Fundación para el Estudio del Derecho Histórico y Autonómico de Vasconia

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NOTITIA VASCONIAE Obras y autores navarros

MADOZ E IBÁÑEZ DE IRIARTE, Pascual (Pamplona, 17 de mayo de 1805 – Génova, Italia, 13 de diciembre de 1870).

Cargos y oficios

Abogado, gobernador civil de Barcelona, presidente del Congreso de los Diputados, ministro de Hacienda, gobernador de Madrid

Trayectoria

Pascual Madoz fue una de las personalidades más relevantes de la política española del siglo xix. Nacido en 1805 en Pamplona, tanto su padre como su madre vivían de la administración de rentas estancadas, de pólvora el primero y de tabaco la segunda. En 1813 se trasladaron a Barbastro (Huesca) y Pascual ingresó en el Colegio de los Padres Escolapios. En 1821 entró en la Universidad de Zaragoza, donde se formó en Leyes y Cánones. Ya desde su época universitaria resultaron evidentes sus tendencias liberales y, de hecho, en 1823 se alistó en la Milicia Nacional para combatir a los realistas en el castillo de Monzón, donde fue hecho prisionero. Tras varios meses encarcelado volvió a sus estudios, que concluyó en 1828, pero en 1831 fue exiliado por sus ideas y no retornó a España hasta la amnistía concedida en 1833 por la reina María Cristina.

Este exilio en Francia fue particularmente importante en su devenir. Allí se dedicó al estudio de la geografía y de la estadística y comprendió la importancia de ambas para el gobierno de un Estado, hecho este determinante en la labor que emprendió luego con su Diccionario. Conoció entonces a Alexandre Moreau de Jonnès, que en 1834 redactaría una Statistique d’Espagne, que Madoz traduciría y ampliaría un año después, y que resultaría el antecedente más directo e inmediato del mencionado Diccionario.

A su vuelta, fijó su residencia en Barcelona y comenzó una imparable carrera política en las filas del Partido Progresista, partido estrechamente unido a los intereses de la burguesía industrial catalana. Entre las varias responsabilidades que desempeñó destacaremos que dirigió el periódico progresista El Catalán, que en 1835 se desplazó al Valle de Arán como gobernador militar y juez de primera instancia, que un año más tarde fue elegido como diputado de su partido por Lérida y que repitió como tal en diecisiete de las veintiún ocasiones en que se presentó para ello (también representó a Barcelona en dos ocasiones y a Alcoy en otra). Ya a nivel estatal, desempeñó diferentes cargos económicos entre 1840 y 1843, como el de superintendente general de Hacienda o el de presidente de la Comisión de Estadística.

Tras otro breve paso por prisión, en el bienio progresista (1854-1856) su actividad política se relanzó, otra vez desde Barcelona, siendo nombrado gobernador civil de la ciudad. Dirigió con éxito las medidas contra la epidemia de cólera morbo, terció en los conflictos de las selfactinas, e impulsó y garantizó la financiación del derribo de las murallas sobre las que se abrió el gran Ensanche de Cerdá, llegando a ser nombrado hijo adoptivo de Barcelona aún en vida.

Fue nombrado presidente del Congreso pero solo desempeñó un mes dicho cargo, pues en el mismo 1855 se convirtió en el titular de la cartera de Hacienda en el tercer gabinete de Espartero. Fue entonces cuando promulgó su conocida Ley de Desamortización, con el fin primordial de sanear la considerable deuda del Estado. Con ella logró sacar a la venta bienes pertenecientes a «manos muertas» —órdenes militares, cofradías, obras pías, santuarios, beneficiencia, instrucción pública, bienes propios y comunales de municipios— y recaudar casi 8.000.000 de reales entre 1855 y 1895. La desamortización de Madoz, que se prolongó hasta 1924, despertó mucha oposición, incluso en las filas de su propio partido, dado el ataque que suponía a los vecinos más empobrecidos de los municipios, que subsistían gracias a los bienes de aprovechamiento común.

En el caso del País Vasco, la oposición de las diputaciones no cesó hasta que estas lograron participar en las juntas de ventas. A partir de ahí, el periodo 1864-1868 conoció un importante incremento de la desamortización eclesiástica y no tanto de la civil, pues ya se habían privatizado previamente las mejores tierras y muchos municipios lograron conservar sus comunales.

La caída de Espartero volvió a relegarle. En 1860 fundó una compañía de seguros, La Peninsular, que, tras unos brillantes inicios, casi le sume en la ruina. Su reaparición postrera se produjo tras la revolución de 1868. Fue nombrado gobernador de Madrid y miembro de la comisión que debía traer a España al nuevo titular de la Corona, Amadeo I de Saboya. En el viaje organizado con tal motivo enfermó y murió en Génova.

Su obra fundamental es, sin duda, el Diccionario histórico-geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar, publicado en 16 volúmenes entre 1845 y 1850. Su elaboración comenzó, sin embargo, mucho antes. La división territorial de España en provincias, realizada por Javier de Burgos en 1834, había dejado desfasados todos los diccionarios anteriormente existentes, incluido el de Tofiño, elaborado entre 1826 y 1829. Madoz —dotado de un gran sentido empresarial— comprendió de inmediato que esta era la oportunidad, no solo de actualizar la información en torno a la nueva división provincial, sino de comenzar la labor de recopilar información estadística, cuya importancia había comprobado en la obra de Moreau de Jonnès. De manera que, nada más volver de su exilio en Francia, comenzó a organizar la recogida de datos. Contó para ello con más de 1.000 colaboradores en las 49 provincias, a quienes pasó un cuestionario de 12 preguntas, de manera que así se pudieran homogeneizar y comparar los resultados. Los datos llegaban a una oficina central que los analizaba y cotejaba con otras informaciones disponibles. Para la financiación del proyecto contó con la colaboración de una «Sociedad literaria de amigos colaboradores» y llegó a reconocer en su escaño que los gastos anteriores a la publicación ascendieron al millón de reales. También la publicación requirió un esfuerzo particular, pues tuvo que contar con imprentas específicamente dedicadas a esta labor.

Antes de acabar con la publicación inició una estrecha colaboración con el comandante de ingenieros Francisco Coello en la elaboración del proyecto cartográfico que inevitablemente pedía el Diccionario, y que publicó años después el mismo Coello con el título de Atlas de España y de sus posesiones de Ultramar.

El Diccionario de Madoz debe entenderse como producto de una cosmovisión y un proyecto político claramente liberales. Para este tipo de proyectos, la transformación del país exige que el Estado cuente con medios e información suficientes y, si la captación de medios era precisamente lo que estaba detrás de su proyecto desamortizador, disponer de esa información fue lo que animó su Diccionario. También lo que le llevó a reclamar la importancia de la ciencia estadística, de la que puede considerarse un pionero en España. De hecho, en la introducción de su obra reivindicó la importancia de aquella ciencia como pilar sobre el que fundamentar el desarrollo de una nación. Otra cosa es que el Diccionario sea también un reflejo de las carencias de este tipo de información en la España de la época y de algunos errores que cometió el propio Madoz al intentar compensar esta carencia de datos. Sin información y sin conocimiento de la realidad geográfica e histórica española no se podía modernizar el país, pero tampoco sin una suficiente conciencia nacional. La idea de tomar la provincia como principio de organización administrativa, y como espacio de referencia para el Diccionario, tenía mucho que ver con la apuesta del liberalismo por un Estado centralizado y una administración homogénea y, de paso, con el intento de promocionar que todos los habitantes del Estado se sintieran de igualmente ciudadanos del mismo, independientemente del territorio en el que habitasen. Es decir, tenía mucho que ver con la promoción de un sentimiento pertenencia a la nación española que también se alimentaba desde otras instancias, por ejemplo con la elaboración de Historias de España como la de Modesto Lafuente. Esa nueva visión debía eliminar la antigua percepción de la Monarquía como fragmentada en reinos y territorios con personalidad jurídico-política propia y sustituirla por otra más unitaria y que solo se abriese a divisiones internas por razones de eficiencia administrativa. Una visión y una realidad más homogéneas y unas provincias desprovistas de contenidos políticos. Con esos ingredientes se aseguraba el cumplimiento de las normas y órdenes emanadas desde el centro.

En relación con el País Vasco, Madoz mantuvo una especial vinculación con Zarauz, villa en la que residía todos los veranos y en la que llegó a levantar una fábrica de lino. Para el Diccionario contó con contactos directos en el país, a pesar de lo cual los expertos ponen en duda la fiabilidad de algunos de sus datos. Independientemente de ello, el Diccionario ofrece un magnífico fresco de la situación en la época de las Provincias Vascas posterior a la Guerra Carlista y en los albores de la industrialización. Quizá ese contacto directo con el país explica, al menos en parte, que a pesar de partir de posturas abolicionistas con respecto a los Fueros, su postura fuera modificándose. De hecho, ocupó un destacado lugar en la Ley de octubre de 1839 y fue quien propuso la fórmula de confirmación de los Fueros de las Provincias Vascongadas y Navarra «sin perjuicio de la unidad constitucional de la Monarquía», fórmula de calculada ambigüedad. Acabó llegando a la conclusión de los Fueros eran garantes de paz y prosperidad y por ello se mostró favorable a su mantenimiento. Incluso, contra muchos liberales y progresistas de su propio partid

Obras

Estadística de España, escrita en francés por Mr. Moreau de Jonnès. Traducida y adicionada por el Lic. D. Pascual Madoz e Ibáñez, Barcelona: Imprenta de M. Rivadeneyra y Compañía, 1835. La obra que traduce Madoz era: Moreau de Jonnès, Alexandre, Statistique de l’Espagne, Paris: Impr. Cosson, 1834. Las adiciones de Madoz incrementan en un 45 por 100 el material original.

Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar, 16 vols. Madrid: Est. Literario-Tipográfico de P. Madoz y L. Sagasti, 1845-1850. El nombre del imp. varía en diferentes volúmenes, vols. 6-9: Est. Tipografico-Literario Universal; vols. 10-11: Imprenta al Diccionario Geográfico, a cargo de José Rojas; vols. 12-16: Imprenta del Diccionario geográfico estadístico-histórico de Pascual Madoz.

Edición facsímil por provincias en Madoz, P., Diccionario histórico-geográfico-estadístico-histórico, Valladolid: Ámbito Ediciones. Los volúmenes relativos a Vasconia son: Navarra, 1986, con estudio introductorio de Alfredo Floristán Samanes; Álava, 1989, con estudio introductorio de Emiliano Fernández de Pinedo; Vizcaya, 1990, con estudio introductorio de María Ángeles Larrea Sagarmínaga; Guipúzcoa, 1991, con estudio introductorio de Luis Castells Arteche.

Coello, F., y Madoz, P., Atlas de España y de sus posesiones de Ultramar, Madrid: s. n., 1848-1870.

Bibliografía

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Capel, H., «Los diccionarios geográficos de la Ilustración española», Geo-crítica. Cuadernos críticos de Geografía Humana, vol. 6, núm. 31 (enero de 1981).

Castrillejo Ibáñez, F., «Bibliografía sobre la desamortización de Madoz», Investigaciones históricas: Época moderna y contemporánea, 5 (1985), pp. 145-164.

Ezquerra Abadía, R., «Moreau de Jonnès y Madoz. Una visión de España en 1834», Estudios Geográficos, 36 (1975), pp. 303-324.

García-Bellido y García de Diego, J., «Pascual Madoz e Ildefonso Cerdá, dos pioneros de la epifanía de la urbanística», Arquitectura, Ciudad y Entorno, 1 (2006), pp. 4-28.

Morales, G.; García-Bellido, J., y Asís, A. de (eds.), Pascual Madoz (1805-1870). Un político transformador del territorio. Homenaje en el bicentenario de su nacimiento, Madrid: Universidad Carlos III, 2005.

Moreno Ballesteros, V., La desamortización de Madoz en España. 1855-1856, Madrid: Universidad Complutense, s. f.

Paredes, F. J., Pascual Madoz, 1805-1870. Libertad y progreso en la monarquía isabelina, Pamplona: Eunsa, 1982.

Proyecto financiado por los fondos Next Generation EU en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia del Gobierno de España


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