Cargos y oficios
Escritor y político
Trayectoria
Perteneciente a una familia conservadora y religiosa de la clase media-alta de Bilbao con raíces ideológicas carlistas, fue hijo de Santiago Meabe, natural de Lekeitio (Bizkaia), marino e hijo de marino y después propietario de minas en Cuevas de Vera (Almería), y de Prudencia Bilbao, natural de Bilbao e hija de propietarios harineros.
Estudió en el Instituto de Bizkaia de la plaza de los Auxiliares de Bilbao (hoy plaza Unamuno), donde conoció a Luis Araquistáin y Gustavo Maeztu. Estudió peritaje mercantil y trabajó en el Banco Bilbao. En aquella época, soñaba con vivir del campo dedicándose a la agricultura para estar más cerca de Dios y alejarse de la corrupción de las ciudades. Intentó convencer a su padre de que quería alimentarse de los frutos de la tierra cultivada por él mismo y vivir en un caserío. En definitiva, pretendía ser un labrador. Al oponerse su padre a esto comenzó su carrera de marino y en un año llegó a ser piloto. Se embarcó en un bergantín goleta en la que viajó por América y Europa. En aquellos viajes tuvo un primer contacto con lectura socialista.
De regreso a Bizkaia, se interesó por el movimiento obrero y socialista. No tardó en abandonar la militancia nacionalista para incorporarse al Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Lo hizo en 1902 y sobre ello hay una anécdota interesante ya que la noticia pública de su entrada al socialismo fue del todo casual, en concreto a través de una gacetilla publicada por Indalecio Prieto en El Liberal en la que hablaba de la fiesta organizada por los socialistas bilbaínos en febrero de ese año con motivo del resultado electoral del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) y en la que se encontraban Tomás Meabe y el médico José Madinabeitia (gran amigo de Tomás).
Por aquel entonces, ambos eran dos figuras conocidas del nacionalismo vasco, por lo que su paso al socialismo supuso un auténtico shock para el Partido Nacionalista Vasco (PNV). Principalmente para su líder, Sabino Arana, quien llegó a escribirle en La Patria en uno de sus varios artículos en los que intercambiaron opiniones: «Si el sacrificio de mi vida fuere necesario para salvarte de ese espantoso naufragio, con verdadero placer se lo ofrecería a Dios. Porque, más que la vida de mi cuerpo, quiero que viva tu alma en Cristo».
No fue el primero de los hermanos Meabe en dar este paso. Antes que él lo hizo su hermano mayor José Julián, que para el año 1900 se pasó al socialismo vasco. Su paso no fue tan notorio como el de Tomás, pues no tenía una personalidad tan ardiente. Sin embargo, no fue impedimento para que José llevase a cabo algunas acciones: la formalización de un Centro de Estudios con biblioteca al servicio de los obreros o que fuese obligado a dimitir de su cargo en una compañía minera asturiana por haber ideado un proyecto de cooperativa mediante la cual los obreros pudieran mejorar sus condiciones de vida. Murió en 1903 con apenas veintiséis años. Tanto El Socialista como La Lucha de Clases le dedicaron los días 11 y 12 de diciembre respectivamente un artículo mencionando su muerte y confirmando su participación en el socialismo.
El primer escrito político de Tomás apareció en el órgano socialista vizcaíno La Lucha de Clases el 15 de febrero de 1902 con un artículo titulado «El carnaval de la vida». Este estaba firmado con las siglas «F. M.». En él dijo: «Ya sabes que me he hecho socialista. Ha tiempo que esa idea bullía en mí y me avergüenza no haberla abrazado antes con franqueza y públicamente». Casi un mes después, en otro artículo titulado «Réplica» aclararon la pertenencia a Tomás de ese texto de febrero.
Fue un hombre profundamente religioso, aunque para aquella época arrastró una fuerte crisis de fe que provocó un profundo cambio ideológico que le llevó a abrazar el antinacionalismo y el anticlericalismo. De hecho, fue uno de los organizadores de un mitin anticlerical celebrado en Bilbao el 4 de octubre de 1903. Esto no impidió que muchos de sus escritos en La Lucha de Clases tuviesen claras referencias religiosas en las que ensalzar la figura de Jesús como un revolucionario socialista.
En el número publicado el 5 de septiembre de 1903, Tomás Meabe consta en la mancheta de La lucha de Clases como director de este. Fue nombrado director de uno de los órganos socialistas más importantes de España y con él al frente el semanario adquirió un tono más beligerante con el nacionalismo y el poder clerical.
Conocidas fueron sus polémicas y constantes réplicas a las publicaciones del semanario nacionalista La Patria, de este fue también director durante un tiempo su hermano Santiago Meabe. Este último, al igual de José Julián o Tomás, terminó pasándose al socialismo. Quien fuera uno de los cinco primeros concejales del PNV en el Ayuntamiento de Bilbao en 1899 y compartiese celda con Tomás en algún momento de 1904, solicitó el ingreso en el PSOE el 28 de octubre de 1917. Aunque después colaboró en el Sindicato de Obreros Vascos (SOV) y Acción Nacionalista Vasca (ANV) en 1932 volvió a reingresar en el PSOE. En febrero de 1939 se exilió en Francia donde tras la liberación trabajó como profesor y perteneció a las Secciones del PSOE de Montpellier y Bayona, representando a esta última en el III Congreso del PSOE en el exilio celebrado en 1948.
El 12 de septiembre de 1903 se publicó un artículo de Tomás muy relevante en la vida del socialismo: «Derroteros». En él hizo un llamamiento a todos los jóvenes socialistas para crear las Juventudes Socialistas a imagen y semejanza de la Federación de Jóvenes Guardias Socialistas de Bélgica. Tan solo quince días después se creó la primera agrupación de la organización juvenil en Erandio (Bizkaia). Aunque no fue hasta el I Congreso (14 al 16 de abril de 1906) celebrado en Bilbao cuando se aprobó la constitución de la Federación Nacional de Juventudes Socialistas Españolas. Las provincias vascas, principalmente Bizkaia y Gipuzkoa, fueron las más importantes en esta primera fase de construcción y expansión de las Juventudes Socialistas entre 1903 y 1917. No en vano, de 20 agrupaciones con 1.109 militantes en total que acudieron al I Congreso, 12 fueron vascas (10 de Bizkaia y 2 de Gipuzkoa). Es decir, el 60 % de las agrupaciones juveniles de toda España eran vascas.
La labor proselitista de Tomás Meabe para lograr que los socialistas vascos fuesen la punta de lanza de esta nueva organización fue clara. Su dirección en La Lucha de Clases estuvo caracterizada por la influencia de las ideas meabeanas que tenían cuatro aspectos fundamentales: la lucha de clases y el combate contra la realidad del sistema; la constante búsqueda de la lucha internacional socialista frente al nacionalismo burgués; su anticlericalismo, que no antirreligión; por último, pero no menos importante, un antimilitarismo desaforado que le empujaba a criticar duramente la jerarquía e instituciones militares. Alrededor de estos cuatro troncos principales surgen numerosas ramas que van desde la educación a la sanidad pasando por la vivienda hasta el feminismo. Todos ellos se entrelazan en uno solo, ya que todos terminan estando relacionados de una forma u otra.
Su lenguaje afilado le supuso varias estancias en la cárcel durante su periodo en la dirección del semanario socialista. Su primera etapa en la dirección duró nueve meses y ese tiempo pasó por la cárcel en dos ocasiones (enero y marzo de 1904), tuvo 13 procesos judiciales civiles y dos militares, para finalmente exiliarse en Francia al tener sobre la mesa la posibilidad de ser encerrado una tercera ocasión. El semanario socialista acumuló en este periodo entre 30 y 40 denuncias. Tuvo que expatriarse a mediados de 1904 al ser condenado a ocho años de cárcel, regresando en enero de 1905 tras un indulto. Aunque al poco de volver participó activamente en el apoyo al estallido revolucionario en Rusia tomando parte en la Comisión formada por socialistas vizcaínos que se presentó ante el consulado ruso en Bilbao el 9 de febrero para presentar una protesta formal por las matanzas de los obreros en San Petersburgo.
Su participación provocó un nuevo regreso a la cárcel, lo que pudo acelerar que en julio de ese año fuese sustituido por Isidoro Acevedo en la dirección de La Lucha de Clases y marchar a Eibar a dirigir durante breve tiempo el semanario socialista Adelante. No fue su estancia en la localidad guipuzcoana mucho más tranquila pues antes de acabar ese año de 1905 acumuló un par de denuncias por contenidos suyos publicados en el semanario eibarrés.
Fue en esa época de 1904 cuando Tomás combinó su actividad política con la masónica, en este caso perteneciente a la logia Emulación de Bilbao que entró en el Gran Oriente español. El nombre simbólico que utilizaba era el de «Cosmopolita». Fue un tiempo breve el que pasó en la masonería, pero suficiente para que durante los primeros años del franquismo se le abriese expediente en el Tribunal para la Represión de la Masonería y el Comunismo. Meses antes del juicio que se celebró en 1943 habían expedido orden de búsqueda y captura. A pesar de estar fallecido le condenaron a «inhabilitarle para cualquier cargo del Estado, Corporaciones públicas u oficiales, Entidades subvencionadas, Empresas concesionarias, Gerencias y Consejos de Administración de empresas privadas, así como de cargos de confianza, mando y dirección de las mismas» y ordenaron su búsqueda, captura y puesta en prisión.
A partir de ahí su vida fue un vaivén. Hasta mayo de 1907, aproximadamente, residió entre Biarritz y Hendaya. En febrero de 1908 residió en París y un año después, como consecuencia de la muerte de su padre, regresó para el entierro. Fue en esta época parisina en la que tradujo a Platón para una editorial francesa. Tras ello se fue al País Vasco francés, en concreto a Donibane Garazi, donde residió en casa de Gustavo de Maeztu. Tras un tiempo allí volvió a París, donde estuvo hasta marzo de 1910, y de ahí marchó a Londres. Mientras estuvo en la ciudad de la luz vivió miserablemente de colaboraciones en prensa y traduciendo a Horacio, Petronio, Platón, Walter Scott y Charles Dickens.
Conoció y trató a los pintores vascos de la época (Arteta, Arrúe, etc.), algunos de los cuales le hicieron retratos, de los que se conserva alguno mientras que otros se han perdido. Excelente escritor, antitaurino militante, nos ha legado obras extraordinarias, de gran calidad tanto literaria como humana. Se le consideró uno de los mejores escritores vascos, capaz de superar a Unamuno y Baroja.
Durante su estancia londinense, entre 1912 y 1914, trabajó con Luis Araquistáin en una edición en castellano de la Enciclopedia británica para la editorial Hispania. Bajo ese contexto tuvo una idea: «Caudal». Se trataba de un proyecto filológico similar a lo que ahora conocemos como Instituto Cervantes. Proyecto que nunca llegó a ver realizado y comentó con Araquistáin y con José Ortega y Gasset. Fue entonces también cuando la tuberculosis hizo acto de presencia.
En 1912 estuvo en varias ocasiones en España, y fue en una de esas estancias cuando se casó con Julia Iruretagoyena, hija del alcalde republicano de Irun, y con quien tuvo un hijo, León «Leontxu», que fallecería años después en Madrid durante un bombardeo en la guerra civil española.
La tuberculosis avanzaba en su cuerpo, por lo que Tomás decidió no morir en el exilio. Prefirió volver a Bilbao, aunque también estuvo en Irun, Miranda de Ebro, Fuencaliente, El Escorial (lugar en el que, debido a su enfermedad, no le aceptaron en ningún alojamiento) y finalmente Madrid. Allí residía con Julia y su hijo con escasos recursos y teniendo que ser ayudado por sus amigos (Madinabeitia, Maeztu, Alberto Arrúe), que reunían dinero de la venta de varios cuadros cedidos por pintores. Gracias a esta ayuda pudieron trasladarse a un piso mejor en verano. Sin embargo, Meabe falleció poco después, el 4 de noviembre de 1915.
Obras
Obras, Bilbao: Ed. Meabe, 1920.
Parábolas, Madrid: Federación de Juventudes Socialistas, 1925.
Fábulas del Errabundo, Madrid: Ed. Leviatán, 1935.
Apuntes de un moribundo, México: Federación de Juventudes Socialistas (Sección de México), 1963.
Fabulas del Errabundo (reedición), México: Ed. Pablo Iglesias, 1967.
14 fábulas, Bilbao: Kriselu-2, 1968.
Fábulas del Errabundo (reedición), Bilbao: Zero, 1975.
Tomás Meabe: Una conversación y otras páginas, Bilbao: Juventudes Socialistas de Euskadi, 1990.
Fábulas del Errabundo y otros escritos, Bilbao: Ed. Laga, 1995.
Parábolas (reedición), Madrid: PSOE, 1998.
Bibliografía
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Basterra, R. de, El inquilino de Bilbao y elegía a la muerte del poeta Tomás Meabe, Bilbao: Gráficas Ellacuría, 1967.
Calles, J. M., La palabra en la piedra, Castellón: Ellago Ediciones, 2007.
González de Durana, J., Tomás Meabe: una puñalada luminosa en la sombra, Bilbao: Ed. Muelle de Uribitarte, 2011.
González Quintana, A., «La primera organización de jóvenes proletarios españoles: las Juventudes Socialistas de España o el fracaso de una alternativa juvenil de clase (1903-1921)», Studia histórica. Historia contemporánea, núm. 5 (1987), pp. 21-46.
González Quintana, A., y Martín Nájera, A., Apuntes para la Historia de las Juventudes Socialistas de España, Madrid: Fundación Pablo Iglesias, 1983.
Miralles, R., El socialismo vasco en tiempos de Tomás Meabe, Bilbao: Sociedad el Sitio, 1991.
VVAA, Juventudes Socialistas, 100 años protagonistas del cambio, Madrid: Fundación Tomás Meabe y Pablo Iglesias, 2006.
— Tomás Meabe: fundador de las Juventudes Socialistas, Madrid: Fundación Pablo Iglesias, 2015.
Zugazagaoitia, J., Una vida humilde: Tomás Meabe, Bilbao: Juventudes Socialistas, 1928.





