Cargos y oficios
Abogado, historiador, político, gestor municipal, impulsor cultural y escritor
Trayectoria
Hijo de Juan José Ilarregui y María Alonso, se casó en Pamplona el 28 de julio de 1836 con la acomodada propietaria Teresa Igarabide Oyarzábal. El matrimonio tuvo por hijos a Dolores (Pamplona, 1837) y Eduardo (Pamplona, 1839-1884). Este último, que sucedió a su padre en el cargo de secretario del Ayuntamiento de Pamplona, participaba de sus mismas ideas vasquistas articu-ladas en torno a la Asociación Euskara de Navarra.
Realizó Pablo Ilarregui estudios en el Seminario Conciliar de Pamplona, al menos entre los años 1817 y 1819. Posteriormente pasó a estudiar Derecho a Salamanca. En 1830 era bachiller en Derecho y solicitó pasar la prueba para ser recibido como abogado. En 1840 fue nombrado secretario del Ayuntamiento de Iruña, cargo que desempeñó hasta su jubilación en 1873. Liberal fuerista, partidario de la modificación del Fuero, vasquista y defensor del patrimonio arqueológico. Como buen liberal, perteneció a la Milicia Nacional en varias ocasiones: entre 1822 y 1823 como voluntario artillero; entre 1834 y 1836, empezando como sargento segundo y llegando a teniente y en 1855 integrado en la Compañía de veteranos.
Como liberal comprometido y militante tuvo muchas responsabilidades públicas. Concejal del Ayuntamiento de Pamplona en 1833 y alcalde electo en 1838. También fue miembro de la Junta de Armamento y Defensa de Pamplona hasta noviembre de 1836. Durante el bienio progresista de 1836-1837 desempeñó el cargo de juez de libertad de imprenta; asimismo, por esta época fue director del Boletín Oficial de Pamplona. También desempeñó el cargo de asesor de la Subdelegación de Rentas. Fue elegido diputado suplente a Cortes por Navarra en las elecciones de 1841. El titular del escaño, Pascual Madoz, renunció al mismo por lo que Ilarregui lo ocupó el 20 de abril de 1841, pero renunció al mismo tan solo un mes más tarde, sin apenas llegar a realizar vida parlamentaria.
Fue nombrado por la Diputación en 1840 componente de la comisión de modificación de los Fueros, siendo uno de los redactores del proyecto final que se dio en 1841. El inspirador de las bases del proyecto fue José Yanguas y Miranda. Ilarregui y Yanguas mantuvieron una fuerte polémica en la prensa a cuenta de la ley con el carlista Francisco Javier de Ozcáriz; Ilarregui justificó el proceso que había llevado a la Ley de 1841 en la Memoria que le encargó la Diputación, publicada en vísperas del inicio de la Segunda Guerra Carlista, en 1872. Su posición se modificó algo con el paso de los años, pasando de pensar como Yanguas que el texto era una ley ordinaria española, a un posicionamiento foralista que desembocaría en la Asociación Éuskara de Navarra.
Fue Ilarregui un decidido impulsor y promotor cultural. Así, fue correspondiente de la Academia de la Historia y vicepresidente de la Comisión de Monumentos de Navarra. Entre 1857 y 1868, en función de estos cargos, emitió diversos informes para la Academia relativos a hallazgos arqueológicos acaecidos en Navarra sobre mosaicos, numismática y epigrafía, de las épocas prerromana, romana y medieval. Especialmente interesante fue su papel en el descubrimiento y estudio de un espléndido mosaico romano hallado en la calle Curia de Pamplona. Propuso una medida legal que hiciese que la propiedad de los elementos arqueológicos descubiertos no fuese efectiva sin antes haberlos declarado ente las respectivas Comisiones de Monumentos, las cuales peritarían las piezas estableciendo si eran merecedoras de que el Estado las adquiriese. Colaboró en el periódico «de literatura, ciencias, artes, industria y comercio» La Joven Navarra y en El País Vasco Navarro. El secretario de redacción de La Joven Navarra fue su hijo Eduardo. Formó parte de la Junta Inspectora del Instituto de Segunda Enseñanza de Pamplona y entre 1839 y 1844 fue vocal de la Comisión Provincial de Instrucción Pública de Navarra. Miembro de la Sociedad de Amigos del País de Pamplona, fue uno de los redactores de sus Estatutos.
Como vasquista que era participó en 1868 en el intento de creación de una institución que se dedicase a cuidar y estudiar la lengua y cultura vasca en los cuatro territorios del «Laurak bat»; una Academia de la Cultura Vasca precursora de Euskaltzaindia y de Eusko Ikaskuntza (ambas fundadas en 1918). Así, Pablo Ilarregui, Juan Iturralde y Suit, el médico y humanista Nicasio Landa y el sacerdote Esteban Obanos (todos ellos cofundadores de la Asociación Euskara de Navarra y Correspondientes de la Academia de la Historia) y otros intelectuales navarros, realizaron un llamamiento a sus homólogos de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa, para fundar dicha institución. La revolución de 1868 paralizó de momento el proyecto. El 23 de enero de 1870 Ilarregui volvió a desenterrar el proyecto de Academia de la Lengua Vasca, en un artículo que publicó en el semanario El País Vasco-Navarro; en este artículo se proponía que la sede se ubicara en Bilbao bajo patrocinio de la Diputación Foral de Bizkaia y que se eligieran los académicos más adecuados de los cuatro territorios vascos. Sin embargo, la nueva Guerra Carlista de 1872 frustró el proyecto. El hecho de que Ilarregui fuera decididamente partidario de un vasquismo cultural no obsta para que en materia política fuera contrario al unionismo vasco-navarro. Así en 1873, al inicio de la Primera República, elaboró un informe, junto con Juan Yanguas Iracheta, en el sentido de que Navarra debía formar un cantón único y separado, sin unirse al que por su parte habían de formar las Vascongadas.
En cuanto a su obra, las primeras publicaciones de Ilarregui de las que tenemos noticia son composiciones literarias de exaltación liberal en el contexto de la Primera Guerra Carlista: un himno a la reina Isabel II, de 1834 y una relación de la entrada del general Espartero en Pamplona en 1839. Dentro de este texto se contiene un «Himno que debe cantarse en obsequio de la Paz» al que puso música Mariano García. Según parece, en diciembre de 1836 redactó Ilarregui un Memorial anticarlista exhortando a la población a realizar aportaciones para sufragar la causa de la reina, pero parece que no se llevó a la imprenta. De similar entidad es otro texto surgido en el entorno de la sublevación carlista de 1869. Este año, el diputado carlista Cruz Ochoa de Zabalegui publicó un Manifiesto a los Navarros en el que defendía con argumentos históricos la legitimidad de Carlos VII, como la ruptura del Convenio de Bergara en Alcolea o la religión como Fuero fundamental. Ilarregui rebatió las tesis de este manifiesto en su texto A los Navarros.
Hay otro asunto económico-social en el que se implicó, como buen liberal, y que suponía en la década de 1850 el paradigma de la prosperidad y el progresismo: la implantación del ferrocarril; fue acérrimo defensor de la conexión ferroviaria con Francia por Alduides y compuso una oda a la llegada del tren a Pamplona, con expresiones del tipo: «¡Gloria al genio y a la ciencia que tanto engrandece al hombre!» y que concluye con una «Gloria a D. José Salamanca».
En 1844 la Comisión de Monumentos de Navarra encargó a Ilarregui la inspección del archivo del monasterio de Fitero, donde encontró una interesantísima crónica en forma de poema épico sobre la guerra de la Navarrería de Pamplona de 1275-1276, escrito en lengua provenzal por uno de los combatientes de esta contienda: Guilhem de Anelier, de Toulouse. Ilarregui publicó el texto, prologado y anotado, en 1847. En 1856 volvió a ser editado en París por Francisque-Michel.
Los Fueros de Navarra también ocuparon un lugar importante en sus preocupaciones. En primer lugar, se ocupó de corregir y editar, junto con Segundo Lapuerta, el Fuero General. Por otra parte, realizó un estudio histórico-jurídico sobre dicho Fuero que publicó ese mismo año de 1869. Y finalmente escribió una larga Memoria sobre el fundamento histórico y el proceso que acompañó a la Ley de Modificación de Fueros de 16 de agosto de 1841 y las consecuencias que se derivaron de ella hasta la edición de la Memoria en 1872.
Como va dicho, le interesaron las lenguas habladas en Navarra, publicando artículos sobre la vasca y la provenzal.
Por último, hay una serie de textos del Ayuntamiento de Pamplona (Ordenanzas de Policía Municipal, 1842; Junta Auxiliar de Gobierno, 1843; Reglamento para el Gobierno de la Ciudad, 1843; Proyecto para la construcción de un edificio, 1844; Plan de enseñanza primaria, 1847; Ordenanzas de edificación, 1859; Plaza de toros, 1867, etc.), que él firma como secretario del mismo, aunque la redacción de los textos no le correspondiera sino muy parcialmente.
Obras
Himno cantado en la proclamación de la Reina Nuestra Señora D.ª Isabel 2ª de Castilla, primera de Navarra, por los Individuos de la Amistosa Reunión de Pamplona, Pamplona: Imprenta de Ramón Domingo, 1834.
Relación sucinta de los Festejos Públicos con que el Ayuntamiento Constitucional de Pamplona ha celebrado el fausto y extraordinario acontecimiento de la Paz y la Entrada Triunfal que el Duque de la Victoria hizo en la misma, la tarde del 20 del corriente, Pamplona: Imprenta de Francisco Erasun y Rada, 1839.
Prólogo y notas a Anelier, G., La guerra civil de Pamplona, poema escrito en versos provenzales por Guillermo Aneliers de Tolosa de Francia; é ilustrado con un prólogo y notas por Pablo Ilarregui, Pamplona: Imprenta de Longás y Ripa, 1847.
Defensa del ferrocarril de Pamplona a Francia por los Alduides, Pamplona: Imprenta del Eco de Navarra, 1857.
Composición poética a la inauguración del Ferro-Carril de Pamplona, s. l., s. a. [¿1860?].
«El arte de Gutenberg en Navarra por P. I.», La Joven Navarra, núm. 1, 1860.
Reglamento para las secciones del Vínculo de la ciudad de Pamplona; aprobado por su M. I. Ayuntamiento en 4 de noviembre de 1862; precedido de una memoria histórica del mismo establecimiento, Pamplona: Imprenta Lit. de Darío Aguirre, 1862.
A los Navarros, Pamplona: Imprenta de Tiburcio Iriarte, 1869.
Del origen y autoridad legal del Fuero General de Navarra, Pamplona: Imprenta de Tiburcio Iriarte, 1869.
Fuero General de Navarra. Edición acordada por la Excelentísima Diputación Provincial. Dirigida y confrontada con el original que existe en el Archivo de Comptos, Por D. Pablo Ilarregui y D. Segundo Lapuerta, Pamplona: Imprenta Provincial a cargo de V. Cantera, 1869.
Memoria sobre la Ley de Modificación de los Fueros de Navarra, escrita por D. Pablo Ilarregui en virtud de encargo de la Excma. Diputacion foral y provincial de la misma, Pamplona: Imprenta Provincial, a cargo de V. Cantera, 1872.
«La lengua vascongada», El País Vasco-Navarro, núm. 2, 1870, y Revista Euskara, núm. 1, 1878, pp. 17-23.
«La lengua Provenzal en Navarra», El País Vasco-Navarro, núms. 6-7, 1870, y Boletín de la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de Navarra, 1924, pp. 9-12.
«La batalla de Calatañazor», Euskal Erria, núm. 22, 1890, pp. 181-184.
Bibliografía
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Esparza, E., «Notas críticas a los cien años del descubrimiento del poema provenzal de Anelier sobre la guerra civil de Pamplona, por D. Pablo Ilarregui», Príncipe de Viana, 5 (1944), pp. 447-453.
Fita, F., «Mosaicos romanos de Pamplona», Boletín de la Real Academia de la Historia, 1909, pp. 426-437.
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Ibáñez Artica, M., «El informe de D. Pablo Ilarregui (Académico de la RAH) sobre las monedas del Príncipe de Viana», Gaceta numismática, 170-171 (2008), pp. 23-28.
Iribarren, M., Escritores navarros de ayer y de hoy, Pamplona: Gómez, 1970.
Iturralde y Suit, J., «La guerra civil de Pamplona en 1275 y 1276, según el poema de Guillermo Anelier», Revista Euskara, 5 (1882), pp. 249-57, 314-324 y 359-369; 6 (1883), pp. 29-32, 38-48, 65-74, 97-104 y 129-136.
Madariaga Orbea, J., «Pablo Ilarregui Alonso», en Urquijo Goitia, M., y Agirreazkuenaga Zigorraga, J. (dirs.), Diccionario Biográfico de Parlamentarios españoles, 1820-1854, Madrid: Cortes Generales, 2012, vol. 2.





