Fundación para el Estudio del Derecho Histórico y Autonómico de Vasconia

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NOTITIA VASCONIAE Obras y autores guipuzcoanos

MARTÍNEZ DE ISASTI, Lope (Lezo, 1565 – ¿primera mitad siglo XVII?).

Cargos y oficios

Sacerdote beneficiado de la parroquia de Lezo, abad, confesor, fiscal de cámara, tenedor de los astilleros de Lezo, historiador.

Trayectoria

Hijo de Onofre, un irunés con una larga hoja de servicios a la Corona, es­tudió en Salamanca, se doctoró en la Facultad de Cánones y Teología Moral y se ordenó sacerdote. Desempeñó cargos y honores religiosos tanto en su tierra natal como en el Obispado de Tuy, en el de Ávila, en el de Pamplona (del que dependía Lezo), en el de Toledo y en la Corte. Tras la muerte de su hermano en 1612 hereda el cargo de tenedor de los astilleros reales de Lezo. Como res­ponsable de estos, en 1618 viaja a Madrid para rendir cuentas, demorándose el asunto más de lo previsto, en concreto siete años. Es en este periodo de estancia en Madrid cuando compone su Compendio historial y, antes, un «Tra- tadillo» sobre los arquitectos de Gipuzkoa que no pasó la censura, según nos cuenta él mismo, aunque Arocena duda de ello.

El Compendio recibió un informe negativo de la Provincia de Gipuzkoa y no se publicó. A pesar de ello, circularon varias copias del manuscrito original y se usó con frecuencia, como lo demuestra la cantidad de copias que todavía circulaban en el siglo xix. La Provincia recuperó el original a través de Rafael de Floranes en 1781 y realizó dos copias del mismo, pero no imprimió la obra y el original volvió a desaparecer. Solo en 1850 se decidió a editar la obra a través de una copia en poder de Antonio María de Zavala. Estos avatares supusieron una cierta reorganización del material que finalmente se publicó, por lo que Madariaga advierte que, quizá, no haya que atribuir a Martínez de Isasti todos los errores que se imputan a su obra.

La obra del lezotarra es un ejemplo muy apreciable de la cultura política de su tiempo, coincidiendo con un momento de eclosión de historias locales y regionales en toda Europa. Se inscribe, evidentemente, en una cosmovisión ca­tólica. En esta, la existencia de un territorio como el guipuzcoano se justificaba en la medida en que quedase ubicado en el discurso bíblico. De ahí su obsesión por, incluso, poner fecha a la llegada de Túbal a Gipuzkoa. Isasti sigue a sus an­tecesores (Martínez de Zaldivia, Garibay, Poza o Echave) en sus razonamientos fundamentales compartiendo con ellos una obsesión, la de justificar la nobleza universal de los guipuzcoanos.

Su detallada nómina de casas solariegas tiene que ver con la necesidad —sentida por muchos guipuzcoanos residentes fuera de su patria— de conocer dónde radicaba su solar de origen. Un asunto nada anecdótico en época de pro­banzas de hidalguía. Su concepto de la nobleza recoge los argumentos de Poza y Gutiérrez, sin que falten citas a Tiraqueau, Arce de Otalora y varios autores clásicos. Se refiere asimismo a la prohibición de avecindamiento de extranjeros no hidalgos en Gipuzkoa, establecida en 1527, y a las ratificaciones de la hidal­guía territorial realizadas por Felipe III en 1608 y 1610.

El origen inmemorial de la comunidad guipuzcoana —atestiguado por la permanencia del euskera—, su independencia respecto de otros pueblos, su santidad demostrada a través del tiempo —y culminada con la figura de san Ignacio—, los servicios prestados a la Monarquía Católica y su encomendación voluntaria a la Corona de Castilla, componen el resto de sus principales argu­mentos para sustentar la naturaleza territorial de la hidalguía guipuzcoana. Estos razonamientos se desarrollan principalmente en los dos primeros libros, dedicando los demás a relaciones de guipuzcoanos ilustres en función de sus cargos, servicios a la monarquía, condición, entrada en Órdenes, etc., y a com­pendiar noticias varias relativas a las villas y lugares de la Provincia.

La Provincia no accedió a publicar el Compendio, especialmente por la preeminencia concedida a los Parientes Mayores que, fueran o no exactas, los patricios guipuzcoanos no podían aceptar. Tellechea, por otro lado, apunta al extraño comportamiento de Isasti al no incluir noticias sobre San Sebastián, más tarde incorporadas a la obra por el agente en Corte Martín de Amézqueta. Tampoco parece que la Provincia fuera muy receptiva con los argumentos de tipo histórico, pues también había negado u obviado los propuestos anterior­mente por Martínez de Zaldivia, Garibay o Echave. Sin embargo, no mucho después y al calor de los debates acerca de la entrega —voluntaria o no— de 1200, la Provincia caerá en la cuenta de la importancia de dichos argumentos, llegando a encargar historias del territorio o ejerciendo un férreo control sobre la producción historiográfica.

En relación con su obra sobre la brujería, Madariaga sitúa a Isasti como firme partidario del pacto diabólico y de la capacidad de las brujas para trans­formarse, de lo que deducía la necesidad de una firme represión hacia ellas.

Obras

Relación que hizo el Doctor Don Lope de Ysasti presbítero y beneficiado de Lego que es en Guipúzcoa de las maléficas de Cantabria por mandado del Señor Inquisidor Cam- pofrío, Madrid, 1618. Reed. Caro Baroja, J., «Cuatro relaciones sobre la hechicería vasca», Anuario Sociedad Eusko Folklore, XIII, 1933, pp. 131-145. Reed. Donostia: Eusko Ikaskuntza, 1984.

Compendio Historial de la M. N. y M. L. Provincia de Guipúzcoa por el Dr. Don Lope de Isasti en el año de 1625, San Sebastián: Ignacio Ramón Baroja, 1850; con prólogo de R. de Guereca y unas «Noticias del Dr. Lope Martínez de Isasti autor de esta obra», incompletas, de R. de Floranes, Bilbao: La Gran Enciclopedia Vasca, 1972. En esta edición se añade otro prólogo de F. Arocena: «Observaciones críticas a los textos de Lope Martínez de Isasti y de sus colaboradores», pp. VII-XII.

Bibliografía

Aragón Ruano, A., y Alberdi Lonbide, X., «El control de la producción histórica sobre Gipuzkoa en el siglo xvii. Un instrumento de defensa del régimen foral», Vasconia, 25 (1998), pp. 37-52.

Caro Baroja, J., Los Vascos y la historia a través de Garibay (Ensayo de biografía an­tropológica) , San Sebastián: Txertoa, 1971. Reed. Rubio de UrquÍa, G. (ed., introd., prólogo y apéndices), Madrid: Caro Raggio, 2002, pp. 53, 64, 68, 74, 76, 79, 81, 82, 84, 108, 197, 225, 341, 348 y 403.

ElÍas de Tejada, F., y Percopo, G., La Provincia de Guipúzcoa, Madrid: Minotauro, 1965, pp. 102-107; 130-131.

EstÉvez Rodríguez, X., «La historiografía guipuzcoana desde Zaldivia a Gorosábel so­bre la adhesión de Gipuzkoa a Castilla», en Orella, J. L. (coord.), Gipuzkoa versus Castilla. Conquista, pacto y derechos históricos, 1200-2000, Donostia-San Sebastián: Diputación Foral de Gipuzkoa, 2000, pp. 59-62.

Fernández Albaladejo, P., La crisis del Antiguo Régimen en Guipúzcoa, 1766-1833: cam­bio económico e historia, Madrid: Akal, 1975, pp. 33, 54, 56, 60, 65, 67, 86, 88, 125­126, 136, 158-159 y 165-166.

Madariaga Orbea, J., Apologistas y detractores de la lengua vasca, Donostia-San Sebas­tián: Fundación para el estudio del Derecho Histórico y Autonómico de Vasconia,

2008, pp. 242-252.

Olarán MÚgica, M. I., «Las casas solariegas y de apellido en Guipúzcoa según Lope Martínez de Isasti», Cuadernos de Genealogía, 12 (2012), pp. 28-49.

Tellechea IdÍgoras, J. I., «Noticias sobre el Dr. Isasti, sobre su “Compendio Historial” y sobre los astilleros de Lezo», Boletín de Estudios Históricos sobre San Sebastián, 7 (1973), pp. 243-290.

Truchuelo García, S., Gipuzkoa y el poder real en la Alta Edad Moderna, Donostia-San Sebastián: Diputación Foral de Gipuzkoa, 2004, pp. 605, 608, 616 y 617.

Cita bibliográfica

Achón Insausti, J. A., “Martínez de Isasti, Lope”, Jimeno Aranguren, R., (dir), Notitia Vasconiae. Diccionario de historiadores, juristas y pensadores políticos de vasconia, T. I, Marcial Pons, Madrid, 2019, pp. 467-463.

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