Cargos y oficios
Arzobispo de la sede metropolitana de Toledo, escritor e historiador.
Trayectoria
Julián nació en Toledo en el seno de una familia conversa de origen judío. Fue formado en la escuela catedralicia de la ciudad, donde tuvo como profesor al futuro Eugenio II, obispo de Toledo. El joven Julián comenzó desde temprano a avanzar en el campo eclesiástico, así, de clérigo secular pasó a ser diácono para luego alcanzar el grado de sacerdote, todo ello en el ámbito de la catedral toledana. Participó en el Concilio Provincial de Toledo del 675, y en enero del 680 fue ordenado arzobispo metropolitano de la capital visigoda. Es posible que su posición se viese reforzada tras publicar en el 674 una obra donde ensalza y glorifica la figura del rey Wamba durante su exitosa campaña militar contra los vascones y la revuelta de varios nobles de la Narbonense y de la Tarraconense del año anterior. Mantuvo una estrecha relación de amistad con el monarca Ervigio, incluso antes de que este sucediera a Wamba en octubre del 680. Una vez Ervigio fue ungido rey, Julián colaboró con él y destacó por su participación activa en la elaboración de varias leyes contra los judíos que residían en el reino. A la muerte de Ervigio en el 687, el religioso se preocupó de proteger a la reina viuda y sus allegados ante la actitud hostil del nuevo rey Égica. El arzobispo también destacó por su dinamismo en el campo religioso, ya que presidió los Concilios XII (681), XIII (683), XIV (684) y XV (688) de Toledo y aseguró la primacía de la sede metropolitana de dicha ciudad sobre el resto de los arzobispados. Asimismo, con sus obras literarias contribuyó de manera decisiva al esplendor cultural del que disfrutó el reino visigodo durante todo el siglo vii.
Julián es el último autor visigodo en mencionar a los vascones; lo hace en su Historia rebellionis Pauli adversus Wambam, en el contexto de la campaña que lanzó contra ellos el rey Wamba en el 673. A la Historia escrita por el obispo van unidas la carta enviada por el rebelde Paulo al monarca y un resumen del juicio seguido en Toledo contra los usurpadores. En el citado año, en el reino visigodo estalló una revuelta de la nobleza provincial de Septimania y Wamba envió al dux Flavius Paulus con parte del ejército a sofocar el levantamiento. No obstante, Paulo se amotinó y se unió a los sediciosos, sumando a la rebelión la parte oriental de la Tarraconense, así como reclutando a varios francos y vascones a cambio de promesas y regalos (Hist. 8). El dux fue declarado rey y propuso al soberano visigodo Wamba la partición del reino entre ambos (Epist. Paul.). Wamba, que en esos momentos se encontraba en Cantabria reprimiendo la sedición de los feroces vascones (la historiografía acepta que la Cantabria tardoantigua citada por las fuentes se extendería desde la Cantabria Clásica prerromana hacia el sudeste, llegando hasta la Sierra de Cantabria), negó la propuesta de Paulus. Así, antes de partir a hacerle frente, sometió los campos abiertos de la Vasconiae partes a siete días de intensa ofensiva, destrozándolo todo, atacando las fortificaciones —castra— y quemando casas, hasta forzar a los vascones a entregar rehenes —obsides—, regalos y a suplicar la paz (Hist. 7-10). Tras la rendición vascona, Wamba, pasando por Calahorra —Calagu- rris— y Huesca —Osca—, avanzó hacia el este tomando las ciudades en poder de los rebeldes y haciéndose con varios prisioneros —captivi—, entre estos al mismo Paulo y a gentes externae que habían ido a ayudarle, identificados de manera genérica como galos, francos y sajones. El obispo de Toledo narra que el rey mandó que los prisioneros fuesen tratados correctamente, liberando a muchos pasados dieciocho días, salvó a Paulo y a aquellos de más noble linaje que fueron tomados como obsides. No obstante, circulaba el rumor de que los francos vendrían a liberar a los captivi y al monarca le sobrevinieron noticias de que se acercaba un dux franco, llamado Lupus, con su ejército. Sin embargo, dicho dux no presentó batalla y huyó precipitadamente dejando a merced de los godos parte de la impedimenta, así como varios hombres que no pudieron seguirle en la huida (Hist. 11-27). Algunos historiadores dan por válida la identificación de este Lupus con su homónimo duque de Aquitania citado por el hagiógrafo del Ex miraculus S. Martialis.
Al igual que Tajón y la Crónica del llamado Fredegario y sus continuadores, el obispo toledano nos muestra a unos vascones interviniendo en la política de los reinos vecinos, generalmente apoyando a usurpadores y tiranos. No obstante, Julián, con su estilo elegante y fluido, nos transmite un relato exclusivamente bélico y político donde, alejándose del modelo isidoriano, evita vincular a los vascones con los habituales clichés literarios a los que tradicionalmente suelen ir unidos en las fuentes escritas, como la barbarie, el paganismo y su carácter montañés. Asimismo, en su afán por glorificar la figura de Wamba como exemplum del príncipe cristiano, nos ofrece información novedosa en torno a la organización del territorio vascón y sus habitantes. Según el obispo, los vascones luchaban a favor de Paulo a cambio de botín y promesas, el ataque contra ellos duró siete días y tuvo lugar en campo abierto, y durante la ofensiva fueron atacadas las fortificaciones donde residían las autoridades vasconas, así como núcleos de población menores dependientes de dichos castra.
Obras
Díaz y Díaz, P. R., «Julián de Toledo: Historia del Rey Wamba» (trad. y notas), Florentia Iliberritana, 1 (1990), pp. 89-114.
Iulianus Toletanus, «Historiae Wambae regis», Levison, W. (ed.), Monumenta Germa- niae Historica, Scriptores rerum Merovingicarum, vol. 5, Hannover-Leipzig: Impensis Bibliopolii Hahniani, 1910, pp. 486-499.
Bibliografía
Besga, A., Domuit vascones: el País Vasco durante la época de los reinos germánicos. La era de la independencia (siglos v–viii), Bilbao: Astarloa, 2001.
Gonzálvez Ruiz, R., «San Julián de Toledo en el contexto de su tiempo», Anales Toledanos, 32 (1996), pp. 7-22.
Lanz, J., Dinámicas de enfrentamiento, colaboración y resolución de conflictos en el entorno circumpirenaico occidental (siglos II a. C.-viii d. C.), Tesis Doctoral, Vitoria-Gas- teiz: UPV/EHU, 2017.
Larrea, J. J., La Navarre du ive au xiie siecle: peuplement et société, Paris: De Boeck Uni- versité, 1998.
Moreno, E., «Vascones, francos y visigodos entre los siglos vi y vil: dinámicas de delimitación y división del solar vascón», Príncipe de Viana, vol. 76, núm. 261 (2015), pp. 347-357.
Cita bibliográfica
Lanz, J. «Julián de Toledo», Jimeno Aranguren, R., (dir), Notitia Vasconiae. Diccionario de historiadores, juristas y pensadores políticos de vasconia, T. I, Marcial Pons, Madrid, 2019, pp. 114-116.





