia de la Historia, 1999.
Con MARTÍNEZ DE AGUIRRE, J., El escudo de armas de Navarra, Pamplona: Gobierno de Navarra, 2000.
El escudo de España, Madrid: Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía, 2004.
La nobleza en España. Ideas, estructuras, historia, Madrid: Fundación Cultural de La Nobleza Española-Real Maestranza de Caballería de Ronda, 2008. Reed. Madrid: Real Academia de la Historia, Boletín Oficial del Estado, 2015.
Los emblemas heráldicos. Novecientos años de historia, Sevilla: Real Maestranza de Caballería de Sevilla, 2014.
Bibliografía
MARTÍNEZ DE AGUIRRE, J., «Faustino Menéndez Pidal de Navascués, investigador de la heráldica navarra», PV, 241 (2007), pp. 343-358.
PARDO DE GUEVARA Y VALDÉS, E., «In memoriam de Faustino Menéndez Pidal de Navascués (1924-2019)», Anales de la Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía, 22 (2020), pp. 415-444.
SALAZAR ACHA, J. de, «Curriculum vitae del Excmo. Sr. don Faustino Menéndez Pidal de Navascués», Anales de la Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía, 8 (2004), pp. 17-36. Ed. en línea: https://www.ramhg.es/images/stories/pdf/anales/08-1_2004/03_curriculum_menendez_pidal.pdf (consultado el 26 de julio de 2022).





