Trayectoria
En esta obra se recogen varios acontecimientos divinos asociados a San Miguel Excelsis, entre los cuales destaca la milagrosa curación de Pedro I, rey de Pamplona y de Aragón que, padeciendo una enfermedad en sus partes genitales, fue sanado tras ir en peregrinaje al santuario de Aralar.
El liber miraculorum, de marcado carácter apócrifo, recoge la historia de García Arnault, caballero del linaje de Goñi a quien el prólogo del libro atribuye la construcción del templo actual de Aralar en la segunda mitad del siglo xi, así como varios hechos milagrosos acaecidos en los siglos xi-xiii en relación conel citado santuario dedicado a San Miguel. Los acontecimientos más tardíos que se citan en la obra datan del 1229 y es posible que fuera redactada poco después. Se piensa que el documento conservado puede ser una traducción del latín al romance, pero desconocemos la identidad del redactor original, ya que el autor «Durafort, hijo de Martín», que se menciona, puede que no sea quien lo escribió, sino quien lo tradujo.
Varios documentos de los siglos xiii y xiv aluden a la proliferación de milagros ligados al santuario navarro desde el siglo xi, época en la que se reactivó el culto al arcángel de Aralar y se procedió a la rehabilitación y reconstrucción de las estructuras allí ubicadas, convirtiendo el lugar en uno de los centros de peregrinaje más importantes del reino. Algunos de los prodigios divinos compilados en el Libro de los milagros hacen referencia a la edificación del santuario, entre ellos el décimo pasaje que narra la visita que realizó al templo Pedro I, rey de Pamplona y de Aragón (1094-1104). Al parecer, el monarca sufría una terrible dolencia en los testículos que ni sus médicos ni las peregrinaciones a Roma y a Salerno pudieron sanar. En un intento desesperado, partió hacia el templo de San Miguel Excelsis y, una vez llegó a los pies de la sierra de Aralar, descendió de su carruaje, llenó sus dos alforjas de arena y, colgadas al cuello, subió en penitencia hasta las puertas de la Iglesia. El rey, dispuesto a quedarse rezando en el templo durante toda la noche, se quedó dormido y al despertarse a la mañana siguiente el dolor que padecía había desaparecido:
El rey don Pedro como hubiese gran enfermedat en los cojones, e demandó consejo de los médicos, los quoales como no le podían dar consejo fue a Roma ata los lindares de Sant Pedro e Sant Pablo apostoles demandando remedio de la su enfer- medat. Despues fue ha Salerno, car ay moraban muy sabios y entendidos médicos, a los quoales como oviese rebelado la su enfermedat porque era ydo, e alli sin ningun remedio se tornó muy triste a la tierra. Mas como de la su salut asaz fuese cuydado- so, a la yglesia de Sant Miguel muy humildoso quiso yr, el quoal como fuese ya en la rayz del monte, descendió del carro en que cavalgava, e las sus dos huesas implió d’arena, las quoales plenas d’arena, en su cuello portó a la yglesia. El quoal como delante el altar psalmeando toda la noche quisiese pasar, luego se adormeció. E luego que fue espertado llevó la mano a los cojones e conoció he entendió que era sano. E fue luego al abbat de la yglesia e contoli cómo hera sano, e mandó otrosi que tocasen la campana. E los que presentes heran, quoando esto vieron, loaron e glorificaron a Iesu Christo, al quoal es honria e gloria, in secula seculorum. Amen (X. Milagro del rey don Pedro).
Aunque son varias las fuentes que documentan las visitas del rey Pedro al reino de Pamplona, el Liber miraculorum es el único que menciona el mal que afligía al monarca y la peregrinación que realizó hasta la iglesia de San Miguel Excelsis. Así, la ausencia de otras fuentes que avalen lo narrado y el carácter fantasioso y apócrifo del mismo obligan al lector a interpretar y utilizar la citada información con suma cautela. No obstante, es posible que el pasaje posea un trasfondo real, vinculado a la creencia popular de la virtud fecundante ligada al santuario de Aralar, motivo de peregrinación desde época medieval hasta fechas no muy lejanas a la actual. Esta suposición alimenta, en cierta medida, la hipótesis que sospecha de la existencia de un culto precristiano, quizá relacionado con la fertilidad, en el solar donde se ubica la iglesia del arcángel.
Obras
Lacarra, J. M. (ed.), «Milagros de San Miguel de Excelsis», Cuadernos de etnología y de etnografía de Navarra, vol. 1, núm. 3 (1969), pp. 347-361.
Bibliografía
Jimeno Aranguren, R., Orígenes del cristianismo en la tierra de los vascones, Pamplona: Pamiela, 2003.
Jimeno JurÍo, J. M.a, San Miguel de Aralar, Navarra. Col. Temas de Cultura Popular, 78, Pamplona: Diputación Foral de Navarra, 1970. Reed. Merindad de Pamplona. II. Altsasu/Alsasua, Aralar, Cendea de Olza, Garaño, Col. Obras completas de José María Jimeno Jurío, núm. 31, Pamplona-Iruña: Pamiela, 2011, pp. 152-189.
Laliena, C., Pedro I de Aragón y de Navarra (1094-1104), La Olmeda: Burgos, 2000. SatrÚstegui, J. M., «Reminiscencias de culto precristiano en la devoción a San Miguel», Cuadernos de etnología y de etnografía de Navarra, vol. 2, núm. 6 (1970), pp. 287-294.
Cita bibliográfica
Lanz, J. «Libro de los milagros de San Miguel», Jimeno Aranguren, R., (dir), Notitia Vasconiae. Diccionario de historiadores, juristas y pensadores políticos de vasconia, T. I, Marcial Pons, Madrid, 2019, pp. 251-253.





