Cargos y oficios
Viajero.
Trayectoria
Huérfano de madre a los siete años y de padre a los once, fue recogido por un pariente clérigo de quien recibió educación, aprendiendo más tarde el oficio de sastre, de ahí sus continuas observaciones acerca de las formas de vestir que se recogen en la descripción de su viaje.
A los veintidós años, el 26 de agosto de 1726, emprendió su viaje a España, camino de Santiago de Compostela, en compañía de Juan Hermand, Antonio Vaudry y Antonio Delaplace, al que Manier llama Delorme. Al parecer el principal motivo de realizar la peregrinación era salir del apuro en que se encontraba por las deudas que había contraído durante su permanencia en el ejército. Con escasos recursos —Manier contaba con 50 libras, Hermand con 12 y Delorme con 35—, salieron de Carlepont y a través de París, Orleans, Burdeos, Dax y Bayona llegaron a España por Irún, lugar en que quedó sorprendido por la belleza de sus mujeres así como por la manera de vestir, lo que descubre su condición profesional: «Vimos primero una multitud de jóvenes y de mujeres vestidas cada una con tanta elegancia que parecía hallarnos en un delicioso lugar: con sus cabellos en trenza, corpiños azules o rojos, como hechos a torno, rostros graciosos más allá de lo que es posible imaginar […] y, por el contrario, por la fealdad de los hombres. Las mujeres llevan mangas a la marinera como los hombres».
A continuación, siguieron su camino por Hondarribia, Oiartzun, Errente- ria… hasta llegar al túnel de San Adrián, después a Santo Domingo de la Calzada, atraídos como muchos peregrinos por el milagro del gallo y la gallina, desde allí a Burgos para proseguir el camino a Santiago de Compostela, lugar al que llegó el 1 de noviembre, tras haber salido de Irún el 7 de octubre. Desde Santiago fue a Oviedo, a Madrid y regresó a Francia pasando por Navarra.
Guillermo Manier escribió su relato diez años más tarde, en 1736, y al parecer utilizó diversos libros que no cita. Su itinerario fue publicado y anotado por el barón de Bonnault d’Houet en 1890 con el título, Pélerinage d’un paysan picard a St-Jacques de Compostelle au commencement du xviiP siécle, y en la descripción de sus visitas y observaciones se descubre como una persona religiosa que recibe los sacramentos y busca conseguir indulgencias y reliquias, aunque también concede gran interés a las propiedades que atribuye a ciertas piedras utilizadas como amuletos y remedios preventivos. Manier cuenta cómo consiguió una piedra del águila, que tenía forma de nuez rojiza y agrisada, y cómo en el hospital de Oviedo recibió de un peregrino vizcaíno una de ágata, buena contra los males de cabeza, mientras que a otro peregrino compró seis o siete docenas de piedras de cruz, por cinco o seis cuartos, así como la obra Las virtudes y propiedades de las piedras de cruz y de las de golondrina. Su gran interés por las reliquias lo manifiesta al describir la gran cantidad que de ellas había en un arca de la iglesia de San Salvador de Oviedo, entre otras menciona una gran parte del sudario de Nuestro Señor, ocho espinas de la carne de Nuestro Señor, de su túnica roja, las ropas en las que fue envuelto en el establo, del pan de la cena…
Como ya se ha comentado, el regreso de su viaje desde Madrid lo hizo pasando por Navarra, lugar al que llegó por la Ribera y, a través de Tudela, Argue- das, lugar en el que le sucedió una aventura dado que sufrió un intento de ataque por cuatro mozos por ser francés: «Al mismo tiempo, uno de ellos, cuchillo en mano, se vino furioso contra mí para derribarme y hacerme rasibus cujus y después colgarme de un árbol allí cerca que me había enseñado. Me habría degollado a no ser por la piedad de uno de ellos por mí, que me hizo alejarme de ellos». Días después, pasando por otros lugares como Marcilla «donde todos los alrededores son tierras llanas, hundidas, llenas de agua», llegó a Pamplona el 21 de diciembre y pernoctó en un hospital de peregrinos. Habla de la ciudad, de la educación de los huérfanos, de la moneda. Este viajero había quedado huérfano, por lo que le interesó lo que se hacía en Pamplona por los huérfanos y dice: «Tienen por costumbre que cuando queda algún niño huérfano lo recogen en establecimientos especiales […] después los ponen a estudiar y no tienen que satisfacer nada por su educación. Como a todos se les hace estudiar, he aquí de dónde proviene que este reino produzca tantos sacerdotes y religiosos pobres». Respecto a la catedral menciona: «Los peregrinos van a comer a la catedral, que tiene rentas para doce peregrinos, y cuando faltan, toman a algún cura pobre de la ciudad en su lugar, que los hay en gran número en esa ciudad, tanto como en cualquier otra ciudad del reino […]. Volviendo a referirme a la iglesia catedral, en cuyo interior se come, diré que nos sirvieron sopa, abadejo, un panecillo blanco y dos vasos de vino».
El mismo día el viajero marchó hacia el norte saliendo por Villava, Mira- valles, Zubiri y Roncesvalles, lugar al que llegó el 24 de diciembre: «Habiendo llegado, nos recibieron con un buen fuego […] había allí entonces una hermosa muchacha que servía a los peregrinos, con sus cabellos en trenzas, que nos dio de cenar sopa, pan moreno, carne y dos o tres vasos de vino». Así, el 27 de diciembre el peregrino Manier marchó a Francia.
Obras
Bonnault d’Houet, Barón de (ed. y notas), Pelerinage d’un paysan picard a St Jacques de Compostelle au commencement du xviii siecle, Montdidier, 1890.
Bibliografía
García Mercadal, F., Viajes de extranjeros por España y Portugal desde los tiempos más remotos hasta fines del siglo xvi. Recopilación, traducción, prólogo y notas por J. García Mercadal, Madrid: Aguilar, vol. 3, 1952, pp. 351-380.
Jusué Simonena, C., «Visión de viajeros sobre la Catedral de Pamplona», García Gainza, M.a C., y Fernández Gracia, R. (coord.), Cuadernos de la Cátedra de Patrimonio y Arte Navarro, I, Estudios sobre la Catedral de Pamplona, Pamplona: Cátedra de Patrimonio y Arte Navarro, Universidad de Navarra, 2006, pp. 479-480.
Orta Rubio, E., Tudela y la Ribera de Navarra a través de los viajeros (siglos xv-xx), Tude- la, 1993, pp. 99-104.
Vázquez de Parga, L.; Lacarra, J. M.a, y UrÍa RÍu, J., Las peregrinaciones a Santiago de Compostela, Madrid: CSIC, vol. 1, 1948, p. 245.
Cita bibliográfica
Jusué Simonena, C., “Manier, Guillermo», Jimeno Aranguren, R., (dir), Notitia Vasconiae. Diccionario de historiadores, juristas y pensadores políticos de vasconia, T. I, Marcial Pons, Madrid, 2019, pp. 730-732.





