Cargos y oficios
Prehistoriador, arqueólogo, profesor universitario.
Trayectoria
Arqueólogo especializado en Prehistoria y Antigüedad de la «Escuela Arqueológica de Barcelona». Conservador del Museo Arqueológico de Barcelona. Catedrático de Arqueología, Epigrafía y Numismática en las Universidades de Salamanca y Barcelona y, posteriormente, de Prehistoria en esta misma universidad, donde fue decano de la Facultad de Geografía e Historia. Director del Servicio de Excavaciones Arqueológicas de Navarra. Subdirector general de Arqueología del Ministerio de Cultura.
De familia progresista y liberal oriunda de Artesa de Segre, su abuelo Juan Maluquer y Villadot fue un conocido político y diputado a Cortes, senador y teniente alcalde del Ayuntamiento de Barcelona. Su padre, Salvador Maluquer Nicolau, estudió Derecho, si bien su vocación por la naturaleza le llevó a fundar en 1899 el Instituto Catalán de Historia Natural, por lo que ya desde niño su hijo Juan tuvo acceso y afición por los restos fósiles antiguos de esta rama del saber. La relación familiar con el acreditado paleontólogo y prehistoriador alemán Hugo Obermaier, autor del célebre libro El hombre fósil —que fue su lectura de cabecera por aquellos años—, le permitió compartir con él salidas al campo siendo muy joven, induciéndole una honda pasión por la investigación prehistórica, que no la abandonaría jamás. Casado con su compañera de estudios de licenciatura María Bernet Ribera, tuvo cinco hijos, entre ellos el historiador Jordi Maluquer de Motes y el jurista Carlos Juan Maluquer de Motes.
Entre 1931 y 1936 estudió Filosofía y Letras por la rama de Historia en la Universidad de Barcelona, donde tuvo como mentores a figuras destacadas de la Prehistoria como Pere Bosch Gimpera, del que fue el más joven de sus discípulos, y a Luis Pericot. Tras la Guerra Civil, fue nombrado profesor adjunto en esta universidad bajo la dirección del catedrático de Prehistoria Martín Almagro Basch; lo compaginó con el puesto de Conservador del Museo Arqueológico de Barcelona, donde coincidió con los arqueólogos Miquel Tarradell, Eduardo Ripoll Perelló, Pedro de Palol y Antonio Arribas. En 1945 se doctoró en la Universidad Complutense con la tesis Las invasiones europeas en el nordeste de España durante la Edad del Bronce y la Primera Edad del Hierro. Desde entonces, ejerció la docencia universitaria y emprendió con decisión el estudio de la Iberia Prerromana, que fue su máxima especialidad. Sus aportaciones son fundamentales para el conocimiento del mundo tartésico (excavaciones en Cancho Roano, Badajoz), el ámbito de los vetones (castros del Cerro del Berrueco y los Casquilletes de Sanchorreja en Ávila y Las Merchanas en Salamanca) y, sobre todo, la cultura de los Campos de Urnas y el mundo ibérico en Navarra (Alto de la Cruz de Cortes) y Cataluña (Puig de Sant Andreu de Ullastret, Molí de L’Espígol de Tornabous, La Pedrera de Vallfogona y La Palma de Tortosa). Siempre destacó en sus investigaciones por su sólida metodología científica y por tener una concepción universalista de la Arqueología como medio para construir conocimiento e historia. Fruto de sus trabajos de campo nos ha legado 37 monografías y alrededor de 220 artículos publicados en revistas y congresos científicos. Desde su Cátedra de la Universidad de Salamanca (1949) fundó Zephyrus y, cuando accedió al mismo puesto en la de Barcelona (1959), junto a Lluis Pericot creó Pyrenae, que hoy son dos destacadas revistas académicas del panorama editorial de la arqueología española. En el ámbito de las enseñanzas universitarias, siendo decano en la Universidad de Barcelona durante la dictadura franquista, impulsó con dedicación y ahínco el estudio de las Humanidades, en lo que ha pasado a la historia de la educación como el «Plan Maluquer», lo que le mereció la Medalla de Oro de esta institución.
El primer contacto que tuvo Maluquer de Motes con la arqueología navarra fue en 1951, siendo ya catedrático en Salamanca cuando, por iniciativa de Blas Taracena, la Diputación Foral de Navarra le invitó a que se incorporara a las excavaciones que este realizaba en el Alto de la Cuz de Cortes con Octavio Gil Farrés. Maluquer de Motes conocía perfectamente el panorama arqueológico de la región por su amistad previa con José Miguel de Barandiarán y el arqueólogo alavés Domingo Fernández Medrano; estaba al día de los progresos de las investigaciones que ambos desarrollaron en los dólmenes de La Rioja Alavesa (San Martín, El Sotillo y Chabola de la Hechicera), de cuya arquitectura quedó prendado por su parecido con el megalitismo de la llanura salmantina que tan bien conocía. Tras la repentina muerte de Taracena en ese mismo año el entonces director de la Institución Príncipe de Viana José Esteban Uranga, un año después, encargó al profesor Maluquer la dirección de la excavación del yacimiento cortesino, que desde la Universidad de Salamanca desarrolló sin solución de continuidad hasta 1959, cuando se trasladó a Barcelona. Maluquer reorientó la estrategia de la investigación abordada por Taracena y Gil Farrés en el Alto de la Cruz, que arrojaba cuantiosos materiales arqueológicos, pero había que interpretar en su verdadero contexto histórico. Para ello, en colaboración con Edward Sangmeister del Instituto Arqueológico Alemán de Madrid, programó la realización de varios sondeos y cortes estratigráficos a fin de conocer la secuencia ocupacional del poblado, estrategia metodológica que en aquellos años supuso un procedimiento hasta entonces poco practicado en los estudios de la Protohistoria española. Gracias ello Maluquer pudo determinar con precisión las principales fases constructivas de este poblado fortificado en la ribera del Ebro perteneciente a la cultura y sociedad de los Campos de Urnas. A destacar las fases PIIa y PIIb del famoso poblado incendiado, que aporta una riquísima cultura material y enseña un caserío que adoptó un nuevo modelo de casa «indoeuropea», que rompía con todo lo anterior por adoptar planta rectangular alargada y compartimentación tripartita (vestíbulo, sala central y despensa al fondo), por lo que tras la publicación de sus famosos Estudios Críticos I (1954) y II (1958) de «Cortes de Navarra» este yacimiento navarro se convirtió en un clásico del panorama de la Prehistoria final europea.
La audacia y maestría demostradas en Cortes, pese a la dificultad que siempre entraña la excavación de estructuras constructivas de tierra con adobe o tapial, fue determinante para que la Diputación Foral de Navarra le encargara a partir de 1952 la dirección del Servicio de Excavaciones Arqueológicas, iniciándose los años más prolíficos de actividad investigadora de la Prehistoria en Navarra. Ese mismo año procedió a la excavación de la necrópolis de Campos de Urnas de La Torraza (Valtierra). Un año después emprendió el estudio del megalitismo en los valles pirenaicos con el descubrimiento de nuevos dólmenes (Portillo de Ollate, Claverinto, Puente de Bigüézal, Puntallo de las Capezas) y el primer estudio de los niveles de la Edad del Bronce en las cuevas de la Foz de Navascués, Valdesoto, Aspúrz y Osoki. En 1955, junto a Luis Vázquez de Parga, excavó la necrópolis de La Atalaya (Cortes), que se había descubierto en las proximidades del poblado del Alto de la Cruz. En 1958 exhumó los depósitos funerarios de la cueva sepulcral de Los Hombres Verdes de Urbiola, descubierta de forma casual poco antes por unos jóvenes de la localidad. Entre 1961 y 1962, junto a Jorge de Navascués, procedió al estudio del poblado celtibérico de la Peña del Saco de Fitero. De la mano de su inseparable amigo Domingo Fernández Medrano, al que a su muerte le dedicó un estudio sobre el megalitismo de la Rioja Alavesa, entre 1961 y 1963 excavó los sepulcros megalíticos de Sakulo y Arraco (Roncal/Erronkari) y los primeros dólmenes que se descubrieron en la Navarra Media en la localidad de Artajona/Artaxoa (Portillo de Enériz y La Mina de Farangortea), al mismo tiempo que procedieron a la excavación del castro de la Edad del Hierro El Dorre en esa misma jurisdicción, trabajos que todavía permanecen inéditos. Por esos mismos años procedió al estudio de los materiales líticos paleolíticos de la cantera de Coscobilo/Koskobilo (Olazti/Olazagutia), que poco antes habían sido identificados por el escolapio Máximo Ruiz de Gaona y José Miguel de Barandiarán. Por último, también con la ayuda de Fernández Medrano, entre 1959 y 1964 acometió la revisión estratigráfica de la cueva de Berroberria (Urdazubi), que años antes descubriera el espeleólogo francés Norbert Casteret.
En septiembre de 1959 organizó y dirigió el I Symposium de Prehistoria Peninsular, que se celebró con éxito en el recién inaugurado Museo de Navarra bajo el patrocinio de la Institución Príncipe de Viana, lo que permitió reunir a los principales investigadores de la arqueología del momento. Para conmemorar el 25 aniversario de la creación de esta institución, en 1965 organizó y tuteló en Pamplona el IV Symposium de Prehistoria Peninsular con el sugerente título Problemas de la Prehistoria y de la Etnología vascas, que fue patrocinado por las Diputaciones de Navarra, Álava, Gipuzkoa y Bizkaia y cuya publicación vio la luz un año después.
En 1984, transcurrido un cuarto de siglo tras haber finalizado los trabajos de campo en el poblado de Cortes, contando con el decidido apoyo de María Ángeles Mezquíriz, Maluquer de Motes retomó las investigaciones en el Alto de la Cruz —«Cortes de Navarra», que es como se le conoce internacionalmente— con el objetivo de resolver las cuestiones estratigráficas pendientes de las fases fundacionales del poblado. Junto a sus discípulos Francisco Gracia y Gloria Munilla planteó aplicar las nuevas técnicas arqueológicas del momento, estando al pie del cañón hasta su muerte, que tuvo lugar en septiembre de 1988, tan solo cuatro días después de haber finalizado la campaña de ese año.
Juan Maluquer de Motes es una de las personalidades más destacables del ámbito de la docencia y la investigación prehistórica peninsular, donde lo ha sido casi todo en el campo de la arqueología europea. A lo largo de su vida mantuvo una estrecha amistad con quienes fueron directores de la Institución Príncipe de Viana (José Esteban Uranga) y del Museo de Navarra (María Ángeles Mezquíriz). También fue gran amigo del antropólogo Julio Caro Baroja, a quien visitaba con frecuencia en Itzea (Bera).
Su biblioteca personal, compuesta por más de 1.400 monografías, revistas y opúsculos sobre Prehistoria, Protohistoria, Historia Antigua y Arqueología, en 2012 fue donada por su familia a la Biblioteca de Letras de la Universidad de Lleida. De sus monografías destacan, por su antigüedad, obras como Las primeras edades del metal en el sudeste de España, de Enrique y Luis Siret (Barcelona, 1890) y el libro que tanto influyó en él de joven y que lo forjó como arqueólogo: El hombre fósil de Hugo Obermaier (Madrid, 1916).
Obras
Arquitectura prehistórica española, Barcelona: Argos, 1951.
«La actividad arqueológica de la Institución Príncipe de Viana, de la Diputación Foral de Navarra», Zephyrus. Revista de Prehistoria y Arqueología, 3 (1952), pp. 236-240.
«Notas sobre la Edad del Bronce en Navarra», PV, 48-49 (1952), pp. 249-260.
«La necrópolis de la Edad del Hierro de La Torraza, en Valtierra (Navarra)», PV, 52-53 (1953), pp. 243-269.
«Nuevas excavaciones en el poblado de Cortes de Navarra», Zephyrus. Revista de Prehistoria y Arqueología, 4 (1953), pp. 485-488.
«Dos interesantes piezas de la necrópolis de Valtierra (Navarra)», Zephyrus. Revista de Prehistoria y Arqueología, 4 (1953), pp. 485-488.
El yacimiento hallstáttico de Cortes de Navarra. Estudio Crítico I, Pamplona: Diputación Foral de Navarra, 1954.
«Los poblados de la Edad del Hierro de Cortes de Navarra», Zephyrus, Revista de Prehistoria y Arqueología, 5 (1954), pp. 1-15.
«La industria lítica de Olazagutía», PV, 54-55 (1954), pp. 9-27.
«Contribución al estudio del estrato superior de Cortes de Navarra», PV, 59 (1955), pp. 117-132.
«Prospecciones arqueológicas en término de Navascués», PV, 60 (1955), pp. 285-304.
La Edad del Hierro en la cuenca del Ebro y en la Meseta central española, monografías del IV Congreso Internacional de Ciencias Prehistóricas Protohistóricas, Madrid: Tipografía la Académica, 1954, 23 pp.
«La cerámica pintada en Cortes de Navarra», en BELTRÁN, A. (ed.), Actas de la IV Sesión de los Congresos Internacionales de Ciencias Prehistóricas y Protohistóricas (Madrid, 1954), Zaragoza: Librería General, 1956, pp. 835-840.
Con VÁZQUEZ DE PARGA, L., «Avance del estudio de la Necrópolis de La Atalaya Cortes de Navarra», PV, 65 (1956), pp. 389-454.
Carta Arqueológica de Salamanca, Salamanca: Diputación Provincial de Salamanca, 1956.
El yacimiento hallstáttico de Cortes de Navarra. Estudio Crítico II, Pamplona: Diputación Foral de Navarra, 1958.
«Las actividades arqueológicas en Navarra», Caesaraugusta, 17-18 (1961), pp. 179-186.
«Cueva sepulcral de Urbiola», PV, 88-89 (1962), pp. 419-424.
«Notas sobre la cultura megalítica navarra», PV, 92-93 (1962), pp. 93-147.
«Sepulcros megalíticos navarros con puerta perforada», VIII Congreso Nacional de Arqueología (Sevilla-Málaga, 1963), Zaragoza: Secretaría General de los Congresos Arqueológicos Nacionales, 1964, pp. 234-242.
«La actividad arqueológica de la Institución Príncipe de Viana», XXVII Congreso Luso-Español para el Progreso de las Ciencias (Bilbao, 1964), Madrid: Asociación Española para el Progreso de las Ciencias, 1965, pp. 319-327.
«La casa rural prehistórica de Navarra», PV, 100-101 (1965), pp. 385-394.
«Notas estratigráficas del poblado celtibérico de Fitero (Navarra)», PV, 100-101 (1965), pp. 331-342.
«La estratigrafía del covacho de Berroberría, Urdax (Navara)», en RIPOLL, E. (ed.), Miscelánea en homenaje al abate Henri Breuil (1877-1961), vol. II, Barcelona: Diputación Provincial de Barcelona, 1965, pp. 135-139.
«Consideraciones sobre el problema de la formación de los vascos», en MALUQUER DE MOTES, J. (coord.), Problemas de la Prehistoria y de la Etnología vascas. IV Symposium de Prehistoria Peninsular, Pamplona: Institución Príncipe de Viana, 1966, pp. 115-129.
Tartessos. La ciudad sin historia, Barcelona: Destino, 1970.
«En torno a la cultura megalítica de la Rioja Alavesa», Estudios de Arqueología Alavesa, 6 (1974), pp. 83-90.
El Palacio-Santuario de Zalamea de la Serena, Badajoz, Barcelona: CSIC, 1981, 152 pp.
«Cortes de Navarra. Exploraciones de 1983», Trabajos de Arqueología Navarra, 4 (1985), pp. 41-64.
Con GRACIA, F., y MUNILLA, G., «Alto de la Cruz, Cortes (Navarra). Campaña de 1986», Trabajos de Arqueología Navarra, 5 (1986), pp. 111-132.
— «Alto de la Cruz. Cortes de Navarra, Campañas 1986-1988», Trabajos de Arqueología Navarra, 9 (1990), pp. 11-245.
Bibliografía
BARANDIARÁN MAESTU, I., «Simposium de Prehistoria Peninsular. Problemas de la Prehistoria vasca», Caesaraugusta, 25-26 (1965), pp. 128-131.
GRACIA ALONSO, F., «Juan Maluquer de Motes, catedrático de Prehistoria de la Universidad de Barcelona», Revista de Arqueología, 59 (1986), pp. 6-9.
MEZQUÍRIZ IRUJO, M. A., «In memoriam Juan Maluquer de Motes», Trabajos de Arqueología Navarra, 7 (1988), pp. 9-10.
VVAA, «Homenatge al Prof. Dr. Joan Maluquer de Motes», Pyrenae. Revista de Prehistòria i Antiguitat de la Mediterrània Occidental, 22-23 (1992), pp. 13-234.
— «Joan Maluquer de Motes Nicolau en el vint-i-cinquè aniversari de la seva mort», Revista d’Arqueologia de Ponent, 23 (2013), pp. 273-476.





