Fundación para el Estudio del Derecho Histórico y Autonómico de Vasconia

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NOTITIA VASCONIAE Obras y autores de vasconia continental

LARRAMENDY HIRIART, Pierre (seudónimo Landemont) (Hasparren/Hazparne, Labort, 26 de marzo de 1826 – Garris/Garrüze, Baja Navarra, 1888).

Cargos y oficios

Sacerdote e historiador

Trayectoria

Hijo de Pierre Larramendy y de Jeanne Hiriart, y hermano de Jean-Pierre (1817), Pierre (1823), Gratian (1824) y Marie (1827).

Estudió en el seminario de Larresoro, donde más tarde ejercería de profesor. De 1851 a 1859 fue párroco de Bidarray/Bidarrai, y desde aquel año hasta su muerte en 1888 lo fue de Garris/Garrüze.

Ayudó al joven Jean de Jaurgain a iniciarse en la consulta de documentos antiguos. Este último se lo agradeció encarecidamente en su libro de 1898, La Vasconie. Étude historique et critique […]. Ambos tuvieron acceso a los fondos de Brancion y a muchos documentos relacionados con Navarra, incluidos los de las familias Luxe y Gramont. Curiosamente, Larramendy firmaba sus artículos bajo el seudónimo de Landemont, que no es sino la traducción al francés de su apellido vasco Larramendi.

En su artículo sobre los juicios por brujería en la Baja Navarra, Landemont señala que los más conocidos son los juicios de Lapurdi, aunque solo sea por la obra de Pierre de Lancre de Rostéguy. Larramendy no dice que la familia de la que procedía de Lancre tenía precisamente sus raíces en el municipio de Juxue/Jutsi, donde se habrían producido los fenómenos de brujería a los que aludía. El interés de su obra es que se refiere a juicios anteriores a los relatados por de Lancre, ya que el primero data de 1450 y tiene lugar en el país de Mixe/Amikuze y Ostabarret/Oztibarre. Una tal Johanette de la casa de Sala de Juxue, en el país de Ostabarret, fue iniciada por la señora de Eyherabide y practicaba el vuelo hacia el «Prado del macho cabrío», lugar que Landemont llama por su traducción al francés, en lugar de por el término «Akhelarre». El diablo le daba dinero. No falta en la historia el hecho de que tuviera que besar al diablo y que tuviera el poder de maldecir a los vecinos o a sus propios hijos. Finalmente, fue condenada a morir en la hoguera.

Otro juicio aporta elementos similares en Garris en 1515 y en Uhart-Mixe/Uhartehiri. Los habitantes atraían a los sapos a voluntad. Parte de las declaraciones del juicio están recogidas en euskera. Landemont cita también una propuesta del siglo xvi a los estados de Navarra para poner fin a los excesos de las brujas. Para concluir, Landemont culpa a la codicia y a la venganza como el origen de tales acusaciones, pero señala que afectaban tanto a la élite como al vulgo, y defiende que tales «prejuicios» se explican por la «enfermedad nativa de la condición humana».

Esta modesta obra de Landemont resulta de gran interés porque aporta elementos sumamente importantes para el expediente de la génesis de la gran caza de brujas que algunos, comenzando por Paravy, argumentan que tuvo su origen sobre todo en el arco alpino, una tesis que tiene a su favor la unidad geográfica (Dauphiné, Aosta, Saboya, Valais), la unidad temporal (del Concilio de Constanza al Concilio de Basilea) y la unidad de la acción (concomitancia entre las primeras quemas de brujas y los primeros tratados de demonología). La documentación es abundante en este sentido, pero Ghersi insiste en que no se pueden descuidar los fenómenos pirenaicos, incluidos los vascos, aunque la documentación sea aquí más escasa. Por ello, la contribución de Landemont es tanto más valiosa. Se cree que ya está demostrado que en 1424 se celebraban aquelarres en el Val d’Aneu. Además, el artículo de Landemont enumera cinco características de la brujería meridional y vasca, que están acreditadas desde principios del siglo xv. En ese sentido, nos encontramos con: 1) el vuelo nocturno de las mujeres; 2) el encuentro en la montaña o en el prado con el macho cabrío; 3) el homenaje al diablo en forma de macho cabrío; 4) el infame ósculo o beso, y 5) el asesinato por envenenamiento de niños pequeños. En los Alpes no se tiene constancia de que el diablo adoptara la apariencia de macho cabrío. Aquí, las únicas acusadas son las mujeres. Hemos visto que el sapo acompaña a estos personajes en contra de todas las leyes habituales de comensalismo.

Todos estos datos, cuya pertinencia destaca Landemont, aunque sea de manera puntual, permiten reconsiderar el importante papel de los Pirineos centrales y occidentales (vascos) en la aparición de la brujería moderna.

Obras

Landemont, «Les Procès de sorcellerie en Basse-Navarre», Revue de Béarn, Navarre et Lannes, t. 1 (1883), pp. 49-54.

Bibliografía

Ghersi, N. «Poisons, sorcières et lande de bouc», Cahiers de recherches médiévales, núm. 17 (2009), pp. 103-120.

Fuentes. Généalogie et Histoire des Familles Pays Basque-Adour Maritime, https://www.ghfpbam.org/acteDetail.php?type=NAISSANCE&clef=3304&code_releve=435 (consultado el 20 de abril de 2021).

http://earchives.le64.fr/archives-en-ligne/ark:/81221/r21780zw7l6mlk/f71 (consultado el 20 de abril de 2021).


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