Cargos y oficios
Historiador, etnógrafo y sacerdote.
Trayectoria
Pamplonés de nacimiento, Javier Larráyoz cursó sus estudios eclesiásticos en el Seminario Conciliar de Pamplona/Iruña y fue ordenado sacerdote en 1940. Ejerció posteriormente su ministerio en las parroquias de las localidades navarras de Azagra, Cemboráin/Zenborain, Eslava/Eslaba, Izco-Sengáriz/Izko-Sengaritz, Irurozki y Elorz-Zulueta, con las que estuvo relacionada parte de su investigación histórica.
Su primera obra, De aventurero a apóstol o Fray Francisco de Pamplona, misionero capuchino, está editada en el año 1945 y se corresponde con una biografía de Tiburcio de Redín y Cruzat (1597-1651). Fue este un destacado militar pamplonés de vida agitada que, al llegar a la madurez, descubrió su vocación religiosa y tras ingresar en la orden de los capuchinos ejerció de misionero. Según Larráyoz, el desconocimiento —incluso entre sus paisanos— de la vida de este personaje, que había «desempeñado importantes cargos en la carrera de las armas, a pesar de haber sido en la religión uno de los misioneros más activos y celosos del siglo XVII», le llevó a escribir esta obra de carácter divulgativo. Por esta razón, se basa principalmente en otros autores que habían tratado el tema antes que él, como Julio Puyol o Jules Le Jeune. Este trabajo está firmado en Cemboráin/Zenborain en 1942, pero fue publicado tres años más tarde, tras ser premiado por el patronato de la Biblioteca Olave —creada en memoria del escritor y político navarro Serafín Olave— en el concurso literario de 1944-1945.
También en 1945 vio la luz su obra Apuntes monográficos del lugar y parroquia de Cemboráin en la diócesis de Pamplona, la primera de sus monografías de tema local, elaborada mientras ejercía como sacerdote en esta localidad de la comarca de Aoiz/Agoitz. Su intención, tal como refiere en la introducción, fue animar a otros investigadores a abordar «la historia menuda», en contra de quienes «desdeñan las monografías locales en favor de los estudios sobre ciudades o villas importantes». Para llevar a cabo este trabajo realizó un vaciado de toda la información relativa a este concejo, perteneciente al municipio de Unciti/Untzitibar, que localizó en archivos parroquiales, diocesanos o en el Archivo General de Navarra, así como una recopilación de noticias aparecidas en otros estudios ya publicados o en la prensa de Navarra.
Su breve obra Los afanes de un obispo. El Excmo. Sr. Don Lorenzo Igual de Soria y las ermitas de Navarra fue publicada en Pamplona en 1950. Este trabajo, fruto de su investigación en el Archivo Diocesano de Pamplona, se ciñe a la exposición de los mandatos efectuados por don Lorenzo Igual de Soria, obispo de la sede pamplonesa desde 1795 a 1803, en relación con la reparación y mejoras que este prelado había observado en sus visitas a las ermitas de Cemboráin/Zenborain, Gallipienzo/Galipentzu, Eslava/Eslaba, Idocin/Idotzin e Izco/Izko, localidades cercanas a Javier Larráyoz en el ejercicio de su sacerdocio.
Junto al índice de esa pequeña publicación, además de citar otras de sus obras, menciona que se halla en preparación otra obra suya, un libro titulado Eslava o historia de la villa de las ínfulas, que sin embargo nunca vio la luz.
En 1957 publicó la obra Cruces y gloria del cura rural, un ensayo sobre la labor pastoral de los sacerdotes en el medio rural, y en 1964 Los Papas y el fin del mundo, siendo estas dos sus únicas obras de carácter teológico.
Otro gran bloque que completa las investigaciones históricas llevadas a cabo por Javier Larráyoz lo componen sus trabajos relacionados con el estudio del carlismo. Su primera entrega a la imprenta sobre esta temática fue publicada en la revista Príncipe de Viana en 1956. Bajo el título «La Segunda Guerra Carlista en Navarra», este autor analiza el desarrollo en tierras navarras de este conflicto bélico protagonizado por carlistas y liberales entre 1846 y 1849.
Larráyoz considera poco estudiada, e incluso desdeñada por otros autores, la participación de Navarra en este levantamiento popular promovido por los defensores de los derechos dinásticos del pretendiente Carlos Luis de Borbón —Carlos VI para sus adeptos— a mediados del siglo XIX, y es esa razón que alega para iniciar este estudio. También justifica el trabajo en el hecho de haber pasado por sus manos la documentación que perteneció a uno de los protagonistas de la contienda en Navarra en 1848, Ramón Leoz y Reta, entonces capitán que llegó posteriormente a convertirse en teniente coronel de los ejércitos carlistas. Así mismo, alega contar con un archivo propio, de carácter familiar, «legado probablemente de mi bisabuelo paterno, voluntario en la guerra de los siete años», con datos inéditos que según su parecer demostraban que «la segunda guerra carlista en el país navarro tuvo algo más importancia de la que nos han consignado los cronistas de nuestras guerras civiles».
Esa cercana relación con el carlismo, tan asentado en Navarra durante los siglos XIX y XX, le llevó a publicar otros dos artículos en la misma revista Príncipe de Viana, años 1977 y 1978, en los que ensalza la figura del que denomina «El Quijote navarro (vida y aventuras del brigadier de los ejércitos carlistas, don Mariano Larumbe)». La razón que aduce, nuevamente, para realizar este estudio es el desconocimiento de quien considera un héroe, modelo de hidalguía y lealtad. En esta ocasión el biografiado es Mariano Larumbe y Arrarás, nacido en 1815 en Lekunberri y fallecido en 1882 en Javier, destacado participante en todos los conflictos bélicos del siglo XIX que tuvieron como protagonistas a los seguidores de don Carlos. Sus fuentes son de nuevo las referencias bibliográficas, los archivos parroquiales y militares, así como los archivos familiares de los descendientes del general Larumbe y de otros carlistas. Si bien, en esta ocasión, incluye los testimonios orales recogidos de primera mano de personas que sirvieron con Larumbe en la Tercera Guerra Carlista, ya que confiesa haber escrito este texto en la década de los años cuarenta, cuando todavía vivían esos informantes.
Su último trabajo en torno al carlismo es el libro Dorregaray, el general enigmático: historia de un sumario, publicado por la Diputación Foral de Navarra en 1978. En esta ocasión analiza la figura de Antonio Dorregaray, un militar de alto rango que tuvo un papel destacado en la Tercera Guerra Carlista. Larráyoz considera que, sobre este general carlista, los «juicios de los historiadores resultan dispares e incluso contradictorios, movidos estos por la pasión», ya que su retirada con las tropas bajo sus órdenes del centro de la península fue «para unos, acto de traición sin atenuantes y para otros, acto de ejemplar heroísmo».
Javier Larráyoz confeccionó esta monografía tras dar con un «documento vital para la resolución del tema», un sumario instruido al capitán general Dorregaray «por el abandono con todo su ejército en las provincias el centro, axial como su posterior actuación en la campaña de Cataluña». Se trata de un documento de 1.100 folios que —tal como comenta este investigador— fue puesto al final de esta última contienda carlista en manos de un párroco de Eratsun para su salvaguarda.
Ochenta años más tarde, esta documentación fue localizada por Larráyoz y sobre ese testimonio inédito construyó esta obra. En ella trata de demostrar que Dorregaray, proclamado marqués de Eraul en 1873, «no fue un héroe ni tampoco el indiscutible traidor que sus panegiristas y detractores han pregonado, sino sencillamente un hombre con toda la serie de grandezas y debilidades que encierra esa palabra», ya que «luchó con vigor mientras tuvo fe en la causa que defendía, pero que, sin temple de héroe, rehuyó de la dificultad cuando las circunstancias le fueron adversas».
Javier Larráyoz también fue miembro desde sus inicios del grupo de investigación Etniker, fundado por José Miguel Barandiarán en 1968, en el marco de las clases que sobre cultura tradicional impartía este destacado etnógrafo en la Universidad de Navarra. Esto hizo que Javier Larráyoz volviera su mirada, como en sus iniciales publicaciones, al ámbito rural. Fruto de esta relación con Barandiarán son tres artículos publicados, entre 1973 y 1976, en la revista Cuadernos de Etnología y Etnografía de Navarra, bajo el título «Encuesta etnográfica del Valle de Elorz», espacio de la Cuenca de Pamplona donde en esos momentos ejercía su labor sacerdotal.
Obras
De aventurero a apóstol o Fray Francisco de Pamplona, misionero capuchino, Madrid: Pro Fide, 1942.
Apuntes monográficos del lugar y parroquia de Cemboráin en la diócesis de Pamplona, Pamplona: Imp. Diocesana, 1945.
Los afanes de un obispo. El Excmo. Sr. Don Lorenzo Igual de Soria y las ermitas de Navarra, Pamplona: [s. n.], 1950.
Dorregaray, el general enigmático: historia de un sumario, Pamplona: Diputación Foral de Navarra, 1978.
«Encuesta etnográfica», AÍCUA MARÍN, J. M., y ASIRON SÁEZ, J. M. (coords.), Estudios del valle de Elorz, Valle de Elorz: Ayuntamiento del Valle de Elorz, 1992, pp. 19-110.
Bibliografía
ASARTA EPENZA, U., «Larráyoz Zarranz, Javier», Auñamendi Eusko Entziklopedia. Ed. en línea: http://aunamendi.eusko-ikaskuntza.eus/es/Larráyoz-zarranz-javier/ar-86234/ (consultado el 31 de enero de 2023).
CÁRCEL ORTÍ, V., Diccionario de sacerdotes diocesanos españoles del siglo XX, Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 2006, pp. 667-668.
CORELLA, J. M., Historia de la Literatura Navarra, Pamplona: Pregón, 1973, p. 253.
ETNIKER, «Javier Larráyoz Zarranz», web Etniker Euskalerria. En línea: https://www.etniker.com/miembros/javier-larrayoz-zarranz/ (consultado el 31 de enero de 2023).
IRIBARREN, M., Escritores navarros de ayer y de hoy, Pamplona: Gómez, 1970, p. 137.





